El Niño De Ojos Carmesi (One Shot) por devilverse en Inkitt
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EL NIÑO DE OJOS CARMESI (ONE-SHOT)

Sinopsis

Un relato corto y simplista que talvez no cautive a nadie. Pero que por lo menos sepa llamar la atencion.

Genero:
Other/Romance
Autor/a:
devilverse
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

Capítulo sin título


«Apenas entrando a mis doce años, mis padres siempre me hablaban de que mudarnos hacia Kawasaki en Japón sería divertido. Por cuestiones de trabajo mi madre obtuvo un puesto en administración de marketing en la ciudad. Desde el año pasado apenas cumpliendo mis once años el veintidós de agosto es cuando las noticias llegaron a mi madre, y aunque mi padre no tuviera un trabajo tan relevante como la de ella, igual el aportaba lo suyo estando como cocinero en una cafetería, él era quien se encargaba en mayor parte de las cuentas de la casa (con el dinero que mi madre aportaba en la casa claro está) ambos platicaron sobre lo que iban hacer durante el año entrante. Mientras que a mi... tuve que despedirme de muchos de mis amigos que tenía en mi antigua escuela en Toronto, Canadá».

«Ya llevamos más de un mes viviendo en un vecindario que por más bonito que se ve, sigo sin sentirme cómodo. No es que cuando llegáramos inmediatamente me tuviera que conformar con todo de manera rápida, además de apenas tener un año de aprendizaje en el idioma japonés. Es tan solo que aun extraño mi vieja casa y las cosas que habia en mi ciudad, tuvieron que hacer papeleo para que me pudieran transferir a una escuela local con la que tenía en Toronto. Cuando llegamos por primera vez era evidente que desconocía a todos nuestros vecinos, difícilmente estaba empezando a juntar con los niños del vecindario pues mi japonés aún me falta por refinar. Y gran parte de lo que pienso lo sigo anotando en este diario aun si fuera en realidad un cuaderno para la escuela lo que en realidad uso que un diario formalmente hablando».

Cerca de una sucursal muy concurrida. Una madre y su hijo andaban puestos en una local de frutas: la madre presentaba una tonalidad blanca en su piel con cabello rojo y rasgos occidentales ajenos a la gente de oriente, portando ropa casual para alguien de la clase media. Mientras que el niño que la acompañaba portaba los mismos rasgos físicos, idénticos a los de su madre, solo que evidentemente la apariencia masculina de este era lo único que lo diferenciaba notablemente de ella y la ropa que portaba siendo un conjunto de pantalón de mezclilla y una playera café de manga corta.

No era de resaltar para ellos que las fruta era considerablemente elevada en cuanto a precio que en su país natal aun cuando la calidad de las frutas en japon eran mucho mayores por el método de cultivo y de crianza, por tonto que sonara lo último para el niño. Tn tan solo miraba en el paisaje poco familiarizado en el que vivía ahora en adelante o indefinidamente hablando, no podría saber si en algún momento tendría que mudarse en otra ciudad de japon o regresar de alguna manera a canada, por más que quisiese que lo último fuera lo esperado. Sentado en una banqueta miro de reojo a su madre que se tomaba la molestia en elegir las frutas como mucho relativamente económicas para llevar, para así no poner en descuido el recurso financiero que llevaban desde que se mudaron.

Aun para los ojos de tn, algo le llamo la atención mientras miraba la calle transcurrida de personas, era algo que le llamo la atención en cuanto lo observo claramente. Si su ojo no lo engañaba podría jurar que una niña de ropa extrañamente de carácter masculino esperaba parada a una cuadra de la calle por donde terminaba. Una parte de el sintió curiosidad, así como un poco de atracción hacia “ella” por tales detalles llamativos. La curiosidad le gano y asegurándose de que su madre siguiera ocupada, se movió sigilosamente caminando sin que se diera cuenta por la gente que transcurría por la calle.

Habia un motivo por el cual el niño tn hacia lo que hacía sin que le avisara a su madre, y es que cuando una de sus compañeras de su antigua escuela lo visito en su casa para atender un trabajo que requería hacer ser en conjunto por equipos. Su madre lo malinterpreto y pensaba que de alguna manera estaba intentando de conseguirse una pareja mucho más sentimental que simplemente amigos, ese momento de tn le parecía aun vergonzoso de recordar por lo que dejo de prestarle atención a ese recuerdo. Era raro cuando ver que la niña parecía pertenecer al extranjero pues su apariencia no correspondía a la asiática hiendo por lo accidental: su pelo castaño claro y sus ojos carmesí fueron otra de las peculiaridades que portaba, sin duda para su opinión, le parecía bonita.

«¿me pregunto si quizás su familia también tenga parientes occidentales y si es japonesa en verdad?» —Se planteó tn.

A la poca distancia que quedaba en llegar a ella, ella misma noto su presencia cuando no tardo en acercársele. Se mostraba temerosa, o más bien podría describirse como nerviosa al ver que alguien se le cercaba. De pronto, tn fue tomado de su brazo izquierdo, volteo su cabeza y pudo mirar que se trataba de su madre que podía ver que estaba enojada.

—¿Qué haces ___? ¿Por qué te separaste sin siquiera avisarme?

—M-mama yo... solo quería —pero no pudo terminar de aclararse pues fue casi llevado a rastras por su progenitora.

—¡Vamos! —dijo su madre—. No le contare de esto a tu padre, pero no lo vuelvas a hacer ¿está bien?

—...Si mama —dijo desanimado y con la cabeza agachada. Giro su cabeza para ver a la niña desde atrás y notar que ella ahora dejo su timidez de lado y una mirada de curiosidad se vio en su rostro.

Bajo la residencia de los padres de tn, entrando a las 9:00 pm. La casa no se veía como una que se esperaría al vivir en japon siendo una tradicional. En cambio, era una de carácter más moderna pero igualmente influenciada por la arquitectura del sol naciente, de 2 pisos, más de 7 espacios, y 6 ventanas en toda la casa. La residencia estaba localizada en el distrito Kawasaki-ku que era enfocada al centro administrativo según le decía el padre de tn a él.

tn tan solo estaba en su cuarto desanimado por el regaño recibido de parte de su madre por alejarse sin avisar, apenas haciendo algo provechosos como estar al pendiente en la escuela que habia ingresado recientemente nombrada Kawasaki international school, cuyo nombre junto con la del distrito en el que vivía empezara a fastidiarlo de tanto escucharlo. Su habitación era como tres de alto y cuatro de largo en metros de cuatro paredes, era adornado por apenas útiles escolares y objetos de posesión que portaba tn para su estancia en Japón, mientras este estaba recostado sobre su cama boca arriba, acompañado de una cara triste por el regaño que recibió de su madre por alejarse de ella. Su cama estaba pegada a la parte de fondo de su cuarto justo en la pared, tuvo que esforzarse para levantar su cabeza cuando su madre metió su cabeza por la única puerta que servía de entrada y salida de su cuarto.

—¿Puedo pasar? —pregunto en un tono tranquilo la mujer, a la vez que el instinto maternal de esta en cuanto a la preocupación la motivo para ver a su hijo.

—Si mama —contesto para bajar su cabeza hacia atrás, volviéndose a recostar cuando su madre entro.

—Lamento haberte regañado en la tarde. Vengo a saber porque te habías alejado de mi ___ —su hijo permaneció callado, aun manteniendo sus ojos sobre su techo a su vez que ella lo miraba—. Sé que estas un poco molesto y un poco incómodo por como pasaremos un largo tiempo aquí, pero...

—No estoy molesto mama —respondió tn que miro a su madre esta vez—. Vi una niña peculiar mientras estábamos en la frutería, estaba parada a la esquina de la cuadra; tenía un cabello castaño, unos ojos rojos y vestía como un niño.

La madre quedo un poco sorprendida por las palabras de su hijo al escuchar su relato.

—Y querías verla porque...

—No lo sé... solo me llamo la atención su aspecto ya que no pareciera venir de por aquí tampoco. Talvez le hubiese preguntado porque se vestía así o si ella venia fuera de Japón si lograba llegar con ella, hasta que nos fuimos mama.

—Hay hijo —suspiro la madre—. Me hubieras contado sobre ello si tenías la intensión de socializar, habría hablado con sus padres para que platicaras con ella.

—Bueno... la verdad parecía haber estado esperando a alguien, pues no la veía con alguien más.

—Pues yo creo que ella no debía de estar sola. No me imagino dejar a una niña en media del pavimento sin nadie que la cuidara —opino ella—. bueno ya es hora de que duermas falta un mes para que ingreses oficialmente a esa escuela, tendrás que estudiar mucho para pasar los exámenes de admisión y poner en practica tu japonés.

A ambos no les tomo mucho tiempo en despedirse, y decirse a mutuamente las buenas noches, preparándose para el siguiente día.

Aproximadamente a las doce once am, tres días después. Tn se hallaba en el asiento trasero del carro para cuatro personas que compraron sus padres hacía más de 8 años, podría asegurar que el llevárselo de Toronto a Kawasaki no salió barato para sus padres. En el asiento del conductor, su padre estaba manejando por una avenida que no tomaba mucho recorrido desde su casa. Su padre: era un hombre que ya se encontraba hacia sus 35 años al igual que su madre, con tonalidad de piel clara y rasgos occidentales que lo hacían distinguir de la demás gente lugareña como también al propio tn, su calor de pelo era uno castaño y de peinado corto, llevando ropa formal con camiseta azul y pantalón negro.

—____ —empezó a decir su padre en un tono comprensible—. Sé que tomara tiempo para que te acostumbres a vivir aquí por completo, pero quiero decirte que quizás logres que te guste estar aquí —aun cuando hablaba con buena intención, pudo ver a su hijo sin signos de reconforte—. Yo tampoco estoy muy a gusto de irnos de nuestro hogar anterior. Pero también se consiente que el empleo de mama dependía de que nos mudáramos, solo espero que puedas entenderlo algún día.

No demoro mucho para que su padre se estacionase en su destino prestablecido. Al otro lado de la cera a su derecha. Tn miro el local de comida, estando en la puerta de entrada un volante donde anunciaba que se requería empleado de cocina. Tanto padre como hijo se bajaron del vehículo y entraron por la puerta principal del local. El establecimiento resultaba mucho más grande de lo que aparentaba desde el exterior pues fácilmente 6 mesas yacían colocadas a una considerable distancia entre ellas mientras que el mostrador permanecía separado. El padre de tn no tardo en hablar con el aparente gerente en el mostrador, mas allá de la cocina donde dentro de una puerta para empleados mientras que el propio tn quedaba sentado en una de las sillas que acompañaban a las mesas.

El aburrimiento estaba de lado de tn, sin nada que le llamara la atención, no siendo sino cuando la puerta de vidrio se abrió. Un hombre de mediana edad, bien dotado físicamente a pesar de la ropa que lo cubría, de rasgos faciales para nada asiáticos, una piel casi morena, un peculiar cabello grisáceo con un peinado corto y muy peinado: entro portando por debajo una camisa negra mientras que por fuera llevaba un saco grisáceo y unos pantalones negros.

Para tn, lo único que le importo cuando entro el hombre fue la persona que lo acompañaba a su costado, siendo la niña que habia vista no hacía más de 3 días atrás.

El hombre pareció haberle indicado a la niña algo y luego esta se sentó a la silla de una de las mesas que estaba más cerca de la puerta. El hombre mientras fue al mostrador aparentemente para ordenar algo de comer según lo que veía tn mientras el cajero de turno lo atendía. Tn se sentía desesperado, cuando la vio de nuevo su curiosidad sobre ella volvía a él, el saber sobre ella le comenzó a carcomer al querer platicar. Eso se fue en aumento cuando esta lo vio y parecía reconocerlo. Estando en la segunda fila de las mesas, tn no aguanto más y aparto su silla, levantarse y reacomodarla para ir donde se sentó ella.

No le tomo tiempo para sentarse en la silla justo en la posición contraria y no a lado, pues el mismo tn considero que sería una invasión al espacio personal estando demasiado cerca tanto para posiblemente incomodarla más. Ella se le quedaba mirando, muda, sin decir nada. El tampoco decía nada, empezó a voltear la mirada cuando comenzaba a sentirse mutuamente incomodo, pero no se echaría para atrás, pudiese ser que jamás tuviera una oportunidad de hablar con ella por lo que dio el esfuerzo para dar el primer paso que esperaba diera paso a una conversación.

—...hola —apenas dijo un sentimiento de vergüenza lo cubrió en penurias por hablar de manera tan antinatural—. «¿¡Pero qué estoy haciendo!?, no se suponía que deba de actuar tan tímido ¿debería ser más directo? No, probablemente eso la ahuyente».

—Hola —contesto por fin la “niña”.

tn se sintió extrañado. Juro que escuchar la voz de la niña no sonaba tan femenino como se supondría, más bien daba inclinación a lo masculino, talvez un poco más agudo y rosando en lo femenino, pero de cualquier forma no sonaba al de una niña.

—Y... que tal tu día.

—Pues... bien.

—Yo... te habia visto al final de la calle hace 3 días. No sé si me recuerdas, pero tenía intención de... no sé. Poder hablar sobre cosas —hablo tn.

La niña no parecía muy animada en continuar hablando. Era más que obvio que esta era demasiado reservada para poner conversar.

—Oye, quisiera preguntarte ¿Por qué tu voz suena rara? Y ¿Por qué tienes ropa de niño? —pregunto tn.

La “niña” alzo la mirada, un poco extrañada por las preguntas que le realizaba el niño.

—¿Qué?

—Si, digo siendo una niña ¿Por qué traerías esa ropa que llevas?

—De que hablas. Yo soy un niño —contesto el de ojos carmesí.

Tn no sabía cómo expresarlo, pero parte de él se vio estupefacto por lo que le dijo la “niña”. Sin que volviera a preguntarle, el mismo hombre que la acompañaba caminaba hacia “ella” con una bolsa de plástico que contenía los recipientes de cartón que a su vez contenían la comida ordenada por el. Cuando llego con “ella” miro a tn con una cara simpática.

—Haciendo nuevos amigos, sieg —comento el hombre—. Es hora de irnos a casa hijo, puede que más tarde hables con algunos amigos. Si eso quieres.

Peli castaño tomo la mano izquierda de su padre para retirarse. No sin antes darle una última mirada a tn, quien aún lo veía confundido. Al pasar por la puerta de salida y retirarse, el padre de tn salió del cuarto de empleados para ir a por su hijo, antes de contarle la noticia de que lo habían aceptado en el empleo el padre noto la expresión de confusión que tenía y prosiguió a preguntarle.

—¿Paso algo ___?

Tn volteo su cabeza para ver a su padre y contestarla apenas asimilo la pregunta.

—Creo que nada papa.

Casi una semana paso desde aquel suceso, exactamente cinco días después. Tn se encontraba acostado en su cuarto preparándose mentalmente para los exámenes de admisión a la primaria de la cual ingresaría y al ponerse al corriente con las materias que andaban casi a la mitad del ciclo escolar lo cual le hacía molestar por la cantidad de trabajos que reasignarían a hacer cuando ingresase.

Sin avisar de antemano. Su madre cruzo por la puerta de entrada a su cuarto, donde tn la miro con sorpresa, pues su madre parecía algo inquieta.

—¿Sucede algo mama? —pregunto el niño.

—De hecho, si, ___ —procedió a relatar su madre—. Durante las reuniones que tuve en estas semanas, un compañero de trabajo propuso el cenar en la casa de demás compañeros los unos a los otros. Aparecer es una especia de propuesta para reforzar el vínculo que tenemos todos los integrantes de nuestra área de trabajo. Aunque algunos se negaron considerando que es un movimiento un poco apresurado el entablar vínculos sociales de esa forma, la mayoría voto a favor de realizar esa práctica.

—Y ¿tú fuiste de las que voto en contra o cómo? —pregunto con curiosidad tn.

—Honestamente si hijo —respondió la madre—. Yo soy una de las que pensó que eso era apresurado. Pero no se puede cambiar ahora, y ve cambiándote de ropa a una más formal. En una hora llegara un hombre a la casa. Se llama siegfried y para ser honesta, es uno de los hombres más amables que he conocido en la compañía, trátalo con respeto, y aparte traerá a uno de sus hijos acompañándolo a cenar.

La madre luego de dar esa información, se retiró del cuarto de tn. Dejando solo al niño que dio un respingo por tener que tomarse la molestia en cambiarse de ropa a una más formal a causa de una visita sorpresa.

Tn en esos momentos portaba lo que sería: una camisa formal a su talla, unos pantalones de mezclilla a su medida que eran sujetada a la cintura con un cinturón, unos zapatos negros, y algo de perfume barato para lucirse bien (esto último a órdenes de su madre).

Ya siendo de noche, tenía que esperar en la mesa cuando llegase los invitados, al pasar los 15 minutos sentado en una de las sillas que tenían disponibles en la cocina. Escucho como la puerta se abrió y de paso sonaron las voces de sus padres que parecían que estaban recibiendo a los invitados, no obstante, un detalle en los sonidos se hizo resaltar en su oreja, pues juraría que una de las voces le sonaba conocida.

Al pasar por la mesa en la pequeña sala, tn al fin pudo comprender de quien se trataba y con quien venía acompañado la persona. Siendo el adulto portando camisa y pantalón gris y el niño lo mismo, pero con color blanco. El mismo hombre de hace cinco días lo miro algo asombrado pues no creyó ver de nuevo al chico pelirrojo que acompaño a su hijo en el mismo sitio a pesar de que su socia le diera una descripción física de su familia, no esperaba un encuentro como este.

—Y cómo ve nuestra casa, señor siegfried ¿Le parece acogedora? —pregunto el padre de tn, en esperar la opinión de su invitado.

—Sí, bastante cómoda la puedo percibir —le respondió amablemente el hombre, notándose un poco distraído por algún motivo que sus padres desconocieron.

Su hijo paso de lado de su padre hacia la pequeña sala. Solo para encontrarse de nuevo con el peli rojo que reflejo la igual mirada de asombro que él.

—Veo que sin querer nos encontramos con tu amigo, sieg.

Lo mencionado provoco que los padres de tn se vieran confundidos al respecto.

—Mmm, señor siegfried, de casualidad ¿Cómo conoció a nuestro hijo? —pregunto dudosa la madre de tn.

—Bueno, realmente no se su nombre. Pero lo vi hablando con mi hijo cuando estaba pidiendo comida en un local.

—Oh pues... bien. Qué tal si empezamos a cenar y discutimos del cómo se conocieron ustedes dos —señalo a su hijo y a sieg quienes al escuchar sus nombres se sintieron apenados por un motivo que ellos no reconocieron.

Fue sorprendente saber que los invitados supieran hablar inglés. Pudiera ser que tampoco provenían de una región que hablara el idioma ya que su acento distaba mucho de un inglés fluido. Claramente para tn, añadiendo los rasgos físicos de ambos, reforzaba su pensamiento que tampoco provenían de Japón, o al menos no se criaron aquí.

Por curioso que parezca, tn y sieg fueron los primeros en acabar sus platos de comida, a diferencia de los adultos que apenas si tocaron sus platos, optando mejor por platicar primero y el comer a segundo plano.

—¿Con que él era la niña de la que hablabas? —comento con interés y una pequeña sonrisa la madre que daba una mordida a un pedazo de tonkatsu: carne en vuelta en harina y que, en pocas palabras, servía como pollo frito, pero carne en lugar de pollo. Sosteniendo un cubierto poco tradicional como un tenedor en lugar de utilizar los típicos palillos que los invitados fueron los únicos que los utilizaban para tomar la comida.

Tn, se sonrojo apenado. La manera de comunicarlo en voz alta de esa manera por parte de su madre le daba un poco de vergüenza pensar que sieg (como se llamaba) era un ella, aun cuando en realidad fuese un él. Sieg se comportaba de manera similar, la misma timidez con la que tn habia presenciado anteriormente y que seguramente se sentía igual de apenado por el comentario que exhibió su madre.

—Bueno, no puedo culpar al muchacho al confundir a mi hijo con una niña. Sieg tiene la apariencia más apegada a su madre al igual que sus hermanas —comento siegfried mientras llevaba sostenido los palillos con arroz hacia su boca.

—Debe ser curioso que sus hijos salieran iguales a su esposa ¿no? —hablo el padre de tn, a la vez que también comía del arroz blanco en su plato.

—No es algo que le tome importancia, lo más importante para mí es que mi familia tenga buena salud y bienestar —respondió de manera sincera el hombre de piel morena.

—Eso es algo del que todo padre desea y debería siempre de desear —dijo la madre de tn, concordando con las palabras de siegfried.

—Y su hijo ___ ¿es hijo único, o tiene un hermano que no vino a este país?

—No, ___ es el único hijo que tenemos. Mi esposa y yo decidimos tener solo... un hijo por cuestiones económicas —indicó el padre de tn.

—Ya veo —asintió siegfried en comprensión, y de en su mente se formó una idea que podría implementar en beneficio de su hijo sieg y de tn—. Bien, porque no dejamos que nuestros hijos convivan más entre ellos.

—¿Qué está sugiriendo? —pregunto la madre dubitativa y si bien el padre no lo mostraba tenía la misma expresión de duda.

—Viendo que ya se conocieron antes, no veo porque no permitir que se conozcan mejor interactuando, aprovechando que ya están los 2 aquí.

Los padres de tn lo meditaron. Parecían muy apresurada llevar acabo una idea como esa, dudaban porque antes de decir un no, pensaron mejor el estado social de su hijo ya que el rechazar la propuesta de siegfried retrasaría el hecho de que su hijo pudiera interactuar con niños de su edad. Advertían que quizás fuese una exageración el considerarlo, ambos padres tuvieron que mirarse el uno al otro para saber a través de facciones faciales que pensaba el otro. No tardo mucho para que ambos lo supieran.

—A mí me parece un bu...

—Buena idea —termino por decir el padre—. Ya que miro que ambos terminaron talvez puedan charlar en tu cuarto, ___.

Ambos niños no dieron ninguna palabra salir por sus bocas, por más que parecía que ambos niños no estaban de acuerdo, parte de tn realmente estaba dispuesto a que sieg entrase a su cuarto. El problema que encontraba tn, era que si sieg pensara igual.

El de ojos carmesí parecía pensar más de lo debido. Miro a su padre a los ojos mientras el mismo daba un asentamiento.

—Es tu decisión si quieres tomar lo que sugerí —declaro siegfried.

En el momento sieg pareció aparentar tener una postura relajada, asintió con la cabeza y sin decir nada, se paró de su silla junto con tn que hizo lo mismo.

El cuarto de tn parecía ordenado. Realizado para la ocasión de tener invitados en su cuarto, lo cual termina pasando. Nada parecía adornar aquella habitación más que útiles escolares que vio apilados (pero acomodados ordenadamente) en una de las esquinas. Sieg también pudo observar una maleta que hacía poco visible debajo de la cama, a simple vista el cuarto parecía vacío, ni siquiera un ropero para guardar ropa habia.

—Puedes sentarte en mi cama si gustas —Ofreció el peli rojo amablemente a su invitado el cual acepto sentándose en la orilla de la cama.

Tn prosiguió a sentarse a la otra orilla, la cual estaba pegada a la pared y a su almohada. Ambos no soltaron palabras al momento, pasaron segundos incomodos que parecieron una eternidad en continuar hasta que tn, desesperado por romper el silencia se cansó y dio el primer paso.

—Y... eres de Japón o de otra parte.

—Yo nací aquí, pero mis padres nacieron en Rumania, son extranjeros en pocas palabras. Pero por las leyes que portan acá, no se me considera como japonés por no ser de descendencia japonesa —confeso sieg mirando hacia el piso sin mirar a tn a los ojos.

—Bien, entiendo... y ¿por qué tus padres vinieron aquí?

Sieg no parecía querer entablar una plática por lo desanimado que parecía, pero continuo de todas maneras.

—Mi padre me conto sobre el tema de tu madre y al igual que ella, mi padre fue asignado a un trabajo en este país y... esa circunstancia hizo que tuviera que separarse de su país natal para sacar adelante a mi madre embarazada. En ese momento se trataba de mi hermana mayor en su panza.

—Vaya... la verdad me sorprende que ustedes sepan hablar el ingles porque no lo escuche hablar rumano a tu padre si de ahí viene —dijo el pelirojo.

—La verdad, mis padres nunca me enseñaron el rumano. Tan solo me enseñaron el ingles porque era de los pocos idiomas que se hablaban en el país —sieg esta vez volteo su mirada hacia tn el cual se sintió algo pasmado por como lo miraban esos ojos rojizos—. ¿Qué tal tú? ¿Cómo fue tu vida antes de venir a Japón?

—Bueno, en si mi vida era buena: tenía amigos, generalmente sacaba calificaciones decentes en mi escuela, todo lo que la ciudad de Toronto podría dar.

—¿Y realmente fue bueno? —pregunto sieg.

—¿Las calificaciones?

—No, el tener amigos —le corrigió el de ojos carmesí.

—Sí, claro que es bueno, ¿acaso no tienes amigos para saberlo? —pregunto curioso tn.

—La verdad es que no.

En el instante la cara de sieg parecía tornarse a la tristeza, esto notándolo tn que no sabía del porqué.

—Nunca he podido relacionarme con alguien más allá de mis parientes. Los demás niños me consideraban algo raro por cómo me veo, incluso tú me confundiste con una niña —indico sieg—. No es la primera vez que me pasa, sucedió con un niño que me vio como una niña, cuando yo le dije que era un niño simplemente se me quedo viendo raro y jamás me volvió hablar.

En sieg la tristeza se hacía cada vez notorio, una mirada decaída recaía para el pobre chico mientras su soledad lo empezaba a rodear.

El joven tn no supo cómo responder ante ello al principio, para su edad aun no podía comprender por completo el dolor que sentía sieg. No obstante, eso no impedía que identificase que estaba entristecido por lo que le sucedió, por lo que guiándose por sus instintos intento algo. Tomo la mano de sieg, era de sorprender que fuera tan cálida su mano para casi erizar su piel. Sieg miro esto y su tristeza disminuyo.

—Puedo ser tu amigo si lo deseas.

La tristeza desapareció, un sentimiento que habia sentido emergió, un sentimiento que por fin encontraba y acogía además de su familia, ese sentimiento era la felicidad. Para tn pudo presenciar la espléndida sonrisa que reflejo sieg, sonaría algo raro pensarlo pero para tn esa sonrisa era por demás hermosa.

Paso más de una hora para que el señor siegfried y su hijo sieg terminasen su visita a la casa. Tn y sus padres se despidieron fuera de la casa viendo como sus invitados subían a su carro para marcharse, y por fin a diferencia de las 2 ocasiones pasadas, sieg mantuvo una sonrisa en su despedida, cosa que tn agradeció.



Le seré sincero, la razón para esta historia de una parte es desquitarme de alguna forma por la falta de variedad que tiene este personaje en historias y sobre todo, su potencial como femboy. Personalmente no podría considerar esto como un tn x sieg, por eso simplemente lo titule “el niño de ojos carmesí” o al menos así lo veo yo.

Y otras razones para publicar esto es para mantener vivo la cuenta tras 7 meses sin publicar nada, buscando trabajo para comprarme una pc buena solo para mi aun con la universidad encima, y releyendo spawn desde el numero #1 al #186 ¿para que lo último preguntaran algunos? Sabrán la respuesta en tiempo futuro.

Bueno sin más demora, agradezco la atención que recibió esta historia de una única parte si llegaron hasta aquí. En un futuro podría continuarla para ser un tn x sieg ya más formal y con los personajes ya crecidos. De paso, establecerse en el multiverso que algún día pienso desarrollar a fondo. Adiós.

Si gustan pueden tomar el concepto de sieg x tn (masculino) y desarrollarla, a mí me gustaría leerlo.

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