01
— Madre... — Mostraba una cara inexpresiva mientras caía una lágrima de su rostro.
— Mi hijo..., ya eres todo un hombre... Estoy orgullosa de ti, Yibo. — dijo la dama recostada en la cama de hospital mientras acariciaba la mejilla del joven.
— Mamá... No me dejes... —
— Yibo..., mamá no se irá, siempre estaré contigo, hijo mío. — La dama mostró una sonrisa en su rostro.
En ese momento, la máquina al costado comenzó a sonar; ya era tarde, la dama había fallecido.
El joven, conteniendo sus lágrimas, no le quedaba más opción que aceptar la muerte de su madre. Sin embargo, había algo que lo agobiaba: su padre, Wang Yu, la persona a la que más odiaba por haberlos abandonado a él y a su madre. Solo le echaba la culpa de la muerte de su madre.
Al no ser reconocido por su padre, solo lleva el apellido de su madre, Zhu.
Yibo no tuvo más opción que regresar a su hogar y preparar las cosas para el funeral de su madre. En ese momento, comenzó a llover. Mientras iba de camino, no pudo contener sus lágrimas y, al darse cuenta de esto, empezó a correr. Sin percatarse, un automóvil estuvo a punto de atropellarlo, pero el conductor se detuvo a tiempo, evitando que Yibo quedara inconsciente.
Yibo cayó al suelo y mantuvo una expresión inexpresiva en su rostro. El conductor salió del automóvil y se acercó a Yibo para ayudarlo a levantarse.
— Oye... ¿estás bien? — Preguntó mientras extendía su mano para ayudarlo a levantarse.
El joven mantenía la mirada fija en el suelo, sin ganas de hablar, sintiendo un profundo deseo de desaparecer.
— Aléjate. — fue su única palabra.
— Oye, no deberías tratarme así. Solo intento ayudarte. No sé qué te ha sucedido, pero la vida continúa... Umn... Gege, aún tienes un futuro por delante. —
Al escuchar esas palabras, Yibo sintió un poco de ánimo para seguir adelante. Curiosamente, levantó lentamente la cabeza para ver a la persona frente a él.
Quedó deslumbrado por la belleza de aquel hombre, que aparentaba tener la edad de un joven de 19 años.
— ... Gracias. — Yibo aceptó la ayuda del joven.
— No me agradezcas. De hecho, debo disculparme. Casi te atropello — dijo con un tono nervioso.
— No te preocupes. — Yibo podía sentir cómo su corazón latía aceleradamente, pero intentaba mantener la calma. Sin pensarlo, habló — ¿Cuál es su nombre? —
— Ah... Me llamo Xiao Zhan. — Dijo con una leve sonrisa, dejando a Yibo deslumbrado.
Pero a Yibo le resultaba familiar ese nombre. — Y usted, gege, ¿cuál es su nombre? — Preguntó el chico de rostro atractivo.
— Soy... Zhu Yibo. — Yibo habló con cierta duda.
— Jajaja, qué lindo nombre. — Rió por la ternura — Bueno, Bo-gege, espero que nos veamos algún día, pero ahora debo irme. Fue un gusto conocerte — Dio una cálida sonrisa.
— Entiendo, fue un gusto. — Yibo mantuvo su rostro inexpresivo mientras se despedía.
— Por cierto... — Xiao Zhan abrió la puerta de su auto, sacó un paraguas y se lo entregó a Yibo — Toma, si no te cubres, te resfriaras. —
— ... Está bien, gracias. — Yibo sentía sus mejillas arder.
— Bueno, adiós — Dio una sonrisa mientras se subía a su auto y arrancaba.
Yibo quedó impresionado por aquel joven. Nunca antes había visto a alguien como él. Realmente... su corazón no dejaba de latir. Sintió que su mente y su alma estaban a punto de estallar ante tanta belleza.
Mientras caminaba por la calle, vio un gran anuncio sobre una nueva marca de perfume. Yibo quedó impresionado al ver a Xiao Zhan en la portada. Ahora sabía por qué le resultaba familiar.
Xiao Zhan, actor, cantante, modelo... había chocado con alguien de ese calibre. Yibo se dio cuenta de que no sería fácil acercarse a ese joven.
Continuó su camino, pero se detuvo al pasar por el club "QingCheng". Este lugar le traía nostalgia, ya que su madre había trabajado allí como cantante.
Su madre murió joven. A veces, Yibo la acompañaba al club y la veía cantar. Ella era muy famosa en el club por su gran voz y su belleza.
Yibo se quedó mirando el lugar hasta que alguien salió. Era el dueño del club, Qing Luan, quien aparentemente había cerrado temprano.
— Oh, ¿tú eres Yibo? —
— Ah... Sí, Zhu Yibo. —
— Tu madre es Zhu Yue. —
— Mn. —
— ¿Cómo está tu madre? El negocio no ha ido bien desde que se retiró por un tiempo. —
— ... — Yibo bajó la cabeza al escuchar la pregunta y luego la levantó para responder — Falleció. —
El hombre quedó atónito ante esas palabras.
— Yo... Realmente lo siento, no lo sabía. Mis más sinceras condolencias. —
— No te preocupes, falleció hoy — Intentó ocultar el dolor que sentía.
— Entiendo. ¿Por qué no entras un rato? Yo invito — sonrió.
— No quisiera molestarte, señor Qing. —
— No es molestia, vamos, entra. —
— Está bien, gracias — Hizo una pequeña reverencia.
Yibo y el señor Qing entraron al lugar, y este último lo invitó a sentarse mientras preparaba un batido en el bar. A pesar de que Yibo era mayor de 18 años, no solía beber.
— Yibo, tu madre fue una mujer excepcional, logró salir adelante con un hijo y era muy valiente. —
— Lo sé, mi madre siempre se esforzaba por darme lo mejor. —
— Jajaja, es bueno que lo sepas. Y dime, ¿cómo te va en la universidad? —
— Bien, aunque mis notas son promedio. —
— ¿Por qué promedio? Debes estudiar más. —
— Lo hago, pero tengo un trabajo de medio tiempo y me descuidé un poco. —
— Bueno, es comprensible. — terminó de hacer el batido y lo sirvió en un vaso.
— Veo que te esfuerzas, eres un buen chico. — le entregó el batido.
— Gracias. — lo recibió y bebió de él. — Aunque el dinero que gano no es suficiente, necesitaré buscar otro empleo. —
— Ya veo... ¡¡Ya sé!! — dijo con emoción.
Hizo que Yibo se sobresaltara.
— Te hago una propuesta. —
— Dime. — lo miró curioso, manteniendo su cara inexpresiva.
— ¿Tienes una buena voz? —
— .... — Yibo entendió de qué se trataba. — Señor Qing, no sé si sea una buena idea. —
— Vamos, debes tener una buena voz al igual que tu madre. Te pagaré bien. —
— Lo pensaré. —
— Yibo, si no lo intentas, mi negocio se irá a la bancarrota. — suplicó.
— Está bien, lo haré. —
— Bien, comienzas mañana por la tarde. — dio una gran sonrisa con los ojos iluminados.
Al aceptar la propuesta del señor Qing, Yibo se siente un poco incierto y dubitativo. Aunque aprecia la amabilidad y el apoyo del señor Qing, también tiene dudas sobre si ser cantante es realmente lo que quiere hacer. A pesar de esto, Yibo decide darle una oportunidad a la propuesta, ya que entiende que es una forma de ayudar al señor Qing y mantener vivo el negocio. Aunque se siente un poco presionado por las expectativas y responsabilidades que conlleva esta decisión, Yibo está dispuesto a dar lo mejor de sí mismo y ver cómo se desarrolla esta nueva experiencia en su vida.
El señor Qing apreciaba mucho a la madre de Yibo, eran amigos. Conoció a Yibo desde que era un bebé recién nacido. Veía en esto una buena oportunidad para que Yibo conociera a su padre, quien nunca dejó de visitar a su madre.