More than friends

Sinopsis

Jungkook acaba de llegar a su instituto nuevo recién llegado de Korea, y el destino hace que acabe sentado con Taehyung, que parece lo opuesto a él: Mientras JK es tímido y tiene problemas de depresión y ansiedad, Taehyung es el más popular y ligón del instituto, y está siempre feliz y despreocupado. Pero dicen que los polos opuestos se atraen, y dos amigos con las hormonas revolucionadas pueden terminar teniendo una relación... algo especial. 💫 No hay dinámica VKook o KookV muy marcada 💫 Romance, escenas hot explícitas, pero no super salvajes (son dos adolescentes, lol) 💫 Un poco de Yoonmin y RM+ Hwasa. 💫Terminada ❤️❤️❤️Y lo más importante...FINAL FELIZ❤️❤️❤️ NO PDF, Inkitt es gratis y se puede usar sin registrarse. Si queréis compartir, mandad el link, por favor :). NO ADAPTACIONES.

Genero:
Romance/Erotica
Autor/a:
Boxy Rawr
Estado:
Completado
Capítulos:
14
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

1- El comienzo de algo nuevo

Posiblemente, el día más odiado por toda la humanidad es el lunes, ese maldito día en el que tienes que volver a tu día a día en contra de tu voluntad, dejar de escucharte a ti mismo para volver a atender lo que la sociedad de requiere. Sin embargo, Kim Taehyung odiaba mucho más los martes: Al menos, los lunes estaban llenos de esperanza de que ese nuevo comienzo fuese a ser distinto a la semana anterior, aún tienes acumulado algo de descanso después de dos días levantándote tarde, y algo de alegría tras disfrutar de algo más de tiempo libre. Pero los martes, todo eso ya se ha esfumado entre apuntes, libros y obligaciones, pero aún quedan 4 días enteros para poder volver a saborear un poco de libertad.

Ese martes, Taehyung estaba con la vista perdida por la ventana, mirando cómo al otro lado un par de trabajadores colgaban la decoración navideña, excesivamente temprano teniendo en cuenta que apenas estaban entrando en el mes de noviembre, bajo una fina lluvia poco peligrosa para los demás, pero que estaba provocando que un pobre muchacho, apenas unos años mayor que él, resbalase una y otra vez sobre la escalera metálica a la que estaba subido. Desde luego, esa imagen era mucho más interesante para él que la clase de Lengua y Literatura, con esa mujer bajita y con aspecto de cuervo (y la misma voz estridente y desagradable) que les estaba diciendo en ese momento que no se distrajesen, ya que estaban a la mitad del trimestre y la nota media de la clase estaba por debajo de lo esperado. Por supuesto, a él esto no le preocupaba en absoluto, ya que casi sin esforzarse conseguía sacar todas las asignaturas con la suficiente nota, y especialmente en esa asignatura, que siempre había resultado ser su fuerte. Pero el discurso asustaviejas de La Cuervo se vio interrumpido por unos toques en la puerta, y el director del instituto entró en la clase, seguido por un chico de pelo negro que miraba los baldosines del suelo como si quisiese memorizar el patrón dibujado en ellos.

—Buenos días, chicos. Vengo a presentaros a vuestro nuevo compañero—dijo el director, haciendo un gesto al chico con la mano para que hablase por sí mismo.

—Ho…hola, yo… soy Jeon Jungkook, acabo de llegar de Korea del Sur. Espero poder conoceros mejor – Dijo atropelladamente, haciendo una reverencia y provocando que toda la clase se riese, dejándole desconcertado y con mirada triste.

—No, aquí no hacemos eso…—intervino el director, claramente aguantándose también la risa.

“Odio a ese trozo de mierda. El chico acaba de aterrizar en una cultura totalmente diferente a la suya y hasta el máximo responsable de su centro de estudios se ríe de él por ello”, pensó. Según había entrado por la puerta, aun sin hablar con él, le causó una buena impresión: Parecía un chico simpático, aunque tímido, adorable con esos ojos tan grandes y rasgados. Así que, como cruzada personal, cuando el director preguntó si había algún hueco disponible para él, Taehyung se levantó de su silla rápidamente y retiró su mochila de la mesa contigua para dejar espacio.

—Ah, muy bien, así se sentirá más integrado.

—Porque yo también soy asiático, ¿no? —respondió Taehyung entre dientes con actitud retadora.

—Hágame el favor de no buscar un enfrentamiento conmigo otra vez, señor Kim. Sé que ambos son del mismo país, lo digo por eso.

Cuando el director desapareció por la puerta, Jungkook fue caminando casi de puntillas hasta el fondo de la clase para llegar a la mesa vacía junto a Taehyung, y dejó tímidamente su mochila en el suelo, apoyada sobre una de las patas de ella antes de sentarse a su lado.

—¡Hola! Soy Kim Taehyung—se presentó con una sonrisa mientras le tendía la mano a modo de saludo— Jeon Jungkook, ¿verdad?

—S…sí—tartamudeó el otro, estrechando su mano – Encantado de conocerte.

De pronto, lo que estaba ocurriendo al otro lado de la ventana perdió interés para Taehyung, que arrancó disimuladamente un trozo de papel de su cuaderno mientras su nuevo compañero sacaba su material de la mochila. Para cuando había conseguido abrir el libro de texto por la página correcta, Taehyung ya tenía una nota garabateada en koreano, lista para él.

“Cuando terminemos las clases voy a ir a una tienda de música. ¿Vienes?”

De reojo, pudo ver cómo Jungkook abría los ojos con ilusión, mientras una sonrisa encantadora se dibujaba en su rostro, visiblemente sorprendido. Rápidamente rebuscó en su estuche para sacar un bolígrafo, pero, con él a unos milímetros del papel, se quedó congelado, pensando una respuesta. Finalmente, escribió su respuesta en el hueco disponible, esta vez en el idioma local en lugar de en su idioma nativo.

“¡Claro! ¿Qué tipo de música te gusta?”

“Un poco de todo, desde jazz, pasando por música antigua, a bandas modernas. ¿Y a ti?”

“Un poco lo mismo, aunque lo mío es más el pop, el rock o el rap”

“Ya me recomendarás cosas, me encanta descubrir música nueva”

Sin darse cuenta, estuvieron intercambiando notitas el resto de la clase, y para cuando el timbre sonó, Jungkook ya había superado su introversión lo suficiente como para poder mantener una conversación sin tartamudear demasiado.

—Eh, Taehyung, ¿quieres comer conmigo en la cafetería? Hoy hay tacos—dijo la chica sentada enfrente de ellos cuando se levantaron.

—Lo siento, monada, pero ya tengo planes, otro día ¿vale? —respondió el aludido, guiñándole el ojo y acariciando cariñosamente con el dorso de sus dedos el rostro de la chica antes de alejarse.

Jungkook salió corriendo tras de él hasta ponerse a su nivel en el pasillo, siguiéndole hacia la puerta de salida para evitar perderse. Aunque era muy observador ya de forma natural, hubiese sido imposible no darse cuenta del poder de atracción de su nuevo amigo. Literalmente todos los ojos se giraban hacia ellos al pasar, mientras que Taehyung saludaba y sonreía seductoramente aquí y allá mientras avanzaban por los pasillos. Y es que era ese tipo de persona magnética imposible de eludir: Sonrisa amplia y contagiosa, una belleza natural, pelo estudiadamente despeinado y una complexión fina pero masculina que junto con su caminar seguro dejaba claro por qué era el chico más popular del instituto. En silencio, Jungkook fue siguiéndole a través de las calles mojadas hasta llegar a un pequeño local de puertas de cristal y aspecto de antiguo.

—Eh, ¿qué pasa, tío? —saludó el chico detrás del mostrador al verlos entrar por la puerta.

—Hola, querido—respondió Taehyung, saltando sobre el mostrador apoyando las manos sobre él para darle un beso en los labios— Jim, te presento a Jungkook, es mi nuevo compañero de clase.

Tímidamente, Jungkook saludó con la mano y se acercó, donde otro chico le devolvió la sonrisa y el saludo antes de volverse hacia Taehyung otra vez.

—No ha llegado todavía el disco que me pediste la semana pasada, ¡pero a cambio te he guardado esta maravilla! No sale a la venta hasta el viernes, pero por ser tú, te lo voy a vender ya.

—¡Oh, el nuevo vinilo de Harry Styles! —exclamó Jungkook.

—¡Parece que tenemos otro fan! —respondió Taehyung, dándole una palmada en el hombro— ¿Tienes planes ahora?

—Emmm, no.

—Vivo aquí cerca. Vente a mi casa, pedimos unas pizzas y lo escuchamos. ¿quieres?

—Va… vale —respondió titubeando Jungkook, temeroso, pero a la vez tentado por la posibilidad de escuchar el disco de uno de sus artistas favoritos en exclusiva unos días antes del lanzamiento.

Después de echar un vistazo por la tienda, no tardaron en irse caminando, con Taehyung hablando sin parar mientras que Jungkook escuchaba en silencio sin poder quitarle los ojos de encima, atraído inevitablemente por la personalidad chispeante y luminosa del chico, pero intentando ordenar sus pensamientos. No fue hasta que atravesaron la verja de la entrada a un bloque de apartamentos cuando Jungkook se atrevió a volver a hablar.

—La chica esa de nuestra clase es tu novia, o la chica que te gusta, ¿no?

—¿Lisa? Que va. ¿Te interesa? Te la puedo presentar. Es mona, ¿no?

—¡No, no es eso! —respondió avergonzado Jungkook, sonrojándose ligeramente— ¿Y el chico de la tienda de discos, es tu… novio?

—¿Jim? No, que va—respondió Taehyung riéndose— Solo somos amigos. Tenemos mucha confianza y nos hemos liado un par de veces, pero nada más. No tienes un problema con eso, ¿no?

—Por supuesto que no, es solo que… estoy intentando entender lo que pasa a mi alrededor. Me siento un poco desubicado desde que llegué.

—Mira, yo no soy el tipo de persona que tiene parejas, prefiero pasármelo bien con quien me apetece y cuando me apetece. Sin ataduras ¿sabes?

Aunque Jungkook asintió con la cabeza, lo cierto es que no lo entendía por completo. Para él, los rollos de un día eran algo que solo ocurría en las películas. Pero en un nuevo país, tenía que aprender nuevas costumbres y formas de ver la vida. Y sentía que junto con Taehyung, al que no parecía importarle que escondiese su timidez tras su sudadera enorme y su flequillo sobre los ojos, podría aprender sobre ese nuevo universo sin sentirse ridículo o juzgado en exceso. Al fin y al cabo, y como él mismo le había contado en clase, había llegado al país hacía 5 años, lo suficiente como para fundirse con la cultura local, pero no tanto como para no entender la koreana.

—Namjoon, ¿estás en casa? —gritó Taehyung al entrar en su casa y quitarse los zapatos haciendo palanca el uno con el otro.

—¡Por poco! ¿dónde coño te habías metido? —le respondió una voz en la lejanía.

—He ido a ver a Jim al salir de clase, y me ha vendido un vinilo unos días antes del lanzamiento. ¿A que mola?

—Me voy a pasar ahora antes de irme a la universidad y le echaré la bronca por irresponsable. ¡Anda, no sabía que venías con alguien! —dijo Namjoon al ver a Jungkook quitándose las zapatillas en la puerta, dándole una palmada en el hombro de forma amistosa.

—Es nuevo en el insti, acaba de llegar de Korea. ¡Le tienes que enseñar algún día tus canciones, dice que le gusta el rap!

—Si sobrevive a esta tarde… Estoy seguro de que no te has callado ni un minuto, como siempre.

—Estoy bien así, no te preocupes —dijo Jungkook con una sonrisa amable— No soy muy hablador, me gusta más escuchar.

—Así que eres de los míos. Pues menos mal, porque mi hermano necesita tener la lengua ocupada, si no es hablando es metiéndola en bocas ajenas.

—¡Nam, déjame en paz! —respondió Taehyung, tirando de la sudadera de Jungkook para arrastrarle a su cuarto— No le hagas ni caso, es un exagerado.

Mientras Jungkook era arrastrado por el pasillo, pudo escuchar a Namjoon riéndose a carcajadas mientras gritaba que el próximo día le enseñaría sus composiciones, pero Taehyung cerró la puerta de su cuarto y sacó su teléfono para pedir la comida a domicilio. No fue hasta que terminó el pedido que volvió a hablar.

—Lo cierto es que a lo mejor mi hermano tiene parte de razón y no te he dejado hablar demasiado… es que me has caído bien, ¿sabes? —intervino, algo cabizbajo.

—Tú también me has caído bien, supongo que, si no, no habría venido ¿no? No te preocupes, hablaba muy en serio cuando he dicho que prefiero escuchar. Está bien que un tímido como yo sea adoptado por un extrovertido como tú—dijo Jungkook riendo, rascándose la nuca con timidez.

—Jo, pero quiero saber más sobre ti. Por ejemplo, ¿Tienes hermanos?

—Sí, un hermano tres años mayor.

—¿Y cómo es?

—Es todo lo contrario a mí. Es la persona más extrovertida y sonriente que he conocido en mi vida, va haciendo amigos por todas partes. Él se vino a vivir aquí hace unos años, y me he venido a vivir con él.

—¿Y estáis solos aquí? ¿Y tus padres?

—Fue idea de mis padres que viniese, de hecho. Como mi padre es de aquí, tenemos la doble nacionalidad. Así que mi hermano renunció a la nacionalidad koreana antes de cumplir 19 años porque está en contra del servicio militar obligatorio y vino aquí el año pasado para estudiar, y yo… pues no sé qué haré. Por ahora, vivir aquí y ver cómo me siento.

—Guau, sois super valientes… Nosotros es que vinimos todos juntos hace tanto tiempo que Nam y yo no nos lo planteábamos. No tenemos nada allí ya.

—No es para tanto, como tenemos doble nacionalidad, no nos consideran objetores de conciencia y podemos volver como turistas para ver a mis padres. Valiente es el mejor amigo de mi hermano, que es objetor de conciencia y no puede volver nunca más a Korea porque iría a la cárcel.

Así estuvieron charlando, conociendo más el uno del otro hasta que el repartidor llamó a la puerta. Un par de pizzas grasientas, varias horas después, y tras haber escuchado el disco varias veces seguidas comentándolo juntos con emoción, Jungkook salió del edificio con la sensación de que, a pesar de ser su primer día, no había empezado mal en el instituto nuevo. No esperaba hacer amigos tan rápido, y sin duda, Taehyung y él habían congeniado mejor de lo que él esperaba. Aún le intrigaba mucho su forma de ser, tan distinta a todo lo que había conocido, pero tenía la mente abierta y curiosidad por conocerle mejor. En la calle, la lluvia fina seguía cayendo, pero a pesar de odiar mojarse, esta vez no le importó. Subiéndose la capucha de la sudadera, empezó a caminar pausadamente hacia su nuevo apartamento.

Al llegar a casa, su hermano ya había vuelto a casa, y le esperaba con una lata de cerveza en una mano y un envase de leche de plátano sobre la mesita de café.

—¡JK! Así que has hecho un amigo en el insti nuevo ¿eh? ¡Eso es genial! ¡Ven, corre, siéntate a mi lado y cuéntamelo todo!

—Ay, Hobi, no es para tanto. Es mi compañero de mesa.

—¡Pero cuéntame más, que lo único que sé es que no has comido aquí y que no has vuelto hasta ahora!

—A ver… —respondió Jungkook con una sonrisa mientras su hermano le rodeaba con el brazo amorosamente— Taehyung también es de Korea, pero él vino hace unos años. Se parece un poco a ti, es super popular, y muy ligón, creo. Le he visto tontear con una chica de nuestra clase y con el chico de la tienda de discos a la que hemos ido al salir de clase. También he conocido a su hermano mayor, y parece también bastante majo. Me ha dicho que otro día que vuelva y me enseña sus maquetas, por lo visto compone rap, como tú.

—Espera… Ese nombre me suena… ¿Su hermano se llama Namjoon?

—¡Sí! ¿Cómo lo sabes?

—¡Porque es amigo mío de la universidad! Vive aquí cerca, pero que vosotros dos hayáis terminado en la misma clase es una casualidad tremenda. Espera, voy a mandarle un mensaje para contárselo, se va a partir de risa.

Su hermano, Hoseok, tenía la personalidad de un día de sol primaveral: Cálido, agradable, imposible no estar sonriendo de oreja a oreja como un estúpido en su presencia. Durante el año que habían pasado separados, Jungkook lo había pasado muy mal. Claro que echaba de menos a sus padres estando tan lejos de casa, pero su hermano y él habían sido inseparables desde que eran dos críos, y en cierto modo el menor sentía que le necesitaba a su lado para sentirse completo. Era la persona que le animaba a hacer cosas cuando no se atrevía, quien le ponía de buen humor cuando tenía un mal día y la única persona a la que podía contarle absolutamente todo sin miedo a sentirse juzgado. Y por fin estaban otra vez juntos, había hecho un amigo en su primer día y tenía casi un año de aventuras por delante antes de tener que decidir qué hacer con su vida. Definitivamente, nada mal para un estúpido martes cualquiera.

A la mañana siguiente, Jungkook se levantó nervioso de la cama, con la ansiedad trepando por su pecho como un monstruo con cientos de tentáculos que se pegaban a su piel y se colaban por cada rincón de su alma. De un salto, salió de la cama sin apenas poder respirar, yendo corriendo al cuarto de baño para sacar sus ansiolíticos del armario, mientras su respiración, rápida y superficial le hacía sentir que iba a desmayarse por la falta de oxígeno, pero también alertando a su hermano, que estaba en ese momento en la ducha. Con la cabeza llena de champú, Hoseok saltó fuera del plato de ducha y se puso rápidamente el albornoz para poder abrazar a su hermano con fuerza.

—Ya está, enano, ya está—le susurró al oído, acariciando su pelo para tranquilizarme.

—Lo siento, Hobi, lo siento —respondió Jungkook haciendo todo lo posible para tranquilizarse por sí mismo— Vuelve a la ducha, ya me he tomado la pastilla.

—No, mocoso, hasta que no estés bien no te voy a soltar—dijo él amorosamente— ¿Sabes qué te ha desencadenado esto?

—No, solo… Tengo miedo a no encajar, como en el instituto en Korea, que era el pringado con el que todos se metían.

—¡Pero si ayer hiciste un amigo!

—A ver cuanto tarda en cansarse de mí. Él es todo lo contrario a mí, y no creo que me aguante mucho tiempo.

—Ay JK, siempre tan negativo. ¿No has pensado en que a lo mejor no solo no le importa, sino que a lo mejor le gusta que seáis tan distintos? A ti ayer no te importó que él fuese distinto a ti, ¿no?

—No, claro que no, pero… yo no soy el chico guapo y popular que anda tonteando con todo el mundo. Yo soy el perdedor solitario que no se atreve a hablar con nadie por miedo a molestar.

—No me dijiste ayer que era guapo… —dijo Hoseok, mirándole con una sonrisa irónica para bromear con él.

—Hobi… —protestó en respuesta Jungkook, pero sonriendo mientras le pegaba un puñetazo jugando en el pecho.

Un rato más tarde, y ya más tranquilo, Jungkook se tomó su habitual café con leche antes de agarrar sus cosas y salir de casa. El día había amanecido extrañamente soleado tras la lluvia del día anterior, lo cual le dio un poco de energía positiva de camino a clase. En sus auriculares, se puso su lista de reproducción favorita para ir paseando hasta el instituto, pero cuando no había hecho ni la mitad del camino, una mano se posó en su hombro, sobresaltándole y haciendo que se encogiese asustado.

—¡Uy, lo siento por asustarte, tío! Llevo un rato gritándote a ver si me oías. Me vas a tener que decir qué auriculares son esos, deben tener un aislamiento sonoro cojonudo—la voz cantarina de Taehyung le hizo sonreír.

—Posiblemente tuviese que ver que llevaba el volumen al máximo—respondió Jungkook, quitándoselos y enrollando el cable alrededor de su móvil— Y no te preocupes por el susto, es que… tengo malas experiencias, y suelo reaccionar así a veces, no es tu culpa.

—Buah, la gente a veces es un asco, no te preocupes—respondió Taehyung, entendiendo lo que quería decir—¿Y qué estabas escuchando?

—No… no creo que te guste.

—Bueno, dame la oportunidad, ¿no?

—Es una lista de reproducción con canciones lentas que me hice hace tiempo. Me ayuda a dejar la mente en blanco y relajarme antes de…— Jungkook iba a completar esa frase con “enfrentarme a los días que me dan aterrorizan”, pero en su lugar decidió no mostrarse vulnerable para no asustar a su nuevo amigo—…empezar las clases.

—¡Dame un auricular! Seguro que alguna canción me gusta.

Con miedo, Jungkook le acercó uno de ellos mientras se ponía él el otro. En la lista de reproducción empezó a sonar “Seventeen” de Troy Sivan y rápidamente sacó el móvil para cambiarla, pero cuando estaba a punto de quitarla, la mano de Taehyung le agarró por la muñeca para impedírselo.

—¡Me encanta!

—¿Te gusta Troy Sivan?

—¡A partir de ahora, si! ¿Por qué querías quitarla?

—No sé, me daba vergüenza. Cuenta cómo se enamoró de alguien a los 17 años de… un hombre.

—Pues ya ves tú. Sé que en Korea eso es super polémico, pero aquí… pues no tanto, la verdad. Y menos mal, porque vaya asco. Ya te lo dije ayer, a mí me da igual el género de la gente, si me gusta, y yo le gusto, pues nos liamos y listo. No le doy demasiadas vueltas.

—Eso está bien. Yo… no sé. No me cierro a nada, pero tampoco he tenido oportunidad de probar qué me gusta tampoco.

—¿Nunca te has liado con nadie? —dijo sorprendido Taehyung, parándose en mitad de la calle.

—No…—respondió avergonzado Jungkook, sintiendo cómo su corazón empezaba a latir más rápidamente, nervioso, temiendo su rechazo.

—¡No tiene nada de malo! ¿eh? —se apresuró a aclarar Taehyung, viendo la reacción de su nuevo amigo— Es solo que eres bastante mono y agradable, así que me ha extrañado mucho que nadie se fijase en ti.

—Gra… gracias por decir eso—respondió Jungkook, sonriendo tímidamente por el inesperado piropo.

—El finde que viene voy a una fiesta, te vienes conmigo y te presento a alguna gente. Seguro que a alguien le apetece liarse con el misterioso chico nuevo.

—No, no hace falta… es que no me gusta eso de liarme con alguien a quien no conozco de nada. ¡Que no es que me parezcan mal! —se apresuró a decir, temiendo que su nuevo amigo lo malinterpretase— Pero no siento que sea para mí.

—Jungkook, no necesitas justificarte por ser tú mismo, me gusta que hagas lo que quieras y que marques tus límites. Pero a la fiesta vienes, ¡eso sí que es innegociable!

—Está bien…—respondió Jungkook, más tranquilo— ¿Hay que llevar algo?

—Solo tu presencia, y alcohol si quieres beber.

—¡Tengo una botella de soju de melocotón en la nevera! ¿La llevo?

—Joder, le pegas fuerte ¿eh? Venga, por la sangre de Korea que corre por nuestras venas, mi primera borrachera contigo, a lo grande.

El resto del camino lo hicieron escuchando música, Jungkook sonriendo, sintiéndose un poco aceptado por primera vez en su vida por alguien que no fuese su familia, y Taehyung mirando de reojo a su nuevo amigo. “Realmente no es solo mono. Cuando sonríe es muy, muy guapo. ¿Cómo nadie se había dado cuenta hasta ahora?”.