Capítulo 1
Mi nombre es Cielo, soy de una familia normal, sin lujos ni nada por el estilo, no me sobra el dinero pero tampoco me hace falta. ¿Hermanos? Nunca los tuve, decir ahora que quiero tenerlos sería una mentira, con mis 25 años eso ya no importa, pero también sería mentira si dijera que jamás los quise.
Ser hija única trae consigo ventajas y desventajas, te cumplen todos tus caprichos pero a la vez te sentis un poco sola.
El niño sin hermanos es el rey cuando juega con sus amigos del barrio, pero una vez dentro de la casa está solo, sin nadie que lo escuche, que lo entienda, nada.
Al principio no me afectaba tanto, ya que en mi casa vivían dos primos, Ana e Isaías. Ellos eran para mí como hermanos. Son hijos de mi querido tío Martin y su novia Sol.
Ellos nunca llegaron a casarse, pero se veían felices, es decir, yo los veía así.
A esa edad no entendía muchas cosas de la vida. Sólo importaba levantarme cada día y sumergirme en una nueva aventura de juegos, ser la más temible pirata o la más hermosa princesa, cosas como esas.
—¡Cielo, Cielo!
Nunca olvidare aquello, el primer problema que se me presento y claro, no supe resolver.
—¿Qué pasa Ana?— sus ojos reflejaban terror.
Un terror que yo aún no experimentaba.
—Mam... ¡Mamá!...¡Mamá está golpeando a Isaías!—Lágrimas caían sin parar por sus blancas mejillas y su nariz estaba completamente roja.
En ese momento me pareció normal, mi madre tambien me tironeaba la oreja cuando me portaba mal, pero esto era distinto, ella con tan solo tres años se dió cuenta y yo con seis aún no entendía. Lo único que hice fue tratar calmarla.
Todo siguió normal, por lo menos yo lo sentí así, por esa razón no ví venir lo que sucedió. Un día de repente ellos ya no estaban, se habían marchado a otro país, Sol los llevó. Fue un golpe duro para toda la familia, principalmente para mi tío.
Sin embargo nunca intentó recuperarlos.
Unos años después, escuché hablar a mi madre y mi abuela de aquello. Entendí lo ciega que estuve.
Resulta que Sol le pegaba a mi primo en forma de "castigo" cuando tenía una discusión con mi tío, es decir, todo lo que no podía hacer ni decirle a él lo pagaba el pobre Isaías que no tenía la culpa de nada.
Aprendí que así es la vida, el más fuerte ataca al más débil. Sol era fuerte ante mi primo y débil ante Martín, como un pequeño ratón come a un saltamontes y ese mismo ratón luego es comido por una serpiente y así sucesivamente.
Obvio que cuando finalmente aprendí aquello ya era demasiado tarde.
Continuemos.
Nunca conocí a mi padre, el nos abandonó cuando yo apenas nací.
No me interesa saber quién es, ni mucho menos su vida o el porqué se fue y nos dejó solas. Es una persona ajena a mi.
Lo que sí me pregunto todos los días desde pequeña, es si sintió algo cuando nos abandonó.
¿Culpa? O quizás ¿Alivio?
Que sintió dejar atrás a dos personas que necesitaron de él en algún momento, o porque no... Aún necesitan.
Creo que me quedaré siempre con la duda.
Mezquinaba mucho a mi madre, quizás se deba a ese motivo. Cuando me enteraba que ella estaba en algo con un hombre, me enojaba a tal punto que no le hablaba una semana entera. Era celosa, temía que me abandonaran.
También era una niña demasiado inocente, muy fácil de engañar. Eso se convirtió en un punto a favor para las personas que me rodeaban. Era débil.
Más tarde sería todo lo contrario.
Entré a la secundaria y me hice de varios "amigos". De hecho nunca los consideré amigos realmente.
Eran personas con las que pasaba el rato para no estar sola, pero no siempre fue así.
Con el paso de los años empecé a usar las debilidades de la gente para mí beneficio y no paraba hasta tener lo que deseaba. Me convertí en una persona manipuladora ¿Cómo llegue a esto? Más adelante se los contaré.
Los chicos eran fáciles de manipular. Con una cara bonita y un buen cuerpo ya los tenía en la palma de mi mano. Las chicas eran todo lo contrario. Primero les daba la suficiente confianza como amiga y luego ellas solas soltaban sus secretos, sus debilidades. No me sorprende que se tratara de algún chico en particular o una chica.
Estábamos en una edad de desarrollo tanto biológico como psicológico.
¡Teníamos las hormonas a flor de piel!
Claro que me di cuenta que mis "amigas" también me estaban usando.
Con el hecho de poner esa falsa etiqueta de amistad creían que me tenían controlada, que no haría nada para molestarlas y sobre todo que no me acercaría a sus amores.
Esa era nuestra manera de coexistir "Usandonos unos a otros"
Bueno eso creí.
—¡El sábado haré una fiesta en casa y están todos invitados!— dijo Erick para toda la clase.
—¿Tus papás te dejaron?—se burló Luka—¡Aleluya!
—Todos menos uno—lo miró amenazante Erick.
—Cielo— soltó ignorandolo completamente— Dime si quieres que pase a buscarte — removió sus cabellos nervioso— Así vamos juntos a la fiesta
No pude evitar ponerme incómoda en ese momento, y no, no se debió a la tierna invitación de Luka, sino a la penetrante mirada de Jessica sobre mí que a gritos decía "Aléjate de él"
Obvio ese chico le gustaba.
—Gracias Luka pero prefiero ir sola—le sonreí tímidamente y dirigí mi mirada a Jess.
Con eso pensé que sería suficiente para ella, que entendería que yo no estaba ni estaría interesada en él, pero eso no fue lo que ocurrió, no me habló en toda la semana y además se llevó consigo a mi grupo de amigas.
El juego ya había terminado y no me necesitaban más.
Se cansaron de usarme.
Me iba a vengar y ya sabía cómo lo haría. El día de la fiesta llegó y Luka vino a buscarme, aún recuerdo mi sorpresa al verlo parado fuera de mi casa, porque de hecho ya había decidido ir sola y encontrarlo directamente allá pero eso no lo detuvo.
Al llegar todas las miradas se posaron en nosotros y los comentarios no tardaron en aparecer.
"Están juntos" "¿No eran solo amigos?" "Yo sabía que en algo andaban"
Trate de hacer oídos sordos, me daba igual lo que creyeran, no vivía de los comentarios de los demás, agarré del brazo a Luka y lo llevé a afuera, desconcertado el me siguió sin decir una palabra.
—Luka—clavé mi mirada en él— Si te molesta lo que dicen podrías dejarme sola e ir con tus amigos—su expresión lo decía todo, estaba confundido por mis repentinas palabras— Ro está dentro, podrías aprovechar y acercarte a ella—lo solté y me fui de allí.
Claramente estaba haciendo un papel de víctima, sabía que a Luka yo le gustaba desde nuestro primer año de secundaria, pero no necesitaba un novio en ese momento y no tardé en hacérselo saber. Sin embargo él acepto. Es un buen chico, nos hicimos amigos desde entonces.
Entré a la fiesta nuevamente, saludé a mis amigos y me dirigí hacia el balcón a respirar un poco de aire fresco.
Pasaron unos minutos y como lo predije, Luka entró.
—Así que estabas acá— se acercó y me ofreció lo que estaba bebiendo.
—¿Qué es?—me hizo una seña para que lo probara y adivinara por mi cuenta, típico suyo—Cerveza
—Señorita Cielo usted acaba de descifrar el acertijo—posó su verde mirada en mi y una hilera de perlados dientes blancos aparecieron formando una hermosa sonrisa.
Era muy atractivo.
—¿Y cuál es mi premio señor Luka?—él se acercó y agarró mi cintura.
Sí, sabía lo que vendría, un beso ¿Por qué lo permití? Ni yo misma lo sé.
Todo lo que sucedió después se me fue de las manos, no sé si fue por el momento, el alcohol o las ganas de vengarme de Jessica, pero por primera vez me dejé llevar y se sintió bien.
Cuando el se acercó para besarme no lo detuve ni tampoco lo aparté. Me aferré a su espalda como si tuviera miedo a que me soltará y le pedí más.
Su expresión de sorpresa acompañada de una sonrisa incrédula apareció en su rostro.
Una mirada de mi parte bastó para que viera que lo decía en serio, acto seguido me levantó y entre besos me llevó hasta la primer habitación que apareció en nuestro camino.
Me tocó con miedo a romperme, como si se tratara del objeto más preciado del mundo, esa noche fue mágica. Cuando terminamos me dió un profundo abrazo, como si me estuviera agradeciendo.
Estuvo un buen rato en silencio acariciandome el cabello, hasta que finalmente se animó a decirlo una vez más, la última que mis oídos escucharían.
—Te quiero—dos simples palabras.
Palabras que cargan un sin fin de sentimientos.
Él estaba a mi lado cuando nadie más lo hacía, me acompañó durante muchos años con la esperanza de que algún día lo viera de otra manera, como él a mí. A pesar de saber todo eso, nada cambio entre nosotros, mis sentimientos aún seguían igual.
Nunca entregaría mi corazón o al menos eso pensaba.
Hola a todos! Soy nueva por acá, les dejo el primer capítulo de la historia de nuestra protagonista Cielo.
[Aclaración: aun no aparece el protagonista, pronto sabrán quien es]
Esta es una historia que ya lleva varios años escrita por mí, decidí reescribirla ya que habia sido bien recibida por el público y trágicamente habia perdido mi antigua cuenta en otra plataforma asi que decidí darle una oportunidad a Inkitt, espero les haya gustado a aquellas personitas nuevas que están leyendo
Déjenme saber si les agradó a través de una reacción, mg o comentario para continuar subiendola❤️
~Sunsetluz2









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