Capítulo 1
- Todavía estás a tiempo de retirarte.
Fue el comentario hicieron a Osvaldo. El chico estaba a punto de casarse y su mejor amigo Aldo le dijo eso. El chico voltea a ver a su mejor amigo dándole una sonrisa.
- No mien, estoy seguro de esto. - Dijo el chico de cabellos castaños tomando el ramo de camelias rosa pálido.
- Ni siquiera lo conoces, no parece tener interés en ti. ¿No te das cuenta de eso?
- Estoy seguro que me quiere, sino porque me pediría que fuese su esposo. - Dijo el chico convenciéndose que está junto aquel hombre que ama.
*****
Osvaldo ha estado enamorado por años enamorado de Iván, el príncipe híbrido del reino de Spreenfield. Osvaldo jamás olvidaría el dia en que se conocieron. Fue un dia que estaba jugando próximo al lago junto con sus hermanos, pero el al ser el menor fue dejado de lado. Triste por estar solo fue a buscar una piedra bonita que vio en el suelo, pero resbaló. La corriente del agua era bastante fuerte, no poda llegar a la orilla. Sentía que moriría en especial porque no tenia sus lentes y no sabia a donde ver. Cuando sus pequeños brazos se quedaron sin fuerza este aceptó su muerte dejándose llevar por la corriente.
Sin embargo, de ultimo momento unos brazos lo tomaron con fuerza. El chico fue arrastrado a la orilla del lago donde se asustó al no saber donde se encontraba. Un niño de su misma edad estaba delante suyo. Este le puso sus lentes. Lo tenia sujetado de los hombros en lo que recuperaba el aliento Aquel niño de cabellos negros se quedó con él calmándolo. Junto a este niño iba otro vestido de mago. El joven les secó la ropa y finalmente se presentaron todos. El pequeño se había enamorado de su salvador.
Al paso de los años, se volvieron muy buenos amigos. Mariana cada vez que tenia oportunidad fuera de sus clases de etiqueta y de sus lecciones de esgrima va al reino de Spreenfield a visitar a ambos chicos. Son de los pocos jovenes que hay de su edad. Su hermano mayor, German era mayor que él por diez años, su siguiente hermano Luzu era mayor que él por siete. No eran de jugar con él o estaban ocupados en asuntos reales como German que abdico el trono para entrar al clérigo y Luzu preparándose para ser el próximo rey. El chico estaba solo o con Roier casi todo el tiempo. Roier intentaba que su mejor amigo dejase ese enamoramiento por el oso debido a que era obvio que este estaba enamorado del próximo hechicero supremo. Mariana se negaba a creer eso.
Cuando su padre el rey Fargan pensó en una paz entre ambos reinos Osvaldo se ofreció como enlace de matrimonio para generar paz. Su padre pudo ver en los ojos de su hijo el amor que este tenia ante el príncipe heredero, así que aceptó. Despues de todo este matrimonio era viable debido a que su hijo menor era capaz de concebir, algo que era muy preciado para cualquier reino. Ahora el chico podría cumplir su sueño y estar con el amor de su vida.
*****
Volviendo a la boda, Iván se encontraba de pie, el corazón de Mariana dio un gran salto a verlo con sus ropas mas preciosas para este dia. Como se había arreglado para tomarlo como esposo. A su lado se encontraba el hechicero supremo quien tenia un rostro mas indiferente a la situación. “Quizás le sorprende que Iván se case.” Piensa Mariana inocentemente.
Durante toda la ceremonia Osvaldo no fue capaz de ver una sonrisa por parte de su esposo, pero al sentir sus labio al sellar su enlace en ese primer beso Mariana tocó el cielo. Sintió que ahora había conocido el verdadero amor, por eso no le importó las miradas de los demas o las ideas que Roier háyase intentado meter a su cabeza porque el híbrido lo tomó como esposo y le juró su amor eterno delante de Dios. Mariana sintió que su vida ahora estaba completa.
Al llegar a casa Mariana vio aquel cuarto del príncipe. Ese cuarto tan bello con una enorme cama, velas y dulces en un mueble. El omega fue a tomar una ducha dejando el ramo de flores en la cama. El joven príncipe se duchó muy bien. perfumando su cuerpo con distintas lociones para que su esposo lo vea atractivo. Salió con una bata de seda dejando un poco expuesto su pecho. Esta noche se entregaría a su amado.
Lo que vio no fue lo que esperaba. Iván se cambió de ropas, colocándose unas prendas de entrenamiento. Es muy tarde para entrenar, además que el híbrido estaba fumando. Al ver a su reciente esposo lo vio de arriba abajo con un gesto de desagrado y resignación.
- Iré a entrenar. No me esperes. - Dijo el joven de cabellos negros dejando a su esposo solo.
- Que... que te vaya bien. - Dijo Osvaldo. Cuando su esposo dejó el cuarto se quedó viendo aquella cama, las cobijas eran nuevas y no poseían el aroma de su amado. Tenia en mente la duda si este es el cuarto donde el príncipe suele dormir. Prefiere callar todas esas dudas y concentrarse que su esposo lo ama. Se quedó dormido viendo aquel cuarto.
Al dia siguiente se despertó muy temprano y la cama seguía igual a cuando se fue, Iván no había llegado a dormir. El chico entendió que su esposo se mató entrenando y lo mejor que podría hacer es preparar un desayuno adecuado. No suele cocinar, pero su madre le dijo que cuando ame a alguien de verdad debería prepararle una tarta fría de queso con moras como muestra de ese amor. Que es una forma en que el reino demuestran el amor, porque el amor es dulce y suave como ese postre.
Osvaldo fue a la cocina para preparar aquel postres y a pesar de estar por varias horas, cuando finalmente tuvo aquel postre listo fue a dejarlo a la mesa. El chico todavía puesto el mandil y harina en la cara por estar preparando aquel postre. Cuando lo dejó en la mesa se fue a cambiar, colocándose sus pantalones café oscuros junto con una pieza superior color amarillo muy vivo con un bordado en oro rosa en este. El chico se encontraba emocionado.
Regresando al comedor se dio cuenta que nadie estaba en el castillo, los reyes casi nunca estaban presentes. Siempre se encontraban en tratos diplomáticos. Muy distinto a su hogar donde su padre siempre tomaba el momento para desayunar juntos en familia, los trabajadores de su hogar eran invitados a comer el desayuno con ellos debido a que su padre no ve a nadie por hacia abajo, mientras que aquí no fue bien visto que entrase a la cocina, las cocineras salieron al momento y lo dejaron solo. El chico volvió al comedor encontrándose todo servido, con dos floreros vacíos a ambos lados de la mesa, la comida puesta y en el centro aquella tarta que tanto tardó en preparar. Con cuidado toma asiento esperando a que su amado entre por la enorme puerta de madera, dándole una sonrisa y puedan hablar felizmente antes de seguir con sus actividades como príncipes.
Las horas pasaron, la velas en las mesas fue consumida por completo, quedando únicamente la cera derramada en la mesa. El chico se había incluso quedado dormido con la cabeza recargada en la mesa.
- Joven príncipe. - Dijo una voz que lo trajo de regreso al mundo. Fue la misma voz de la persona que lo despertó. - Lamento despertarlo, pero el príncipe, su esposo, le mandó esta carta.
“Osvaldo,
Es de tristeza notificarte no he de lograr llegar a casa este dia o en varios. He salido en una jornada de aventura junto a mi grupo de expedición para la exploración y reconocimiento de un nuevo territorio.
Como muestra de mi arrepentimiento por haber salido de esta manera tan repentina he mandado a llenar cada uno de los floreros de la casa con flores, igual que este collar para que me tengas presente, igual que unos dulces recuerdo son tus favoritos.
Firma,
Iván
Príncipe de Spreenfield”
El joven de piel blanca se sintió triste al ver eso. Las flores que fueron dejadas en su mesa fueron claveles rojos. Flores que tenia conocimiento son las flores favoritas del gran hechicero supremo. El chico respiro y vio el collar notando que es de plata con una gran esmeralda. Mariana... era alérgico a la plata. Anteriormente tuvo una reacción alérgica que le causaba granos y enrojecimiento de la piel al usarla. El chico intenta ser positivo pensando que quizás su amado desconocía de esto. El joven ve los dulces notando que son chocolates varios. Él no consume chocolates debido a que siempre le causa granos en la piel fácilmente. El chico sonríe de todas formas agradeciendo el regalo y pensando que debe decirle a su amado sus gustos.
- ¿Puedo escribir una contestación? - Dijo el chico de cabellos castaños.
- Por supuesto señor, le mostraré donde se encuentra la biblioteca. - Dijo la joven.
- Espera, antes... ¿podrías desayunar conmigo? Por favor. - Dijo Osvaldo pidiendo no estar solo. La joven gato voltea a la puerta notando que no hay nadie.
- De acuerdo joven príncipe, pero será la única vez. - Dijo la joven sabiendo que podría ser reprendida por sentarse en la mesa de la realeza, pero el rostro tan triste del joven la hizo arriesgarse.
Tras comer la joven guio a Mariana a la biblioteca, donde tras mucho pensar decidió que deseaba decir en la carta. Quería dejar claro a su esposo que esos no son sus gustos, pero no desea sonar malagradecido o grosero. Así que intentó ser directo y educado.
“Mi amado Iván,
Entiendo tus deberes como príncipe y capitán del equipo de exploración del reino. Te he extrañado durante el desayuno. Espero con ansias tu regreso para poder volver a ver el rostro de mi amado y estar a tu lado.
Los regalos que me has mandado son sumamente hermosos. Sin embargo... hay algo que me gustaría comentar sobre ellos para algún futuro. Agradezco mucho las flores siendo que ahora todo el castillo se encuentra lleno de sus fragancias, sin embargo mi amor hacia las camelias rosas es mucho más grande me gustaría un dia recibir un ramo de tu parte junto con una sonrisa al volver a mi lado. Los dulce son muy buenos, pero el chocolate me lastima los dientes, mi verdadero delirio son los dulces de frutillas o bayas. El collar es una pieza muy hermosa, pero soy alérgico a la plata.
Despues de todo, no soy una persona interesada. Seria feliz usando hasta un anillo de madera que tu mismo háyase hecho o encontrado. Un regalo que provenga de tu corazón es lo que más añoro, despues que vuelvas a estar a mi lado. No es mi deseo que pienses que soy una persona caprichosa, solo deseo que me conozcas un poco más como yo deseo conocerte por completo.
Con amor,
Osvaldo
Tu esposo.”
Despues de eso el joven cerro la carta con cera entregándose a la joven gato pidiéndole que se la entregase al mensajero lo antes posible porque era su ilusión que su esposo la recibiera. El joven igual piensa que si es constante con cartas Iván volverá mas pronto. Por ese motivo decidió escribir una carta cada tercer dia y enviarla a su esposo para que siempre lo recuerde y vuelva consigo.
*****
Los las semanas se volvieron días, los meses semanas y finalmente los años en meses. Osvaldo e Iván cumplieron dos años de casados. Dos años donde el joven heredero casi nunca se encontró en casa. La mayoría del tiempo se encontraba viajando o junto a aquel hechicero supremo. Los dos funcionan como equipo. Uno era el mejor guerrero que había y el otro el hechicero.
Osvaldo no seria para los equipos de Spreen, su rol funcionaba como domador de bestias y el equipo de su esposo ya era grande, teniendo en cuenta que tenían un gran sanador como Carrera, un asesino tan formidable como Robleis y un caballero como Betra. Él quedaba fuera del punto. Igual que ahora como esposo real debía enfocar sus energías en otras cosas como lo es la música, la cocina, el cuidado de los niños y la educación. Durante esos dos años Spreen siguió mandando los mismo regalos. El chico todo el tiempo ha mantenido la esperanza de un dia su esposo llegase con un aunque sea una camelia en mano.
Ese dia de su aniversario el híbrido llegó temprano. La alegria el joven príncipe era demasiado grande. Este estaba terminando de vestirse cuando fue notificado de la llegada de su esposo. El chico se ve al espejo mientras se coloca una liga en el cabello. Había cambiado su peinado ahora por una pequeña coleta en su nuca como el hechicero, sus ropas ahora eran de un color azul intenso y finalmente ese collar con esmeralda que usa sobre su ropa para que no lastime su piel. Incluso sus anteojos los ha cambiado por unos negros en lugar de dorados como normalmente los usa, una boina negra sobre su cabeza porque no tiene permitido usar sombreros de mago, todo con tal que así lo vea su esposo. Aun siendo alguien más que no es él. Durante esos dos años intentó hacer magia, pero sus hechizos siempre son débiles o fallidos, pero de todas formas se tomó el tiempo y toda su energia para hechizar una espada para su esposo, no eran los mejores hechizos pero fue lo mejor que pudo hacer. Perdió mucha experiencia al hacerlo. Igual que aprendió a tocar el violín con la esperanza que su esposo disfrute de su música.
- Iván, te eche mucho de menos. Me da gusto que volvieses - Dijo Mariana viendo a su esposo delante suyo. Habían pasado dos meses desde la ultima vez que se vieron.
- Hola Osvaldo. Te traje flores. - Dijo extendiendo un ramo de claveles amarillos. El chico sintió un poco de tristeza al ver esas flores, esas flores significan desprecio y odio hacia una persona.
- Son hermosas. - Dijo con una sonrisa falsa, pero su amado oso ni siquiera puso interés en esto. Solo se fue dejando al chico en soledad que a los pocos segundos los sigue detrás. El que camina al lado del príncipe no es otro que el hechicero que le da una sonrisa de victoria al verlo atrás.
*****
El resultado de la noche fue en un Osvaldo destrozado. Esa noche despues de dos años consumaron su amor. Spreen no lo volteo a ver o besó en ningún momento. Fue bastante doloroso para su cuerpo, sintiéndose como un acto deplorable en lugar de un acto de amor. Cuando lo tuvo sobre él, aquel híbrido dejó escapar el nombre del hechicero en más de una ocasión. Dejando su corazón todavía más lastimado. Nada de lo que fuese a hacer serviría.
Cuando le dio la espada su esposo solo la agradeció. Teniendo en manos la espada que usa se dio cuenta de la diferencia. Su espada era mediocre en lugar de perfecta y asesina como la que le regalo el hechicero con la inscripción en el filo“Anima Mate Donum”(Regalo del Alma Gemela).
A la hora de la comida el oso no quiso probar aquella tarta que estuvo todo el dia haciendo, preparando la mermelada desde cero y logrando el sabor y consistencia perfecta. Incluso Mayichi que era su mejor amiga en el castillo dijo que es la mejor que había hecho. El oso no la probó porque le dijo que él la había preparado en realidad, pero lo que le dijo fue que no gustaba de las frutillas.
Durante su recital de violín, uno que estuvo practicando hasta el cansancio, hasta que las yemas de sus dedos habían sangrado de tanta intensidad debido a sus practicas este se fue a la mitad, pero el terminó la bella pieza que se escuchó en todo el castillo.
Ahora despues de aquel horrible acto se sintió asqueado. Su esposo se bañó y se fue dejándolo en la soledad nuevamente. Despues de recuperar la compostura hizo lo mismo y se fue a explorar el castillo, entrando a la oficina privada de Spreen. Este necesitaba una contraseña mágica, pero despues de todo ya la conocía, no era más que la inscripción de su espada. Al entrar vio las pinturas e aquella pareja. Un escritorio donde al abrir los cajones encontró cartas con flores, todas que pertenecían al hechicero. La fecha de algunas era durante su matrimonio simbolizando que aquel mago nunca se alejó de su esposo y siempre se mantuvieron amándose.
En el otro cajón abajo de este, tiradas en desorden estaban todas las cartas que escribió estos dos años. Ninguna de ellas estaba abiertas. Su corazón le dolió. Se había roto. Saliendo de ese cuarto caminó en silencio deseando nunca haberse casado. Esto solo fue una fantasía suya. El oso jamás seria capaz de amarlo. Todo fue un engaño que se hizo.
Unas fuertes llamas se hicieron presentes por el castillo. El chico se asustó por esto, empezó a correr. Un pueblo vecino había mandado a atacar el castillo. Mariana asustado corre buscando a su esposo. Aun en estos momentos lo primero que piensa es en salvarlo. Lo malo fue que se vio atacado por uno de los atacantes. El hombre con cuchillos lo ataca y Osvaldo como puede se defiende. Pudiendo controlar animales lanza un hechizo a un cuervo que se encontraba en la ventana. Este animal salta sobre el atacante sacándole los ojos, no sin antes clavar uno de los cuchillos en el joven príncipe. El chico aun con dolor busca a su esposo deseando protegerlo. Por la perdida de sangre cae por las escaleras rodando cuesta abajo. La sangre sale de su cabeza a medida que siente perder el conocimiento.
- Iván. - Dijo el chico viendo a su novio que va rumbo a la salida... este apenas podía hablar por la perdida de sangre, pero le alegra ver a su amado. Su corazón se termina destrozado. ¿Por qué no podía ser Juan? Ahora, envuelto en sangre y dolor morirá solo.
*****
- Osvaldo, Osvaldo. Señores ha despertado. - Dijo Un doctor viendo como el chico abre los ojos. Los reyes del reino Spreenfield como los reyes de Karmaland se reunieron para ver al joven. Ellos estaban muy felices de verlo.
- ¿Qué sucedió? - Pregunta el chico sin comprender nada.
- Osvaldo. No sabes lo preocupados que estábamos por ti. - Dijo Roier. - Atacaron el castillo de Spreenfield hace una semana te hirieron.
- Osvaldo, ¿Cómo te encuentras? - Dijo su padre preocupado.
- Osvaldo... - Dijo Iván y este fue el único que obtuvo la atención del chico.
- Dejen de llamarme Osvaldo. Me llamo Juan. - Dijo el chico a lo que todos se quedaron pasmados.
- ¿Como dices que te llamas?
- Me llamo Juan, hechicero supremo y guardián de las dimensiones. - Dijo el joven en cama molesto porque lo llamen Osvaldo.
- ¿Recuerdas a Osvaldo? El príncipe de Karmaland.
- Si recuerdo. Era un niño enfadoso que siempre te seguía y murió ahogado en el lago.
- Todo es tu culpa. - Dijo Roier golpeando con fuerza a Iván. - Si hubieras estado para él. Si tan siquiera te hubiera importado esto no hubiera pasado.
- Roier. Te recuerdo que recuerdes tu lugar. - Dijo el rey Fargan.
- En este caso olvidaré le golpe que le dio. Debido a que se lo merece. - Dijo Rubius viendo disgustado a su hijo. El joven de cabellos negros salió, seguido por todos los presentes dejando a los esposos solos.
Spreen no puede evitar ver al joven que siempre le sonreía que siempre lo esperaba ahora intentando hacer magia para curarse pero sin conseguirlo. El joven híbrido se sintió mal al verlo.
- Lo siento.
- ¿Por que te disculpas?
- Debí estar para ti.
*****
El tiempo había pasado. Los meses se fueron consigo. Osvaldo no lograba recurar sus recuerdos, seguía pensando que era el hechicero supremo. Sin embargo eso no lo hacia feliz. Lo hacia sentir mierda. Su esposo no dejaba de mencionar a Osvaldo, a ese muerto. El se dio cuenta que su esposo lo había amado porque siempre lo llamaba así por error.
Cuando el castillo quedó reconstruido este se lleno de camelias rosas, en lugar de las flores rojas que el ama. Esos dulces mandados a traer de distintos lados hechos de frutillas en lugar de chocolates. Un dia le preguntó si tocaba el violín, pero el siempre había tocado el piano. Incluso un dia le preguntó si quería que cocinaran... él nunca ha tocado un fogón en su vida. Un dia le dio un insignificante anillo de madera diciéndole que él lo había tallado. Que era muestra de su amor. ¿Le dio eso porque significaba tan poco para él? Eran tan poco que deja que los empleados coman en la misma mesa que ellos. Es tan poca cosa que sus padres tienen que vigilarlo durante el desayuno y todas las comidas. Los reyes y el príncipe tienen mejores cosas que hacer que estar comiendo juntos todos los días junto a los empleados.
Desde que tuvo el ataque no volvió a ser el mismo. Ya no podía usar magia, no era más el gran hechicero que fue en su pasado (o lo que su mente piensa). Iván ya no se iba de exploración con sus amigos. Les falló a todos siendo descuidado y sufriendo en aquel ataque. Lo máximo que podía hacer era mandar algunos animales. Una habilidad patética ante sus ojos.
Por todo eso se concentró en ser lo mejor posible, tocar intensas melodías de piano, practicar magia para que su esposo lo ame y deje de pensar en aquel chico muerto que no lo deja amarlo como alguna vez lo hizo. Su mayor miedo es que Iván lo deje ahora que no es capaz de concebir. el dia del ataque ese golpe en su estomago le afecto su habilidad para engendrar y no tardaría mucho para que Spreen lo abandonase. Sin importar aquellas palabras que un dia le dijo abrazándolo pensando que estaba dormido.
“Nunca te he de abandonar Osvaldo.”
Solo piensa en ese príncipe muerto.
Un dia logró entrar al cuarto privado de Iván, la contraseña era extraña, tonta y corta. La palabra“Mien”era una palabra que aquel chico imbécil siempre decía. No podía evitar odiar tanto aquel chico en especial al abrir el cajo de la biblioteca de su esposo vio todas las cartas que le había mandado. Como le decía que lo amaba, que siempre estarían juntos. ¿Qué mierda sucedía? Se sintió un remplazo e intentó serlo se vistió con los colores café y dorado que tanto usaba el chico castaño, el cabello peinado igual, y uso ese anillo que Spreen le dio aun cuando pensaba que era algo corriente. Nunca será suficiente para que Iván logre verlo con amor.
Con el corazón roto el chico fue al puente que estaba sobre el lago. Siente como el aire mueve su cuerpo. Se sube sobre le barandal sintiendo las brizas y como el vacío es lo único que hay abajo. Lo único que le esperase. Ya no soporta el dolor. El dolor de no ser suficiente para nadie. Siempre ser alguien que la persona que ama jamás vera y querrá. De dar su esfuerzo máximo y nunca ser reconocido. Entregar todo quien es y todo lo que tiene y recibir nada.
- ¡Osvaldo! - Escucha el grito desgarrador de Iván detrás suyo, pero ahora es libre de todo.
*****
- ¿Estás despierto?
Unos ojos se abrieron al escuchar eso. La extraña sensación de un suceso muy vivido.
- Tienes que vestirte, sabes que dia es hoy.
Hoy es el dia que contraería nupcias.
- Fin -