Antes de "NUNCA JAMÁS"
IZUKU
Imaginación, esperanza y sueños era algo que no tenía, todo eso lo había perdido, desde que mi héroe favorito dijo que jamás podría cumplir mi sueño. La esperanza de alcanzar esos sueños se destruyó con esas simples palabras, haciendo que renunciará a algo que jamás tendría futuro. Lo hice, tenía que hacerlo, para comenzar a vivir la realidad.
Después de aquel encuentro mi perspectiva de la vida se modificó, me volví más serio, frío, calculador y realista; al principio fue algo que le sorprendió bastante a todo el mundo, pero eso ya no me importaba, porque el lindo y tierno Izuku que todos conocían, ese que tenía sueños desapareció por completo...
La esgrima se volvió mi todo y traté de dar mi mejor esfuerzo en ella enfocándome para ingresar a la escuela nacional de Toshiba. Mis calificaciones aumentaron significativamente, volviéndome el mejor de la clase, mi desempeño en la esgrima era el mejor y no tarde en hacerme de una reputación impecable y esplendorosa dentro de este deporte. A mis 14 años me sentía genial e increíble de ser bueno en algo que de verdad me hacía feliz; medalla tras medalla, todas estas eran de oro, mis logros hacían que olvidará la sombra de aquel absurdo sueño, todo era perfecto para mí hasta que todo eso se esfumó gracias a ese estúpido compromiso.
6 meses antes de que yo cumpliera 17 años, Katsuki pidió mi mano en matrimonio y al ver el futuro tan brillante que le deparaba como héroe, mis padres no dudaron en aceptarlo. El acuerdo, había sido que nos casaríamos cuando ambos cumpliéramos 18 años; era evidente que esto era arreglado, pero la presión me estaba ahogando, me estaba arrastrando hasta una borda de la cual no saldría ileso.
Día tras día la presión de mi madre hacia mí iba aumentando, recriminándome que tenía que ser mucho mejor de lo que ya era para ser la pareja de Katsuki, esta actitud era algo de esperarse por parte de ella, ya que al ser la presentadora estelar de las noticias UBS solo le importaba su carrera y su reputación, una carrera que comenzó a ejercer desde que yo cumplí 6 años. A esa edad me acostumbré a la soledad por parte de los dos, siempre estaban ausentes encargándose de sus empleos, papá en sus viajes por Europa y mamá en su noticiero, ninguno me dedicaba tiempo y atención, me sentía tan solo, tan miserable, tan abandonado, era horrible sentirse de esa manera, no tenía con quién platicar de mi sentir o de todo lo que me agobiaba solo podía hablar conmigo mismo para tranquilizarme y de alguna manera me volví mi más grande confidente.
Lo inevitable sucedió, mi desempeño comenzó a decaer, me fui de picada en todo, tanto en mi rendimiento académico como en el deportivo, era deplorable, estaba harto, quería escapar, irme lejos, huir de toda esta mierda, pero no podía; muchas veces considere acabar con mi vida, pero era demasiado cobarde como para hacerlo. Día tras día, los reclamos, presiones y exigencias aumentaban, parecía que entre más pasaba el tiempo, más se le sumaba una gran cantidad de estos. Sentía el peso, lo sentía en mis hombros y me fui acostumbrando a cargarlo para soportarlo en silencio.
Solo quiero que todo esto termine, que acabe, quiero ser feliz, volver a creer y soñar, solo quiero volver a ser yo.
NARRADOR
Izuku había tenido un día muy difícil en la preparatoria, todo había sido tan frustrante que lo único que quería era llegar a su casa para descansar. Caminando hacia la salida de la escuela, uno de sus compañeros de curso se le acercó para preguntarle algo con respecto a una tarea que no había comprendido.
—Hola Izuku-kun.
—Wataru-kun, ¿Qué se te ofrece? —pregunto esperando la respuesta del contrario.
—Disculpa que te moleste, pero podrías explicarme cómo se va a entregar la tarea de aritmética, por favor, es que no me quedo clara la explicación del profesor. —expreso el chico con algo de pena, ya que no quería ser una molestia para el peliverde.
—Claro. —respondió Izuku explicándole con detalle al pelinegro todo lo que no había entendido.
Así continuaron por varios minutos más, hasta que de repente sintió que alguien tiro con brusquedad de su mano mientras al mismo tiempo le propinaban una explosión en la cara a su compañero.
—¡Maldito hijo de perra que intentabas hacer con mi prometido! —exclamó Katsuki golpeando sin piedad a Wataru.
—¡Basta Katsuki! ¡Basta! —grito el pecoso tratando de alejarlo de su compañero. Wataru aprovecho la distracción de su agresor para levantarse y salir corriendo del lugar.
Izuku se sentía avergonzado por la actitud de su prometido y sin voltear a verlo salió del lugar, por su parte el ojirubi lo siguió para detenerlo.
—Ahora te harás el digno después de lo que hiciste Deku. —declaró tirando de la mochila del menor para hacerlo parar.
—Yo no hice nada, solo le estaba explicando una tarea, eso es todo.
—No me vengas con pretextos estúpidos, estabas insinuándote con ese bastardo. —espeto Bakugo con enojo.
—Eso no es cierto.
—Tsk, no eres más que una maldita ramer... —pero el mayor no termino de pronunciar aquella palabra, ya que Izuku le había propinado una bofetada en el rostro.
—¡ESTOY HARTO! ¡HARTO DE TODO ESTO! — vocifero sin dejar de sesar por el enojo que sentía—, ¡Estoy harto de tus malditos celos, estoy harto de que me consideres como algo de tu propiedad, estoy harto de tus insultos y humillaciones, estoy harto de que mis padres te apoyen más que a mí, simplemente, estoy harto de toda esta situación!
—Esto no se va a quedar así, le diré a tu madre todo este maldito comportamiento y también le diré la forma en la que me hablaste.
—¡ANDA DILO! ¡TE ESTÁS TARDANDO DEMASIADO, QUE LO SEPA! ¡QUE SE ENTERE DE UNA VEZ POR TODAS PARA QUE ESTE MALDITO TEATRITO SE VAYA AL FIN A LA MIERDA Y ME DEJEN EN PAZ! —exclamó el ojiverde echándose a correr.
Corrió con todas las fuerzas del mundo tratando de que Katsuki no lo alcanzará, pero esté teniendo una ventaja, se apoyó de su don para alcanzarlo. Una vez que logro esto, lo zarandeo y lo azoto a la pared con mucha brusquedad mientras no dejaba de gritarle.
—¡TÚ NO TIENES VOZ NI VOTO AQUÍ MALDITO NERD DE MIERDA SIN QUIRK! ¡ERES MÍO, TE GUSTE O NO!
—Yo nunca seré tuyo... —susurro Izuku dándole una patada en las partes nobles. Aprovechando esto, se echó a correr lejos, no regresaría a su casa, sabía el lío que se armaría, quería huir, desaparecer de este mundo, quería que su realidad fuera distinta.
Corría como si su vida dependiera de ello, no quería esto, no quería nada que ver con Katsuki, lo despreciaba por lo machista y agresivo que era, pues sabía perfectamente el tipo de vida que tendría a su lado y eso era algo con lo que no estaba dispuesto a lidiar. Contando la cantidad de dinero que tenía se hospedó en un hotel por el que pasó, se sentía a salvo, a salvo de sus padres, a salvo de Katsuki, a salvo de la realidad.
Sin soportarlo más, se desplomó en llanto, un llanto que reflejaba una tristeza e impotencia profunda; lloro por horas, hasta que la noche cayó y su teléfono tenía más de 100 llamadas registradas por parte de su madre y Katsuki.
—Solo déjenme en paz... —murmuro lanzando el teléfono lejos de él y abrazando sus piernas contra su cuerpo—. Solo quiero que alguien me rescate de esta horrible realidad —manifestó el menor—, si alguien me diera la oportunidad de escapar a su lado la tomaría. —finalizo con sinceridad, ocultando la cabecita entre sus piernas.
El cansancio y la debilidad poco a poco se estaban apoderando de él, los párpados se le cerraban y acostándose en el suelo de la habitación, vio una figura parada en la ventana de la habitación. Al principio no podía distinguirlo, pero cuando fue capaz de esto, su corazón se llenó de una enorme paz y antes de caer dormido en los brazos de Morfeo susurro un débil llamado de auxilio para aquel hermoso y misterioso individuo.
—Ayúdame por favor...
Continuará...