Terapia
Muchos padres me preguntan en las consultas qué pueden hacer para comprender a sus hijos, algunos tienen quince o dieciséis mientras otros van de los diecisiete a los dieciocho. Cada uno pensando en qué hacer para saber sobre la sexualidad de sus hijos por si solos.
En algunos me puedo ahorrar el discursito de lo que la terapia sexual significa, no sólo es para parejas o para adultos. Los pre-adolescentes (una palabra que nunca me gustó) y los adolescentes también pueden asistir a un terapeuta sexual, más en la fase de su desarrollo y el aumento de las hormonas.
Un terapeuta sexual o un sexologo es una persona especializada en la salud de la sexualidad, no sólo hablando del acto sexual, hablamos de la identidad de cada individuo, de sus gustos. Un terapeuta sexual existe para mejorar la calidad de vida que tienen las personas, ocupándose de un problema a la vez; en pareja o individual cada persona merece un desarrollo sexual satisfactorio.
—Buen día doctora Moon. Su cita de las doce ya está en la sala de espera, le haré pasar en unos minutos.
Mi título de doctora seguido de mi apellido se escuchaba muy bien en la boca de los demás, trabajar duro y lograr el respeto que tanto merecía era una de las cosas por las que mi ego crecía.
Y sí, tal vez podía sonar algo narcisista, pero quién no se enorgullece por tener un trono y una corona sobre la cabeza.
—Muchas gracias, señorita Jones. Por favor despeja toda las citas de la tarde, no puedo más con esta jaqueca.
—La agenda se despejó desde la una a las cinco de la tarde. Viene alguien importante que le ocupará la tarde, lamento no poder cancelarle.— comenta preocupada.
La señorita Jones no se asustaba por muchas cosas, era buena en su trabajo y hacía más de lo que debía. El tema de la persona importante la estaba dejando sin soluciones; a pesar de la temprana edad de veintidós años siempre se la ingenia para cancelar citas que no deseo atender.
—Nadie es tan importante, señorita Jones. El dinero no puede comprar ni mi tiempo ni mi vida si yo no lo quiero, ¿quién es el paciente nuevo?.— le pregunté.
Los pacientes iban y venían todos los días, de aquí para allá con problemas distintos que tratar. Me gusta mi trabajo y el máster en sexualidad lo demuestra, sin embargo también me tomaba mi tiempo para salir y disfrutar de la vida siempre que podía. Sin ataduras, sin relaciones que lo compliquen todo, sin drama.
—Alexei Maslov.
Casi me atraganto con mi propia saliva cuando ese nombre salió de la boca de mi secretaria. No puedo negar que no tosí un poco, o que no tenía una cara de sorpresa; nada mejor para un viernes por la noche que la llegada de un mafioso a mi consultorio.
Claro que, Jones no podía saber sobre la vida secreta del hombre. Sólo los que tenemos contactos dentro del bajo mundo podemos saber a quien pertenece el apellido Maslov.
—Sí, doctora Moon. El Mafioso Alexei Maslov vendrá por la tarde.— me sorprendió cuando volvió a decir su nombre.
—¿Cómo sabes quién es?.
Dudé.
Conocí a Jones cuando me gradué en psicología, ella a penas visitaba el campus universitario; así que, la vi con las mismas ganas de crecer que las que yo tenía cuando comencé. Luego hice el postgrado en sexología y me enamoré de la sexualidad humana, era algo fascinante.
Jones nunca me dió señales de pertenecer a la mafia o al menos de tener contacto con alguien dentro de ella. A lo mejor dejé llevar un poco por mi propia ambición y no le presté tanta atención a sus movidas.
—Mi hermano es...bueno. Se supone que no debería decirlo, pero como no lo conoces, mi hermano es la mano derecha del señor Maslov.— comenta sonriente como si eso no fuera importante para ella.
Y yo que pensaba jamás volvería a estar tan cerca de la mafia. La vida no me lo pone tan fácil.
—Esto será una conversación para rato. Esta noche en mi casa, Jones.— la miré molesta.
—Vamos, Elizabeth. No es como que te cases con la mafia, solo le darás terapia como a otro paciente común y corriente. Aunque, ahora que lo pienso, no sé para qué necesita tantas sesiones.— comenta para ella misma.
No puedo creer lo que estaba escuchando. No solo tenía que ser la terapeuta de un mafioso, si no que además tenía que serlo dos veces por semana hasta que su problema desapareciera o mejorara.
—¡Carajo, Jones!.— le grité.
No pude seguir la conversación con ella, la hora de la terapia con un paciente regular estaba por comenzar.
La señora Williams traía a su hijo por segunda vez. Recuerdo que la primera sesión fue todo un caos, su madre no sabía que hacer o que decirme, claro que fue mi error por dejarla entrar cuando el paciente era su hijo adolescente de casi dieciséis.
—Buenas tardes, doctora Moon.— saludó la señora Williams junto a su hijo.
—Buenas tardes, esta vez debe esperar afuera señora Williams. Cuando termine con su hijo puede pasar usted.
—Pero, yo pensé...
—Las terapias son diferentes para cada paciente y sus necesidades. Debo aclararle que en la primera sesión usted no sabía que decirme y tampoco dejaba que su hijo me hablara; progresamos más rápido de otra manera. Ahora puede esperar afuera.— la corrí con amabilidad.
La señora me miró entre arrepentida y miedosa por dejar al chico solo en la sesión.
Las personas, en especial los padres deben aprender a entender las necesidades tanto psicológicas como sexuales de sus hijos, cada niño, adolescentes y adulto es diferente, pasan por las mismas etapas de desarrollo, pero de entiende que no se afrontan de igual forma y no son los mismos pensamientos que pasan por su cabeza. Como dije, cada uno es diferente y se debe saber como mejorar la comunicación en especial cuando se pasa por la etapa de la pre adolescencia.
—Gracias, doc.
—No hay problema, Marcus. Ahora te puedes sentar donde quiera, estás en tu espacio seguro, aquí puedes decir lo que quieras sin sentirte presionado o juzgado. ¿Cómo estás la tarde de hoy?— pregunto mirando al chico de piel pálida sentarse en el sillón frente a mi asiento.
Las libretas del expediente se llenan por lo general en la primera sesión mientras el individuo va conociendo un poco como se desarrolla la terapia, pero para Marcus esta es su primera sesión como tal.
Nombre, edad, pasatiempos, gustos. Todo lo que me logre avanzar con sus dificultades.
—Me fue mejor de lo que esperaba. En realidad no quería volver a la sesión con mamá.
—Lo entiendo. Es entendible que algunas padres se sientan incómodos y no sepan como reaccionar al tema de la sexualidad de sus hijos cuando aún son pre adolescentes. La última vez que nos vimos pude escuchar que ya tenías novia, ¿cómo van las cosas con ella?— pregunté llenando los espacios en blanco que mantengo en mi tablilla.
—Erin es genial. Las cosas van más rápido de lo que quisiera, no sé si pueda decirle esto doc.
—Puedes decirme lo que quieras, Marcus. Recuerda que estoy aquí para ayudar.
—Erin y yo nos hemos besado un par de veces en mi casa, ya sabe, cuando mamá no está. Lo que pasa es que; su mano toma la mía e insiste en meterla entre sus piernas y yo no estoy... ¿seguro?... no sé si pueda hacerlo bien.— comenta explicando un poco más la verdadera razón por la que está aquí.
—Y tu madre te trajo...
—Porque mojé la cama por la noche. Trató de explicarme, pero siendo honesto no entendí nada y tampoco quise darle mucho interés a eso.
Ya entendía lo que le sucedía. En la pre-adolescencia o en la etapa del desarrollo adolescente, los varones suelen tener sueños húmedos, son conocidos como emisiones nocturnas aunque no necesariamente son la terminación de un sueño erótico, también suelen ser una enuresis nocturna debido a la incontinencia urinaria. Ya sea su primera vez estando inconsciente de la incontinencia o su segunda vez.
El chequeo médico y neurológico que la madre trajo su primer día me da a entender que es la primera vez que le pasa y que efectivamente se debe a la culminación del sueño húmedo.
—Se le llama emisión nocturna, se produce al finalizar un sueño húmedo. Esto por lo general se genera en la pre-adolescencia que es donde estás tú. No tienes de preocuparte si es tu primera vez, pero si te ocurre de nuevo debes decirle a tu madre para que te realicen otro chequeo médico, ¿vas entendiendo?— le pregunto con una sonrisa amable.
—Si. Le entiendo, si pasa de nuevo ir al medico.
—Bien. Respecto a tu novia, ¿cómo te hace sentir que ella quiera acelerar las cosas? ¿Sientes incomodidad al hacerlo?
—Es... que no sé como hacerlo.
La relaciones en adolescentes de quince en adelante son efectivas para la felicidad emocional y su desarrollo físico, claro que no es un intensivo para que el adolescente lo haga si no se encuentra preparado tanto física como mentalmente. Si se encuentra con dudas durante el desarrollo sexual, lo ideal es consultar con un psicólogo y un terapeuta sexual que le ayude con la educación sexual a temprana edad.
—Eso es algo que podemos ir hablando durante las sesiones. Dejamos algunas preguntas y ejercicios que puedes ir realizando y luego vemos como te vas sintiendo. Lo ideal en el caso de que quieras seguir avanzando las cosas con Erin, es preguntarle a ella como le gusta, como se siente con lo que vas haciendo. Conoce sus puntos fuertes y avanza de a poco con un ritmo lento.— le voy explicando las cosas dejando a un lado el expediente sobre la mesita y sonriendole con confianza.
—Gracias doc. Sin dudas es mejor que las trabas que dice mi madre.
—Estoy segura que la señora Williams quiere lo mejor para ti, solo tiene que aprender como hablar sobre el tema sin los tabúes que la sociedad impuso. Nos vemos el próximo viernes para tu segunda sesión.— me despido.









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