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Si observas el cielo nocturno, puedes notar diversas luces iluminando hasta el amanecer. Aquellos elementos de gas y hielo, engañan a la especie que vive en el Planeta Tierra. Los humanos creen que son simples cuerpos espaciales que viajan a Kilómetros por hora sin un rumbo fijo; y cuando chocan en algún planeta se evaporan o se convierten en solo rocas.
Pero los Ancianos saben y guardan secretos de sus Antepasados; callan ante el mundo moderno e imaginan incontables veces que aquellos cuentos y leyendas algún día puedan repetirse, así los humanos creerán un poco en las fuerzas que atraen a otros cuerpos a la Tierra.
El Anciano Xiao suspira mientras observa la oscuridad de la noche, cierra los ojos e imagina que aquellos jóvenes que alguna vez conoció, volvieron a encontrarse. El Anciano Xiao presenció un amor tan maravilloso que lo sorprendió, pero también presenció una ruptura que pudo terminar con lo que el mundo conoce como Estrella; por ello imagina cada día que estos dos seres podrían reencontrarse y volver a amarse.
Un suspiro triste vuelve a salir de los labios del Viejo Xiao, sin percatarse que uno de sus pequeños nietos lo ha estado observando desde hace días; el pequeño imita cada movimiento y le pide a las Estrellas hacer realidad el sueño de su Abuelo, sea cual sea, el pequeño quiere que su Abuelo deje de suspirar tristemente cada noche.
—Abuelito —se acercó el pequeño a donde el Anciano se encontraba sentado—, ¿Qué le pides a las estrellas?
—Más vida —responde sin vacilar.
—Entonces, ¡yo también pediré más vida para ti, Abuelito! —decide el pequeño con una sonrisa.
—¿Sabes por qué he pedido más Vida, DongHae?
El pequeño niega mientras se deja tomar por los brazos del Anciano, así poder sentarlo en su regazo.
—La he pedido para poder ver lo que tanto he esperado por años —responde el Anciano dirigiendo su mirada nuevamente al cielo—. Hay una historia, DongHae. Una historia tan hermosa que no podrás creer hasta que puedas verla.
<<“Hace tiempo, pero mucho tiempo atrás, cuando los Abuelos aún paseaban en mulas y cargaban su mercancía; cuando caminaban sin descanso y se levantaban temprano. Existió una bonita historia de Amor.
Las Estrellas iluminaban alegremente los cielos, en esos tiempos las estrellas parecían cegarnos cada noche. Escuchabas cómo hablaban y cuando el mundo dormía, ellas cantaban canciones de cuna; las Estrellas cuidaban los caminos de los hombres nocturnos, iluminaban los hogares de los animales y alejaban los miedos de los hombres. También, mantenían a raya a los demonios qué planeaban salir a cazar alguna presa consumida por los pecados. Las Estrellas eran guardianes.
Cada tiempo los Ancianos ofrecían ofrendas a las Estrellas, dejando que estas bajaran del cielo y se jactaran de tales riquezas. Pero hubo un día donde las Estrellas decidieron mandar a uno de los suyos a vivir como humano. Tenían curiosidades y solo uno de ellos podría responderles tales dudas; por ello, decidieron entre todas mandar a la Estrella más brillante y hermosa entre ellas. Aquel ser que podía cautivar a cualquier especie y lograr convencer a los demás con sólo mirarle sus ojos claros, mandaron a la Estrella más pura que pudieron criar y a la más brillante del Universo.
Zhang Yixing fue el nombre que le dieron. Un simple campesino fue el trabajo que le asignaron y convivir fue la orden que le dictaron.
Yixing era un humano hermoso; a ojos de los demás. Tanto en el cielo como en la Tierra, era el ser más brillante del Universo; y no solo porque brilla alegremente entre los mantos oscuros de la noche, si no, porque su sonrisa en el mundo Humano cautivaba hasta al más pequeño de ellos.
Vivió largos años en una pequeña cabaña, cuidó con entusiasmo y amor a cada uno de sus animales. Aprendió fielmente los modos y acciones de cada humano; las expresiones, las palabras, el significado de cada una, aprendió cómo ser Humano.“>>
—¿En qué momento hay una historia de amor, Abuelito? —preguntó el pequeño DongHae recostando su cabecita en el pecho del Anciano.
—Más adelante, DongHae, más adelante.
<<“Cuando parecía que su estadía terminaría en la soledad, cierto día pudo conocer a un buen Campesino que le ayudó a buscar a una de sus Ovejas perdidas. El muchacho tenía los cabellos revueltos debajo de un sombrero de paja; los ojos parecían desaparecer cuando sonreía y sus dientes sobresalían cuando lo hacía. Pero para Yixing fue algo inesperado, jamás había sentido la alegría de encontrarse con alguien, tampoco, la emoción de imaginar que en cualquier momento volverían a verse. Yixing no pudo imaginar que todo lo que comenzó a sentir por aquel muchacho, se convertiría en amor.
Comenzaron a verse seguido y Yixing disfrutaba de aquel chico llamado JunMyeon, parecía que su estadía en la tierra sería mejor de lo que la Estrella había imaginado. Sin embargo, ambos mundos que vigilaban su estadía en la Tierra, comenzaron a preocuparse y advirtieron a Yixing que no debía enamorarse. Era tarde, demasiado tarde para reprimir sus sentimientos y, ¿Cómo reprimirlos cuando JunMyeon tenía los mismos por la Estrella? Se conocieron durante muchos días y meses pasaron en compañía, se roban miradas y en ocasiones caricias inocentes, roces de sus manos y golpes amistosos.
Cualquiera que los viera en ese tiempo pensaría que eran los mejores amigos, disfrutaban de su compañía y ambos podían ayudar a la gente. JunMyeon le mostraba lo que la Estrella no sabía y explicaba con paciencia aquellos gestos que la Estrella aún no podía realizar. Yixing se vio tentado en varias ocasiones contarle a aquel chico su verdadera naturaleza, decirle que sus sueños fueron otros y su educación se dirigía a otro rumbo; quería ser honesto con aquel muchacho, quería que lo quisiera por quién es y no por lo que lo mandaron a aparentar. Yixing estaba decidido y pronto podría gritarle al mundo y no importaba que solo JunMyeon lo escuchara, él quería confesar que es una Estrella y que terminó enamorado de un humano.
Sin embargo, los demonios veían el grande amor que JunMyeon tenía por la estrella y comenzaron a perturbar sus dulces sueños, sus momentos en que pensaba en la sonrisa llena de hoyuelos de la Estrella; cuando se encontraba solo podía escuchar voces que le aseguraban que debía poseer a la estrella o alguien más se la llevaría. JunMyeon era consciente que el resplandor y la alegría que Yixing poseía podría considerarse como el de una Estrella, nunca imaginó que de verdad el amor de su vida resultara ser aquel cuerpo celeste.”>>
—Abuelito —interrumpió el pequeño DongHae—, entonces, ¿jamás se confesaron su amor?
—Claro que lo hicieron —suspiró el Anciano abrazando un poco más a su nieto—, sí que lo hicieron…
<<” Yixing estaba nervioso, escogió un día entre los meses para poder confesar dos cosas importantes; su naturaleza y el amor puro que sentía por su Myeon.
No solo la Estrella estaba nerviosa, el campesino también, decidido a confesarse aún si fuese rechazado, Myeon no se quedaría con ese sentimiento atorado en su corazón.
Ambos se citaron y sonrieron cuando sus ojos se encontraron y sus mentes comenzaron a viajar entre lo hermoso que se veía el contrario y deseando ser correspondidos. Ambos tenían ganas de decir algo, pero ninguno se animaba, se miraban y sonreían nerviosamente y la Estrella se sintió morir cuando JunMyeon tomó la iniciativa y tomó sus manos entre las suyas. Suspirando profundamente, Myeon miró directamente a los ojos de Yixing y con una sonrisa encantadora donde sus ojos se achicaban y desaparecían.
—’Yixing’ —habló dulcemente Myeon que comenzó a derretir de amor el corazón de la Estrella—, ‘hace tiempo que llevamos conociendo nuestros gustos y virtudes. Tenemos cosas en común y reímos con las ocurrencias del otro’ —soltó un poco de aire y tomó fuerzas para continuar—. ’Quiero decirte con todo esto, que siento un maravilloso sentimiento crecer en mi pecho. Me hace sentir cálido cada que tu sonrisa ilumina mis días, me hace sentir nervioso cuando tus brazos rodean mi cuerpo, me hace sentir ansioso cuando tus hermosos ojos se cierran muy cerca de mi rostro.
La Estrella entendió hacia donde irían las palabras de un nervioso Myeon y antes de que continuara dándole vueltas a sus palabras, la Estrella se lanzó a los labios fríos y carnosos de Myeon. El chico se sorprendió por el arrebato y al sentir los brazos de Yixing rodear su cuello, no dudó en tomar entre los suyos la cadera esbelta de la Estrella. Correspondió al beso e incluso lo intensificó más. Ambos deseaban sentir la suavidad de los labios contrarios, ambos querían saber cómo se sentía besarse con la persona que más amabas.
Las Estrellas mayores y los Demonios ocultos comenzaron a enfurruñarse ante el acto inocente de los dos seres; las Estrellas querían de regreso a Yixing antes de que el humano lo corrompe más y los Demonios querían destruir la inocencia de JunMyeon y así lograr que el humano destruya toda pureza en la estrella. >>








