Copas arriba!
Me encuentro muy desanimada en una de las habitaciones del crucero, llevaba tiempo sin conseguir un buen trabajo a pesar de tener buenas recomendaciones en mis referencias, después de haberme preparado para un buen puesto en recursos humanos, seguía sin la suerte de alguna llamada alguna empresa.
Estaba suspirando cuando se acerca mi mejor amiga Nami.
—Anda t/n, ya verás que pronto estarás dentro de alguna. —Sobaba mi espalda y me ofrecía una copa—. Ten, es tiempo de relajarte.
A decir verdad, Nami me había invitado un fin de semana en el crucero de su familia después de verme tan presionada al quedarme sin empleo.
—Tienes razón, ya pensaré en algo después. —Al tomarlo sentí como recorría por mi garganta un sabor agridulce, pero fascinante.
—Es delicioso, iré por otro —Me fui bailando un poco la música del DJ.
—¡Adelante, siéntete en casa! —gritó.
La música era muy entretenida; había gente bailando, bebiendo, viendo la vista al mar, etc.
Perdí la cuenta de cuantas copas llevaba, pero eso no me detenía a seguir pidiendo más rondas.
—Es usted muy buena bebedora señorita... —decía el barman del bar, mientras limpiaba unas cuantas copas.
—Cuando se tiene el corazón roto no hay pena que ahogue el dolor.
—¿No me digas? ¿Acaso rompió con su galán? —Mostró interés en mi respuesta.
—Novio, trabajo, éxito... Todo se reduce a cero cuando sólo lo ves pasar ante tus ojos. —Noté cómo arqueó una ceja al no comprender mi respuesta.
Quedarme sin trabajo suponía una gran decepción para mí porque no me podía dar el lujo de quedarme sin generar ingresos. A pesar de que vivía sola en la ciudad Elena una vez que me gradué y decidí vivir por mi misma, todo los gastos ahora recaían en mi.
—Recuerda que las bebidas son para todos — Al escuchar esto, miré tras de mi y vi cómo una figura alta, muy fornida se acercaba a mi lado.
—No se mueven de aquí, tú debes acercarte a ellas... ¡hip! —debí beber de más que ya se me estaba presentando el hipo.
—Al parecer alguien ya no tiene uso de razón —decía ese tipo mientras me sujetó al bajarme del banco del bar.
—No se preocupe joven Portgas, ordenaré que la lleven a su habitación —dijo, el barman.
🔥...
Abrí un poco los ojos y me encontraba en el suelo, pude notar que a mí alrededor había dos tipos muy ansiosos y hablando entre sí.
—Vamos, tú sujeta sus manos. Aun duerme, no se dará cuenta de nada.
Al sentir como uno de ellos subió encima de mi e intentó desabrochar mi vestido para poner su mano en mi muslo, abrí los ojos con rapidez y comencé a asustarme.
—¡Déjame!¡Que les p... —interrumpió mi llamado al tapar mi boca.
—No te muevas, seré rápido a menos que me pidas más —soltó una risa tan espeluznante.
En ese momento luché con todas mis fuerzas, pero al estar ebria me era imposible estar a su altura. Así que comencé a llorar imaginando por lo que estaba a punto de pasar.
Pudo quitar mis bragas e intentó introducirse en mi, justo en ese momento alguien emite un sonoro golpe.
«¿Por qué yo?»