Prólogo
Mis oídos pitaban fuertemente al escuchar el ruido del agua, mi cerebro automáticamente me trasladaba a ese día en el cual solo sentía desesperación, tuve miedo de mí misma al sentir placer mientras cogía el cuerpo de aquel hombre y lo lanzaba al salvaje y avivado río que corría bajo aquel puente solitario y apartado.
Entre la oscuridad de la noche destacaba el brillo de los ojos llorosos de mi hermana,las dos lanzamos el cuerpo de aquel hombre al cual habíamos atado a un saco de piedras para asegurarnos de que el cuerpo se hundiese en lo más profundo de aquel río. Aquella tarea no pareció ser pesada para nosotras, no sé de dónde estábamos sacando las fuerzas pero pude comprobar que la adrenalina mezclada con el miedo te hace ser momentáneamente más fuerte.
Pensaréis que soy una asesina sin piedad, una mujer desalmada que fue capaz de arrancar la vida a un hombre pero aunque yo misma había deseado muchas veces que aquel hombre desapareciese de la faz de la tierra, nunca jamás haría a nadie algo así. En mi defensa diré que aquel hombre era un sádico y una de las personas mas crueles con las que me he podido cruzar en mi vida, os aseguro que si lo hubieseis conocido, hubieseis tenido ganas de clavarle un cuchillo en más de una ocasión.
Hurgando en mis pensamientos siempre estaba presente aquella noche la cual se mezclaba con los recuerdos de mi horrible infancia y gran parte de mi adolescencia, era víctima de un padrastro abusivo y una madre cegada por el amor la cual en realidad nunca me cuido cómo un madre cuidaría a su hija.
Muchas veces me siento presa de mi misma, cada noche que llego a casa necesito tomar algo más que unos simples sedantes, ya nada causa el efecto que necesito para no recordar el pasado ni pensar en el por qué de mi desdicha. Muchas personas rompieron mi corazón disminuyéndose a trozos, pero algo me prometí a mí misma hace años, y es que ahora sería yo la que dañara a los demás, no me dejaría pisar por nadie ya que mi corazon ya no siente, solo late fuerte cuando daña soltando la maldad que otras personas dejaron dentro de mí.
Solo hay una razon que me hace levantarme cada día con ganas de luchar, desde que me la arrebataron de mis brazos no he podido parar de pensar en ella, en su olor a recién nacido, en cómo será ahora y en cómo le habrá ido la vida, algunas veces la ansiedad se apodera de mí al pensar que puede estar muerta, pero yo se que no es así y necesito saber dónde está y qué pasó desde que la separaron de mi hace catorce años.








