Beginning

“Hyung”, Jungkook se queja entre un gemido cuando el alfa le levanta la pierna para colocarla en su hombro mientras lo penetra sin mucha delicadeza. “Hazlo más lento”. El alfa le concede su petición y cambia el ritmo de las embestidas, más siguen siendo suficientemente profundas como para hacer al omega rodar los ojos y mirar blanco del placer.
Jungkook suspira cuando el alfa muerde ligeramente en el cuello, para después pasar por su mandíbula y terminar por juntar sus labios con los del menor. La voz le sale ronca cuando dice.
“Eres mio, Jungkookie”, El alfa exhala, pues puede sentir como Jungkook lo aprieta, señal que está por llegar al clímax , por lo que baja la pierna del omega y Jungkook las abre un poco más de inmediato para darle espacio de maniobrar, pues sabe que a Seokjin le gusta cuando se corre en su mano cuando lo penetra.
Glorioso.
El alfa toma el pene del otro con delicadeza y comienza a masajear de arriba a abajo mientras aumenta el ritmo de las embestidas. El sonido lascivo de unir cuerpos, con los gemidos del omega en su oído lo incentiva a darle a ambos lo que quieren. Restan un par de empujones para que Jungkook pueda sentir al alfa temblar y después quedarse quieto unos segundos mientras lo anuda.
Con la respiración acelerada, aun con pequeñas contracciones en el vientre, Jungkook se deja manejar cuando el alfa invierte las posiciones y lo acomoda encima de él para no lastimarlo con el nudo. Jungkook siente el semen caliente del alfa en su interior y mira a su entrepierna para poder limpiarse el propio, pues no se dio cuenta cuando eso pasó. La voz de Seokjin lo interrumpe y Jungkook se queda en blanco cuando el otro dice con la voz grave.
“Vamos a unirnos”
No.
No, no, no. El no se puede unir, Seokjin le dijo mil veces que no planearian unirse, que ni siquiera considerian unirse, no entiende.
“Casate conmigo, Jungkook.” El alfa dice de nuevo, ahora apoyándose en sus codos para ver al omega a los ojos y Jungkook sigue sin decir una palabra, sin poder procesar lo que se le dijo, porque Jungkook no puede perder otra vez.
No por eso.
Los ojos se le llenan de lágrimas y el alfa claramente malinterpreta, pues pronto está sentado completamente, aun unido con Jungkook, y lo abraza por la cintura, repartiendo unos cuantos besos en el cuello y rostro del omega.
“Sabía qué cambiarías de opinión como yo”, es lo primero que saca luego de secarle las últimas lágrimas de las mejillas al otro y Jungkook vuelve a hacer un puchero porque no puede hacerle eso.
No puede darle esperanzas.
“Jin, y-yo”, tartamudea porque el dolor en el pecho no lo deja respirar bien. “Lo siento, yo no me quiero unir.”

A veces Jungkook no entiende porque la vida lo pone en situaciones así, o para qué lo hace.
Está nervioso en el fondo del jardín, evadiendo a las personas que lo conocen, mientras mira las flores moradas. Escucha el bullicio a su alrededor y sabe que la gente habla de él. Tiene en las manos una pequeña caja celeste, donde un bonito sonajero de oro que compró especialmente para el pequeño Yongsun descansa.
Yongsun, el cachorro de Seokjin.
Se mantiene en silencio, aun cuando escucha a las primas del alfa decir cosas sobre él cuando pasan en dirección a la mesa de bebidas. Está incómodo, pero no hasta el punto de querer irse, pues Seokjin es su amigo, aun cuando terminaron hace menos de dos años, y está contento de que el alfa lo haya considerado para celebrar el primer año de su cachorro, no se podía negar a esta invitación.
No cuando él sabe cómo llegó ese bebé al mundo.
Mira el reloj en su muñeca, ha pasado casi una hora desde que llegó y quizá es buen momento para entregar su presente y retirarse, para dejar a los familiares con la joven pareja y el cachorrito.
Cuando avanza en dirección a la entrada del salón, es interceptado por Seokjin quien le sonríe amplio, y no es para menos, pues tiene a un regordete cachorro en los brazos. Tiene toda la pinta del alfa, más hay ciertos detalles que pertenecen a su padre omega, como los ojos pequeños, por ejemplo.
“¿Ya te ibas?”, el alfa pregunta, alejando a Jungkook un poco de la puerta. “Creí que te quedarías más tiempo.”
“Me encantaría quedarme, pero hice planes de visitar a mis abuelos más tarde y no me gustaría llegar tarde.” Miente, solo un poco, pues si tiene intenciones de visitar a sus abuelos, mas no era algo planeado. “Pero no quería irme sin antes felicitar al pequeño Yongsun.”
Seokjin hunde el rostro en el pequeño cuello del cachorro para hacerlo reír un poco. Detrás de él aparece una pequeña figura sonriente ante la imagen que lo recibe y Jungkook no duda en separarse el paso que avanzó para acariciar al cachorro momentos atrás.
Min Yoongi sonríe en su dirección y aunque Jungkook piensa que el omega va a cambiar el semblante cuando lo reconozca, Yoongi solo mantiene la sonrisa amplia, haciendo una reverencia con la cabeza para saludarlo.
Jungkook la regresa, y pronto recuerda que tiene un obsequio que aún no ha entregado.
“Oh”, dice. “Esto es para Yongsun.” Presenta la caja a ambos padres del cachorro, Yoongi siendo quien toma el obsequio. “No sabía que más traer.”
“Lo que sea habría sido bueno. ¿Qué le decimos al tío Jungkookie, Yongsunnie?” El alfa dirige su atención al pequeño bebé y lo inclina un poco para que parezca una reverencia la que hace. “Gracias.”
“No es nada”, Jungkook sonríe a la pequeña familia. “Los veré luego.”
Se despide luego de unos quince minutos donde la pareja ha hablado de lo mucho que han disfrutado criar, o consentir, a su bonito cachorro. Que están contentos de tener este ser de luz.
Que su cachorro es un milagro.
Jungkook piensa en ello todo el tiempo que le toma conducir hasta la casa de sus abuelos, casi a las afueras de la ciudad. Recuerda cuando Seokjin le llamó una noche, después de llegar del trabajo, para decirle que dejaría de insistir en verlo de nuevo, pues había recibido la noticia de que se convertiría en padre. Recuerda tambien que visitó a Yoongi días despues de enterarse que el omega habia tenido una amenaza de aborto, que por poco tiene un mal final para él y por supuesto, recuerda las noches que lloró por sentirse culpable de ello.
Aparca a la vuelta de la esquina de la pequeña y tradicional casa de sus abuelos, y sale casi corriendo hacia la entrada, pues comenzó a llover en la primera semana de octubre.
Genial.
Luego de unos minutos y gritos, su abuelo abre la puerta y Jungkook entra un poco mojado, con gotas escurriendo de su cabello. Se quita los zapatos y pronto tiene la compañía de su abuela también.
“Hijo”, su abuela le llama, con los brazos abiertos para que la abrace. Jungkook se acerca a ella, aunque mantiene su distancia porque está mojado y no quiere pasar la humedad a su abuela. “Que bueno que viniste.”
¿Y cómo no hacerlo?
Jungkook, un omega independiente de veintisiete años, profesionista en la traducción, con una impecable carrera en el mundo del cine nacional e internacional, siempre tiene presente a su familia, sus padres y sus abuelos primero.
Sus abuelos siempre lo consintieron y apoyaron, aun cuando sus padres se oponían a lo que él quería dedicarse, pues haber cumplido sus sueños es producto de nada más y nada menos de las personas que están frente al omega.
“Los extraño mucho últimamente”, dice despacio a la omega cuando la abraza. Se separa para recibir un par de besos, uno en cada mejilla y esos son alimento nutritivo para su apachurrado corazón.
“Hueles a cachorro”, la anciana menciona cuando se separan por completo. “¿Acaso…” No puede terminar porque Jungkook niega con la cabeza primero y después con palabras.
“No, no. Fui al Doljabi*1 del cachorro de Seokjin.” Sus abuelos asienten. El omega se acerca ahora al viejo alfa y reverencia antes de abrazarlo. “Solo estuve cerca del bebé. ni siquiera lo cargué.”
“Esa es una señal clara, Jungkookie.” El viejo alfa dice y la mujer le da un leve golpe en el hombro de inmediato.
“Haneul”, le advierte. “No hagas caso, Kookie, tu abuelo no ha tomado sus pastillas.”
Y aunque se ríe, Jungkook sabe que su familia no suele bromear con su condición, si es que hay una. Ellos quieren conocer a sus nietos y si se puede a sus bisnietos, los entiende de algún modo.
“¿Quieres comer algo, mi amor?” su abuela termina por decir, para alivianar el momento incómodo.
Antes de anochecer, luego de haber comido, Jungkook y sus abuelos se encuentran tomando té en la sala de estar y aunque la conversación sobre él y sus (fallidas) relaciones no duró más que unos segundos cuando llegó, es su abuelo quien la retoma.
“Yo creo”, el alfa empieza. “Que la razón por la que no has encontrado a alguien para ti es porque la Diosa Luna está tratando de juntarte con tu destinado.”
Jungkook se ahoga un poco con el té caliente, su abuela le acerca una servilleta para que se limpie la comisura de los labios y no sabe qué contestar.
“Tiene sentido si lo piensas bien”, su abuelo continua y Jungkook espera que su abuela intervenga como siempre lo hace, mas la omega se encuentra mezclando su taza de té sin mirarlo a los ojos.
“Bueno”, Jungkook dice, figurando algo para decir en su mente. “Tal vez sea cierto.”
Y Jungkook no quiere darle la razón, no cuando esa razón se puede transformar en esperanza e indudablemente, la esperanza lo va a hacer esperar algo que no va a pasar.
“Si es así, espero que no tarde mucho.” Termina por decir, esperando desde lo más profundo de su corazón que la conversación termine porque aún se siente sensible por ver a Seokjin y su familia y no quiere llorar.
“Debería irme ya”, el omega dice luego de terminar su taza de té. “Ya anocheció y mañana tengo que trabajar.” Amaga levantarse de la mesa para levantar los utensilios que usaron pero su abuela lo detiene tomándole la mano.
“Antes de que te vayas, quiero mostrarte algo.”
Dejan a su abuelo levantando la mesa, mientras Jungkook y su abuela avanzan por lo largo de la casa, hacia la última habitación del pasillo. Su abuela abre lentamente la puerta y enciende la luz. Deja pasar al omega y ella entra después, para luego detenerse frente a la cama.
“Esta era la habitación de tu madre”, Jungkook mira alrededor de la habitación, tratando de imaginar ahí a su madre de pequeña. “Cuando yo acababa de unirme con tu abuelo, ambos hablamos de tener cachorros tan pronto como pudiéramos.” La mujer toma asiento en la cama y acaricia delicadamente las mantas que cubren el colchón. “Pero al pasar el primer año, no podíamos concebir aun cuando tu abuelo era un alfa fuerte.”
Jungkook se sonroja, porque entiende a lo que su abuela se refiere. Decide que es mejor tomar asiento con su abuela, justo a un lado.
“Y así pasaron dos, tres. hasta cuatro años y nosotros no podíamos concebir.” Jungkook mira como su abuela contiene las lágrimas mientras habla y le toma la mano la cual acaricia solo con el pulgar. “Una tarde mientras caminábamos cerca del río, una persona se acercó a nosotros promocionando una Mudang*2 que estaba cerca. Nos dijo que estaba ofreciendo sesiones gratis para las personas del vecindario.” El omega escucha atento y mira a su abuela abrir el cajón de la mesa de noche a su derecha. “Cuando llegamos lo primero que nos preguntó fue quién nos había dicho dónde estaba.”
La mujer suelta la mano de Jungkook para tomar con ambas manos una caja negra la cual abre para mostrarle el contenido. Dentro hay solo un trozo de papel amarillo doblado, su abuela lo toma con cuidado y deshace los dobleces uno por uno. Contiene algunas letras en rojo que no alcanza a distinguir.
“Le dijimos que alguien nos había guiado con ella, por lo que la Mudang se rió a carcajadas”, la mujer hace una pausa. “Nos dijo que ella nos podría ayudar con lo que nosotros queríamos. Ni siquiera tuvimos que decirle algo, Jungkookie.” La omega extiende el papel y se lo entrega a Jungkook.
“Nos dió este Bujeok*3. Ella lo hizo con nosotros ahí por lo que solo ella puede leerlo, pues está intencionado.” Su abuela lo ayuda a doblarlo, Jungkook siempre viendo el rostro de su abuela. “Todos los días venía a esta habitación, y anhelaba con todo mi corazón recibir el privilegio de tener un cachorro, para mi, para tu abuelo.” El omega levanta la vista, con unas lágrimas en las esquinas de los ojos, la nariz roja y un nudo en la garganta porque al fin comprende a lo que su abuela quiere llegar. “Ella aún vive, Kookie, y quiero que vayas a visitarla. Sé que eres jóven y quizá no tienes estas costumbres tan arraigadas, pero servirá para que tengas descanso aquí.” La mujer le pone la mano en la sien y Jungkook suelta un suspiro con el toque. “Y aquí.” Pasa la mano al pecho del omega, justo donde el corazón se encuentra. “Te lo prometo.”
Regresa a su casa más pensativo de lo que quisiera, con una bolsa llena de comida que su abuela preparó para él y un muy especial paquete con la dirección y el talismán que su abuela le regaló.
Y aunque no quiere, de verdad detesta sentir esta sensación cálida en el pecho propia de un rayo de esperanza, Jungkook se da a la tarea de buscar a esa Mudang.
*1: Fiesta tradicional coreana para celebrar el primer año de un bebé.
*2: Chamán/a coreana.
*3: Talismán grabado en papel con diferentes propósitos.
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