Prologo
—Papá mira— hablo Irina una niña de 10 años de cabello negro y ojos azules mostrando un gorro de bebé rosa —¿Crees que le guste a la bebé?— pregunto emocionada a su padre
—Por supuesto— contestó Simón acariciando su cabeza —¿Dónde está tu madre?— hablo mientras la buscaba con la mirada
—Está en el cuarto preparando la última maleta para el hospital— dijo con una sonrisa la niña para seguir en sus cosas
—Natalia!— hablo enojado Simón entrando al cuarto molesto —Te dije que no hicieras esfuerzo por tu embaraz....— se detuvo sorprendido viendola totalmente quieta y con un charco de agua debajo de ella —¿Todo bien?— preguntó confundido
—Ya— dijo Natalia una mujer de cabello negro, ojos cafés y piel morena asustada
—¿Ya?— preguntó confundido Simón
—Ya viene la bebé— dijo Natalia empezando a respirar fuerte
—Ya viene la bebé....ya viene— dijo Simón entendiendo al fin mientras se empezaba a mover por todos lados —No te preocupes cariño—
Ghost empezó a tomar las maletas mientras las aventaba al auto y mandaba a Irina a avisarle a sus tíos, Natalia hacia ejercicios de respiración mientras esperaba a Simón, no tardo ni 5 minutos en llegar y la tomo en brazos con delicadeza poniéndola en el auto, no tardaron mucho en llegar y prácticamente amenazó a los doctores para que la atendieran lo que con su máscara de calavera de medio rostro funciono muy bien, no mucho tiempo después llegaron sus compañeros y sus suegros
—¿Como está mi hija?— preguntó Lucía la madre de Natalia
—¿Ya entro en trabajo de
parto?— preguntó David padre de Natalia
—Venimos tan rápido como pudimos— dijo Soap agitado mirando a Ghost
—¿Como está ella?— pregunto el Capitán Price
—¿Ya nació la bebé?— preguntó Gaz —¿Por cierto dónde quedó könig?— dijo extrañado mirando a todos lados
—Se quedó con Irina, sabes que no le gustan los lugares con mucha gente— dijo el Capitán Price
—Se quieren callar— dijo con molestia Ghost mirando a su equipo con furia
—¿Familiares de la señora Natalia Riley?— pregunto mirando a todos los hombres en la sala
—El es su esposo— dijo Lucía jalando a Ghost —Y yo soy su madre, ¿Como está mi hija?— preguntó a la doctora
—Estamos apunto de empezar el trabajo de parto, solo una persona puede entrar a acompañarla— informó la doctora a los demás
Todas las miradas se dirigieron a Ghost pero el se quedó inmóvil, realmente aúnque quisiera no podía moverse y eso lo comprendío su suegra
—Yo iré— dijo Lucía acariciando la mejilla de Simón —No te preocupes hijo, yo la cuidare por los dos— dijo con cariño
Lucia se fue dejando a los hombres solos, todos permanecieron en silencio pues notaban que Simón estaba mucho más serio de lo normal, y quien no lo estaría si en unas horas más se volvería padre, si hace 5 años atrás alguien le hubiera dicho que estaría casado y con 2 hijas, seguro y le habría arrancado la lengua por decir tremenda estupidez, ¿Como había llegado a esto?, hace solo unos años era el hombre más temido de su escuadrón y el más antisocial del mundo, ahora tenia una familia, tenía a unos suegros que lo querían como un hijo, una hermosa hija de 10 años que adoraba con el alma y por último pero menos importante, a la mujer más hermosa y bondadosa que pudiera existir, ella nunca le exigió más de lo que el podía, entendía su carácter y trataba de comprenderlo, muchas veces casi arruina las cosas con ella pero se prometio a si mismo que nunca volvería a ser ese tipo de hombre, al menos no con ellas y siempre trataría de ser el mejor padre y el mejor esposo para ellas
—Aún me debes $500 dólares Simón— dijo Soap divertido
—¿De que hablas Johnny?— preguntó Ghost confundido
—Te dije hace años que ella terminaría siendo tu esposa, ¿Y que me contestaste?— preguntó sin dejar de sonreír
—Que estabas loco y te callaras— le recordo Ghost con diversión
—Y yo te contesté que si no era cierto te daría $500, pero si pasaba tu me pagarías a mi— hablo mientras estiraba la mano para recibir el dinero
—Nunca te dije que si— contestó Ghost con una pequeña sonrisa bajo su máscara
—Pero tampoco dijiste que no— dijo sin quitar la mano
Y pensar que todo esto ocurrió de la forma más simple que se pudiera para un soldado, yendo a la enfermería a curar sus heridas








