Uno
—Joder —susurró Peter, echando la cabeza hacia atrás para encajarla perfectamente en el hombro de Ryan.
—Si es lo que quieres, pues…
—Lo es —dijo Peter, sabiendo que sonaba demasiado entusiasmado, pero le dio igual cuando giró y sus ojos se encontraron con los de Ryan—. Es lo que quiero —repitió, rodeándole el cuello con los brazos.
El otro sonrió con más arrogancia mientras apretaba la cintura de Peter. No hicieron falta más palabras cuando sus labios chocaron y, sin perder un segundo, la lengua de Ryan ya estaba en su boca. Sus manos se deslizaron bajo la camiseta de Peter, que terminó en el suelo. Ryan lo levantó en vilo y Peter le rodeó la cintura con las piernas mientras avanzaban hacia el dormitorio. Lo dejó caer sobre la cama y cerró la puerta tras de sí, sin apartar la mirada de esos ojos desafiantes.
Se quitó la camiseta y la tiró al suelo antes de trepar sobre Peter, besándole el cuello hasta dejarle un chupetón. Sus labios volvieron a encontrarse, pero Peter se giró para ponerse encima. Se perdió en su mirada mientras jugaba con él, tirando despacio del cordón de sus pantalones de chándal.
Cuando lo desató, le bajó los pantalones y los calzoncillos de un tirón. Ryan levantó las caderas para ayudarle. Peter le recorrió el six-pack con las manos antes de bajar. Ryan soltó un gemido al sentir el calor de su boca alrededor de su polla. Le agarró del pelo, moviéndole la cabeza arriba y abajo, hasta que solo quiso oírle ahogarse cuando ya no aguantara más. Los dos suspiraron a la vez antes de que Peter siguiera.
Al rato, Peter se quedó sin bóxers ni pantalones, y Ryan se dispuso a prepararle para lo que venía. Le comió el culo, lamiéndole el agujero y metiéndole un dedo hasta sacarle un gemido. Luego un segundo, y otro gemido, este más fuerte. Peter se retorció de placer, agarrándose a las sábanas y echando la cabeza hacia atrás mientras maldecía entre dientes. Fue entonces, cuando sus miradas volvieron a cruzarse, que Ryan le preguntó: —¿Estás listo?
…………………
Al día siguiente, Peter se giró en la cama y estiró el brazo, pero abrió los ojos al notar que la sábana estaba fría. Se incorporó y miró alrededor: no había ni rastro de las cosas de Ryan. Agarró el móvil de la mesilla y, al encenderlo, vio que solo tenía un mensaje, de Ryan. Desbloqueó la pantalla y descubrió que llevaba un vídeo adjunto. Se le tensó el cuerpo al preguntarse qué clase de vídeo podía haberle mandado a las seis de la mañana. Pero al leer el mensaje:
Ryan: Anoche estuvo bien…
Luego abrió el vídeo y, al escuchar sus propios gemidos mientras el otro le embestía, gruñendo también, lo cerró de golpe y le escribió al instante.
Peter: ¡Borra ese vídeo ya!
Apenas lo había enviado cuando Ryan lo leyó y le contestó al momento.
Ryan: Buenos días a ti también.
Peter: ¡Bórralo!
Ryan: ¿Y por qué iba a hacer algo así…?
Peter dejó de escribir y decidió llamarle. Sonaron dos tonos y entonces una voz.
—Perfecto, odio mandar mensajes —dijo Ryan con voz de sueño.
—¿Cómo se te ocurre hacerme algo así? —Peter estaba furioso solo de pensar que a Ryan se le hubiera pasado por la cabeza.
—Tranquilo, cariño, no va a ir a ningún lado.
—¡No me llames así y no me digas que me tranquilice!
—Perdona —dijo Ryan, aunque Peter supo que era mentira antes de que añadiera—: ¿Puedes relajarte?
—Solo quiero que borres el vídeo, Ryan —masculló Peter entre dientes.
Ryan chasqueó la lengua. —Ni hablar.
—¿Por qué…?
—¿Quieres saber por qué grabé lo de anoche? —Ryan lo interrumpió, sin importarle lo que Peter fuera a decir—. Es mi venganza.
—¿De qué hablas?
—El verano pasado, en el campamento, cuando tú y las chicas os creísteis muy graciosas escondiéndome la ropa después de bañarnos desnudos. ¿Te suena?
—Eso no fue culpa mía.
—Ah, pero lo fue —afirmó Ryan—. Podrías haberte negado, pero estabas tan empeñado en "caer bien" que hiciste lo que fuera por gustar. Aunque te perdoné, porque después de eso todo el mundo en el insti quería acostarse conmigo al ver lo que llevaba entre las piernas. Gracias por eso.
—Si me perdonaste, borra el puto vídeo.
—¿Y dónde estaría la gracia? —Ryan se rio, lo que solo irritó más a Peter.
—¿Qué coño quieres de mí?
Se hizo el silencio. Tanto que Peter pensó que Ryan había colgado. Hasta que escuchó un suspiro y lo que dijo después lo dejó sin palabras.
—A ti.
* * *
¡La historia continuará el 2 de enero de 2024! Añádela a tu lista de lectura para no perdértela. 🫵🏽






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Want him and I want more!!