1. La lluvia no termina.
Nunca he tenido una vida normal. Mi corazón no funciona… O bueno, no funciona como debería.
He vivido veinticuatro años con Insuficiencia Cardiaca Severa.
No hay cura, solo un trasplante de corazón . Lo que es un problema serio. Estoy en la lista de espera desde que tengo diez
años, y nada a pasado. Nada.
Mis padres no se dan por vencidos, han hecho de todo. Pero la verdad es que solo han podido alargar mi tiempo… Eso me causa mucho dolor. A raíz de mi corazón prácticamente
inservible, todo mi organismo se ha deteriorado demasiado. Estoy conectada a un tanque de oxígeno las veinticuatro horas al día. Caminar la corta distancia de mi cuarto al baño, puede hacer que me desmaye. Ya lo he pasado. Tengo constantemente
los labios morados y los dedos; por la falta de oxígeno en mi sangre. Nunca he podido realizar cualquier actividad recreativa que requiera un mínimo movimiento.
Fue frustrante en niñez y
adolescencia. En la actualidad estoy resignada.
No crean que esta es una historia bonita, en la que un príncipe vendrá a darme mi gran amor de novela. Eso no pasa en la vida
real…
Hace dos días mi medico habló conmigo en la consulta. Ya no hay nada que hacer, como máximo tengo un mes. Y ya no habrá nada. No he hablado con mis padres de esto. Ellos no pudieron asistir a mi cita medica por sus trabajos. Los dos trabajan cómo locos, pues los costos de los medicamentos son sumamente altos. Y el seguro no cubre todo. Estoy buscando estrategias para decirles esto. Pues ellos
piensan que en cualquier momento aparecerá mágicamente un
donador y mi vida será perfecta. El asunto está, en que mis
arterias, y venas ya no dan más. Están muy dañadas que el
trasplante será imposible por los daños. Mis pulmones están
llenos de líquido desde hace unos meses y me es incluso más
difícil respirar que antes.
Estoy preocupada por mi hermano mayor. Él sufrirá al
enterarse, somos muy cercanos y sé qué quedará destrozado al
saberlo. Papá probablemente quiera dar una solución loca
cómo el darme su corazón. Pero eso es imposible no somos
compatibles. Mamá tratara de darme ánimos, y va aferrarse a
Dios, para qué él haga un milagro.
La cuestión es qué ya no hay nada que hacer. Y siendo sincera
contigo, ya estoy cansada.
Cansada de los medicamentos, las intervenciones quirúrgicas.
Pues tengo un sinfín de ellas, mi pecho parece un mapa de las
cicatrices que tengo en él. Cansada de darles problemas a mi
familia, solo quiero estar tranquila y poder descansar por fin.
Mi psicóloga estuvo presente en el momento que mi cardiólogo me dio el resultado de mis últimos análisis. Estaban preocupados por mi reacción, los sorprendí mucho, sonreí en vez de llorar. Esto es algo que sentí venir. Los sudores nocturnos, la asfixia constante, solo fueron los primeros síntomas. Mi bradicardia es aterradora. Los exámenes anteriores fueron lo mismo de siempre, delicada con un pie en la tumba pero nada más. En este todo se fue a piqué. Mi ritmo
cardíaco disminuyó al punto de ponerme morada como una uva (por la falta de oxígeno).
El personal medico se ofreció a hablar con mi familia, pero les pedí estos dos días para poder poner en orden mis ideas. Yo quiero despedirme de ellos en buenas condición. Me dieron tanto y los amo con mi alma. Pero ya no puedo más. Solo me
duele no poder ver a mi hermano casarse y tener la hermosa familia que se merece. No poder entregarle a mis padres un futuro lleno de triunfos y alegrías. Los extrañare pero es más fuerte mi fatiga, qué mis ganas de seguir luchando.
Desde que cumplí dieciséis tengo todos lo de mi funeral cubierto. No quiero que mamá se vuelva loca con eso. Les preparé un video para que lo vean cuando se sientan fuertes. Hoy llamé a mi abuelita y le pedí que me prestara su casa de la playa por unos días. Ella aceptó gustosa. Quiero estar tranquila
cuando el momento llegue. Y esa casa es mi lugar seguro, los momentos más bonitos que tengo de mi vida son allí.
El ruido de la puerta abriéndose y los zapatos de tacón de mi madre la anunciaron. Llegó de su trabajo.
__ ¡¡Cariño estoy en casa!!. __ exclama desde la sala.
Me recosté para mirar la puerta por donde sé qué entrará de un momento a otro.
__¿Por qué no tomaste tu batido de proteínas, Lila?.__
preguntó nada más entrar al cuarto.
Venía con el cabello mojado por la lluvia. Todo el día estuvo densamente lluvioso.
__Mi estómago esta un poco revuelto. __ contesté con mi voz apenas audible.
__ Me hubieses llamado, corazón. __ me dijo mientras
comprobaba mis constantes vitales.
__No quiero preocuparte… Estoy estable mamá.__ y es
verdad… En este momento me siento bien. Así que tomo la decisión.
La charla sobre la muerte es un tema que se toca
frecuentemente con mis especialistas. Se podría decir qué estoy curada de espanto. No tengo miedo a irme. Lo qué me da miedo es la reacción de mis padres. Mis médicos me propusieron estar presente cuando se lo dijera a mi familia. Pero creo que esto debe ser algo solo entre mis padre, hermano
y yo.
__ Ma… ¿Hoy podemos comer un poco de helado los cuatro juntos?.__ digo de la nada.
Ella me mira extrañada. Hace muchísimo tiempo que no pido nada dulce de comer.
__ ¿Es lo que quieres?. __
__ Claro… No como nada dulce desde hace mucho. Así qué…
__ Está bien, cariño.
Y eso me da un poco de tiempo para pensar en cómo decirle a
mis padres y hermano, qué no estaré para mi cumpleaños, este
año.