Pasado Nathalie
Entre las mujeres y los hombres existen muchas diferencias, pero hay una que destaca por encima de todas: las mujeres son capaces de soportar muchas cosas, mientras que algunos hombres no son capaces de soportar ni una sola.
Hay hombres que hacen lo que sea para no perder a la mujer que tienen a su lado, mientras que otros hacen hasta lo imposible por perderla.
🌸 16 de julio de 2013
—Ya no sé cómo sentirme. Se supone que esto no debería dolerme, porque tendría que estar acostumbrada a verte con otras mujeres. Pero la verdad es que me duele.
Me llevo una mano al pecho, sintiendo un ardor que parece atravesarme por dentro.
—Solo te pido una cosa: si no quieres estar conmigo, dímelo. ¿No es tan difícil, verdad?
Camino hacia la habitación y él sigue cada uno de mis pasos.
—No soy un juguete. Tengo sentimientos y me duele ver cómo puedes ser cariñoso con otras mujeres, pero conmigo no. No necesito que finjas amarme. No es justo para mí. Te amo, pero, aun así, no voy a permitir que me lastimes cada vez que te dé la gana.
Respiro profundamente. Ni siquiera me había dado cuenta de que, mientras pronunciaba cada una de aquellas palabras, había estado conteniendo la respiración.
—Me conociste así, Nathalie —responde Gilberto, arqueando una ceja—. No voy a cambiar por ti. Vive con ello o piérdete.
—Esto se acabó.
Me observa con sorpresa, como si jamás hubiera imaginado que sería capaz de pronunciar esas palabras.
Quizá pensaba que me pasaría toda la vida soportando sus actitudes, perdonando sus errores y aceptando migajas de un amor que nunca había sabido darme.
Puedo amarlo, pero me amo más a mí misma.
—No. Esto se acaba cuando yo diga que se acaba, ¿entiendes?
—He dicho que se acabó.
Me encargo de recoger mis cosas. No pienso quedarme ni un segundo más en su apartamento, y mucho menos seguir formando parte de su vida.
Merezco algo mejor.
—Si es lo que quieres, lárgate. Ni siquiera pienses que voy a rogarte —dice con burla—. Tú te lo pierdes. Ya regresarás, como tantas otras veces lo has hecho.
Sus palabras consiguen enfurecerme, pero esta vez no van a hacerme cambiar de opinión.
—El que pierde eres tú. Lo único que pierdo yo es todo el tiempo que desperdicié con una basura como tú.
Cierro la puerta tras de mí sin mirar atrás.
Un nuevo comienzo me espera, uno en el que yo llevo las riendas de mi propia vida. Por primera vez en mucho tiempo, siento que puedo respirar. Me siento viva.
Sonrío con tanta sinceridad que, seguramente, muchos pensarán que estoy loca. Pero no me importa. Yo, Nathalie Fisher, camino por la carretera con una sonrisa que hacía demasiado tiempo no aparecía en mi rostro.
Ahora sonrío. Ahora soy feliz. Y, de ahora en adelante, no permitiré que nadie vuelva a borrar mi sonrisa.
Ella tiene la llave de su propio corazón y, esta vez, será muy difícil que alguien consiga arrebatársela. Tiene poder. Tiene la fuerza de un tornado cuando arrasa con todo a su paso.
Ya no vive para nadie más. Ahora vive para sí misma.
Se perdió una vez, pero no volverá a perderse.
Esta vez, Nathalie se elige a sí misma.








