※Prólogo※

La mañana se desplegaba serena, acariciada por una brisa suave que mecía con ternura las hojas de los árboles, mientras el canto melodioso de los pájaros llenaba el aire con una sinfonía agradable. Para Taehyung, este era el escenario perfecto para dirigirse a clases. Está decidido a disfrutar cada aspecto de su recorrido al máximo, ya que nunca tenía la oportunidad de caminar solo hacia la universidad, debido a la constante protección que su hermano mayor ejercía sobre él.
Convencerlo de que lo dejara ir solo fue una tarea ardua para Taehyung. Sin embargo, no podía culparlo por su exceso de protección, ya que era plenamente consciente del peligro constante al que se exponía como hermano menor del líder de la mafia más poderosa de todo el territorio surcoreano.
Su hermano mayor, Namjoon, asumió el liderazgo del clan Kim a una temprana edad, tras la trágica muerte de sus padres, y se convirtió en el último bastión de la familia después de una masacre devastadora. Los hermanos Kim se convirtieron en todo lo que al clan le quedó. A raíz de estos acontecimientos, Namjoon desarrolló una naturaleza extremadamente sobreprotectora hacia su hermano, a pesar de los esfuerzos de Taehyung por hacerle entender que ya no era un niño.
Eran el pilar fundamental el uno para el otro, y aunque Taehyung también desempeñaba su papel preocupándose por su hermano, no se comparaba con las innumerables acciones que Namjoon emprendía para protegerlo a él. En el mundo de la mafia, donde la lógica dictaba no encariñarse con nada que pudiera ser utilizado en su contra, los hermanos Kim desafiaban esta norma, manteniéndose unidos con una fuerza inquebrantable.
Decidido a seguir adelante, Taehyung dejó de darle vueltas al asunto, al menos por el momento. Un suspiro profundo escapó de sus labios mientras negaba con la cabeza y se enfocaba en su caminata y en la brisa que acariciaba su rostro. Ese día, sus clases comenzaban temprano, lo que dejaba las calles vacías y envueltas en un silencio tranquilizador. Tenía la sensación de que sería un buen día y realmente quería aferrarse a esa esperanza.
Sin embargo, estaba muy equivocado.
Mientras caminaba por la acera, percibió la presencia de un automóvil aproximándose y deteniéndose a su lado, lo que lo llevó a detenerse y girarse para confrontarlo. Toda su vida, Taehyung había crecido en un entorno peligroso y se había acostumbrado a enfrentar situaciones como esa a diario, por lo que era difícil que algo lograra asustarlo.
Permaneció imperturbable, aguardando lo que fuera a suceder. Fijó su mirada en el instante en que el cristal de la ventanilla trasera comenzó a descender, revelando a un desconocido que le dedicó una mirada penetrante. Era un joven de cabello oscuro, tez canela y unos ojos profundos como la noche; Taehyung incluso intuyó que posiblemente tenía una edad cercana a la de su hermano. Hubiese preferido no examinarlo más allá de lo necesario, pero debía admitir que era alguien bastante atractivo.
La tensión se podía palpar en el aire, llenando el ambiente de un silencio espeso. El desconocido lo escudriñó de arriba a abajo con una mirada que Taehyung no logró descifrar.
—¿Eres Kim Taehyung? —inquirió en un tono de voz serio, lo bastante hipnotizante como para desconcertar al castaño durante unos breves instantes.
Taehyung sintió que esta situación no auguraba nada bueno, especialmente porque, a pesar de que el desconocido había preguntado por su identidad, fue capaz de percibir en su tono de voz que ya estaba al tanto de quién era.
Respondió con una sonrisa astuta, cargada de confianza, mientras cruzaba los brazos.
—¿Quién pregunta?
Los ojos del desconocido brillaron por un instante antes de desviar la mirada hacia una carpeta que sostenía entre sus manos, la cual examinó durante un momento antes de volver a posar sus ojos en el castaño.
—Así que eres tú —afirmó el azabache con una sonrisa sombría—. Al fin te tengo, precioso.
No pudo determinar si fue la intensidad de su mirada o el tono de su voz, pero Taehyung se encontró completamente tenso.
—No tienes ni idea de con quién te estás metiendo, mi hermano no permitirá que esto se quede así —advirtió, aunque era probable que el desconocido lo supiera perfectamente, quizás por eso estaba allí por él.
El contrario soltó una risa burlona, lo que hizo que Taehyung frunciera el ceño enojado ante la arrogancia que desprendía.
—Claro que lo sé —afirmó con confianza una vez que la risa cesó, su expresión se volvió completamente seria—. Por eso esperaremos a que Namjoon venga por su querido hermanito —añadió, desviando ligeramente la mirada detrás del castaño antes de esbozar una sonrisa astuta—. ¡Llévenselo!
Cuando finalmente pudo procesar la orden, ya era demasiado tarde para que Taehyung intentara escapar. Un par de hombres lo tenían inmovilizado, apretando sus brazos con firmeza. A pesar de su lucha desesperada por liberarse, los esfuerzos resultaron inútiles cuando sintió un pañuelo cubrir su rostro. En cuestión de segundos, comenzó a notar cómo su fuerza disminuía, su visión se tornaba borrosa y el mundo a su alrededor daba vueltas.
«Namu... auxi...lio», fue lo último que logró pensar antes de perder por completo el conocimiento.
Taehyung no tenía idea de todo lo que estaba por venir.
Y se suponía que sería un buen día.
Sí, claro.
Sus párpados se abrieron lentamente, su cabeza aún pulsaba de dolor y los efectos del mareo persistían. Taehyung se sentía completamente desorientado, luchando por recordar lo que había sucedido, hasta que finalmente las imágenes del imbécil que lo había secuestrado llegaron a su mente. No tenía ni la menor idea de cuánto tiempo había permanecido inconsciente, pero al notar que el sol ya se había ocultado, pudo hacerse una idea aproximada.
Con un esfuerzo notable, Taehyung se acomodó en la cama, sintiendo el latir insistente de su cabeza. Su mano se posó sobre su sien, buscando aliviar el mareo que aún persistía. La habitación parecía un remolino de sensaciones difusas, y le costó unos segundos recuperar la noción del entorno. Debido a su estado, ni siquiera se había percatado de que no estaba solo.
—Al fin despiertas, precioso.
Inmediatamente, Taehyung clavó su mirada en aquella voz, encontrándose nuevamente con el idiota que lo había llevado hasta allí. Este se hallaba sentado en un sillón próximo a la ventana, observándolo con intensidad. La mera visión de él hizo que la ira se desatara, recorriendo cada rincón de su cuerpo.
—¡Déjame ir, hijo de puta! ¡Mi hermano te hará pagar por esto! —Taehyung vociferó, su furia evidente en su ceño fruncido y en los puños apretados con fuerza.
—No le tengo miedo a tu hermano —replicó, negando con la cabeza mientras una sonrisa burlona se formaba en sus labios—. Deberías buscar otra forma de amenazarme, precioso.
La confianza que emanaba de su mirada irritaba a Taehyung en extremo. Le resultaba completamente exasperante. Una punzada de dolor atravesó su cabeza, así que decidió ignorar al imbécil y se dejó caer de nuevo en la cama, cubriendo sus ojos con el brazo. Fue entonces cuando percibió lo que parecía ser una risa por parte del azabache.
—Por lo que veo, eres bastante valiente —declaró el contrario con diversión—. Déjame presentarme, preci-...
—¡Me importa un carajo quien seas! —Taehyung bramó con enojo, enderezándose para encarar al contrario—. Y ya basta de decirme precioso, mi nombre es Taehyung. Pero nos ahorremos las presentaciones innecesarias. No estaré aquí mucho tiempo, mi hermano seguramente ya me está buscando y no tardará en dar con mi paradero.
La tensión se apoderó de la habitación, envolviéndola en un ambiente cargado y denso. Taehyung siguió con la mirada al hombre mientras se levantaba y se dirigía hacia él, su expresión estaba imbuida de una seriedad casi abrumadora. Aunque eso lo inquieto, se esforzó al máximo por mantener la calma y no dejar que sus emociones traicionaran su semblante.
—Eres muy interesante —murmuró una vez llegó junto al menor, esbozando nuevamente esa sonrisa enigmática que resultaba indescifrable para Taehyung—. Descuida, no está en mis planes preocupar a tu hermano —añadió con un tono de preocupación fingida—. De hecho, serás tú quien le comunique las malas noticias.
El azabache extendió un brazo, y en ese instante uno de los hombres que custodiaban la puerta de la habitación se aproximó a él, entregándole un celular que arrojó con desdén sobre la cama, quedando justo al lado del menor.
—Adelante, Taehyung. Llama a tu hermanito para que venga a buscarte.
El castaño era plenamente consciente que estaba intentando provocarlo, pero él, jodidamente no iba a caer en su estúpido juego.
—¿Crees que haré lo que me pides? —respondió el joven con una pizca de sarcasmo—. No te tengo miedo —declaró con firmeza, bufando con desdén antes de apartar la mirada del otro y hacer caso omiso del celular.
—¿No me tienes miedo? Está bien —El hombre asintió con calma.
En ese instante, Taehyung sintió un fuerte tirón en su brazo que lo obligó a ponerse de pie. El individuo se acercó a él y extrajo un arma de su cintura, apuntándola directamente hacia su cabeza, lo que provocó que se sintiera completamente tenso.
—Ya me he cansado de ser amable contigo —bramó con evidente enfado—. Si no piensas cooperar conmigo, entonces no me sirves de nada —amenazó, liberando el seguro del arma.
Taehyung estaba plenamente consciente de que esto formaba parte de su intento por intimidarlo. A pesar de lo mucho que le costara admitirlo, comprendía que no podría continuar negándose por mucho más tiempo. El contrario tenía razón: tenía el poder de deshacerse de él en cualquier momento. Debía actuar con astucia y ganar todo el tiempo posible hasta que su hermano finalmente lo encontrara.
Dejó escapar un fuerte suspiro antes de inclinarse y tomar el celular. Marcó el número que conocía de memoria y llevó el dispositivo hasta su oreja.
Tan solo dos tonos fueron suficientes para que su llamada fuese atendida de inmediato.
—¿Quién habla?
—Namu, soy yo...
—¡Taehyung! ¿¡Estás bien!? ¿¡En dónde...!?
Antes de que pudiera escuchar el resto de las palabras de su hermano, el celular le fue arrebatado de las manos. A pesar de sus esfuerzos por mantener la calma, Taehyung no pudo evitar sentir una opresión en el pecho al escuchar la angustia en la voz de Namjoon.
—Oh, pobrecito Namu —el azabache espetó burlonamente, pareciendo disfrutar de la situación—. ¿Ahora estás listo para escucharme?
—¡Hijo de puta! ¡Si te atreves a hacerle algo a mi hermano, te juro que...!
—¿Qué? Solo tú tienes el poder de salvarlo, Kim. Sabes lo que quiero, si no me lo das, entonces puedes ir despidiéndote de tu querido hermanito.
Una sonrisa siniestra se dibujó en su rostro, sin darle tiempo a Namjoon para responder. Con un gesto brusco, arrojó el celular al suelo y le disparó con su arma, dejando el dispositivo completamente destrozado.
El estruendo del disparo hizo que Taehyung diera un salto, y en ese preciso instante, supo que debía ser cauteloso; este hombre no era alguien a quien subestimar. Especialmente, porque la intensidad de su presencia emanaba una clara advertencia de peligro.
No cualquiera era lo suficientemente valiente para declararle la guerra directamente al líder del Clan Kim. Por lo tanto, o sabía exactamente lo que estaba haciendo, o simplemente era un completo imbécil.
El menor siguió con la mirada al azabache mientras avanzaba hacia la puerta, pero a medio camino se detuvo y se volvió para encararlo.
—Te conviene portarte bien. ¡Ah, casi lo olvido! Como fui interrumpido antes, permíteme terminar mi presentación. Soy Jeon Jungkook. Un placer conocerte, precioso —hizo una reverencia exagerada, como si hubiera concluido una actuación, mientras una sonrisa burlona adornaba su rostro.
Sin más palabras, se enderezó y le dirigió una mirada penetrante al castaño antes de darse la vuelta y continuar su camino. Justo antes de salir, ordenó a sus hombres que lo vigilaran y no permitieran que saliera de la habitación.
Taehyung no sabía qué esperar de ese hombre, por lo que debía permanecer alerta. Lo único que podía hacer en ese momento era confiar en su hermano y esperar a que viniera por él.
—Jeon Jungkook... —murmuró entre dientes, con la sensación de que ese nombre ya lo había escuchado antes.
