Cap. 1 - Un favor
Fecha de escritura: 15/07/2019
KARA: -La chica se encontraba en su loft viendo esas comedias románticas que tanto le gustaban mientras se comía ella sola una tarrina de helado. Aquel día parecía tranquilo, como si National City se hubiese dormido por entero; había revueltas, pero nada de lo que Guardián no se pudiera encargar. Ella necesitaba despejar su mente porque cuando parecía que todo iba bien, unos kryptonianos salidos de a saber dónde volvían a sembrar el caos en la Tierra. Lena les había prometido intentar encontrar una fórmula que al ser ingerida o inyectada suprimiese los poderes de cualquier forma de vida llegada cuyo origen fuese Krypton. Nada que pusiera en peligro a Supergirl, pero sí que fuese lo suficientemente útil como para ayudar a capturar a aquellos que amenazaban la paz de la ciudad usando los mismos poderes que la heroína. Confiaba plenamente en Lena, su relación se había consolidado, lo que la morena no sabía es que Supergirl había depositado en ella la misma confianza que Kara Danvers, y que se interesase por ayudar con esa fórmula no haría daño a Kara. Era arriesgado, pero también una prueba de que, si aquello funcionaba, Lena prometería no crear más kryptonita artificial y tampoco Harun-El. El tono de llamada de su teléfono interrumpió una de sus escenas favoritas en la película, pero no le quedó otra que pararla y descolgar. Era Lena-. ¿Sí? ¿Lena? Espero que sea lo suficientemente importante... -dejó escapar una risilla- este helado de vainilla y chocolate no se va a terminar de comer por sí solo -bromeó mientras se ajustaba bien el teléfono a la oreja y se acomodaba en el sofá para hablar con ella. Ver una llamada de Lena siempre le daba alegría, a no ser que esa llamada tuviese relación con secuestros o intentos de asesinato por parte de los enemigos de la morena, que no eran pocos-.
LENA: Oh, ¿qué podría ser lo suficientemente importante como para que Kara Danvers abandone la maravillosa idea de acabar con una tarrina de helado ella sola, hm? -el tono sarcástico de su intervención se situaba a medio camino entre la broma y el irónico retintín que tanto la caracterizaba-. Sinceramente, daría lo que fuera por echarle el guante a una de esas en este preciso momento... -suspiró dejando escapar una disimulada risilla casual-. En fin, ¿te pillo muy ocupada acumulando calorías o puedes dedicarme un par de minutos?
KARA: No, no... dime. Estoy a tu enteeera disposición -la rubia se colocó las gafas en un gesto inconsciente, como si fuese un tick- ¿Puedo ayudarte en algo? ¿Te llevo helado? ¿O unas patatas fritas de ese sitio que te encanta?
LENA: Ojalá fuese tan simple como eso... -resopló-. Kara, necesito que me hagas un favor -el anterior y despreocupado tono de su voz se tiñó con un matiz de clara seriedad en cuestión de segundos-.
KARA: Claro, dime. Lo que necesites -Lena no la estaba viendo, pero igualmente se encogió de hombros para reafirmar su posición-.
LENA: Supergirl -hizo una pausa para tomar aire-. Necesito que contactes con ella por mí. Yo... no sé cómo localizarla y, bueno, tú siempre encuentras la manera de que acuda a... -se mordió el labio inferior, dubitativa-. Da igual, me estoy sobrexplicando de manera innecesaria. Es sólo que necesito que hables con ella -tragó saliva-. Necesito que venga al... -se pasó una mano por el pelo. Estaba notablemente nerviosa. Seguía teniendo miedo a la desconfianza y a que malinterpretasen sus buenas intenciones- laboratorio, a mi laboratorio.
KARA: Claro, sin problema. La avisaré ahora mismo y le diré que te lleve unas patatas de mi parte. No te preocupes, yo invito, y no te acepto un “no” porque seguramente no hayas comido nada -la reprendió en un tono bastante cordial, pero conocía lo suficiente a su amiga como para saber que, cuando se metía de más en su trabajo, se le olvidaba incluso atender a sus necesidades básicas-. Pues la llamo ya, que imagino que debe ser importante. Espero verte pronto para comer helado, Lena.
LENA: Ehm... -consiguió articular después de varios segundos de apoplejía. No se imaginaba que Kara no fuese a mostrar reticencia alguna. Supuso que la había pillado de un espléndido buen humor-. Vale, de acuerdo. Estaré esperándola en L-Corp. Luego te cuento -sonrió para sí- Y gracias. No me olvidaré de ese helado, tranquila. Nos vemos.
KARA: Hasta otra~ -Kara colgó el teléfono y suspiró con una sonrisa en su rostro. Cogió sus llaves y sus cosas y se dirigió a la hamburguesería para comprar esa comida que le acababa de prometer a Lena. Después de eso, se dirigió de nuevo a su apartamento y desde allí salió volando a gran velocidad ya ataviada como Supergirl hasta llegar al ventanal que daba a la oficina de Lena en L-Corp-. ¿Lena? ¿Estás por aquí? No me gustaría entrar por el techo del laboratorio...
LENA: -Se giró de golpe desde su asiento frente al escritorio. Estaba tan centrada comprobando los últimos avances de la investigación en el ordenador portátil que ni siquiera había oído el vibrante estruendo del aire que provocaba la superheroína con cada aparición-. Supergirl -pronunció dedicándole una educada sonrisa y poniéndose en pie de inmediato-. Perdona, estaba revisando un par de documentos y no te he oído llegar -la invitó a pasar con un amplio gesto de su brazo-. Supongo que Kara te ha avisado tan rápido como me aseguró.
KARA: Sí, claro. -le sonrió de manera cordial pero también ligeramente incómoda. Cada vez le resultaba más difícil mentirle a Lena sobre su verdadera identidad-. Esto es de parte de Kara... -colocó la bolsa de la hamburguesería sobre una esquina del amplio escritorio y se encogió de hombros- Supongo que me llamas por el tema del suprimidor de poderes... -suspiró- ¿Ya tienes una fórmula? Has sido bastante rápida.
LENA: -Echó un vistazo de reojo a la bolsa de comida-. Pensaba... que eso sería una broma... -mencionó en voz baja y apenas pudo disimilar la leve pero notable sonrisa de agradecimiento que desveló la curva de sus labios. Después, volvió a mirar a Supergirl con toda la seriedad que la situación requería-. Así es -asintió-. Tenemos una fórmula -marcó el verbo con énfasis, denotando la idea de que sería útil para todos y que no entraba dentro de sus planes beneficiarse del recurso a espaldas del DEO salvo para fines económicos lícitos-. Conoces el tema desde que hablamos sobre ello en el DEO tras los últimos disturbios -se cruzó de brazos ante ella-. Esperaba tu colaboración en las pruebas, tal y como acordamos -hizo una pausa-. No tiene por qué ser hoy -alzó una ceja-. Sé perfectamente que el mundo necesita a Supergirl incluso cuando no sabe que la necesita de verdad, pero sería todo un detalle poder contar contigo lo antes posible.
KARA: Has llamado el día correcto, parece ser. Hoy no hay mucho que hacer y Guardián se está encargando de todo en la ciudad, aparte de que el DEO está libre. Puedes contar conmigo hoy mismo -le tendió la mano con amabilidad para darle un apretón- Eso… me dejará sin poderes, ¿no?
LENA: En cierto modo sí -observó la palma de su mano con cierta cautela-. No es la versión final, así que no los perderás del todo. Tu potencial disminuirá, pero no será algo tan extremo como sentirte humanamente vulnerable, si eso es lo que te preocupa -fue alzando el mentón a medida que hablaba hasta enfrentar sus ojos en una actitud más desafiante que cordial, pero, finalmente, le estrechó la mano por educación. Al fin y al cabo, y aunque sus puntos de vista diferían en ciertos aspectos, le debía la vida-.
KARA: Supongo que los mermará por hoy, pero hay que sacrificarse si queremos derrotar al enemigo y confío en que lo que estás haciendo nos ayudará a todos –hizo una pausa, dejando escapar un suspiro-. ¿Y bien? ¿Tienes aquí la formula? ¿O tenemos que bajar a tu laboratorio? -preguntó mientras colocaba los brazos en jarra, como de costumbre-.
LENA: -Alargó la mano para cerrar su portátil y tomó aire para exhalar un hondo suspiro-. Está en el laboratorio, sí. Restringida, obviamente -comentó mientras se alejaba del escritorio para acercarse con paso firme hasta la salida de la sala-. No perdamos más tiempo -la miró a la par que abría la puerta y se quedaba sujetándola para cederle el paso. La tensión era el palpable en el ambiente después de aquel intercambio de comentarios sobre la pérdida de poderes-.
KARA: Claro -asintió con una sonrisa, intentando relajar la tensión con la que Lena la miraba. Era realmente incómodo que mirase a Supergirl de esa manera, a veces hasta le dolía, pero no podía evitar ser testaruda en cuanto a Lena se trataba cuando no se presentaba ante ella como Kara. Desde su posición de heroína, no podía permitirse un mínimo fallo-. Te sigo… si no te importa. Normalmente, las veces que he entrado en él no he usado... las escaleras... -dejó escapar una risilla, las dos veces había acabado irrumpiendo por el techo, causándole gastos a Lena con respecto al edificio.- N-Ni el ascensor.
LENA: Tu afición por agujerear techos es conocida por todos, no te preocupes -trató de mostrarse menos brusca con la broma, pero tampoco sabía cómo se lo tomaría la rubia-. Además, me diste la excusa perfecta para revisar y mejorar las medidas de seguridad -le explicó, algo más relajada, mientras caminaba a paso ligero por los pasillos en busca del ascensor-.
KARA: Sí, bueno... ya me han echado la bronca en el DEO más de una vez por no tener... cuidado, pero siempre hay que intentar llegar antes de que el posible desastre ocurra y… eso -hizo un gesto con las manos medio bromeando y luego dejó escapar otra risilla. Mientras la seguía, miró la ropa con la que Lena vestía: siempre tenía mucha clase escogiendo su indumentaria, parecía una mujer fuerte y daba esa misma sensación por cómo lo expresaba a la hora de elegir su ropa; a Kara aquello le encantaba y a la vez la asustaba, su sola presencia imponía respeto. Estaba tan sumida en sus pensamientos que no se dio cuenta de que la morena la miraba esperando a que subiese al ascensor-. Oh, ehm... eh... Sí, gracias.
LENA: -Alzó una ceja y la observó entrar en él de espaldas a ella. La capa ondeó ligeramente a pesar de la falta de viento cuando la rubia se introdujo en el amplio y cuadrangular monstruo de metal que las llevaría hasta el laboratorio. ¿Estaba más despistada que de costumbre o era tan sólo una simple impresión sin importancia? Sacudió ligeramente la cabeza de un modo casi inapreciable y la siguió. Una vez dentro del ascensor, pulsó el botón del sótano más bajo. Las puertas automáticas se cerraron y un hermético silencio se impuso entre las dos-.
KARA: Ehm... -daba pequeños toquecitos con el talón en el suelo. Estaba un poco tensa-. Nos hemos dejado la comida arriba y Kara se va a enfadar... -bromeó. No sabía romper el hielo de una manera normal, como cualquier otra persona. Esbozó una sonrisa nerviosa-.
LENA: -La miró de reojo casi sin poder creerse lo que acababa de escuchar. Definitivamente, no es que estuviera despistada, es que parecía tener hasta falta de sueño-. No permito la entrada de comida en mi laboratorio -sentenció-. Podría contaminar cualquier elemento clave -clavó la mirada justo en la unión de las dos puertas, firmemente cerradas, mientras el ascensor proseguía con su habitual descenso-. Kara sabrá perdonármelo. Estoy segura.
KARA: Oh, ehm... –el ascensor se detuvo y las puertas se separaron ante ellas- Sí, tienes razón... -esbozó una sonrisa boba mientras alcanzaba de dos zancadas a Lena, que salió a paso ligero hacia la sala de laboratorio-. Supongo que... debería... centrarme -carraspeó la garganta. Quería limar asperezas con Lena, pero llegar a ella como una amiga siendo Supergirl era más difícil de lo que parecía. Se mantuvo en silencio mientras la seguía y la miraba al caminar. Estaba distraída, sin duda alguna-.
LENA: Deberías, por tu propio bien -comentó mientras se acercaba a su mesa, perfectamente ordenada pero a la vez repleta de artilugios e instrumentos de investigación con los que había estado trabajando recientemente. No podía permitirse el lujo de guardarlos. A veces, ni siquiera podía moverlos de sitio para evitar la alteración de los químicos- y por el de la investigación -matizó-. Deseamos que este proyecto salga adelante, pero tampoco queremos causarte ningún daño, Supergirl. Te necesito al cien por cien -le explicó mientras ponía en funcionamiento todos los monitores de una sola vez, desde el panel de control central situado sobre la misma mesa que parecía extenderse casi sin final; era enorme-.
KARA: Sí, estoy al cien por cien –asintió- Es sólo que… bueno, también estoy algo nerviosa, sólo eso. Supongo que los superhéroes también pueden ponerse nerviosos -volvió a reírse, evidenciando todavía más lo que acababa de decir-. Además, me gustaría que esto saliese bien -cambió su expresión a una más seria-. Por eso estoy aquí. Me pongo en tus manos, Lena -se acercó a ella a paso lento- ¿Debería sentarme?
LENA: -Aquel “me pongo en tus manos” restalló en su cabeza como una oda a la desgracia. Demasiada responsabilidad recayendo sobre sus hombros de nuevo. Esta vez no podía permitirse fallar, no con Supergirl. No podía ponerla en peligro por nada del mundo. Le gustase o no la utópica idea que transmitía su mensaje sobre de la bondad que residía en cada ser del planeta, ella era la esperanza de la ciudad; de la ciudad y podría serlo del mundo entero-. En la camilla -le indicó con un rápido giro de su mentón una especie de falsa habitación sin paredes situada en mitad del enorme laboratorio. No distaba demasiado de la mesa de investigación y, en efecto, contaba con una camilla además de muchos otros aparatos de intervención médica-.
KARA: -Se sentó en la camilla mientras observaba el resto del laboratorio con sus múltiples cachivaches. No entendía nada de lo que había ahí ni para qué servía tanto aparato, pero admiraba a la gente que estudiaba e investigaba lo suficiente como para cambiar el mundo a mejor-. Pues cuando digas. Estoy preparada.
LENA: -Se giró para mirarla desde lejos y dejó escapar un suspiro disimulado. Apretó los dedos contra el borde de la mesa, tras su espalda, y tragó saliva antes de alargar uno de sus brazos para activar la grabadora de mano que siempre usaba. Esta vez hablaría sin protocolos, sin códigos ni nombres clave. Tanto si aquello salía mal como si salía bien, necesitaba dejar claro que aquella que hoy se entregaba voluntariamente a las pruebas no era un sujeto más. Ninguno lo había sido-. Muy bien, Supergirl. Empecemos.
KARA: Estoy lista -asintió con seriedad. Frunció levemente el ceño e hizo una mueca. Allí estaba, sentada y probablemente vulnerable si el experimento funcionaba, entregando su confianza a una Luthor, pero Kara sabía más que de sobra que Lena no era igual que el resto de su familia, por eso Supergirl también confiaba en que la morena la apoyaría incluso sin poderes-.
LENA: -Se aproximó hasta ella grabadora en mano, pero no tardó en depositarla sobre uno de los estantes próximos a la camilla donde descansaban otros instrumentos. A cambio de la misma, cogió el estetoscopio y se lo colgó al cuello-. Puede que esto parezca rudimentario, pero tengo que auscultarte antes que nada -le indicó arqueando una ceja-. Suena a chiste, y quizás ni siquiera escuche nada tratándose de... “la Chica de Acero” -se le escapó una estúpida sonrisa de bromista en prácticas-, pero tengo que hacerlo.
KARA: -Le contestó con otra sonrisa-. Pues espero que escuches latidos y no un choque de platillos o algo por el estilo -bromeó mientras se le escapaba otra sonrisa estúpida. Intentó mantener la compostura y parecer seria de nuevo, no demasiado, pero tampoco quería que Lena pensase que se tomaba sus experimentos a la ligera-.
LENA: -Parpadeó notablemente perpleja ante la contestación-. Ya sé por qué te llevas tan bien con Kara -comentó mientras se ajustaba el estetoscopio adecuadamente. Por un momento le había recordado a una de sus muchas intervenciones estelares plagadas de tonterías que pretendían resultar graciosas, pero que, en realidad, no lo eran. Bueno, tampoco es que ella misma fuese la alegría de la huerta cada vez que intentaba hacer reír a alguien y lo estaba demostrando-.
KARA: Oh... sí, tenemos un sentido del humor... parecido -tragó saliva. Tomó aire intentando tranquilizarse y se mantuvo lo suficientemente serena como para que no se notase el temblor en su voz-.
LENA: Así que Supergirl tiene sentido del humor... -apretó el labio inferior en una mueca de fingida sorpresa y asintió varias veces, como dándole crédito a lo que le contaba-. Qué sorpresa -aproximó el extremo del instrumento a la parte alta del pecho de la superheroína, pero se percató de lo ceñido de su traje-. Perdona, ¿puedes...?
KARA: Supongo que sí... aunque sea un humor poco popular -sonrió notando que la tensión se iba disipando hasta que le tocó apartar la tela de su traje.- Y… ehm... claro, sí -se sonrojó. Probablemente se le notase en la cara pero no había mucho que hacer salvo apartar un poco la tela para dejar paso al aparato que Lena estaba usando-.
LENA: -Hizo lo propio y esperable explorando la zona alta de su pecho con el estetoscopio. Lo cierto era que el ritmo de su corazón no seguía un patrón demasiado distinto del de los humanos-. ¿Alarmantemente normal o asombrosamente normal? -Lena arqueó las cejas-. Gírate, por favor.
KARA: Claro. -Se apartó un poco la melena rubia hacia un lado y se giró levemente para dejarle paso a Lena y sus maniobras de científica-.
LENA: -Le retiró el traje hacia un lado todo lo que le fue posible dada la rigidez de la tela y coló de nuevo el estetoscopio por debajo de la misma hasta volver a captar el ritmo de su respiración. Lo cierto es que era más que costoso, pero algo detectaba-. Muy bien -murmuró quitándose el aparato y devolviéndolo a su lugar correspondiente: en el estante, junto a la grabadora que seguía presenciándolo todo y el resto de artilugios-. El traje no me ha dejado... maniobrar muy bien, pero... bueno. Esto es así, tu identidad secreta y todo eso –comentó como quien no quiere la cosa-. Aunque dudo que fuese a saber quién eres simplemente por verte sin la camiseta. En fin -tomó aire por la nariz y le dio la espalda para regresar a la lejanía de su mesa de investigación. Necesitaba la tablet-.
KARA: Siento si ha sido un impedimento. La próxima vez intentaré traer otra cosa que al menos estire... -asintió con una mueca. Intentó no sonar muy cortante-. Será más cómodo para las dos, imagino. -Al verla de nuevo darle la espalda recordó aquella vez que Lena le preguntó a Kara quién era su kryptonita. Por aquel entonces no lo tenía demasiado claro, pero era irónico saber que ahora estaba segura de la respuesta y que se trataba de la única persona capaz de crear kryptonita artificial para debilitar a Supergirl-.
LENA: Te lo agradecería para las siguientes pruebas, sí -comentó mientras volvía a aproximarse a ella tablet en mano y sin levantar la vista de la misma, toqueteando la pantalla con interés preciso-. Prometo no contarte los lunares.
KARA: Te tomo la palabra -contestó la rubia mientras observaba el rostro de la morena con detenimiento-. Aunque no estaría mal saber cuántos lunares tengo, nunca me he puesto a examinarlos, la verdad –trató de bromear-.
LENA: Ya sabemos que Supergirl tiene lunares -la miró a los ojos dedicándole una sonrisa ladeada, a medio camino entre la broma y el descubrimiento de un detalle que, en malas manos, podría llegar a ser hasta revelador-.
KARA: -Más que ponerse nerviosa por lo que Lena había insinuado, sintió que el estómago le daba un vuelco. Otra vez notaba el calor apoderándose de sus mejillas con intensidad-. B-Bueno, los kryptonianos no nos libramos de tenerlos, supongo -parecía una adolescente enamorada, con la diferencia de que la adolescente marcaba al menos diez años más en su documento de identidad. Parpadeó e intentó ubicarse nuevamente-.
LENA: Supongo -reafirmó dejando escapar una risilla. Se quedó mirándola sin saber muy bien qué decir hasta que, finalmente, respiró hondo-. Túmbate. Voy a hacerte una extracción para comparar posibles alteraciones posteriores y estará todo listo para iniciar la prueba.
KARA: Claro -se tumbó en la camilla a la espera de que llegase un momento que odiaba cada vez que le tocaba hacerse análisis en el DEO-. Va a sonar gracioso pero Supergirl también le tiene miedo a las agujas.
LENA: Oh -por su inexpresiva faz sumida en el trabajo cruzó una mueca de incredulidad, pero supo contenerla lo suficientemente bien como para que nadie la detectase. Mientras, le subió la tela de la manga todo lo que pudo, no sin cierto esfuerzo, hasta dejar libre la zona donde pensaba realizar la extracción. Después, colocó una tira quirúrgica alrededor del brazo y la anudó con la mayor fuerza de la que fue capaz para facilitar el riego sanguíneo en dirección a la aguja. Era como rodear una barra de hormigón armado. Finalmente, se dispuso a realizar la venopunción-. Pues... esto no va a sonar poco gracioso, pero la punta de la aguja está imbuida en kryptonita de un modo... especial -le explicó haciendo una clara referencia a la anterior intervención de Supergirl con el inicio de sus palabras-. No contaminará tu sangre ni causará efectos adversos en tu organismo por increíble que parezca. Simplemente, actúa como un catalizador que reblandece el tejido a su alrededor, como una metáfora química pero real de vuestra debilidad ante el elemento puro -habló reajustándose los guantes de látex-.
KARA: No hay día que no me sorprendas... -frunció el ceño en una mueca, en cierto sentido abrumada por la explicación. Lena pensaba absolutamente en todo, siempre iba dos pasos por delante. Se intentó relajar a sabiendas de que no le gustaba nada que le pinchasen con agujas. Sin duda, Lena Luthor podría llegar a ser una temible enemiga, pero estaba segura de que Lena no era tan cruel ni malvada como su familia. Podía ver en ella dulzura, ganas de hacer el bien y de ayudar a los demás; la conocía bien y tenía esperanza. Al sentir el pinchazo se quejó ridículamente, chasqueando la lengua-. Espero que no me pierdas el respeto después de esto –bromeó en un intento por parecer menos infantil. Ver a Supergirl asustada por una aguja era tan estúpidamente ridículo que no podía evitar sentirse avergonzada-.
LENA: ¿Qué respeto? -le dirigió una mirada significativa, alzando una ceja, y después se echó a reír con disimulo. Obviamente, era una broma. Tardó apenas unos segundos más en realizar la extracción y retiró la aguja en cuanto le fue posible, situando un algodón en la zona por simple cortesía. Había querido llevarla a cabo lo más rápido posible teniendo en cuenta que la rubia no estaba cómoda con el pinchazo ni con la situación, realmente-. Y ya está. He conseguido sacarte sangre sin que me partas treinta agujas seguidas. Perfecto para mi bolsillo y también para tu piel.
KARA: Sería muy incómodo partir varias agujas seguidas... -alzó las cejas mientras se reía y bromeaba ante la idea. Se incorporó poco a poco hasta sentarse y sujetarse el algodón en su brazo. Suspiró-. Y por tu cara… creo que vas a tener que volver a pincharme –añadió con cierta resignación.-
LENA: Tendré que utilizar el mismo tipo de aguja para suministrarte el prototipo de la fórmula, si es a lo que te refieres -le confesó al tiempo en que tomaba asiento en un taburete situado junto a la camilla y se cruzaba de piernas-.
KARA: Sí, a eso me refería. -asintió con una mueca de desagrado- Pero sé que estaré bien -sonrió.- Al fin y al cabo me estás cuidando.
LENA: -Se irguió por inercia al escuchar su última apreciación. Cuidando. Ella cuidando de alguien. Era irónico. Una Luthor cuidando... ¿nada? Se pasó la lengua por la comisura en un gesto de clara incomodidad y carraspeó-. Procedo como debo. Nada más -Parpadeó varias veces y volvió a fijar la vista en la pantalla de su tablet, que ahora descansaba sobre su propio regazo. Seguidamente, se levantó para retirar las muestras de sangre y llevarlas hasta la mesa de investigación, donde las depositó con sumo cuidado-.
KARA: Lena... Sé que las dos hemos tenido nuestras disputas, pero... cuando te he necesitado siempre has estado ahí. Eres tan superheroína como yo, cuidas de las personas a tu manera y eso es admirable -aclaró-. A eso me refería -se puso levemente nerviosa al decir aquello pero necesitaba avanzar en sus pasos con Lena como Supergirl, era lo más apropiado antes de que supiese sobre nada su verdadera identidad-. Cuando Edge intentó... acabar contigo en ese avión me pediste que salvase los químicos antes que a ti. Eso no lo haría nadie que no cuidase de los demás.
LENA: -Escuchó su improvisado discurso de espaldas a ella, sin ser capaz de volverse para mirarla a los ojos. Apoyó las manos sobre la mesa y suspiró, negando ligeramente con la cabeza. Frunció el ceño-. Superheroína... -murmuró entre dientes. ¿Cómo podía considerar a alguien que no dejaba de fallar en cada uno de sus buenos propósitos una heroína? Alguien que, cada vez que se proponía ayudar, terminaba empeorando la situación aún más. Guardó silencio. No era una superheroína ni nunca lo sería. Tras la pequeña y arrogante satisfacción momentánea que le había aportado escucharla, se escondía una profunda vergüenza acerca de sí misma y la fina línea de lealtad que siempre andaba jugueteando con cruzar de un lado a otro según la situación. Finalmente, y cuando logró reponerse de aquel encontronazo de emociones que habían conseguido alterarle el pulso, se volvió para enfrentarla, mirándola desde lejos, con el semblante más inexpresivo jamás expuesto-. No necesito ser ninguna superheroína -hizo una pausa- Pero tú sí, así que sigamos con lo acordado.
KARA: -No pudo evitar fruncir levemente el ceño. Se preguntó si Lena habría respondido igual si Kara le hubiese dicho estas mismas palabras y no Supergirl. Tragó saliva, quizás había tocado un tema delicado para ella. Sólo pudo asentir en silencio, intentando no pensar demasiado en que probablemente ese comentario suyo la había dañado. No quería decir de nuevo nada innecesario, al fin y al cabo, no era ella quien podía convencerla de que era una persona con buen corazón, sólo Kara Danvers tenía ese poder sobre Lena, un poder que Supergirl ni siquiera podía llegar a rozar-. Claro... Estoy lista.
LENA: Bien -apretó los dientes con la boca cerrada, así que apenas se notó, pero aquel último intercambio de palabras la había puesto realmente tensa. Toqueteó sus monitores y, acto seguido, tecleando cerca de uno de los mismos, logró activar una pequeña compuerta automática que hasta ese momento había permanecido oculta y que se abrió en el lateral metálico de la mesa entre vapores fríos. La fórmula estaba dentro. Revisó que todos los parámetros fuesen correctos desde los monitores y se ajustó las gafas de laboratorio justo antes de extraer el pequeño frasco con unas pinzas metálicas. Una vez conseguido, manipuló una de las jeringuillas de extracción que tenía preparadas de antemano con sumo cuidado y que ahora servirían para administrarle a Supergirl aquella sustancia inicial. Había llegado la hora-.
KARA: -Supergirl estiró hacia Lena el mismo brazo del que le había sacado sangre anteriormente. Tragó saliva con nerviosismo y tomó aire de nuevo para calmarse. Se podía cortar la tensión en el ambiente después de su inoportuno comentario, pero tenía que calmarse. Si la fórmula funcionaba se podría desmayar al notar la pérdida de poderes, como le había pasado con Tornado Rojo en su día, aunque esta vez todo era diferente-.
LENA: -Lena se acercó a ella con la jeringuilla en una mano y con la tablet en la sobrante. Cuando estuvo lo suficientemente cerca de la rubia, dejó el objeto electrónico en el estante en el que todavía permanecía la grabadora y rodeó la camilla justo para situarse al lado contrario donde antes había permanecido junto a Supergirl mientras realizaba la extracción-. El otro brazo -le indicó con total seriedad, aún con las gafas puestas-.
KARA: Oh. El otro... vale, claro. -se destapó el otro brazo y lo acercó a Lena esperando al pinchazo mientras miraba a la morena de reojo. Esos ojos verdes le decían más de lo que Lena creía. Sólo pudo esbozar una sonrisa intentando calmar la tensión. Lena era una persona preciosa tanto por dentro como por fuera y, como Supergirl, podía seguir viendo esa belleza por la que Kara también se había sentido atraída en muchos sentidos. Adoraba pasar tiempo junto a ella, aunque yendo ella vestida de Supergirl no pudiesen compartir la misma confianza. Cuando se vino a dar cuenta, se encontraba boquiabierta mirando a Lena con cara de estúpida, pero, gracias a Rao, la morena parecía no haberse dado cuenta de nada. Se recompuso. Estaba hasta las trancas, era más grave de lo esperado y se estaba maldiciendo a sí misma. Eso sí que era una vuelta de tuerca. Una kryptoniana enamorada en secreto de la única persona a la que sentía que no podía decirle su verdadera identidad. Era frustrante pero necesario, por desgracia-.
LENA: Vamos allá -murmuró en voz baja mientras ejercía presión sobre la piel de la rubia con firmeza. Irónicamente, “la Chica de Acero” requería también un pulso de acero para lograr traspasar sus tejidos quirúrgicamente incluso con el instrumento propicio para ello. Cuando el extremo de la aguja logró atravesar la piel gracias al efecto de la kryptonita imbuida, Lena le dedicó una mirada de reojo a Supergirl, esperando su confirmación. Ambas sabían que se estaban arriesgando a algo muy grande, pero también muy peligroso-.
KARA: -Asintió mirando a Lena. Justo después cerró los ojos y esperó que todo saliese perfectamente bien. Apretó los dientes intentando contener los efectos secundarios que pudiesen darse. Al principio, sintió un leve mareo, probablemente significase un claro indicio de la pérdida de poderes, era inevitable; pero, justo después, una sensación cálida, por no decir que ardiente, se apoderó de ella. ¿Tenía calor? Demasiado calor. Abrió los ojos, volviendo a mirar a Lena, desconcertada-. C-Creo que algo no anda bien… ¿es... normal tener... este calor? –en contraste, sintió un leve sudor frío recorrerle la nuca. Tragó saliva-. ¿L-Lena?
LENA: ¿Te quema? -frunció el ceño y retiró la aguja lo más rápido posible. Había terminado de administrar la sustancia justo en ese momento. ¿Los posibles efectos secundarios estaban repercutiendo en ella tan rápido? Se quitó las gafas con un rápido y violento movimiento desesperado. Sin esperar siquiera respuesta alguna, pero permaneciendo atenta a la posible contestación que Supergirl pudiese darle, rodeó la camilla de nuevo para aproximarse a donde había dejado la tablet. Soltó la jeringuilla allí mismo y se dispuso a revisar los parámetros que la pantalla le indicaba. ¿Algo no andaba bien desde el principio? Era imposible-.
KARA: No quema, es un calor... –tragó saliva- Oh... c-creo que conozco e-e-esta sensación -se sonrojó de manera inevitable y se puso en pie, bajando de la camilla con sumo cuidado-. Funciona. Siento que tengo menos fuerza.... y seguramente no pueda volar demasiado, pero... Lena -tomó aire-, acércate. Me tiemblan un poco las piernas y me cuesta andar un pelín -sabía a qué se parecía aquella reacción de su cuerpo, y a ver cómo le contaba a Lena que el único efecto secundario que estaba notando era una profunda excitación sexual casi incontrolable, porque la morena parecía bastante preocupada-.
LENA: ¿Cómo que “un calor”? -le preguntó profundamente extrañada-. ¡Supergirl! -exclamó al verla intentar levantarse- ¿Qué haces? No te levantes. No sabemos qué es lo que te está pasando -comentó con un tono de voz claramente alarmista mientras no perdía de vista las cifras y los gráficos de la tablet-. ¿Qué está... pasando? El efecto se dispersa hacia lugares concretos y no en área, ¿pero qué…? -sacudió la cabeza-. Algo ha debido alterar la fórmula, algo o alguien. Un componente mal administrado, quizás una dosis erróneamente contabilizada... No sé, no sé qué puede estar pasando -cada vez sonaba más fuera de sí. Aquello no estaba previsto. En teoría, y aunque funcionase, los resultados que le devolvía su tablet no eran los esperados y aquello la estaba preocupando de sobremanera-. No lo entiendo. No tenía que...
KARA: -La rubia se acercó a la morena con paso lento pero casi firme-. No te preocupes... estoy bien. No creo que esto me mate -murmuró abriendo y cerrando uno de sus puños, comprobando su propia movilidad-. Al fin y al cabo, la única que te puede decir lo que siente ahora mismo soy yo, ¿no? -alzó las cejas y le dedicó una ligera sonrisa para intentar calmarla. Sentía que se desbordaba del calor. No le había pasado algo así jamás en la vida. Resultaba que Lena, sin quererlo, había creado un inesperado afrodisíaco kryptoniano y la pobre seguía horriblemente preocupada por su salud; no dejaba de ser la Lena que Kara conocía-. Lena, confía en mí -se aproximó aún más a ella y le acarició la mano con la suya para infundirle confianza. El contacto logró estremecerla desde la nuca hasta los pies. Abrió mucho los ojos, sorprendida. Irónicamente, parecía tenía supertacto en vez de superoído y pensarlo hasta le hizo gracia. La cosa iba de bien a mejor dependiendo de cómo lo mirases; por otro lado, era completamente horrible-. C-Creo que... sólo has alterado... mis... hormonas... en cuanto a lo sexual se refiere... -se volvió a sonrojar de más. Aquello le daba una vergüenza terrible. Estaba confesándole a Lena que estaba excitada y no sabía debajo de qué baldosa podía resultar más propicio esconderse-. Y-Y ojalá estuviese de broma, pero esto es lo más vergonzoso que me ha pasado en la vida.
LENA: -Lena alzó la cabeza para mirarla con la mayor expresión de asombro que jamás hubiese imaginado mostrar ante nadie-. ¿Perdona? -parpadeó varias veces y volvió a revisar la tablet. Tenía que haberla entendido mal. Para su tranquilidad, los niveles volvían a estabilizarse casi de manera milagrosa y tuvo que contener una profunda mueca de extrañeza que la llevó a alzar el labio superior a la par que una de sus cejas. Estaba tan confusa que apenas podía asimilar nada de lo que ocurría a su alrededor-.
KARA: -Tragó saliva-. Que tienes a una kryptoniana en tu laboratorio diciéndote... que... esa fórmula la ha excitado sexualmente -hizo un gesto con las dos manos intentando no mirar a Lena directamente a los ojos porque ya era suficientemente complicado esconder a diario cuánto la quería como para que ahora le resultase aún más difícil decirle que estaba tremendamente excitada por culpa de aquel experimento y que frente a ella se encontraba la única persona con la que querría acostarse-. Y tengo ganas de hacer de todo ahora mismo, hasta cosas que nunca habría imaginado. Ahora mismo… más que Supergirl soy Superhorny o alguna de esas bromas típicas de Kara y de mí. En fin -tomó aire. No quería mirar a Lena a los ojos y no quería hacer el ninguna tontería, pero acababa de lograrlo con aquel chiste absurdo-.
LENA: -Apenas pudo contener un resoplido irrisorio que amenazó con echar abajo toda su seriedad tras aquel apelativo tan idiota y, por otro lado, tan propio de Kara como la misma Supergirl había reconocido. Inmediatamente, carraspeó y se llevó la mano a la boca, tomando aire por la nariz para volver a centrarse-. Lo siento -seguidamente, se acarició la sien tratando de encontrar la raíz del problema, pero las cifras estaban ya casi totalmente estabilizadas y Supergirl no parecía haber sufrido variación nefasta alguna salvo el detalle que acababa de mencionar sobre su repentino revuelo de hormonas-. La verdad... tú me estás dando un diagnóstico más preciso que cualquier gráfico -intentó calmarse, pero todavía estaba preocupada. ¿Le pasaría a todos los kryptonianos por igual o se trataba de un efecto secundario que, tal y como a veces ocurría con los medicamentos en las personas, había dado la casualidad de afectar a Supergirl puntualmente?-. Tú... ¿estás segura de que estás bien? -la miró de arriba a abajo, intentando detectar tembleques o debilidades inusuales más allá de la bajada de potencia en sus poderes. Antes había dicho que le costaba caminar, pero cada vez la notaba más recompuesta en el sitio. Quizás algo más torpe que de costumbre, no tan firme como solía mostrarse, pero lo mismo eso también tenía que ver con lo vergonzoso de la situación-.
KARA: -La miró y tomó aire aún con la expresión del rostro levemente descompuesta por la vergüenza-. Que Rao me perdone por todo lo que estoy pensando ahora mismo… -carraspeó la garganta- Lena, dime algo que pueda hacer para comprobar si los poderes han disminuido. Ahora mismo eso es lo más importante –habló con total seriedad, tratando de centrarse-.
LENA: -Ladeó la cabeza intentando reprimir la media sonrisa que apenas podía contener dadas las repentinas confesiones de la superheroína. A saber en quién estaría pensando y de qué manera. Aquello parecía una broma del destino-. Ehm, sí. Acompáñame -tablet en mano, aún echándole un vistazo a las cifras de cuando en cuando, avanzó hasta una esquina del laboratorio donde se encontraban apiladas un par de placas de hierro macizo y varias barras de acero-.
KARA: Claro -resopló y la siguió hasta un rincón-. Tengo que pegarle a estas… cosas... imagino –preguntó en un intento por mantener un mínimo de concentración-. ¿Puñetazo? ¿Patada? ¿Rayos térmicos? Tú mandas.
LENA: Primero, levanta una de las barras y, después, intenta doblarla. Algo sencillo, creo -se apartó para dejarle espacio y la observó con atención, preparada para anotarlo todo en la aplicación de la tablet-.
KARA: -Se acercó a una de las barras y la sujetó con ambas manos, aunque le costó más esfuerzo del habitual. El hecho de doblarla fue ya algo más difícil: no consiguió hacer un ángulo de noventa grados siquiera-. Me da que... sí que ha funcionado. Con efectos... secundarios… notables –alzó las cejas-, pero sí, funciona.
LENA: Uhúm -asintió y fotografió con la cámara de la tablet los resultados del esfuerzo de Supergirl cuando la rubia volvió a depositar el material en el suelo. Después, alzó la cabeza para señalarle con un gesto las placas de acero-. Golpea una con el puño. La otra... ¿alterna patada y golpe de rodilla, por ejemplo?
KARA: Entendido -se acercó a una de las placas y le dio un puñetazo con la mano izquierda. Consiguió abollarla un poco, pero la piel de su puño enrojeció tras el golpe y le dolió levemente-. Auch... duele un poco -suspiró y se acercó a la otra placa para probar esta vez con patadas y rodillazos. Ocurrió exactamente lo mismo. Se frotó la rodilla con disimulo nada más acabar-. El efecto secundario… tampoco se disipa si es eso lo que te preguntas -comentó aún sin mirarla. No quería hacer nada que pudiese asustar a Lena a pesar de que se moría de ganas-.
LENA: No, no es lo que me preguntaba, la verdad -contestó demostrando que había reparado perfectamente en su última apreciación. Fotografió también las abolladuras de las placas y tecleó un breve informe de daños en la tablet. Seguidamente, alzó la vista hasta sus ojos y dejó escapar un suspiro-. Supongo que no hace falta que te pida un cabezazo después de cómo se te ha quedado el puño. En fin. Rayos térmicos, por favor; en la placa, en la barra y en el bloque de granito del fondo.
KARA: -Hizo lo que Lena le había pedido. Sus rayos ya no quemaban lo suficiente como para hacer daño real o perforar gravemente cualquier superficie. Estaba claro que, bajo los efectos de aquella fórmula, un kryptoniano no podría hacer frente a las armas que tenía diseñadas el DEO; aquello le haría el trabajo más fácil a Alex y a los demás-.
LENA: Perfecto... -murmuró guardando los resultados con más fotografías y mini informes automáticos generados para contrastar los que se obtuvieran tras las próximas pruebas-. Puedes volver a sentarte. Descansa -comentó alejándose de ella y regresando su mesa de investigación-.
KARA: -Hizo caso omiso y la siguió hasta la mesa de investigación por pura inercia mientras miraba ¿su trasero? Sacudió la cabeza. “Kara Danvers Zor-El ¿Qué se supone que estás haciendo con tu existencia?”, pensó. Tragó saliva y cerró los ojos para volver a abrirlos y no volver a darle más vueltas a todo aquello que la estaba trayendo de cabeza. Cerró los puños con fuerza y se contuvo. ¿Por qué Lena siempre estaba tan arrebatadora? Eso se lo ponía todo mucho más difícil con esos malditos efectos secundarios encima. Resopló de nuevo, parecía un animal en celo-. L-Lena, cuando termines con eso… ¿me podrías ayudar con algo?
LENA: ¿Con qué? -preguntó sin siquiera mirarla. Estaba demasiado ocupada ordenando cada uno de los artilugios dispuestos sobre la mesa que, de momento, no volverían a hacerle falta pasada la primera prueba. Aunque tampoco podía guardarlos todos por si surgía cualquier contratiempo o alguna nueva alteración en lo relativo a los niveles que llevaban el seguimiento de la supresión (o, en este caso, disminución) de poderes en Supergirl-.
KARA: E-Es una tontería, no tiene mucho que ver con esto, así que no tengas prisa -comentó dejando escapar una risilla nerviosa. Justo después hizo una mueca. No fallaba, era mirarla y centrar sus pensamientos en cosas poco decentes. Era horrible-.
LENA: Ah -alzó una ceja dirigiéndole una mirada de soslayo que se apresuró a retirar para volver a centrarse en lo que estaba haciendo. De alguna manera, la presencia de Supergirl la ponía nerviosa y más aún después de lo de los efectos secundarios. Se sentía tremendamente culpable. Por un lado, estaba contenta de que todo hubiera salido aparentemente más o menos bien; pero, por otro, todavía desconfiaba del potencial de la fórmula. Tendría que retocarla de todas formas para evitar esa supuesta alteración de hormonas-.
KARA: -Cerró los ojos por unos instantes, intentando relajarse, olvidarse de que estaba allí con Lena, tratando de ignorar el detalle de que se encontraban a solas en el laboratorio.- A veces siento que me ayudas más de lo que te ayudo yo a ti, Lena.
LENA: Falsas impresiones -comentó reajustando el microscopio sin necesidad. Sentía los ojos de Supergirl clavados en su nuca y, la verdad, ya había terminado de ordenar, pero tampoco se atrevía a enfrentar la situación y a seguir una conversación normal hasta que el efecto de la fórmula desapareciese. Era uno de esos momentos en los que no te apetece hablar con alguien porque nunca sabes qué decirle realmente-.
KARA: A ver, sólo quiero que me tomes el pulso porque lo siento alterado y te digo ya que antes he estado así, pero nunca lo he notado como ahora mismo. Sólo eso, no mucho más. Estoy bien, ¿vale? Suena estúpido, pero es que... son los nervios -resopló-. Hoy estoy haciendo el ridículo delante de ti… más de lo normal… y es incómodo. Lo siento muchísimo.
LENA: -Apartó el microscopio al escuchar el notable timbre de nerviosismo en el tono de su voz y la observó atentamente desde la corta distancia que mediaba entre las dos-. Sí, claro -se movió para acercarle uno de los taburetes que flanqueaban la mesa de investigación-. Siéntate. Voy a tomártelo primero de un modo normal y, si es necesario, volveré a auscultarte. No te preocupes.
KARA: -Se acercó y se sentó en el taburete junto a ella. Mientras que Lena se colocaba, la miraba de reojo a sitios a los que no debería mirar y se sentía horriblemente mal. Lo consideraba una enorme falta de respeto. Lena era una mujer fuerte, independiente y poderosa; no merecía que la viesen como a un trozo de carne. Resopló de nuevo, esta vez de frustración. Ella era su amiga y estaba siendo irrespetuosa como nunca antes. Le acercó su brazo para que le tomase el pulso en la parte de la muñeca, como normalmente se hacía-. ¿Está bien así?
LENA: Sí, pero relájate. Te noto alterada y, si sigues así, obviamente será inútil que intente tomarte nada -arrastró cuidadosamente otro taburete y lo colocó frente a ella para sentarse-. A ver -alargó la mano para acunar la muñeca de Supergirl entre sus dedos con cautela-.
KARA: -Echó una mirada a Lena desde los pies hasta la cabeza. Intentó tomar aire y expulsarlo varias veces antes de que Lena empezase a medir sus pulsaciones. Centrándose en calmar su respiración y con ello los latidos de su corazón. Cerró los ojos para evitar mirar a su amiga y siguió con su rutina respiratoria-.
LENA: -Lena le concedió unos segundos de calma para que se tranquilizase antes de colocar los dedos sobre el nacimiento de su muñeca-. Eso es -pronunció en voz baja, midiendo la estabilidad de su ritmo cardíaco. Permaneció atenta durante un par de minutos y luego llevó los dedos a la línea presente bajo el mentón de la rubia, asegurándose de que los dos ritmos coincidían y que, por tanto, lo había contabilizado bien en el primer intento-.
KARA: -Al sentir los dedos de la morena en aquella zona, se alteró ante el tacto y, en ese momento, al expulsar aire más violentamente de lo normal, se escapó una leve parte de su aliento helado, lo que provocó que Lena se llenase de escarcha por la zona de la cara y los hombros. Abrió los ojos repentinamente-. OH, NO. LO SIENTO –exclamó- ¡Lena, ha sido sin querer! ¿Te he hecho daño? -se levantó de golpe del taburete y se apresuró a retirarle la escarcha del cuello de la camisa-.
LENA: -Se quedó clavada en el sitio. Clavada y helada, por supuesto. Se había tragado, sin comerlo ni beberlo, parte de la escarcha helada del aliento de Supergirl, y a ver qué hacía. Pestañeó intentando reaccionar de la mejor manera posible y después se llevó una mano al pelo con cautela, intentando retirarse las partículas congeladas-. Mi maquillaje a la porra -fue lo único que se le ocurrió mencionar por pura inercia, pensando en voz alta-.
KARA: Lo siento, lo siento, lo siento mucho... -hizo una mueca y la ayudó sacudiéndole los hombros con cuidado-. No era mi intención, de verdad que lo siento... -le acarició la cara para quitarle parte de la escarcha con cuidado de no deshacer su maquillaje-. S-Si te sirve de consuelo eres de esas personas que está perfecta incluso sin maquillaje, estoy segura -le sonrió mientras intentaba enmendar su error- T-Te puedo pagar la camisa si se estropea o algo, pero de verdad... vaya cagada -murmuró sus últimas palabras por lo bajo, frustrada consigo misma-.
LENA: Bueno, me lo tomaré como cuando te vomita un niño -sinceramente, habló sin siquiera pararse a pensar si Supergirl podría tomárselo bien o mal, pero lo dijo tal como lo sintió. Al fin y al cabo, fue un gesto inconsciente y tampoco podía culparla de descuidada dado el estado en el que se encontraba por culpa de su prueba-. Lo de que... vayas congelando por ahí con cada estornudo, ¿suele ocurrirte... o ha tenido que ver con los cambios de hoy? -preguntó interesada, porque si no era habitual, tendría que apuntarlo también-.
KARA: Si te soy sincera, no me ha pasado nunca. Así que no vendría mal que lo apuntases... si eres tan amable... por si acaso... Quizás también es cosa de los efectos secundarios -resopló-. Bueno creo que... te he causado demasiadas molestias hoy... voy a tener que... –no pudo acabar la frase, aún seguía quitando trocitos de escarcha de su camisa y de su pelo-. En serio, de verdad que lo siento; soy un desastre, ni te imaginas cuantas veces hacía las cosas mal en mis inicios... -le sonrió y la miró directamente a los ojos: eran absolutamente preciosos, parecía que podían atravesarla y ver a través de ella-. Lena... -murmuró en voz baja, centrando su mirada justo después en la boca de la morena- tu pintalabios sigue intacto, ¿sabes? Me vas a tener que decir dónde compras el maquillaje.
LENA: -Por un momento, aquella referencia a sus “inicios” le recordó tanto a Kara que tuvo que esforzarse para reprimir las ganas de soltarle que si en realidad eran gemelas perdidas o algo por el estilo; pero la conversación se desvió de golpe a la vertiente del maquillaje y eso la hizo volver en sí y recomponerse-. ¿Supergirl con los labios rojos? No me lo creo -bromeó, toqueteándose las sienes y las mejillas en busca de restos de escarcha que pudiesen permanecer todavía sobre su piel-. Aunque, bueno, siempre puedo hacerte un listado con las marcas que utilizo y dónde encontrarlas. Se lo enviaré a Kara y supongo que ella podrá contactar contigo más que de sobra -de una manera u otra, Kara siempre terminaba aflorando en sus pensamientos. Tragó saliva-. Aunque, lo admito, me sorprende que tengas interés en ello -sonrió-. Y, Supergirl, por favor, deja de disculparte. Llevas así desde que empezamos la prueba y, sin embargo, la única que debería disculparse soy yo por arrastrarte a algo así de arriesgado para tu propio organismo. Gracias -pronunció con total severidad. Parecía un discurso de estado-.
KARA: Lena... -frunció el ceño y los labios. Se acercó a ella y le puso la mano en el hombro, intentando reconfortarla-. Tú intentas hacer lo mejor para todos y, ahora mismo, lo mejor es lograr debilitar a esos kryptonianos. Confío en ti para que lo consigas y no voy a dejar de hacerlo. Ser fuerte y poderosa tiene sus cosas buenas, pero también malas, y es que a veces resulta difícil y muy exigente. Tú eres la mejor para lograr que la investigación tenga éxito -se acercó a ella-. Me vas a disculpar por esto también, pero llevas un rato temblando de frío por mi culpa, así que… -la abrazó y se ayudó de su capa para mantener el calor de su cuerpo, rodeándola con esta. Se mantuvo en silencio junto a ella. Los efectos secundarios aún seguían ahí y estaba jugando con el fuego que más le quemaba, pero allí hacía frío y el aliento de Supergirl no ayudaba a mantener el cuerpo de Lena precisamente a temperatura ambiente-.
LENA: -Se quedó en silencio, dejándose envolver con la capa y permaneciendo entre la firmeza de sus brazos sin rechistar. Era inútil tratar de discutir contra aquel argumento de siempre. Supergirl tenía esperanza en ella, una esperanza que en absoluto se merecía, pero con la que, de alguna manera, le reconfortaba contar. Y había acertado. Estaba intentando disimular los escalofríos, pero el aliento helado le había calado hasta los huesos y no paraba de estremecerse aunque bien disimuladamente. No quería ni pensar cómo sería sentirlo al cien por cien, sin ningún tipo de modificación en la potencia de los poderes de la rubia. Imaginaba que podría llegar a provocar la hipotermia a un ser humano en cuestión de segundos-.
KARA: ¿Estás mejor, verdad? -preguntó en un susurro mientras se acercaba a ella un poco más, arrastrando el taburete con disimulo. La miró a los labios y tomó aire. Podía notar la tensión sexual salpicar su conciencia, haciéndola sentir culpable y a la vez deseosa de caer ante sus instintos- ¿Lena...? –la rubia se aproximó a su rostro, tomándolo entre sus manos y posando un suave beso en sus labios, un beso delicado a la vez que pasional sobre el que ni siquiera tuvo tiempo de cavilar. Lo más seguro es que, después de eso, Lena dejase de hablarle de por vida así que no entendía por qué lo había hecho exactamente. La única razón plausible eran aquellos efectos secundarios que aún le afectaban a pesar de que luchaba por que no se notase demasiado. Aquel beso fue como un interruptor de no retorno para la Kara Danvers que se escondía tras la piel de Supergirl-.
LENA: -Lo cierto es que dio un respingo en el asiento. La había pillado totalmente desprevenida. Probablemente una de las cosas más impactantes que le habían pasado en toda su experiencia vital. Sacudió la cabeza, mirándola a los ojos. Se quedó en blanco. No tenía palabras y tampoco era capaz de pronunciar nada que no sonase notoriamente ridículo tras aquel shock. Por su cabeza pasaron multitud de hipótesis sobre el porqué de aquel beso: “las hormonas”, se dijo a sí misma, “tienen que ser las hormonas. No puede ser otra cosa”. Tragó saliva ruidosamente y terminó desviando la mirada. Desde luego, si alguna cosa le había impactado más allá del beso es que a ella misma tampoco le hubiese disgustado. Se cubrió la boca con la mano ligeramente y carraspeó-.
KARA: -Supergirl cerró los ojos y se mantuvo tiesa como un palo ante ella-. Si vas a pegarme una bofetada dámela ahora que no tengo poderes… para poder sentirla, porque me la merezco por lo que acabo de hacer -lo dijo todo de repente, como si fuese un robot programado para ello, rápido y con cierto matiz hermético pero a la vez dudoso en el tono de su voz mientras hablaba-. Aunque lo volvería hacer si pudiera, así que si quieres darme dos...
LENA: Ehm -tomó aire por la nariz con toda la capacidad que sus pulmones le otorgaron y alzó las cejas girando el rostro hacia un lado, evitando mirarla-. ¿Efectos... secundarios también? -preguntó mientras alargaba el brazo con intención de anotar eso también en la tablet-.
KARA: -Abrió los ojos- ¿Eh? ¿A-A qué te refieres? E-Espera... n-no te pensarás que yo... que a mí me va... –dejó escapar una risilla nerviosa-. ¿No creerás que me va eso de...? -le tembló levemente una ceja y empezó a hacer muecas mientras sonreía, evidenciando aún más su nerviosismo. Se acercó a ella de nuevo y la miró a los ojos-. S-Seguramente sean las hormonas kryptonianas, y-yo no... -volvió a mirar a sus labios. Estaba segura de que Lena podía adivinar perfectamente que Supergirl no paraba de mirarla justo ahí; era demasiado obvio, pero no podía evitarlo-.
LENA: -Ladeó la cabeza forzando una incómoda sonrisa- No sé en qué... estás pensando, pero... me refería a... -se pasó la lengua por los labios, dudosa- ehm, lo de besarme. Sólo eso. Que... no tiene sentido, supongo -se pasó una mano por el pelo, intentando echarse el largo flequillo hacia atrás en un acto reflejo, pero ni siquiera estaba lo suficientemente centrada como para acordarse de que lo llevaba recogido en una coleta, así que su mano quedó tanteando el aire y Lena no tardó en recogerla sobre su propio regazo, dándose cuenta del estúpido fallo que ponía de manifiesto su nerviosismo y la cantidad de dudas que la estaban asaltando a una velocidad imposible de asimilar y con una intensidad más fuerte que la de cualquier otro encuentro romántico; aunque, para empezar, aquello no era un encuentro romántico y, aun así, lo estaba comparando y poniéndolo al mismo nivel de manera inconsciente-.
KARA: Bueno... al menos creo que hemos solucionado el frío que tenías... -alzó ella también las cejas aproximándose de nuevo-. No era mi intención incomodarte y, si me lo pides, me iré ahora mismo, pero… si te soy sincera... sigo teniendo ganas de hacerlo -se encogió de hombros ligeramente- Hay una cosa que quiero que sepas... –hizo una pausa- si aquí hubiera más personas, sólo te habría besado a ti... y te repito que lo volvería a hacer si me dejases.
LENA: ¿Hacer... qué? -frunció el ceño y abrió muchos los ojos todavía sin podérselo creer-. ¿Supergirl? Espera, a ver, espera -alzó las manos dejando escapar una risa queda, todavía anonadada-. Esto es una broma, ¿verdad? Una simple broma. No, no puede ser… eres… no sé, ¡Supergirl! -alzó los brazos sacudiendo las manos con nerviosismo-. Simplemente Supergirl y yo... bueno, soy una Luthor. No sé, esto... va en contra de nuestra naturaleza... ¿familiar? -ladeó la cabeza aunque parecía haber entrado en una fase de risa infinitamente estúpida-. Estoy soltando sandeces una detrás de otra, ¿verdad? -carraspeó intentando recomponerse-. Vale. Pues no lo entiendo.
KARA: -Volvió a encogerse de hombros.- Yo tampoco... pero habrá que experimentar, ¿no? -se acercó de nuevo a ella y la tomó por la cintura, volviendo a besarla esta vez con un poco más de seguridad que la anterior, acariciando su piel a través de la camisa y la cinturilla de su falda, todavía sin comprender muy bien qué estaba haciendo o si siquiera el efecto secundario era más fuerte que ella en ese momento. Se notaba fuera de sí y más atrevida que nunca. ¿Quizás había llegado al pico de los efectos? Puede que aquello fuese como el alcohol y que, tras una hora o dos, todo disminuyese y como si nada, pero en aquel momento estaba en la cúspide y besar a Lena no lo mejoraba, al contrario-.
LENA: -Por algún motivo que no acababa de ser capaz de descifrar, terminó correspondiendo al beso sin pensarlo demasiado, como si su propio cuerpo se lo pidiese, y así era. No sabía por qué y tampoco es que tuviese mucho tiempo para pararse a pensarlo, pero fue incapaz de negarse al reclamo de sus labios. No lo había sido desde un principio, menos lo iba a ser ahora. Cuando se sintió capaz de separarse de su boca, se puso en pie de golpe y la miró a los ojos, con la respiración agitada. Supergirl no parecía la misma, pero aquel matiz atrayente en el tono de su voz y en sus gestos estaban provocando sus propios “efectos secundarios” para nada clínicos en Lena-.
KARA: -Alzó la vista hacia sus ojos después de que esta se separase. Se quedó mirándola mientras tomaba aire ella también-. Ehm... -se mordió el labio mientras la contemplaba, dudosa de sí misma por un momento y se levantó- Que Rao me vuelva a perdonar... -con las fuerzas que le quedaban tras la disminución de sus poderes, cogió a Lena por la cintura para subirla a una de las encimeras del laboratorio, la más vacía de todas ellas; mientras, empezaba a besarla por el cuello. Se estaba descontrolando y Lena no le ponía ninguna clase de freno a sus acciones-. Avísame si no quieres seguir con esto, Lena… -su respiración estaba alterada al igual que su pulso- y me iré en este preciso instante.
LENA: -No contestó de inmediato. Primero, se limitó a recuperar la respiración prácticamente pegada a sus labios-. ¿Estás segura de que ningún… “Supernovio” tuyo... vendrá a aniquilarme después de esto? No me gustaría contribuir a aumentar más la lista de los sujetos que me quieren muerta -habló con cierto retintín-.
KARA: -Sonrió ante la broma-. Si viniese alguno, que lo dudo, porque no tengo conocimiento de que existan ahora mismo… tendría que pasar por encima de mí para siquiera rozarte... -murmuró cerca de su oreja mientras besaba de nuevo su cuello y luego volvía a sus labios-. ¿Tampoco vendrá un “Luthornovio” a planear mi muerte por robarle a su científica y empresaria de éxito favorita? -sus manos se movieron por la cintura de la morena y acariciaron sus caderas y muslos-.
LENA: -Detectó por el rabillo del ojo el recorrido de las manos de la rubia y notarla tan ávida de placer con tan sólo ese par de caricias le produjo una enorme satisfacción personal-. ¿Es que planeas “robarme”? ¿Como si fuese un objeto? ¿Un experimiento? Explícate, Supergirl –ladeó la cabeza dedicándole una mirada significativa, esperando una respuesta lo suficientemente ingeniosa como para cederle el permiso total a una entrega mutua, si era lo que buscaba; desde luego, así lo parecía-.
KARA: Sólo puedo tomar lo que tú me permitas... como mujer -pasó sus manos al interior de sus muslos alargando la caricia en estos. La piel de la morena era extremadamente suave. Le faltaba la respiración. Estaba viviendo una aventura esporádica con la persona a la que quería, pero Lena no tenía ni idea de sus sentimientos, o más bien los de Kara, y eso en parte la hacía sentir culpable; pero si la morena quería continuar con todo aquello, no habría ningún problema tampoco. Estaba en su derecho-.
LENA: -Le rodeó el cuello con uno de sus brazos, acariciándole el lateral del mismo con los dedos-. Mientras no me partas a mí como a esas treinta agujas de las que antes habíamos hablado...
KARA: Nunca se me ocurriría... -subió su falda levemente con las manos, acariciando su piel mientras buscaba sus labios. Tragó saliva. Las caricias en su cuello la pusieron nerviosa. Tenía la sensación de que Lena sólo parecía estar atrapada, pero no era ninguna presa, y en cualquier momento podría darle la vuelta a la situación-. Quizás la que acabe rota sea yo. No me atrevería a subestimarte... -hizo una mueca con una sonrisa y luego volvió a besarla, siendo dulce pero a la vez firme en sus intenciones como Kara y Supergirl a la vez-.
LENA: -Correspondió al beso sin importarle siquiera el contestar o no. Jamás imaginó que Supergirl pudiese tentarla tanto en ese terreno. De hecho, para empezar, ni siquiera imaginó que podría encontrarse en una situación así con Supergirl nunca. Todavía se le hacía difícil de creer, pero era plenamente consciente de que, en aquel momento, se le estaba haciendo realmente complicado resistirse a ella; y tampoco pensaba hacerlo ya. Era inútil, y si ambas lo deseaban y estaban conformes, ¿por qué no? Después de todo, no le debía explicaciones a nadie-.
KARA: -Las manos de Supergirl subieron hasta la cinturilla de la falda de Lena, buscando con torpeza una cremallera o algún botón para poder quitarle la ropa de forma más elegante que con un simple tirón. Después de intentarlo varias veces, cedió ante su idea primaria y tiró de la camisa ligeramente hacia arriba para poder acariciar directamente la piel de Lena por la zona de su espalda-.
LENA: -Llevó sus dos manos hasta el cuello de Supergirl, acariciando los laterales del mismo sutilmente. Sonrió pegada a su boca cuando encontró el punto específico donde había intentado tomarle el pulso justo antes de la repentina ventisca de aliento helado-. Más acelerado todavía... -susurró con un matiz juguetón en el tono de su voz-. Ese es mi diagnóstico.
KARA: -Tragó saliva y alzó las cejas con una mueca. Efectivamente, sabía que no podía subestimarla-. ¿Debería preocuparme? -la besó de nuevo por su cuello, regalándole algunos mordiscos entre beso y beso, mientras continuaba acariciando su espalda bajo la tela de su camisa, deseando deshacerse de esta-. ¿Le apetece que nos traslademos a un lugar más cómodo que este, señora Luthor? Puedo llevarla bastante rápido si lo desea –murmuró-.
LENA: ¿Me congelarás por el camino en otro de tus arrebatos nerviosos? -murmuró entre susurros, acercándose a sus labios con exquisita precisión a pesar de que permanecía con la vista fija en el azul de sus ojos-.
KARA: -Resopló he hizo un gesto con la cabeza. “Lena es... uffff”, pensó y se sintió más que ridícula por un momento, pero no tardó en recomponerse-. Intentaré no hacerlo -comentó.- ¿Qué le parece el sofá del despacho? Tiene que ser más cómodo que cualquiera de estas mesas metálicas... o incluso su escritorio... -le mordió el labio inferior mientras intentaba no apartar la mirada de sus ojos. Quería mostrar seguridad ante ella-.
LENA: ¿Así que... arriba? -alzó una ceja evidenciando a la par lo que indicaban sus palabras con el tono de su voz y el nombrado gesto-.
KARA: S-Sí –definitivamente, Lena Luthor era su kryptonita, la más potente. A pesar de los efectos de aquel experimento y de que se encontraba entre consciente y no con respecto a todo lo que hacía, las insinuaciones de Lena lograban que le temblasen las piernas-.
LENA: Muy bien –apoyó las manos sobre la encimera y se bajó de la misma con un pequeño salto-. En realidad, es una buena idea. Después de todo -comentó colocándose la ropa con cuidado-, la comida no está permitida en mi laboratorio -le dedicó una media sonrisa al tiempo en que terminaba de ajustarse la camisa y echaba a andar en dirección al ascensor-.
KARA: E-Entiendo -aún boquiabierta, contempló a Lena pasar por su lado. En ese momento sí que no pudo evitar observar su manera de caminar, sus curvas, sus piernas... El viaje en ascensor se le iba a hacer eterno. Finalmente, la siguió con paso ligero. Jamás se había sentido tan atraída por nadie, sin contar que se encontraba aún bajo aquellos efectos que no sabía cuánto le iban a durar. Echó mucho de menos a Mon-El durante mucho tiempo pero Lena la había llenado de nuevo, le había devuelto las ganas de seguir creyendo que podía tener una oportunidad para feliz, como una humana normal-.
LENA: -En cuanto alcanzó el ascensor y pulsó el botón pertinente, las puertas automáticas se abrieron sin reticencia alguna y Lena entró en él a sabiendas de que la rubia la seguía de cerca. Las mencionadas puertas se cerraron tras la espalda de Supergirl en cuestión de segundos y ambas dos volvieron a quedar sumidas en el hermético silencio que les otorgaban aquellas paredes de metal-.
KARA: -La rubia esperó a que el ascensor se cerrase por completo para seguir besando a Lena. No pidió permiso, tan sólo actuó. Estaba impaciente de más. Sin embargo, a pesar de ser ella la más impulsiva, sentía que la voz cantante en aquel revolcón la llevaba Lena-.
LENA: -Respondió al reclamo de sus labios profundamente complacida. Era lo que estaba esperando. De alguna manera, sabía que aquella entrada en el ascensor le concedería unos minutos más de algarabía sensual antes de alcanzar su despacho. Y, la verdad, la idea le fascinaba-.
KARA: -La respiración se le alteraba tras cada beso correspondido. Se mordió el labio de nuevo, mirándola con fiereza a la vez que su expresión evidenciaba una connotación claramente sexual. Acarició la pierna de la morena desde la parte baja del muslo hacia arriba, abarcando todo lo que podía con una sola mano. Ya no sabía realmente si los efectos secundarios habían desaparecido o si todavía seguían latentes en ella. No era capaz de discernir entre la excitación provocada por la fórmula y su propio deseo. Probablemente seguían activos, pero tenía claro que, aunque dejasen de afectarle en ese mismo instante, seguiría con todo aquello-.
LENA: ¿Quieres que te tome el pulso de nuevo... -murmuró acercándose a su cuello- o ya no lo necesitas? -pronunció justo antes de rozar con los dientes el lateral del mismo, sutilmente, apenas un leve contacto que estaba segura que la rubia no pasaría por alto-.
KARA: -Tomó aire y lo dejó escapar en una especie de suspiro entrecortado. Punto débil número uno. Sentía los gestos y caricias de Lena más que cualquier otra caricia que le hubiesen regalado antes. No sabía a ciencia cierta si eso también tenía que ver con el experimento de Lena, si aquel detalle era el resultado de la mezcla del efecto secundario y el primario, pero tenía la piel más sensible y se sentía más humana que kryptoniana en esos momentos-. C-C-Creo que no hace falta, pero la científica manda -le dedicó una sonrisa nerviosa. Era un total desastre ante Lena, se sentía verdaderamente vulnerable ante ella, aunque no en el mal sentido-.
LENA: ¿Te estás echando atrás o es que quieres que te “mande” de verdad? -alzó el rostro para mirarla a los ojos, arqueando una ceja. Terminó riéndose ligeramente tras aquella media verdad con la que acababa de bromear. Lo cierto es que tenía que reconocer el hecho de que Supergirl le resultaba atractiva a pesar de sus encontronazos en cuanto al tema de la kryptonita artificial. De alguna manera, algo en ella la llamaba. En su mente resultaba ridículo pensarlo así, pero tenía la sensación de que la heroína la conocía mejor que otras muchas personas de su entorno; no al nivel de Kara, por ejemplo, pero sentía que podía confiar en ella en ciertos aspectos. Todo lo que estaba pasando era una prueba irrefutable más de que la atracción era real y, al parecer, correspondida. Al principio, Lena se lo tomó como simple admiración, pero quizás había evitado reparar en la realidad del asunto por puro ego desde hacía meses. Además, ya tenía sentimientos encontrados de sobra con los que lidiar. “Kara”, resonó en su mente, y su expresión pareció ensombrecerse casi de manera automática. Había sido incapaz de no pensar en ella incluso en aquel momento, comparando la confianza que ambas se tenían con la que ella podía compartir con Supergirl. Finalmente, hizo lo posible por recomponer el matiz sensual en el gesto de su faz con el que había inaugurado su intervención-.
KARA: -Hizo un esfuerzo por disimular el gesto de colocarse las gafas que tanto hacía siendo Kara, intentando salir de su asombro instantáneamente. Titubear demasiado era algo típico de su verdadera identidad. Jamás pensó que peligraría tanto algo como eso en un momento así porque tampoco imaginó que podría llegar a pasar realmente, pero tampoco es que lo estuviese meditando demasiado-. E-Estamos en tu empresa, en tu edificio y próximamente en tu despacho. Supergirl tiene que obedecer lo que la dueña de L-Corp le diga cuando se encuentra en L-Corp, ¿no? -llevó una de las manos al cabello de la morena y jugueteó con los mechones de su coleta alta-. Además, no se me ocurriría echarme atrás... Lo que empiezo, lo termino.
LENA: Tiene obedecer lo que la dueña de L-Corp le diga salvo cuando hablamos de kryptonita y Harun-El, ¿verdad? -alzó el mentón, desafiante; pero no tardo en dedicarle otra de sus significativas sonrisas cargadas de dobles intenciones-. Y si tu intención es “terminar” -hizo una pausa para marcar con cierto retintín el infinitivo- más te vale empezar pronto, ¿no crees? -le preguntó justo antes de besarla con toda la intensidad de la que fue capaz, adueñándose de su boca en un instante, con fiereza, sin dejarle espacio ni tiempo para contestar, lo justo para respirar-.
KARA: -Siguió aquel beso totalmente inesperado por parte de Lena. Era más pasional de lo que había imaginado y besaba malditamente bien, tanto que hasta infundía respeto en ese sentido. Ni siquiera le había dado importancia al tema de la kryptonita y el Harun-El, al fin y al cabo ya se estaba enfrentando ella misma a su propia kryptonita personal con aquel encuentro. La tomó de la cintura y descendió con sus manos por los muslos ajenos. Le subió la falda ligeramente y la sujetó por las dos piernas, logrando alzarla hasta la altura de sus propias caderas mientras continuaba el beso con toda la intensidad que le permitía su ritmo cardiorrespiratorio-.
LENA: -Le rodeó las caderas con las piernas y el cuello con los brazos, aferrándose con fuerza a su espalda. Por un momento, tuvo la delicadeza de intentar no clavarle el tacón de aguja en el impulso de la subida, pero tampoco es que Supergirl, con su dureza biológica, lo fuese a notar demasiado a pesar de la disminución en sus poderes. De todas formas, aquel alzamiento momentáneo demostraba, una vez más, que había conservado la fuerza suficiente como para no quedar reducida totalmente al nivel humano. Tendría que apuntarlo en el informe con un cifrado clave o algo así-.
KARA: -Cortó el beso al notar el leve impulso del ascensor frenando, y soltó a Lena con cuidado antes de que las puertas se abriesen. Intentó aguantarse la risa por inercia. La situación era algo cómica a la vez que excitante, pero no podían dejar que nadie del personal de L-Corp las viese en esa tesitura tan íntima-. Supongo que... ahora tendré que empezar lo que me he propuesto, Lena –tragó saliva-; y terminarlo es mi objetivo -comentó mientras se colocaba bien el pelo y la capa. Carraspeó su garganta mientras observaba de reojo cómo que Lena se recomponía también-.
LENA: Por supuesto, Supergirl -pronunció con total naturalidad, ajustándose la cinturilla de la falda y comprobando que el límite de la misma no estuviese más alto de lo normal tras el momento de intensidad recién vivido-. Me alegra estar nuevamente de acuerdo en algo –Justo entonces, las puertas se abrieron y ambas abandonaron el ascensor a paso ligero, camino del despacho principal-.
KARA: Veo que... siempre estamos de acuerdo en lo importante -alzó las cejas evidenciando cómo sus palabras contenían una implícita doble vertiente, aunque en ese instante sonaban más a provocación que a cualquier otra cosa, a tantear la paciencia de Lena pero en un terreno mucho más placentero que el simplemente profesional. La siguió hasta su despacho y, una vez en la puerta, se detuvo tras ella, esperando que la morena la abriese y le cediese el permiso de entrada-.
LENA: -Hizo lo propio abriendo la puerta y cediéndole el paso, pero en cuanto Supergirl la atravesó, se apresuró a cerrarla con un poco cuidado que, desde luego, no era habitual en ella. Quedó de espaldas a la superheroína y suspiró, con la mano aún en el picaporte tras aquel inesperado portazo. Sentía que el corazón le iba a estallar. No había vuelta a atrás, o esa era la sensación que tenía. En su mente: Kara de nuevo; y Lena tragó saliva, plenamente consciente de que no tenía sentido seguir torturándose de esa manera por algo que no tenía futuro-.
KARA: ¿La has cerrado bien? -preguntó mientras se daba media vuelta para mirarla. Notó algo raro en su expresión y frunció el ceño-. Oye, ¿estás bien? -se acercó a ella a paso lento-. Si no te encuentras bien o no estás segura… no tienes por qué hacer nada. Lo sabes, ¿no?
LENA: Lo sé, lo sé -respondió en un intento por reafirmar sus intenciones-. Estaba pensando en... la seguridad. Dame un momento -se alejó tanto de la puerta como de la kryptoniana para tomar asiento en su escritorio y abrir el portátil que antes había dejado en suspensión-.
KARA: Los que necesites -contestó la rubia mientras se acercaba al sofá con nefasto disimulo. Miraba a Lena desde lejos intensamente. No existía otra mujer en el universo como ella, estaba atontada, tanto que no era consciente del mundo que la rodeaba-.
LENA: -Tardó unos segundos en abrir el sistema de seguridad programada, pero una vez activado, el pestillo de la puerta resonó certificando la completa privacidad de la estancia. Acto seguido, unos enormes paneles automáticos se desplegaron desde el techo hasta el suelo a modo de cortina para cubrir la inmensa amplitud de los ventanales y la puerta de cristal que daba paso a la terraza. Lena alzó la vista de la pantalla y miró a Supergirl desde la lejanía. Sin pensarlo demasiado y, dada la poca luz que había quedado en la sala, activó también la iluminación de un par de lámparas de pie para ofrecer un ambiente apropiado. Su oficina entera estaba automatizada-.
KARA: Oh... -miró a su alrededor y luego a Lena-. Parece que ahora el ambiente es mucho más adecuado para esta situación -comentó la rubia, sin saber muy bien qué decir. Los nervios no desaparecían. Se acercó a su escritorio para apoyarse contra el mismo con la cadera, justo al lado de Lena. De reojo, un pequeño portafotos situado cerca del portátil captó su atención. En la imagen expuesta salían Alex, ella misma como Kara Danvers y la propia Lena. No pudo evitar sonreír levemente. Luego se aproximó a su rostro, inclinándose ligeramente hacia la morena-. ¿Preparada?
LENA: -Giró la silla lentamente hasta quedarse mirándola frente a frente a la par que alargaba la mano para cerrar la pantalla del portátil sobre el teclado-. Siempre lo estoy -la seriedad de su semblante lograría enmudecer a cualquiera-.
KARA: -Se acercó más a la morena para besarla, esta vez asegurándose de dejarla casi sin respiración, tal y como Lena había hecho con ella en el ascensor. Se dejó caer en los reposabrazos del sillón, dejando atrás la mesa con la futura intención de coger a Lena en brazos y llevarla al sofá o sentarla en el escritorio. Todo dependía de su compañera y sus preferencias personales-.
LENA: -Se limitó a no pensar y le siguió el beso. Lo cierto es que, a pesar de esperárselo, Supergirl había logrado robarle la respiración por un instante con la intensidad del mismo. Llevó una de sus manos a su nuca, acariciándole el nacimiento del pelo sin dejar de besarla a la par que se iba irguiendo en la silla por inercia para evitar romper el contacto de sus labios-.
KARA: -Agarró el cuello de la camisa de la morena mientras que, con la otra mano, acariciaba su espalda por la zona de la cintura, bajándola por su trasero hasta su muslo. Con una sola mano le bastó para subirla al escritorio, cuidando de no tirar el portátil. Lo cierto es que su escritorio era bastante espacioso así que, aunque sólo fuese por un rato, pensaba disfrutar de esa ventaja junto con Lena-. ¿Hacerlo aquí no te hará pensar en ello cuando estés trabajando? -preguntó la rubia mientras cortaba de vez en cuando el contacto con su boca para poder respirar. Era increíble lo mucho que la quería. Supergirl y Kara podían ver la bondad dentro de Lena, al contrario que otras personas que sólo la juzgaban por su apellido, y reparar en esa bondad, habían llevado tanto a la superheroína como a la reportera a concebir a Lena como una de las principales razones por las que seguir en National City, además de Alex.-
LENA: Bueno... -comentó acomodándose al borde del escritorio y apartando con cautela el marco de fotografía donde aparecían ella, Kara y Alex- nunca viene mal tener algo de material adicional con el que motivarse en un día de duuuuro trabajo -volcó el portafotos, colocándolo bocabajo, de manera que no pudiesen verse las caras de ninguna de las personas que aparecían en la instantánea. Había elegido dejar de martirizarse y lo intentaría con todas sus fuerzas-.









Una queja no puedo leer el segundo cap