Capítulo 1
Su vida era continua de desgracias, cada bofetada, cada insulto, incluso escupitajos, denigración era lo cotidiano en su vida, su hermano, su único hermano, de casi 20 años mayor que el, lo trataba como un sirviente, como si no fuera nada más que un trapero al cual estirar y usar, un sirviente de la era colonial. Incluso el no entendía, tenía 28 años, y nunca tuvo la voluntad de escapar de su agresor, pero que podía hacer el, con un hombre el doble de grande que él, y que pesa 145 kilogramos, era algo que no podía con su escuálido 55 kilos.
Si su padre no se hubiera ido, si su padre solo no lo hubiera abandonado, para estar con la moza, incluso, aun así, se sentía fatal, al recordar a su madre, su única amada madre, que lo trato como su tesoro.
Miro a su alrededor, nuevamente en el hospital, era tan común estar aquí, que ya no le sorprendía, éramos una ciudad pequeña, pero aun así tenían un lugar para el, era tan común, que esa sala se volvió una parte del.
Incluso estar siempre aquí, no podía hacer nada, nadie podía hacerlo, ya que su hermano, tenia a la policía en las manos, el dinero que el les daba era bastante para que lo tuvieran sin mirar.
—Eres libre de irte —dijo con pena la enfermera mirándome nuevamente. —
— Gracias Natía —exclame para levantarme y partir nuevamente a mi infierno. —
Me despedí de costumbre y agradecí a cada médico que me atendió, caminé esta vez por el lado norte de la ciudad, donde había, o sabia mejor dicho unas nuevas construcciones, tal vez, solo tal vez deseaba que alguien lo secuestrara, o le cayera una biga y lo matara rápidamente, era mejor que volver al infierno de mi hermano.
Al entrar a la casa estaba silenciosa, eso quería decir que fue a trabajar, suspire de alivio, podría vivir unas horas en paz. Al menos ya podía vivir con calma unas horas.
Eran casi las 9 de la noche, estaba terminando de preparar un estofado de carne, cuando mi hermano llego, comenzaba su infierno nuevamente.
—Oh, haz vuelto pequeña perra —dijo para luego lanzar su bolso a un lado y tirarse en el sillón, prendiendo el televisor a la vez que programaba algún juego o película —
Me apresuré a servir la comida, más si estaba caliente, no podía servirla ni fría ni tibia, serví una gran cantidad para él, y una pequeña para mí, el evitaba que yo me sobré alimentara, según el, nadie me querría gordo. Pero lo sabía, era para evitar completamente que comiera y ganara fuerza.
—Saldré unos días —dijo de la nada, eso me ponía feliz cuando salía —no hagas estupideces y ni pienses irte, no hables con nadie, vive como un muerto —gruño lo último, asentí a todo, era mejor eso que decir cualquier cosa. —
Luego de una cena incomoda, yo normalmente cenaba en la cocina, pero él había días donde me obligaba a mirarlo comer, era enfermizo, desagradable, no comía con gracia, era totalmente alguien sucio, era lo peor, solo le gustaría tener la fuerza para enfrentarlo, pero no podía hacer nada, era más grande y pesado, y si pedía ayuda no me la daban, porque el dinero manejaba este estúpido pueblo sin gracia.
Luego de hacer el baño, y las habitaciones, pude realizar el cuarto de estar, me acosté cerca de las tres de la mañana, por eso odiaba ir al hospital, el no hacia aseo, y esto tomaba mucho de mi tiempo, más si estuve en el hospital, debía levantarme a las cinco si el salía a las seis, odiaba mi vida, deseaba estar muerto días así.
Solo debía recordar no cometer ningún error, y estaré bien.
Oh , mierda, eran las seis y media, no me había levantado, cuando salí corriendo de mi cuarto lo primero que recibí fue un golpe de lleno en la cara, que me tiro al suelo, mi hermano hay levantado sobre mi comenzó a patearme y llamarme inútil, solo me encogí y esperé que esto terminara rápido, no podía luchar, pero jamás soltaría una lagrima, jamás me permitiría eso.
—Me largo no perderé el tiempo contigo —gruño para luego verlo correr hacia la puerta y tomar sus cosas, solloce al sentir el portazo, había cometido un error, y ahora mi cuerpo dolía, debía comprar un ungüento, no sentía nada roto, podía respirar bien, asi que estaba bien, trago duro, le dolía.
—Mierda —fue mi único sollozo más audible, ahora podía llorar, nunca mostraría una lagrima frente del, luego de llorar una hora acostado hay me levante con dificultad, debía ir a la tienda y comprar un ungüento y algo de maquillaje en caso de los golpes se vieran muy feos, y comprar algunas cosas para la casa.
Luego de cambiarse, y caminar unos metros, llego a la tienda.
—Oh mi niño —dijo la señora de la tienda, sonreí y me encogí de hombros, la mayoría de la ciudad me cuidaba, pero no intervenían, entre por el pasillo de higiene, suspiré cuando vi que los embaces los habían bajado dos puestos, iba agacharme, pero alguien tomo uno y lo tendió hacia mi. —
—Gracias —dije para luego observar su rostro, era un chico que antes no había visto. ¿Era nuevo? —
—Soy nuevo en la ciudad —Si, eso lo confirma como si supiera que no lo hubiera visto— Llegue hace unos días con mi familia. —
—Oh —dije, ah entendí quería saber por qué me veía como un saco de boxeo reutilizado— ¿Mi rostro verdad? —
— Si —exclamo observándome detenidamente. —
—Es mejor que no lo sepas —dije para luego girarme, pero lo oí. —
—Mi padre —dijo el —mi padre es del gobierno, es un agente él puede ayudarte. —
—Gracias, pero no creo en la policía —dije para luego prácticamente huir de ahí.—
Al llegar a mi casa, pude ver más allá la nueva casa que había construido, era enorme, ricachones, suspire, estaba seguro de que mi hermano se iría a pavonear, y amenazarlos prontamente cuando volviera.
Comencé con los Cáceres de la casa, desde el alimento de los caballos, y el ordeñar las vacas, pero el que más odiaba era alimentar a los cerdos, me daban miedo, no solo por qué sean grande, si no, por lo que hizo su hermano una vez, él estaba seguro que vio a su hermano tirar una pierna y un brazo a los cerdos, no quería esas imágenes de nuevo en su mente.
Eran cerca de las 6 de la tarde cuando vi a un grupo de personas cerca de la valla mirándome, me encogí de hombros y continúe trabajando, no era su problema, después de todo, luego estarían al mando de su hermano.
Esperen, gire y mire nuevamente mi reloj de muñeca, no había comido nada, hice una mueca ante esto, odiaba no comer, pero simplemente su estómago dolía.
Iba ser una larga noche, aún quedaban cosas por hacer.
Continuara...
#MemueroXD