Capitulo 1
Ser Satoru Gojo no es tan cool como todos pensarían, es una carga en cierto modo. Todos tienen altas espectativas y ser el equilibrio en el mundo de la hechicería no ayudaba en lo absoluto.
Estaba harto, todos eran una bola de hipócritas, las únicas personas en las que confiaba las podría contar con los dedos de una sola mano. De ahí en fuera, cualquier humano que se acercara a él siempre lo hacía con un propósito... utilizarlo.
Todos sin excepción alguna, ya fuera por dinero, por poder o por sexo. La últimas mujeres con las que se acostó fueron la prueba de ello, manipuladoras, interesadas... de lo peor. Pero el no era ningún tonto, sabía perfectamente como lidiar con la basura.
Su vida empezó a tornarse tan rutinaria que le daba completa pereza. Tomo la decisión de convertirse en profesor para darle un poco de "emoción" a su vida. Molestar a los adolescentes era divertido y le quitaba un poco de monotonía a su aburrido entorno.
Camina por las calles llenas de gente, gente que lo ve intrigada por la venda que lleva en los ojos. Decide ignorarlos, ellos no saben la carga que lleva sobre sus hombros. Como desearía ser como ellos, vivir sin preocuparse por salvar a otros más débiles, tal vez enamorarse y experimentar esa maldición llamada amor.
Detiene sus pasos frente a una tienda de repostería, si le preguntarán ¿Que era una de las cosas que más amaba? Sin duda alguna responderá que los dulces ¡Ahhh como los adoraba! Decidió entrar, el aparador logro su objetivo, todo se veía suculento y llamo su atención.
Una pequeña campana sonó cuando entro a la tienda, uno que otro cliente dirigió su vista al recién llegado.
- Bienvenido - Lo saludo la chica a cargo a punto de babear por la apariencia del albino, sin embargo el no le presta atención.
- Quiero un pastel de fresa, como el que tienes en la vitrina y un frappé de chocolate blanco - Pidió al mismo tiempo que se quitaba la venda y procedía a colocarse sus lentes obscuros.
- ¿Para llevar? - La chica intentaba llamar su atención sin éxito alguno.
- Si por favor y añada un pastel más de chocolate -
- Claro que sí, en un momento estará listo. Si gusta, puede tomar asiento en lo que espera - La chica recibe los billetes que el albino le entrega y le devuelve el cambio.
- Está bien - Satoru se dirige a una mesa que está cerca de la entrada, le urge retirarse a su departamento para poder disfrutar de su gran amor.... la linda y suculenta azúcar.
La campana de la entrada volvió a sonar y por acto de reflejo volteo, no es que le interesará, pero el instinto le gano ¿Existe el amor a primera vista? Satoru ahora lo creía. Pero wuoow que chico, cuerpo atlético, ojos hermosos, cabello rosa y la más encantadora sonrisa que alguna vez vio. Pero aún faltaba saber si era un cretino, la apariencia era una cosa, pero muchas veces quedaba opacada por la personalidad.
- Bienvenido Yuuji - Lo saludo la chica, Satoru supuso que el pelirrosa era cliente frecuente o conocido de la empleada.
- Hola - Devolvió el saludo alegremente.
- ¿Lo de siempre? -
- Si y agregale chispas extra por favor - Yuuji puso sus mejores ojos de cachorro para lograr su cometido.
- Jajaja jajaja claro que sí - El chico pago y se recargo ligeramente en el mostrador.
¡Woooow que trasero! Pensó de inmediato el albino ¡Diablos! Debía dejar de ser un pervertido, además ¿Que edad tendría el chico? A juzgar por su apariencia diría que unos 17 o 18, era muy joven. Ahora, tampoco era como si él fuera un anciano, no tenía ni 40 o 50, eso sí daría asco ¿Pero que estaba haciendo? Ya estaba pensando en algo que probablemente no ocurriría y era un hombre.
Solo había tenido una relación homosexual en el pasado y no había salido muy bien que digamos. Pero con solo ver a ese joven estaba empezando a tener una erección, pero también podría deberse a falta de actividad carnal ¿Verdad? Intento convencerse de que ese era el motivo de su calentura.
- Señor, su pedido está listo - Lo llamo la encargada ¿Esa desgraciada le había dicho señor? Se trago su coraje, se colocó de pie y se acercó al mostrador, aprovecharía para averiguar de que manera lo vería el chico. Se acercó a sus cajas y con movimientos lentos y medidos, inspeccionó el contenido.
Escucho un ligero suspiro, pero no de la persona que esperaba, este vino de la chica que no le quitaba los ojos de encima. Dirigió sus ojos al muchacho y este tenía la vista sobre su celular, no le estaba prestando la más mínima atención. Un poco decepcionado decidió que lo mejor era irse del lugar, su cerebro ya no estaba pensando con claridad e intuía que podría llegar a hacer alguna locura.
- Gracias -
- Gracias por su compra - Las chica intento darle un papel, seguramente su número telefónico. Satoru solo la ignoro dejándola con la mano estirada y se dirigió a la salida.
- ¿Que es esto? - Escucho preguntar al chico.
- Na... nada Itadori - Eso fue lo último que escucho antes de salir de esa repostería.
- Itadori... Yuuji Itadori - Murmuró para si mismo el albino.
Los días pasaron y en ningún momento pudo sacar de su cabeza a ese chico... un chico que no lo noto... un chico que ni siquiera se digno a mirarlo ¿Por qué todos lo veían menos quién quería que lo viera? Era simplemente ridículo. Regreso en otras ocasiones por más postres con la esperanza de volverlo a ver y no tuvo suerte.
- ¿Que te sucede? Da asco verte tan pensativo - Le recrimino su gran amiga Shoko. Se encontraban fuera de su consultorio, momento que aprovecho para fumar un cigarrillo. Era veneno y ella lo sabía perfectamente.
- Que amable - Le respondió sin ganas.
- Es un placer, pero enserio ¿Que te sucede? -
- Nada en particular, solo tonterías que debí superar en mi etapa de adolescente -
- ¿No te has desahogado? Te va a dar cáncer si no sacas a los peces del estanque - Bromeó su amiga.
- Jajaja que graciosa ¿Y tú hace cuánto que no te desahogas? -
- Ummm veamos, hace como 8 horas -
- ¡¿Qué?! -
- Yo si me divierto, te sugiero hacer lo mismo -
- Pero no tienes novio ¿O si? -
- No lo necesito para divertirme. Somos humanos, necesitamos desestresarnos -
- Lo se, pero ya perdí el interés. Siempre me toca lidiar con basura -
- Llegara alguien indicado - La castaña apagó su cigarrillo - Satoru - Lo llamo - Yo solo se que cargas con muchas cosas sobre tu espalda, si alguien merece, en tus propias palabras, la maldición llamada "amor" eres tú - Ella no pudo apreciarlo, pero el albino abrió sus ojos en sorpresa - Creo que... es lo mínimo que mereces - Shoko entro de nuevo en el consultorio dejando a su amigo solo y sentado en el suelo de madera.
Una pequeña risa se escapó de sus labios, procedio a bajar la oscura venda de sus ojos cielo para ver el atardecer de mejor manera.
- Lo mínimo que merezco - Susurro para si mismo, de inmediato sus pensamientos fueron a dar a ese chico de cabellos rosas. Apretó sus puños al darse cuenta de lo mucho que lo deseaba.
- Yuuji Itadori -Se levantó del suelo, dispuesto a retirarse a investigar al objeto de sus deseos - Es lo mínimo que me merezco - Después de todo, el salva a muchas personas ¿Verdad?... y Satoru quiere un pago por sus servicios.
Omg ya deseaba escribir nuevamente a un Satoru loco jajaja jajaja y como ya le di fin a mi historia "Challenge" dije ¿Por que no?
Espero que les guste como voy iniciando la historia, vuelvo a repetir, si no los gusta este tipo de lecturas medio enfermas no las lean de verdad.
Dicho lo anterior, no olviden regalarme su preciada estrella y su bienvenido comentario. Nos leemos un poco más adelante.