La Sombra Escarlata por Miss Collins en Inkitt
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La sombra escarlata

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Sinopsis

Crystal Whitehill tenía la vida en sueño, provenía de una adinerada y distinguida familia, siendo dueña de su propia empresa a temprana edad justo después de graduarse en economía y dirección de empresas en la universidad de Stanford y con menciones de honor, siendo la número de su promoción. Su vida era perfecta hasta que su padre endeuda todo su capital por unas malas inversiones y pide prestado a una suma importante de dinero a un hombre multimillonario, sin saber que esté hombre no estaba ahí por casualidad. Cuando esté quiere reclamar su deuda pide como pago a su única hija. Vendida por su padre, odiada por su marido, atada a la mafia ¿Que será de Crystal?

Estado:
En proceso
Capítulos:
51
Rating
4.8 5 reseñas
Clasificación por edades:
18+

Chapter 1 — vendida.

Estaba instalada en mí despacho, disfrutando del hecho de volver a ser el centro de todas las miradas esta semana.



—Tal como esperaba jefa, tanto su imagen como nombre aparece en cada revista y canal de noticias. Todos hablan de su gran corazón por la gran donación a la fundacion de salvando a los niños sin hogar.



—Maravilloso, lo próximo que tenemos en la agenda es la entrevista con la revista All stars y el evento benéfico en el Gran hotel que se inaugura la semana que viene.



—Sí, aún falta la llamada de sus empleados para los arreglos que me pidió. Definitivamente estamos en la mira jefa, los beneficios y ventas, además de los nuevos contratos están subiendo sin parar.



—Eso es justo lo que quería, concierta dos cita con las empresas que te pedí la última vez que investigaras.



—A la orden, me pondré a ello enseguida y casi se me olvida, tienes a la señora Whitehill en la línea dos.



Carla hizo un gesto con su mano y en silencio salió de mí oficina, con una sonrisa descolgue el teléfono fijo.



—Hola mamá ¿Estás teniendo un buen día? El mío va de maravilla ¿Quieres que nos veamos para un almuerzo en Juli’s?



—¡Al fin me contestas! ¡Llevo toda la mañana intentando contactarte Chrystal!



—¿Mamá? ¿Mamá ocurre algo? ¿estás llorando?



—No, no es nada. Tú padre y yo tenemos que hablar contigo ¿Puedes, puedes venir a Yo’s & Mo’s?



—¿La compañía principal? Está bien estaré allí en una hora, pero dime mamá ¿Qué pasa?



—Queremos pasarte el mando de las

compañías, cariño. Es hora de que heredes el puesto como CEO.



—Pero papá aún puede hacerse cargo ¿No? Yo aún no tengo la suficiente experiencia… No me veo capaz aún…



—Cuando estés aquí te daremos los detalles, pero créeme cariño sólo tú puedes hacerte cargo de este asunto.



Con cierta ansiedad me despedí brevemente de mi madre y recogí algunos objetos de mi mesa para meterlos en mi bolso. Me puse en pie sintiendo que me fallaban las piernas.



—Cálmate, esto es por lo que te has esforzado tanto, aún no tienes la suficiente experiencia, pero puedes tenerla mientras te haces cargo. Vamos, tu sueño va a cumplirse, alégrate.



Me dije a mí misma, tratando de mantener la calma, después de unas pocas respiraciones la alegría se superpuso al nerviosismo. Salí de mí oficina con una sonrisa radiante.



—¿Jefa? ¿A dónde vas? Tienes una reunión programada a las once y veinte .



—Reorganiza la agenda Carla, no puedo perderme esta cita con mis padres. Volveré después de la hora del almuerzo, espérame, habrá buenas noticias.



—Eso está hecho, jefa .



Con una despedida animada abandoné mi pequeña empresa y puse rumbo hacia la empresa principal del imperio de mi familia.


Los Whitehill contaban con más de sesenta empresas, incluidas multinacionales.


Grandes cadenas hoteleras, firmas de ropa prestigiosa, nuestra propia línea de coches exclusivos, cadena de inversiones, se podría decir que mi familia nada en dinero.


Sin embargo, lo que a mí realmente me gusta no es el dinero o las propiedades, es el prestigio del que goza mi familia, solo oír el nombre de Whitehill y la gente saca una alfombra roja.


Estoy acostumbrada a que me pongan en un pedestal y me admiren, como la mujer de corazón de oro, la joven y triunfadora empresaria que crece por cuenta propia, la soltera de oro, siempre soy portada.


Con gran expectación conduje hasta el lugar de la cita, dejé el coche en la puerta donde el aparca coches me abrió amablemente la puerta, le dejé las llaves de mi caro Bugatti negro.


Subí las escaleras que daban acceso al edificio, una vez atravesé sus puertas varios empleados me rodearon con amplias y deslumbrantes sonrisas.



—¡Oh señorita, que alegría verla!



—¿Qué la trae por aquí señorita Whitehill?



—Mis padres me están esperando. Os lo agradecería si nos traéis algo para comer, algún sándwich o un croissant de la pastelería de aquí al lado, con chocolate por favor.



—Por supuesto que sí, enseguida señorita.




Con una sonrisa ligera me despedí de ellos y me acerqué al ascensor para pulsar el botón de llamada. Una vez sonó el sonido de llegada quise entrar de inmediato sin percatarme que alguien salía.



—¿Eh? ¿Pero quién…?



Choqué contra algo duro y reboté cayendo al suelo desconcertada.



—¡¿Quién se cree que es?! ¡¿Cómo te atreves a tocar al jefe?!



Miré hacia arriba y entonces lo vi ¿Noventa? ¿Noventa y cinco? ¿Quizás más que eso? Un apuesto hombre hecho de puro acero, su cuerpo era musculoso, incluso atraves de su caro traje, pude intuirlo.


De piel bronceada y ojos tan fríos como el hielo brillando en un gris plateado.


Curiosamente era rubio, no sabría decir que me imponía más, si el traje o su mirada dominante. Me humedecí los labios .


Fue un gesto sencillo, sutil y por instinto pero aquel hombre que describiría como oscuro se fijó en cada uno de mis gestos sin quitarme los ojos de encima, y algo muy dentro de mi se revolvió.


Algo brilló fugazmente en sus ojos, entonces lo supe, deseo. Tensión sexual en estado puro y él, también lo sentía. Me tendió la mano sin decir palabra alguna, la miré de reojo, luego lo miré a él


Después sonreí maliciosamente y me puse en pie por mí misma, sacudiéndome el insistente polvo del vestido. Mi mirada volvió a cruzarse con la suya, más salvaje que antes, más ardiente y clara.



—¡Que descaro! ¡Mi jefe amablemente te tiende la mano! ¿Y tú la rechazas?



—No se lo he pedido.




Aquel hombre quiso replicarme, pero el gigante de mirada ardiente al que llamaba “jefe” hizo un sencillo gesto con la mano y este se calló en el acto.



—M, nos vamos.



La boca del tal M cayó súbitamente al oír la orden, miró desconcertado a su jefe, pero sumisamente asintió. El gran gigante dio unos pasos pero se paró justo a mí lado para mirarme una última vez.



—Finché non ci incontreremo di nuovo, ragazzina.



Una sexy sonrisa adornó por un breve instante sus sensuales labios. Caminó despacio hacia la salida y tuve la oportunidad de admirar su sexy trasero. No sabía que había querido decir, parecía exótico.



—Vamos Crystal ¿Qué estás haciendo? Céntrate. Después no será demasiado tarde para fantasear con ese adonis. Recuerda, negocios primero.




Dándome una bofetada mental para centrarme en mis prioridades me metí por fin el ascensor y apreté el último botón, el que llevaba al despacho privado de mi padre.



Caminé algo titubeante por el pasillo que daba al despacho, pose suavemente la mano en el pomo y tomé aire, despacio. Puse mi mejor cara de póker y abrí aquella puerta decidida.



Una vez dentro me paralicé en el umbral, mi madre sollozaba sentada en el sofá del despacho, hecha una pena y Martha Whitehill nunca iba hecha una pena, siempre parecía la mujer perfecta.



Esta vez no era el caso, su caro rímel de edición limitada caía en surcos negros por sus mejillas, todo el maquillaje estaba escurrido y parcheado dándole el aspecto de un panda y no uno adorable.



Mi padre miraba por la ventana cerca de su mesa, una mano en el bolsillo de su pantalón, la otra que le temblaba, sostenía un vaso lleno de un líquido ambarino, él miraba perdidamente la ciudad.




—¡Papá! ¡¿Qué te dijo el doctor Finch sobre el whisky?! ¡Que digo! ¡De la bebida en general!




Mis padres que hasta el momento no habían salido de su supuesto trance dirigieron rápidamente sus miradas hacia mi simultáneamente, como un cazador ve a su presa.




—¡Me estáis asustando! ¡¿Qué demonios ha pasado?! ¡¿Por qué estás bebiendo y porque mamá está llorando como si me hubiese muerto?!




Despacio, como si tratasen de evitar que saliese huyendo en ese preciso momento, mi padre dejó el vaso en la mesa y mi madre se secó como pudo las lágrimas respirando profundamente.




—No, no pasa nada cariño, ven y siéntate conmigo primero.




Mi madre me tomó de la mano y me guío despacio hasta el sofá donde ella misma había estado hacia unos segundos. Mi padre tomó ejemplo y se sentó en el sillón individual justo al lado.




—¿De que se trata todo esto? Por favor decidme algo… Mamá… Papá… Me estoy angustiando.




Mis padres se miraron en complicidad en silencio, yo oscilaba entre uno y otro sin entender sus intenciones.




—Verás cariño… Nuestra familia…




Trató de empezar mi madre pero su voz fue cediendo hasta ahogarse antes de decir algo de verdad.




—Lo diré yo cariño.



—Oh … Christopher…




Mi madre comenzó a llorar de nuevo, y un miedo que me atenazaba las costillas se hizo presente. Sudor frío comenzaba a formarse en mi espalda, la boca se me seco y el hambre desapareció.




—La empresa está en bancarrota, que digo la empresa nuestra familia está en quiebra cielo.




Mis ojos se abrieron como platos y jadeé por instinto, miré incrédula a mi padre, con la boca abierta sin poder articular una sola sílaba coherente.




—Pero… Pero… Todo nos iba bien, revise el trimestre pasado los balances y las inversiones… ¿Cómo? ¿Por qué?



—¡Cuéntaselo Christopher! ¡Dile a tú hija lo que has hecho!



—¿Papá…?



—Hace unos meses, hice unas inversiones… No me fue bien…



—¡Esto no parece una simple perdida! ¡¿Qué has hecho?!



—Jugué… Para tratar de recuperar parte del dinero… Al principio me fue bien y recupere una parte de la inversión.



—¿Una parte? ¿Una maldita parte? ¿Y el resto? ¡Dilo de una vez, papá! ¡¿Qué hiciste?!



—Pensé… Pensé que sí… Seguía jugando podría recuperarla por completo… Pero cuando casi lo tenía empecé a perder, seguí jugando tratando de recuperarlo pero empeoré las cosas.




Se miró las manos en su regazo y respiró profundamente antes de terminar de hablar.




—Perdí todo lo que tenía en ese momento… Así que traté de pedir un préstamo a alguien muy importante que estaba allí en ese momento… Pero seguí perdiendo, pedí más y más hasta que…



—¡¿Hasta que, qué?!



—Hasta que ya no tuve nada que ofrecerle a cambio, no me quedaba capital para asegurar el pagaré y él me dio dos opciones cielo… Papá no tuvo más opción…




Tuve un mal presentimiento al ver su mirada culpable y lo destrozada que estaba mi madre.




—¿Qué le prometiste papá?



—A ti… Él dijo, que, que si te casabas con él todo quedaría entre familia y podríamos seguir gestionando nuestras empresas sin problema, que nos dejaría en paz e incluso nos ayudaría financieramente.



—¿Me usaste a mí…? Papá… ¡¿Me has vendido a un desconocido?! ¡¿Has vendido a tu propia hija para salvarte el culo?!



—¡La otra opción era la muerte y quitarnos todo! ¡¿Qué esperabas que hiciera?!



—¡¿Y que hay de mí?! ¡¿Soy el maldito daño colateral?! ¿Es eso? ¿Para ti solo soy una maldita moneda de cambio?¿Por eso quieres cederme la herencia? ¡¿Para que esté maldito peso caiga sobre mí?!



—¡No tenemos opción! ¡Tienes que firmar los papeles de una vez, no tenemos tiempo!



—¿Tiempo?



—Me ha dado solo veinticuatro horas cielo. O va a matarme y dejaros a las dos en la calle.

Cariño… Cariño, mírame Crystal… Mamá es tan inocente en esto como tú… Por favor Crystal… Te lo suplico, hazlo por mí..






Miré los ojos inyectados en sangre de mi madre, quien lloraba sin parar. Siempre fue una madre cariñosa y bondadosa, ella no se merecía pasta por esto, era una buena mujer.




Yo, no me merecía esto. A pesar de mi altivez nunca había sido mala persona, siempre hacia lo posible por ayudar a otros, era amable con la gente. Nunca había hecho mal a nadie ¿Por qué me tocaba sacrificarme a mí?




Miré el rostro desolado de mi madre una vez más y lo que me quedaba de corazón acabó por romperse, cerré pesadamente los ojos y una lágrima cayó por mí mejilla. Entre abrí los labios, iba a decirlo.





—Lo haré…





Mi padre no perdió tiempo y sacó los papeles de una carpeta de su mesa y me los puso en el regazo, mi madre me tendió una pluma. Me sentía entumecida, como si realmente no estuviese ahí.




Casi, como si a la que le pasaba aquello, no fuese yo. Firmé rápidamente mi destino en aquel papel donde ahora figuraba mi firma. Las lágrimas caían una tras otra sin detenerse, en silencio.




—De acuerdo, llamaré a D’angello para decirle que has firmado los papeles, te haré saber la fecha de tu boda en cuanto tenga noticias hija mía. Gracias por salvar a tu viejo padre.




En aquel instante, decidí que jamás me doblegaría ante aquel hombre, conseguiría vengarme de él.




<<Yo te maldigo D’angello, no creas que me tienes en la palma de tú mano, voy a recuperar mi libertad a cualquier costo. Y mientras haré de tú vida un maldito infierno, no me doblegare ante ti>>




Al salir fuera y sentir la fría brisa la magnitud de lo que había hecho me golpeó duramente.





—¿Realmente he renunciado a mi libertad a cambio de la vida de mi padre? ¿Siquiera lo vale?




Una vez me trajeron mi coche no perdí un segundo y me monte en el. No regresé a mis oficinas como prometí. Desactivé por completo mi teléfono en cuanto llegué a casa. Para cuándo terminé de analizar lo ocurrido y barajar mis opciones, ya era de noche y la habitación estaba en penumbra.

Me dejé caer el mi enorme cama, mirando el techo. Había perdido el contacto con la realidad sumida en mis pensamientos.




—Si al menos mi futuro carcelero fuese tan guapo como el trajeado de esta mañana… Aún si es un desgraciado, si tuviera su aspecto al menos se me haría menos asqueroso el tener que verlo.




Me giré en la cama y abracé fuertemente un cojín.





—Igual tendría que jugarme la vida y encontrar una vía de escape, todo sería más fácil si fuese un vejestorio, un poco de veneno y me lo quitaría de encima.




Me recriminé mentalmente por pensar de esa forma, pero después recordé que si la otra parte no jugaba limpio ¿Por qué iba a hacerlo yo?




A duras penas pude conciliar el sueño, la tensión del día aún me estaba pasando factura, di vueltas y vueltas sin poder dormir, hasta que en algún punto de la madruga el sueño me llevó.







Donatello




Miraba fijamente la ciudad desde la vertiginosa altura de mi ático privado. vaso de whisky escocés de Gran Reserva en mano.



Hacía poco más de 1 hora que había llegado al ático, nada más cruzar el umbral no me libré de la chaqueta del traje para estar algo más cómodo.




—¿ jefe? ¿No debería estar en una reunión esta noche?




Escuché la voz de M mi espalda, no me molesté en girarme, con voz baja y profunda, le respondí.




—Consígueme lo que puedas de la mujer de hoy. Ahora. Necesito verificar una cosa.


—¿Esa maleducada del ascensor? ¡No me diga que la quiera muerta!




Me sorprendió ligeramente su comentario, era conocido por no tener piedad con nadie que sobrepasara mis límites pero siempre había una razón detrás de mis acciones.




—¡Jefe, sé que esa maleducada lo ha ofendido! ¡Pero no ha hecho nada especialmente malo! ¿No podría dejarlo pasar?




Una ligera sonrisa asomó por mis comisuras, entonces de forma lenta y perezosa me giré para mirarlo por encima del hombro.




— M te he pedido un informe, no su muerte. Y ahora mueve el culo M.Quiero esa carpeta lo más detallada posible por la mañana ¿Comprendes?


—Sí señor… le prometo que lo tendré listo, pero ¿ Por qué tanto interés jefe?


—Eso, no te incumbe y ahora fuera.


—Sí, por supuesto.




M salió del lugar a paso ligero, de nuevo me había quedado solo con mis pensamientos. Eché la vista atrás y me fijé en el retrato del mueble.




—Falta poco mamá. No te preocupes, cumpliré la promesa a cualquier costo.




A la mañana siguiente, tal como lo ordené, tenía una carpeta bastante gruesa sobre la mesa de la cocina.




—S y sus truquitos de ninja moderno.




Caminé hasta sentarme en un taburete alto frente a la mesa, observé la carpeta con cierto recelo.




—De acuerdo, vamos allá.




Lo primero que vi al abrir la carpeta fue una foto de la chica, colocada sobre un tocho de folio lleno de información, fijada por una esquina por un clip.




—La foto no te hace justicia niñita.




Tomé la foto mientras la observaba con sumo interés. Al mirar la foto fijamente me llevó al recuerdo del día anterior.





*Flashback*


Alguien acaba de chocar conmigo y había caído al suelo. Era una figura pequeña y delicada. Como un pequeño duendecillo del bosque.


Tenía una sedosa melena dorada y estaba envuelta en un tentador vestido rojo que abrazaba cada una de sus exuberantes curvas.


Entonces me miró, como un confuso cervatillo asustado, que ve de frente al despiadado lobo. Pude apreciar que había dejado de respirar y mis ojos siguieron su gesto cuando se lamió los labios.


Algo salvaje y magnético tiraba de mí ,casi como si ella fuese un imán. Antes de siquiera pensarlo le tendí mi mano y yo nunca soy amable.


Estaba confundido, pero mis ojos no se apartaron de ella, un tono de sonrojo tiñó sus mejillas y orejas. Entonces lo supe. Sentía una atracción descomunal hacia ella, la quería en mi cama .


Sus ojos se nublaron con lo que llamaría deseo, ella también lo sentía. Pero tan pronto como apareció esa llama en sus ojos, desapareció. Me dio una sonrisa electrizante que me movió por completo.


Y una vez acabo de decir que interioricé todas y cada una de estas fuertes emociones, mi exterior nunca revelaba mis pensamientos. Siempre los enmascaraba con una máscara de frialdad y desdén.



Volví a centrarme en ella, quien miró de reojo mi mano, con un coqueto pestañeo se levantó por sí sola, su mirada llena de desafíos y altivez. Sonreí pícaramente por dentro.




<<oh niñita, estás pidiendo a gritos unas nalgadas>>




M comenzó a discutir con ella, pero no le preste atención a él, aquella criatura de aspecto tierno y aptitud de loba me tenía fascinado.




—No se lo he pedido.




Su rostro rebosaba de orgullo satisfacción por su contestación a M, Tenía agallas debía admitirlo. La única razón por la que m no se había movido, era mi presencia.




< < en otras circunstancias, no seguirías viva, conociendo la poca paciencia de M. > >




La pequeña discusión continúa un poco más, hasta que caí en cuenta que aún tenía asuntos que atender.



—M, nos vamos.




M se sorprendió sobremanera, pero se recuperó rápidamente tratando de guardar las formas. Miré de nuevo a la pequeña elfa de apenas metro Sesenta, si llegaba.


Di unos cuántos pasos y me detuve a su lado, una traviesa sonrisa adornaba mis labios. Le susurré unas palabras en italiano que significaban, hasta que nos volvamos a encontrar, niñita.


Salí a paso lento del lugar, queriendo prolongar un poco más aquel disimulado juegos. Después de ver a Christopher Whitehill, el enemigo jurado de mi familia, necesitaba quitarme el mal sabor de boca.


*Fin de Flashback*




Cité casi de inmediato a mí abogado de confianza para que redactara un apresurado contrato prenupcial. Tras lo cuál me dirigí a mis propias oficinas para una reunión de trabajo con él.




—¿Estás seguro de esto Don?




—¿Cuándo no he estado seguro de algo?




—Esto es serio amigo, es un contrato muy… ¿Cómo decirlo sin que suene demasiado despiadado? ¿Injusto?¿Cruel? ¿Horrible? ¿Asqueroso?




—Es una venganza Drew, sino fuera cruel ¿Seguiría siendo una venganza?




—Pero esa chica es inocente…




—Si lo sé, sólo si no fuera hija de ese desgraciado… yo … olvídalo.


—Sí, olvídalo, una vez que tienes algo en mente no hay quién te haga cambiar de idea.


—Bien, punto número uno, la esposa deberá dormir en el suelo cada noche, aunque el esposo no se encuentre en la propiedad.


Empecé a leer el contrato, despacio cláusula por cláusula.


—Dos, solo se mantendrán relaciones cuando el esposo quiera, donde quiera y como quiera, sin excepción.


Drew bajo la cabeza, la culpa se lo comía vivo.


—Tres la esposa obedecerá en todo momento al esposo sin excepción, cuatro la esposa deberá dar a luz un heredero en un período de un año.


Seguí con la lectura, donde en cada punto la niñita debería someterse a cada uno de mis caprichos sin rechistar, yo sería su dueño en todos los aspectos, en caso de no cumplir sus padres morirían.


—Está incluso mejor de lo esperado Drew, buen trabajo.


—Me avergüenzo terriblemente de este encargo Don, solo espero que no te arrepientas después, de lo que estas a punto de hacer amigo.

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