Capítulo 1
Solo la luna sabe lo mucho que te quise, ella fue testigo de muchas de nuestras travesuras, nuestras largas charlas y nuestros secretos, sin embargo, desde el primer año supe que en este botecito estaba remando sola, pero, si darme cuenta de ello significaba perderte, decidí tener un ataque de amnesia.
Resistí y resistí hasta que ya no quedo nada de mí, y un día empezando el curso superior, me abandonaste, me dejaste remando por mi cuenta como ya lo habías hecho antes, pero esta vez, abandonaste el bote por completo. Grité por ayuda, me ahogaba sin ti, la distancia se convirtió en un abismo que me fue imposible cruzar, pero, el bote se hizo ligero, remar era tan fácil como respirar.
Nunca quise verte como una carga en mi botecito, pero lo eras, no me abandonaste, me liberaste. Pronto conseguí compañeras que me enseñaron nuevas rutas, y a todos aquellos lugares que podría llegar, a diferencia tuya, que querías mantenerme estancada. Desde ese entonces, la luna no nos ha vuelto a ver juntas, dejo de preguntar por ti y nuestras pijamadas, sin embargo, te desea lo mejor, al igual que yo.