🌈A LOVE BETWEEN PAGES 🌈°Kookmin°-O.S

Sinopsis

Cómo describirías al chico mas popular, guapo y perfecto de la universidad. Yo lo describiría en tres simple palabras: Jeon Jung Kook. El es el típico chico con rasgos fuertes, cabellos ondulantes y negros. Todo un banquete visual. Además de pertenecer al equipo de soccer y estudia Arquitectura. El tipo tiene todo lo que se puede desear, cualquier mortal como yo: una cara bonita y una familia rica. En otras palabras el típico chico malo y buenazo de la universidad. Pero su falta de realidad solo lo deja como el típico personaje de una historia cliché. Mi historia favorita. Si, tristemente Jungkook no es real. El solo pertenece a la buena imaginación y creatividad de mi cerebro y a mi autora favorita S.K., Jungkook es el personaje principal de mi historia favorita "Déjame Probarte". Y como te habrás dado cuenta en este punto, soy solo un simple mortal con mucha imaginación. Soy Park Jimin, y esta es la historia de como me enamore de Jeon Jungkook, el personaje principal de mi historia favorita. ¿Qué pasaría si una mañana te levantas y encuentras a tu fantasía sexual y literaria, desnudo en tu cama? ¿Qué pasaría si esa fantasía te hablara y te digiera que fuiste el mejor sexo que había tenido? ¿Creerías que estoy loco? Yo no.

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Completado
Capítulos:
1
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5.0 2 reseñas
Clasificación por edades:
18+

CAPITULO UNICO



La luz del día se torna cada vez mas fuerte, mis ojos empezaban nuevamente a abrirse. Un día nuevo comenzaba, y con ello toda la rutina aburrida de una vida universitaria. Mientras tomo las sábanas blancas que cumbre mi cuerpo, pienso porque a veces la vida no puede ser tan fácil y placentera como una novela.

La respuesta se aloja entre mis pensamientos, mientras tomo el bajo de mi polo blanco y lo subo por toda mi extensión y desaloja mi cuerpo.

La vida puede ser una puta zorra, pero nada se compara con lo placentero de la realidad.

La dualidad de mis pensamientos algunas veces me trajeron más de un problema. Bueno se agregaron a mi lista infinita de problemas. La mayoría son de ciertas cosas que yo disfruto, o simplemente son extensión de mi.

Una vez despojado de todo tipo de prenda, me dirijo al baño, mientras mi acompañante recién va levantándose de su sueño pesado .

La ducha se presenta ante mi, y vaciló antes de entrar. Pero aunque quisiera dejar la actividad matutina de lado, hay ciertos jugos blancos de mi acompañante que se encuentran, aún en mi cuerpo. Aunque no quisiera bañarme, tengo que hacerlo. No quiero andar todo pegajoso y sudado.

Mientras me enjabono todo mi cuerpo y tallo ciertas partes, dos manos se posan entre mis caderas y se unen en mi vientre bajo.

Y una voz rasposa se posa en mi lóbulo, antes de morder y chupar el trozo de carne.

—Cariño, ayer me dejaste seco.

Una sonrisa se forma entre mis abultados y maltratados labios, me giro para enfrentar al chico americano.

Sus ojos negros y largas pestañas fueron el complemento perfecto, para que me lleve a la cama al capitán de bádminton de mi universidad.

Sus labios se estampan contra los míos antes que pueda digerir bien el momento, pero sin pensarlo mucho, dejó caer el jabón al piso de la ducha, dirijo ambas manos y encierro al pelirrojo entre mis extremidades.

Con las puntas de los pies me acerco y profundizo un poco más. Nuestras lenguas juegan en mi cavidad, el calor comienza a tomar parte de mi cuerpo.

Las imágenes del domingo por la noche se arremolinan en mi éxtasis.

Yo por la noche cerca a un bar, yo tomando un par de copas a las a fueras de la ciudad. Necesitaba un poco de aire.

Y conseguí un poco más de eso, y como diría S.K.

Un polvo con un desconocido es el mejor remedio para un alma desairada.

Sabias palabras plasmadas en papel, pero son aún más satisfactorias cuando las pones en hechos.

Nunca encontraré a un Jungkook de carne y hueso. Nunca encontraré a un adonis, ni aun dios del sexo, si me quedo de brazos cruzados.

La vida no espera y tampoco yo.

Si la vida no me da a un Jungkook como en mi historia favorita, me conformo con pequeñas copias baratas de el.

Mientras las manos del pelirrojo me alzan contra el, y me coge por el trasero hasta quedar completamente enrollado en el. La imagen de mi Jungkook toma forma dentro de mi pervertida mente, mis manos viajan hasta el centro de su espalda baja y rasgan la piel, mientras su dureza me penetra sin delicadeza.

Mi cuerpo salta ante sus sacudidas, se vuelve resbaladizo mientras me empuja a una explosión de estrellas.

Quiero llamarlo por su nombre, gemir mientras llego a mi orgasmo, que está a la vuelta de la esquina.

Pero solo hay un nombre que se aparece, entre tanta brutalidad acometida en mi entrada dilatada por la fuerza de ingreso.

—Ahhh, Jungkook..

Un gemido bajo sale del pelirrojo, que para todo movimiento en mi y nos deja aún solo paso de la explosión final.

¡Rayos!

—¿Quién mierda es Jungkook?

Es aquí, donde se que mi boca traicionera me quito un delicioso orgasmo mañanero.

El pelirrojo me deja caer en mis pies, mientras pasa sus manos ásperas sobre su cara malhumorada. Las gotas de agua se emperlan entre nuestros cuerpos aún agitados por los últimos acontecimientos.

Se que la he cagado, y que el chico se irá. Como la mayoría, que cuando digo ese nombre, me abandonan sin pena alguna.

— Jack...—Mi mano viaja al rostro molesto del pelirrojo, tratando de calmarlo.

Pero antes de que pueda llegar, el muchacho americano toma a mi pequeña mano y la sujeta, antes de mirarme fijo.

—Me llamo Jason, idiota.

Mierda y más mierda... Como la pude cagar dos veces en menos de una hora. Solo Jimin puede llamar a un chico por otro, además de ni siquiera saber cual es su nombre real.

Jimin 0

Idiotez 100

Pero antes que pueda decir algo más, para poder defenderme, Jason solo sale de la ducha y se marcha, dejándome cachondo por no poder llegar al preciado orgasmo.



──── ◉ ────


Las horas pasan rápido, y sin saber en qué he gastado tanto mi tiempo, ya son casi las dos de la tarde.

Pude llegar a tiempo a mi examen, bueno solo tenía que entregar el proyecto que habían asignado anteriormente. Easy... Una recopilación de mitología griega y romana en 152 paginas.


La mañana paso sin mucho que desear, unos insultos por acá y otros por allá.

Aunque son de índole efímeros y sin importancia. La mayoría suelen tratarse de mi forma de vestir, mi origen y mi orientación sexual.

En mi mente se suelen sumar una lista de personas, que aunque no me conocen suelen soltar un par de adjetivos hacia mi. Y a veces solo pienso, que con un buen polvo dejarían de estar fastidiando a otros, deberían conseguirse una vida.

Que porque me visto con lentes y ropa holgada, soy un nerd reprimido.

Bueno ellos, nunca vieron más allá de ellos, por eso los comprendo. No suelo ser vanidoso pero estoy seguro que todos mi amantes nunca se quejaron de mi cuerpo.

Mientras me dirijo a la estación de tren, unas cuantas miradas se posan en mi. Puedo reconocer un par de ellas.


Jason.

Mark

Tony


Todos ellos son unos desconocidos en mi vida, pero grandes polvos por la noche.

Aunque con ninguno pude repetir, por el mismo problema por el que Jason me está mirando con enojo ahora.

Por llamarles Jungkook.

—¿Qué paso zorrita, ya te vas a tu guarida de putito?—Jason es el primero en interponerse en mi camino.

Y aquí vamos otra vez, heterosexuales reprimidos.

Los otros dos simplemente lo acompañan con risotadas a su costado.

Mi mirada viaja, mientras observó a estos guapos especímenes. Todos ellos de bellas proporciones oseas, aunque ninguno se acerca a la perfección de Jungkook. Se que suena enfermo estar comparando a un ser ficticio con seres reales, pero no me culpen. Culpen a S.K por describir tan bien a Jungkook, que lo hace un ser perfectamente perfecto.

Un adonis sexual.

Un pequeño empujón por parte del pelirrojo me saca de mi ensoñación momentánea.

—Te jodieron tanto que te quedaste sin habla...chinito.

Una sonrisa cansina se forma en mi blanquecino rostro, antes de dirigirme con la mirada fija en el muchacho alto de cabellos rojos.

—Porque me preguntas tu...Si, sino mal recuerdo fuiste tu el que lo hizo. Y no soy chino, estúpido. C-O-R-E-A-N-O.

Un silencio se forma, y varios de los alumnos que pasaban por nuestros costados se quedaron boquiabiertos, al igual que sus dos compañeros.

—¡Mentiroso!...Aparte de ser un gay asqueroso y un nerd, también eres un mentiroso...—La voz de Jason es inestable, y eso me causa gracia.—Yo nunca me fijaría en ti, maldito marica.

Para este punto ya teníamos a varios espectadores.

— Entonces porque tus amigos si se fijaron en mi y lo hicieron mejor que tu, Jack...—Una pequeña risilla baila entre mis labios, antes de continuar.— Te doy un consejo, primero acéptate, querido. Y si tienes alguna duda si soy realmente malo en la cama, pregúntale a tus amigos.

Y sin esperar más, continuo con mi camino. Dejando a media universidad con la mandíbula en el suelo y a los chicos más heterosexuales con la cara roja y mirándose uno al otro.

Y decían que era tímido, pues cariño...las apariencias engañan.

Yo puedo ser un pequeño lobito disfrazado de un lindo corderito. Y hasta que no encuentre a un Jungkook en la cama … No me atare a nadie.

Pueden creerme loco, si lo desean ver así.



──── ◉ ────


Han pasado tres semanas desde mi último revolcón, con mi querido amigo pelirrojo, y pues hasta el momento no hubo más de mis acompañantes nocturnos, o eso creía.

Todos los putos días, de las tres últimas semanas me tuvieron atado y amordazado a una silla y un libro al frente.

Bueno tampoco es que me opusiera a estar atado, nunca lo probé aunque aún está en mi lista de deseos, tres puestos abajo de el nombre de Jungkook en rojo y negrita.

Aunque no deje escapar este último domingo y sin pensarlo mucho agarre un par de pantalones de látex negro y una camisa semitransparente con detalles de encaje, un par de condones. Tome mis llaves, mi celular y me dirigí hacia el sur, en mi pequeña chatarra ándate.


Al llegar a la ciudad, tome una ruta nueva para cortar camino, estaba desesperado por llegar a cualquier club con chicos lindos. Y mientras conducía un par de luces neones llamaron mi atención, y junto a la calle había un nuevo club que nunca antes lo había visto.

Se llamaba Wishes and Wine.

Su nombre era algo nuevo para mi, la curiosidad tomo mi sistema y estacione junto a un par de autos que se encontraban en la calle. Decidí echar un pequeño vistazo al lugar y si me gustaba la atmósfera me quedaría un rato más.

Al ingresar toda mi exceptiva del lugar se convirtió en una sola palabra.

Sexo.

El maldito lugar desprendía un aroma de agua a fresca y se exhumaba en cada metro cuadrado la palabra: seducción, obsesión y dominación. El lugar era impresionante, sus grandes lámparas y sus estantes madera caoba, sus largas cortinas doradas hacían del lugar, un exquisito paraíso.

Sin dejar de babear por el lugar, mis pies se dirigen hacia dónde un joven de características latinas se encontraba preparando un par de tragos. Y mientras me acerco me deleitó con el juego de manos que hace con la cosa en forma de dos vasos. Cuando llegó, el mismo hombre me recibe con una sonrisa en los labios.

—Hola, guapo. Que te puedo servir?

Mis ojos brillan antes de responder

—Sorpréndeme—Digo mientras tomo asiento en una de las tantas sillas giratorias del taburete.

Y en unos segundos, ya tengo en frente mío una copa de contenido rojo con un papelito atado en la base de cristal. Mis manos se dirigen al filo de la copa y dando giros a su alrededor, preguntó al lindo chico caribeño.

—¿Cómo se llama esta bebida?

El muchacho sin quitar la mirada de sus manos, mientras trabaja en otro trago responde con una sonrisa en los labios.

— Déjame probarte.

—Asi...¿Y porque se llama así?

—Ya lo sabrás...pequeño.

—Y para que es, este papelito.—Pregunto con curiosidad.

—Para que escribas tu deseo.

—¿Que?

La respuesta me deja un poco descolocado, ¿Escribir un deseo?

—Como es la primera vez que nos visitas, nosotros le regalamos un deseo junto a su bebida.—Responde el castaño.

—Claro...

De por sí esa respuesta sonaba loca y fantasiosa. Pero como ya le había echado el ojo al muchacho latino, no quería desperdiciar una noche con aquel bombón caribeño y menos entablar una discusión sobre deseos irreales.

Con una pluma que me alcanzó el guapo barman, escribí mi deseo y mire expectante al muchacho de piel aceitunada.

Con una habilidad mágica con los dedos el Barman lo deshizo en pequeños trozos, que luego echo en la bebida y esta se tornó de un color violeta con el ingreso del papel comestible a su interior.

No lo podía creer, este lugar era una sorpresa visual con cada segundo que paso aquí.

—Tómalo—me indico el muchacho, antes de voltearse dándome la espalda.

Y sin dudarlo, de un solo sorbo dejo sin contenido a la copa de cristal. Humm... delicioso.

—Listo.—Musito.—¿Ahora dime tú nombre guapo?

Pero para cuando mi vista logra enfocar al muchacho, el había adquirido nuevas características, dejando a un chico más corpulento y de cabellos negros.

—Tu deseo.

Mi vista se nublo completamente hasta dejarme caer en un remolino de sensaciones y emociones.


──── ◉ ────

Mi vista ahora se encontraba fija en un punto interesante de mi techo, mi mente aún recopilando los momentos de la noche anterior. Habías muchas preguntas y casi ninguna respuesta.

Pero un pequeño movimiento en las sábanas hace que gire mi vista al montón de cabellos azabaches que se encuentra a mi costado. Mi corazón empieza a latir.

Mierda, Mierda y mucha más mierda.

No recuerdo con quién me metí la noche pasada...y eso hace que me sienta aun más ansioso por saber quién es. Sus manos tocan por debajo de las sábanas mis caderas, haciendo que me acurruqué más a el.

Su fragancia me llena los sentidos y el agua fresca se incrusta en todo mi cuerpo. No quiero moverme, me siento muy cómodo, pero necesito saber con quién tuve una noche, al parecer muy apasionada. Ya que al dar un vistazo a mi apartamento, todas mis cosas se encuentran desperdigadas en diferentes lugares. A puesto que lo hice hasta en la cocina.

Al tratar de deshacerme del muchacho de cabellos azabaches tiro de mis manos, pero no consigo levantarme. Ya que un para de esposas me mantienen atado a mi cama. Maldito infierno, lo que me faltaba.

Aunque al parecer ese inútil movimiento, hace efecto en el muchacho que levanta su rostro somnoliento hacia mi rostro rojo y espabilado. El impacto de su belleza en mi, hace que trague duro y parpadeé ante su belleza masculina.

Su rostro angular, sus ojos son un par de ópalos azabaches que me miran como si fuera lo mas interesante. Sus mejillas casi inexistentes le dan aire rustico y rudo...y maldita sea, esos labios. Son un par de líneas que parecen agua en mi desierto.

Sin lugar a dudas este es el mejor Jungkook que pude encontrar...sus caracteristicas físicas se asemejan demasiado al Jungkook, que imagine, de mi novela erótica -Déjame Probarte.

El me examina por unos segundos, mientras yo obtengo una linda vista de el mientras muerde sus finos labios. Quiero esos labios en mi, lo quiero en todo mi cuerpo, y justo ahora los quiero pegados a mis labios.

Mis engranajes empiezan a funcionar a mil por hora tratando de recordar su nombre o donde lo conocí.

Pero antes que pueda seguir con mi investigación mental, una voz ronca y sexy me despabila, y hace a mi cuerpo vibrar por la anticipación.

—Dulzura, como amaneciste...—La sonrisa que trae el muchacho se ensancha al ver mi rostro confundido.—Nunca pensé que el sexo fuera tan bueno, hasta que te conocí.

Mi boca se abre y cierra sin saber que decir.

—¿Quién eres?

La pregunta sale por sí sola, y creo que esto estimula más al pelinegro.

—No, te preocupes yo te haré recordar.—Dice el desconocido pasando su lengua por sus labios lentamente, me esta comiendo con la mirada.

Las sábanas caen a un costado, dejándome a mi y al desconocido desnudos en la cama. Solo me toma dos latidos para absorber toda la plenitud del hombre, la marca en V en la parte baja del vientre, unos pectorales de infarto y un par de piernas musculosas.

Mi boca se hace agua mientras me imagino a cierto pelinegro haciendo obscenidades, mientras me cubre con todo ese musculoso cuerpo.

Finalmente el pelinegro inspira hondo y se acerca más, gateando hasta llegar hasta mi posición. Me besa el ombligo y permanece ahí unos segundos hasta que empieza a deslizarme las manos venosas y aceitunadas por las piernas.

Mi corazon late una maratón, mientras mi cuerpo cae en una nirvana de placer y sensaciones. El desconocido me da unos golpecitos en las rodillas para ordenarme sin hablar que abra las piernas, y mi cuerpo sin chistar responde al estimulo abriéndose de par en par. Sigue arrodillado delante de mí, con la cerviz inclinada, y no deja de observar mi cuerpo.

—Eres del tipo de chico, que no solo es sexo de una noche. ¿Dónde estuviste todo mi vida?—El desconocido alza la cara para mirarme.

Abre las manos grandes sobre mis muslos contraídos y vuelve a hundir la cabeza en mi estómago para besarlo. Está actuando de una manera extraña.

—¿Qué? —Él me mira y sonríe, nuestras miradas se cruzan y algo quema en mi interior.

—Nada, quiero grabarte en mi cabeza. —dice de manera poco convincente—. No pasa nada.

Justo cuando estoy a punto de volverle a preguntar sobre su identidad entierra el rostro entre mis muslos y se me doblan las piernas, aun mas arqueando mi cuerpo y sosteniéndome de las esposas.—¡Hummm...! —Echo la cabeza hacia atrás y me agarro con más fuerza.

Con un inesperado lametón en toda mi polla, bloquea todos mis sentidos y abandono las intenciones de insistirle sobre quien es y como nos conocimos. Me agarra de las caderas y me hace dar un fuerte respingo. Siento que su lengua caliente y entrenada traza largos círculos alrededor de mi hipersensible pene erecto y que lo rodea con movimientos precisos y lentos antes de hundirse y tomarlo todo. No se deja ni un milímetro por explorar.

—Necesito ducharme —protesto.

—Y yo te necesito a ti —gruñe pegado a mí.

Me derrito cuando aumenta la presión y me clava los dedos en las caderas, mientras mi piernas se amoldan a su espalda ancha y gruesa. Me aprieto contra su boca. Es sólo cuestión de segundos que estalle en mil pedazos. La presión que se concentra en mi polla me insta a contener la respiración; el corazón se me sale por la garganta.

—Tienes un sabor delicioso. Jimin.

—¡Me voy a correr! —jadeo sin aliento.

Mierda, ¡estoy a punto de estallar!

—Parece que te has levantado con ganas de mas, dulzura.

Retira una mano de mi cadera y hunde dos de sus dedos en mi boca, mi lengua trabaja por si sola, humedece y embadurna sus dos extensiones. Luego con los dos dedos lubricados se introduce a mi entrada palpitante. Acaba de llevarme a la luna con solo su boca y dedos.

Es el puto amo y señor del sexo.

—¡Joder! —grito—. ¡Por favor! —Debo de estar despertando a todos mis vecinos, pero no me importa en absoluto.

—Calla...y … disfruta—me reprende entre intensas y constantes caricias, que me dejan con el alma expuesta.

Ensancha mi abertura con los dedos trazando círculos y empujando, mientras me masajea y me lame la polla como si no hubiera un mañana. Es una placentera tortura a la que estaría sometido toda la vida, pero solo con el. El ha llenado todas mis expectativas acerca de la persona que quiero. Pero ahora solo necesito liberarme.

—¡Ahhh! —grito con desesperación.

Con unas cuantas succiones y más de sus dedos, me lanza por el borde de un precipicio sexual y desciendo en caída libre hacia la nada absoluta. Mi lefa sale a por montones. Me lame y me chupa lenta y suavemente, hasta que mi cuerpo se relaja y mis latidos empiezan a estabilizarse.

Las palmas de mis manos se relajan contra las esposas, que aun me mantienen suspendido

—Eres el mejor remedio para la resaca que existe, pelinegro —exhalo con un suspiro de satisfacción.

—Y tú eres el mejor remedio para todo, no lo olvides. Jimin—responde.

Su lengua se desliza hacia mi estómago y asciende mientras se pone encima mío. Continúa trepando por mi cuello y me echa la cabeza hacia atrás con un gruñido para lamerme la garganta—. Humm..., y ahora —dice el pelinegro, y me besa la barbilla suavemente. Mis labios se encuentran expectantes por un beso de esos labios finos que posee—, voy a follarte en la ducha. — Y con rápido movimiento toma las llaves de la repisa y comienza a abrir las esposas.

Me baja el mentón para que mi cara roja y emperlada quede frente a la suya y me besa por fin en los labios —.¿Vale?

Dios esos labios son el paraíso y el infierno a la vez. Mi mente aun en trance acepta todo de el, aunque no sepa quien es.

—Vale —accedo.

Su expresión se relaja y mira hacia su erecta polla. Capto la indirecta rápidamente y le deslizo la mano por la cintura. Lo miro a los ojos azabaches y veo que me estudia detenidamente, mientras actuó en su cuerpo. Cuando me acerco más a él, aprovecha la oportunidad para apoyar la frente en la mía y me regala ese aliento fresco que me hizo delirar al percibirlo por primera vez.

Me para antes de continuar.

— Primero a la ducha, dulzura.

El vapor de la ducha nos rodea y la condensación nos cubre; me doy cuenta de que su pecho empieza a humedecerse, pero de una forma sexy en su pecho firme. Me aferro a su piel semi-azucarada, le paso las manos por la parte trasera y acaricio con las palmas su extraordinario trasero prieto, es una roca a comparación de la mía.

—Me encanta esto, intruso —susurro mientras le masajeo las nalgas.

Él mueve la frente contra la mía.—¿Intruso? Me gusta...Todo esto es tuyo.

Sonrío, arrastro las manos hacia la parte delantera de su cuerpo y le agarro la gruesa y palpitante excitación por la base.—Y me encanta eso. A mi me gusta saborear lo que es mío, intruso.

Él gruñe aceptando mi oferta y me reclama los labios. Me toma la boca con posesión y me obliga a soltar su erección y a volver a agarrarme de su trasero. Me aprieta contra su pecho y siento el fuerte impacto de su dureza contra la mía mientras se restriega con precisión.

Empiezo a excitarme de nuevo. Ansioso, asi me siento mientras lo tengo saboreándome. La gota de humedad que le moja la punta de su polla me indica que se aproxima un momento de ebullición. Pronto me toma de la cintura y me aprieta contra su cuerpo agitado y mojado.

—Rodéame la cintura con los muslos, dulzura —gruñe contra mi cuello sensible mientras lo chupa y lo muerde.

Mi cuerpo obedece sin vacilar y en vuelvo su cuerpo duro y grande con las piernas cuando me levanta y su excitación roza mi polla semi-erecta obligándome a lanzar un grito de placer.

—Dios —jadeo.

Pega sus labios contra los míos y gime cuando nuestras lenguas se funden en una danza ceremonial. Le acaricio con la mano la cara memorizando su rostro y cada parte de el, mientras me sujeta con un brazo alrededor de la cintura y nos conduce a ambos hacia la ducha.

Inmediatamente, me empotra contra las baldosas azules de mi baño. Pega una mano contra la pared por encima de mi cabeza mientras me devora la boca y el agua cae a nuestro alrededor como cascadas.

—Esto va a ser intenso e inolvidable, Jimin —me advierte—. Puedes gritar, marcar... ya te lo dije esto es todo tuyo. No lo olvides.

Que Dios y todos los santos me ayude.

Estoy ardiendo y no tiene nada que ver con el agua caliente que llueve sobre nosotros. Me agarro a su espalda y noto que retrocede, preparado para penetrarme. Relajo los muslos de mi entrada para darle espacio.

Aparta la mano de la pared y se guía hacia mi abertura rugosa. Me mira a los ojos cuando la cabeza de su polla entra en mí, y tiemblo.—Tú y yo —dice, y me busca los labios y me besa con ansia—. No lo olvides. Yo soy tuyo y tu eres mío. —Y con un fuerte movimiento de caderas, embiste hacia arriba y me llena hasta el fondo.

Con un rugido, apoya la mano de nuevo en la pared junto a mi cabeza.

—¡Dios!¡Jodido Dios! —grito.

—No, dulzura, soy yo —masculla entre potentes arremetidas que me empotran más y más contra las baldosas de la pared—. Te gusta, ¿verdad? te gusta que te haga gemir, te gusta duro y bruto ¿Cierto?

Le clavo las uñas en la piel, como venganza y además para intentar agarrarme, pero el agua, que no deja de caer sobre su espalda, lo hace imposible. Mi mente ha dejado este mundo y ha pasado por todos los cielos y los que hay por haber.

—Jimin...

—¿Qué? —Dejo caer la cabeza hacia atrás, jadeando como perro en celo, loco de placer, mientras cada embestida me empuja más hacia un éxtasis absoluto, su polla llega tan profundo que lo siento hasta el estomago.

Siento sus labios sobre mi garganta expuesta, que se deslizan en llamas sobre mi piel mojada. Mi cuerpo hasta el momento se convertido en una masa de placer que recibe todo lo que el intruso me da.

—Me encanta follarte, eres fuego Jimin. —gruñe contra mi cuello sin interrumpir su ritmo intenso, voraz y profundo—. ¿Ya sabes como me llamo?

—Ah.

¡No entiendo!

— ¿Te has acordado ya, Jimin? —ruge acompañando cada palabra con un empujón profundo, muy profundo.

—¡¿Quien eres! —grito indefenso ante sus arremetidas contra mi cuerpo casi laxo. Le suelto la espalda sabiendo que él me sostendrá y acerco su rostro al mío. Aparto con las manos el agua que corre por su cara. Levanta la vista para mirarme.—Solo se que eres lo que estuve buscando—grito mientras me percute con fuerza en mi ya muy dilatada entrada.

Sentir cómo se mueve dentro de mis paredes, y sentir cómo tiembla con la intensidad del movimiento de nuestros cuerpos unidos, hace que tenga las emociones a flor de piel.

Donde estuvo el intruso toda mi vida.

El sabe lo que hace, ahora el intruso es el que maneja mi cuerpo. Y es la primera vez que deseo que no se vaya. Necesito de el.

Jadea e inclina la cabeza para reclamar mis labios rojos por la intensidad de sus besos. Es un beso con significado, como si quisiera decirme algo, y me derrito en él.

Esto no ayuda en mi intento de dominar mis sentimientos hacia el intruso. Gime en mi boca mientras le sujeto la cara y absorbo la pasión que emana de cada uno de los poros de su piel, el es la perfección hecha hombre.

Como diría S.K. El es mi punto de quiebre.

Él sigue embistiendo con rapidez e insistencia. Nuestra ansia mutua se apodera de nosotros y alcanzo el punto de no retorno.

—¡Mierda!

—¡Intruso! —exclamo.

Mi mente no tiene espacio para nada mas que para el intruso, no hay nombres ni nada. El intruso ingreso en mente y destrozo todo, dejando solo a el como tema principal.

Esto comienza a rozar lo insoportable. Es demasiado. Entonces levanta la cabeza y me mira, con las pupilas dilatadas y los párpados caídos. Me preocupa un poco.

—¿Más fuerte, Jimin?¿Te gusta lo rudo?

¿Qué? Mierda, va a partirme por la mitad.

—Contéstame, dulzura —me exige.

—¡Sí! —chillo con lo que me queda de voz.

¿Es posible hacerlo más fuerte?

Emite un gruñido gutural y acelera sus embestidas con determinación, a un ritmo que no creía posible. Aprieto los músculos hasta sentir dolor, pero al hacerlo aumenta la fricción y, en consecuencia, el placer.

—¡Jungkook! —Supero el umbral, estallo con un alarido. Mi lefa cae entre nuestros cuerpos friccionados y se unta entre nuestros torsos, mientras el intruso arremete contra mi.

El intenso gruñido que escapa de sus labios indica que él me acompaña; se mantiene dentro de mí, hasta el fondo, y su cuerpo enorme tiembla contra el mío. Brama mi nombre completo y siento su cálida eyección dentro de mí. Apoyo la cabeza sobre su hombro, me siento acabado. Mi corazón late a un ritmo frenético.

«¡Que fue eso!»

El agua sigue cayendo sobre nosotros, pero nuestra respiración entre cortada amortigua su sonido.—Joder, dulzura. Lo descubriste —resuella.

Suspiro cansado, mi cuerpo ni mi mente puede mas. El lo ha tomado todo sin dejarme nada de reservas. Me tiembla hasta el cerebro, y sé que no seré capaz de ponerme de pie si me suelta. Como si me leyera la mente, se vuelve, apoya la espalda en las baldosas azules y se deja caer resbalando por la pared lentamente. Me arrastra con él de manera que acabo sentado a horcajadas sobre su regazo en el suelo de la ducha. Tengo la cara pegada a su pecho y aún siento sus palpitaciones dentro de mí. Estoy exhausto.

Siento que estoy en limbo. Me siento ahorcajadas de la realidad y la ficción. Todo lo que una vez leí en los libros, nada se compara la experiencia real. Todo es cien mil veces mejor.

Cierro los ojos y me relajo pegado a su magnífico cuerpo.—Eres mío para siempre, dulzura —dice mientras me acaricia la espalda mojada con las dos manos.

Ahora, al darme cuenta de lo cierto de sus palabras, me aterra pensar que terminará por irse y nunca mas lo volveré a ver. Mi fuerza de voluntad es nula. No puedo resistirme al intruso.

—¿Cómo te llamas, intruso? —pregunto dormitando, y apoyo los labios en su pecho.

Mis ojos se cierran y solo logro a captar un par de palabras antes de caer en los brazos de Morfeo

Soy tu deseo, dulzura. Ahora que ya te probé, pero no quiero dejar de hacerlo.


──── ◉ ────


Mi ojos vuelven abrirse y mi mente rememora los últimos detalles con el intruso. Mi cuerpo se espabila rápidamente y lo busco con la mirada por todo el lugar.

No hay rastro alguno de el intruso... incluso todo esta demasiado ordenado.

Levanto las sabanas y me encuentro en pijamas, eso es inusual en mi, siempre suelo dormir en calzoncillos o desnudo. Algo no cuadra en todo esto.

Bajo mis pies de la cama y los poso en el piso frio de mi apartamento. Pero antes que me pueda erguir, una nota en el mismo papel comestible de aquella noche en el bar aparece en mi mesita de noche.

Tomo la nota y lo que leo, me deja con la mandíbula fuera de lugar.



Deseo un noche de sexo duro y bruto con Jeon Jungkook, el chico de Déjame Probarte - S.K.

Deseo: Cumplido

“Fue un placer de haberte conocido dulzura, pero lamentablemente soy solo una representación de un personaje que tu creaste. Los deseos como yo nunca duran mas de doce horas. Fueron las mejores doce horas de mi existencia- J.K”



Mi mente quedo aturdida por algunos segundo antes de tomar un par de pantalones y una camisa. Tome las llaves y me puse unos tenis, lo mas rápido que pude.

Mi mente estaba en una pelea entre si. No podía ser cierto. El intruso era real y lo que hicimos fue lo mas real que hice en toda mi vida.

Ingrese lo mas rápido posible a mi chatarra andante y conduje a toda velocidad hasta llegar al mismo lugar donde toda esta locura comenzó.

El lugar era un patio baldío, nada comparado al lugar que me encontre la noche pasada, no había el letrero neón. Y cuando pregunte a los vecinos de la zona, todos me dijeron que nunca hubo algún bar en ese lugar.

Algunas lagrimas cayeron mientras manejaba de regreso a mi apartamento, solo y sin mi intruso.


──── ◉ ────


Habían pasado dos años después de ese acontecimiento, nada volvió a hacer lo mismo en mi. Nunca mas fui a los bares donde solía ir. Mis planes solo se enfocaron en terminar mi carrera y avanzar con mi vida. Nunca mas volví a leer aquel libro y aun mantengo la nota en papel comestible. El único recuerdo de mi intruso. Nunca mas volví a buscar a Jungkook, o alguien que se le asemejara. Nadie lo haría.

Mientras me dirijo a una conferencia de mis ultimas publicaciones, me encuentro con un pequeño mini bar- restaurante. Todavía tengo tiempo para un pequeño almuerzo antes de la conferencia, asi que sin pensarlo mucho me siento en una de las silla giratorias del lugar, mientras espero la atención.

Poco después de sentarme, siento una presencia a mi costado. Mi vista cae en el pelinegro de ojos negros, a mi costado. Mi corazon vuelve a bombear, mi intruso a regresado.

Ambos nos sonreímos, las lagrimas se arremolinan en las esquinas de mis ojos y antes que podamos decirnos algo.

El mesero-barman del lugar nos pone enfrente de cada uno, una copa con un contenido rojo y antes de irse me guiña el ojo.

El rostro del camarero hace click en mi cerebro, era el mismo tipo de aquella vez. El mismo que me sirvió aquella copa.

—Hola.— Su voz era tal cual la recordaba.

— Hola...—Mi voz suena inestable.—¿Cómo te llamas?

Una sonrisa se dibuja en su bello rostro.

— Jeon Jungkook.

Y sin pensarlo dos veces tomo sus labios y el ataca mi boca con una fuerza bruta. Nuestro beso se vuelve animal, lo había extrañado tanto.

Jungkook, mi intruso, me empuja lentamente hasta quedar nuevamente sentado en la silla giratoria. Toma mis manos y las une con las suyas, ambas calzan perfectamente.

— Te extrañe tanto, dulzura.

— Yo tambien, intruso.

— ¿Brindamos?

Pero antes de hacer cualquier movimiento, tomo la pluma que había dejado el barman y saco de entre mis cosas la nota que me dejo aquella vez Jungkook.

Y al reverso de la nota, escribo grande y claro.

No hay Jimin sin Jungkook.

No hay un Jungkook sin Jimin.

— ¿Quieres ver algo mágico?

Jungkook me sonríe y asiente.

Tomo el papelito y lo destrozo y lo coloco los restos en nuestras copas y como arte de magia los colores cambian hasta tomar una tonalidad verde.

Verde de la esperanza.

Ambos nos miramos y sabemos que hay un mañana para nosotros.

Porque dejamos de ser... un amor entre paginas.

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Jimin cierra su laptop y por fin deja de escribir. Le había costado bastante escribir esa historia. Aunque sabe que la magia, como en la historia de los personajes, Jungkook y el, no habían tenido ayuda de un bar mágico, pero habían podido superar las adversidades del destino.

Jimin ahora era conocido como S.K. , y le gustaba publicar historias de amor y fantasía poniendo como personajes principales a el y a su esposo, Jungkook.

Aun era novato, pero el apoyo de su esposo era lo que lo motivaba mas a continuar.

Ya eran mas de las diez de la noche y recién había terminado de escribir, aunque le faltaba la segunda parte, pero ya no podía mas. Unos sonidos en la puerta le llamaron la atención y se dirigió hacia la puerta sin ningún apuro.

Y al abrirla la cara de su esposo lo recibe.

— ¿Cariño terminaste?.— Pregunta al ver al rubio cansado.

— Recién acabo de terminar, Kook. Mis ojos se van caer.— Los brazos de Jimin se unieron en el cuello de Jungkook. Y el pelinegro como respuesta lo toma por su cintura, haciendo que Jimin tenga que pararse de puntitas para alcanzar a su esposo.

— ¿Qué paso?— Beso— ¿Fue muy duro, dulzura?— Beso— ¿Necesitas ayuda?

— Uhmm... Necesito de la ayuda de mi esposo, Kook.— La voz de Jimin se volvió mas sensual al hablarle lentamente al oído a su esposo.— Necesito probar algunas cosas, para poder inspirarme y escribir, Kook.

—¿Que, dulzura?—Dijo Jungkook tomándolo del trasero y haciendo que por instinto Jimin se enrollase en el, aunque no del todo.

— Necesito que me ates a la cama y me folles duro.— Y con esas simples palabras la polla de Jungkook reacciono. Últimamente Jimin esta muy cachondo. Y Jungkook no se quejaba.

— Te hare gemir mi nombre, dulzura. Ni siquiera podrás salir de nuestra cama...— El pelinegro muerde los acolchonados labios de su esposo.— Además he leído que nuestro bebe se siente muy solo ahi, y no quiere conocernos todavía. Y que tal, si le hago una pequeña visita, haber si ya se digna a salir.

—Que te pasa, Kook. El bebe esta bien.—Se ríe el rubio.— Además es un Jeon, se parece a ti. Es testarudo como su padre.

Jungkook lo acepta y con un nuevo beso, pregunta con las cejas levantadas. —¿Aun quieres que te folle, dulzura?

— Tu que crees, intruso.



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Espero que les haya gustado. Fue uno de mis primero O.S de hace años.

Enserio no se de donde salio todo esto, pero bueno. ( º 3 º )

Kisses with luv, cherry.