Capítulo 1
A Harry le encantaban los sábados, no había trabajo, por ende no debía levantarse temprano, alistarse en tiempo record y desayunar nada más que un yogurt antes de salir corriendo hacia la Universidad para enseñar a un gran grupo de jóvenes adultos sobre la historia de su país que no les interesaba en lo absoluto. Al menos había algunos cuantos que sí se interesaban y ponían empeño en su clase, otros que por más que lo intentaran siempre pasaban por milagro, unos más que no tenían remedio y preferían perder el tiempo, luego estaban los que trataban de meterse en sus pantalones. Harry detestaba a esos mocosos de máximo veinte queriendo tirarse a su profesor de Historia para tener algo de qué presumir, y aunque el rizado ya los había reportado no sirvió de mucho, puesto que seguían comportándose como si fueran galanes de telenovela, se había vuelto algo tan cotidiano que a Harry le parecía ya algo cómico, así que los deja ser mientras no traten de pasarse de listos. Soltó una risa, adolescentes, pensó negando con la cabeza.
Caminó hacia la cocina y abrió el refrigerador, tomó dos huevos junto al bote de mantequilla y los dejó sobre la encimera antes de volver para sacar un pimiento verde y otro rojo, cerró el refrigerador y tomó la tabla de picar, luego el cuchillo y fue de nuevo a la encimera colocando las cosas. Cortó los pimientos en pequeños cubos antes de volverse hacia una de las alacenas bajo el fregadero para sacar un sartén, lo colocó en la estufa y estaba a punto de encender el fuego cuando el timbre sonó. Soltando una maldición, Harry se apresuró hacia la puerta y abrió, sin esperar jamás con lo que se encontró del otro lado. Un chico bastante alto, le sacaba al menos veinte centímetros fácilmente, musculoso, Harry podía notarlo bajo ese ajustado suéter azul marino de cuello alto, castaño, ojos zafiros y piel bronceada. Era, en una sola palabra, caliente.
─Buenos días─saludó con una sonrisa, su voz era ligeramente aguda pero aún así había un tinte seductivo en ella.
─Uh... buenos días─devolvió Harry con lentitud.
─Lamento molestar pero, me preguntaba si tenías un destornillador que pudieses prestarme─pidió con amabilidad.
─Claro pero, ¿quién eres?─inquirió─, es que nunca te había visto por aquí─aclaró el rizado. Por supuesto que no, porque un adonis como tú jamás me pasaría inadvertido, pensó Harry porque claro, jamás diría algo así a menos que estuviese borracho o en plan de ligue y entonces, aquí debía comportarse porque a leguas se notaba que éste chico era bastante más joven que él.
─Sí, soy el nieto de Mark Tomlinson, Louis─extendió una de sus manos hacia Harry.
─Oh, soy Harry Styles─se presentó el rizado estrechando la mano del castaño, un escalofrío recorriendo desde las yemas de sus dedos, pasando por su brazo hacia todo su cuerpo. Alejó su mano rápidamente.
─Bueno, acabo de mudarme prácticamente hace un par de horas y por eso nunca me habías visto─explicó con una burlona sonrisita.
─Claro, por supuesto─asintió Harry soltando una risa. Luego de eso todo quedó en silencio por un segundo, el rizado pudo notar como los ojos azules del castaño viajaban hacia sus piernas y entonces recordó que no llevaba más que su bata─. Uh, el destornillador, ahora te lo traigo─murmuró.
─Claro─asintió Louis devolviendo su mirada a su rostro y le dedicó una media sonrisa, coqueta.
Harry dio media vuelta y entró a la casa, se apresuró hacia la cocina y abrió la alacena bajo el fregadero, junto en la que guardaba los sartenes, y sacó la caja de herramientas, tomó el destornillador y devolvió la caja a su lugar antes de volver a donde Louis lo esperaba.
─Aquí tienes─dijo el rizado extendiéndole la herramienta.
─Oh, muchas gracias─respondió el castaño tomando el destornillador─. Te lo devuelvo más tarde.
─Claro, no hay problema─le sonrió Harry.
─Nos vemos, y mucho gusto, Harry─dijo con lentitud casi deliberada. El rizado tragó, qué bien se había oído su nombre proviniendo de esa hermosa boca. ¡Compórtate!, le reprendió una vocecita en su cabeza.
─Sí, éste, igualmente─murmuró el rizado con nerviosismo.
Louis le miró un segundo fijamente antes de soltar una baja risita y se dio la media vuelta marchándose a su casa.
Harry cerró la puerta y se recargó un momento en ella, tomó un fuerte respiro antes de volver a la cocina mientras pensaba, ¿qué diablos había ocurrido?
~•~
Luego de desayunar, Harry se dio una caliente y reconfortante ducha, se vistió con unos cómodos shorts y una blusa desmangada, se sirvió una copa de vino y se sentó cómodamente en el sofá de tres plazas en su sala, encendió la televisión y buscó en Netflix algo bueno para ver. Mientras pasaba de película en película, el timbre volvió a sonar por segunda vez en la mañana.
Soltando un suspiro, Harry se puso de pie dirigiéndose hacia la puerta y al abrirla se encontró con Louis del otro lado. El castaño volvió su atención inmediatamente hacia su dirección, sus ojos cayeron del rostro del rizado hacia su cuello, pasando por el escote de su blusa y siguieron por su torso, su cintura y caderas demorándose un poco más de lo necesario en sus descubiertos muslos antes de terminar de recorrer el resto de sus piernas.
Los nervios comenzaron a arremolinarse en el estómago del ojiverde, retorciéndole las tripas.
─Uh, ¿Louis?─llamó nerviosamente. El aludido tarareó en respuesta al tiempo que levantaba el rostro y le miró interrogante, sus cejas arqueadas– ¿Se te ofrece algo?
─¡Oh!─exclamó, como recordando por fin lo que había ido a hacer─ Sí, sí lo siento es sólo que me distraje un poco─soltó una risita al tiempo que sus ojos volvieron a recorrer el cuerpo de Harry de pies a cabeza antes de que sus orbes azules clavaran en los esmeraldas, provocando que la piel el rizado se pusiera de gallina─. Aquí está tu destornillador, muchas gracias─le dedicó una brillante sonrisa.
─Ah, claro de nada─respondió Harry saliendo de su pequeño trance y tomó la herramienta que el oji-azul le tendía, sus dedos tocándose en el proceso y el corazón del rizado se alocó de un segundo a otro. Los ojos de Harry pasaron de sus manos al rostro de Louis, una media sonrisa curvando una de las esquinas de su boca y le dedicó un guiño antes de retirar la suya.
─Nos veremos, vecino─murmuró sin dejar de sonreír y se marchó. Harry ni tiempo tuvo de responder así que simplemente entró y cerró la puerta, tomó un profundo respiro antes de volver a la sala y se dejó caer pesadamente sobre el sofá.
Pasaron varios minutos con Harry pensando en lo ocurrido, él estaba casi seguro que pudo notar un ligero atisbo de lujuria en los ojos de Louis, pero había durado tan sólo un segundo antes de que éstos cambiaran por la brillante sonrisa que le había curvado los labios. Por Dios, Styles deja de fantasear, necesitas un hombre y preferiblemente uno de tu edad, pensó con molestia.
La cosa era que Harry no estaba interesado en tener nada con nadie aún, no hacía mucho había pasado por un divorcio de un matrimonio bastante gastado y monótono. Todos se lo habían dicho, que se había casado demasiado joven, que todo era muy apresurado y cuánta razón tuvieron. El ojiverde no tenía más que veintiún años cuando le había dado el sí a Michael, su novio desde la secundaria, el chico era mayor que el rizado por tres años y ya había conseguido un buen puesto en el bufete de abogados en donde estaba haciendo pasantías. Todo había sido color de rosa durante cinco años, Harry se sentía el hombre más afortunado y muy enamorado, su sueño estaba realizado, tenía un hermoso matrimonio con un buen esposo y un trabajo como profesor de universidad, todo por lo que había trabajado tan duro, pero luego de esos primeros años el matrimonio había quedado en un punto muerto. Michael ya no erq tan atento y Harry se había sentido triste por eso, pero con el tiempo fue cambiando, algo dentro de su ser fue cambiando y ya no le importaba tanto, todo se convirtió en rutina, el tiempo libre compartido, un par de salidas los fines de semana, las cenas, los desayunos, hasta el sexo se había vuelto una rutina maldición. Eso duró por otros cinco años más y Harry aguantó un par más antes de darse por vencido y le pidió el divorcio, Michael no había protestado y en buenos términos dejaron su matrimonio. Doce años, doce años de matrimonio acabado por la rutina, aunque desde hacía muchos años antes de que la chispa se hubiera acabado. Lo que Harry agradecía era que él y Michael habían quedado como amigos, porque tantos años de historia no se tiraban por la borda así y menos cuando el cariño entre ellos quedó intacto.
Sacudió la cabeza y dejó el desarmador, que aún sostenía en su mano, sobre la mesita de centro antes de tomar su copa de vino y le dio un pequeño trago. Louis volvió a sus pensamientos y Harry se regañó antes de poner un documental sobre delfines en Animal Planet, ya no tenía ganas de ver ninguna película.
holaaa autoraaa, no se si sea mi celular pero, al final del capítulo no puedo ver cómo termina, es como si hubieran dejado el final al aire :(
me encanta tus historias, aún recuerdo cuando las releía en Wattpad <3
Por fin encontré tus historias de nuevo, por un momento pensé que ya no ibas a seguir con tus historias.La primera obra tuya que leí fué está en la plataforma de Wattpad,por fin voy a volver a leer tus hermosas historias y espero que sigas con la série de one shot que tenías en Wattpad ❤️✨