La Musa de mis sueños

Sinopsis

Meliodas miraba al cielo desde su ventana. aquel sueño que se repetía día a día. pronto se volvió real Meliodas x Oc , soft lemon

Estado:
Completado
Capítulos:
7
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n/a
Clasificación por edades:
18+

Capitulo 1 "soñar"

Se preguntaba si la brisa era más ligera que su cuerpo.


Cuándo caía lentamente del cielo, sus pies tocaron el césped mientras miraba el horizonte y su brillantez.


Todo era tan distinto a lo que solía conocer.  Sus manos tocaron un árbol que apareció de la nada cerca suyo.


Era suave al tacto. Esperaba la tosca sensación del roble, pero fue tan suave cómo una almohada...


–...esto es...-


El cielo y las nubes tenía tonalidades naranjas rosas y moradas pero pese a parecer un bello atardecer curiosamente aún era de día.


Cada paso que daba era lento. Cómo si no pudiese ir más rápido. El tiempo pasaba de forma diferente. En algunas cosas era rápido.


Pero en otras. Era como si no existiera...


Incluso por un momento olvidó quién era...


–..Meliodas...– sintió una mano acariciar sus rubias cabelleras. Se giró en dirección a de dónde provenia esa voz...


Y vio a una mujer sentada frente a un rio. Era alta y hermosa.


Usaba un vestido blanco y Sus cabellos castaños largos con ese brillo dorado se ondeaban con la gracia del mar mientras unos pétalos de flores adornaban su melena.


No pudo identificar su rostro. Lucía borroso. Pero poco a poco se volvía visible para el..


Sólo sus ojos...esos ojos cómo dos estrellas en el firmamento que lo miraban desde lejos...


Esa sonrisa con esos labios de cereza lo hicieron sentirse atraído.


Y sus pasos lentos cómo el andar de una oruga se dirigieron hacia ella... ignorando toda la belleza que había detrás de él.


Ignorando aquel paraíso... siguiendo la sensación en su pecho


¿Porque se sentía tan familiar?...


Pero tan pronto como el comenzó a acercarse. La mujer se levantó y comenzó a caminar hacia el río....


–¡Alto! ¡Espera!– saltó hacia ella tomándola de la mano.


La sola idea de perderla. Lo llenaba de desesperación. Y pronto el cielo se volvió oscuro y gris....el agua del río se volvió turbia.


Todo lo hermoso que había detrás de él comenzó a carcomerse...a destruirse.


Pero aún así. No dejaba de tomar esa mano... No entendía porqué no quería perderla...a aquella extraña


–¿Quién eres?...¿Cuál es tu nombre?...– Meliodas la miro suplicante mientras apretaba con fuerza.


Su mano atravesó la suya cómo una ilusión desvaneciendose.


Ella acercó su rostro al de él. Mientras el cerraba sus ojos verdes al sentir aquellos labios ajenos besar los suyos y su cuerpo se estremeció ante su beso.


Sintió que marcó todo su ser...


Meliodas la miró confundido. Lágrimas rodaban por las mejillas de aquel Demonio acompañando esa expresión de soledad. Se sentía tan triste, sentía cómo si hubiera perdido lo más valioso del mundo...


Y no sabía qué era...


No sabía que lo aflijía.


La mujer acarició su mejilla su tacto le trajo  paz, le hizo sentir tranquilidad y dulzura....


¿Porqué sentía que la amaba? Amaba aquella extraña...tanto que era la culpable de ese dolor y soledad...


–...no te vayas...–


–. Soy lo que nunca podrás tener... lo que olvidaste...y lo que nunca deberás recordar...–


Ella se desvaneció en sus brazos mientras mientras él daba un grito de dolor y desesperación


Viendo cómo su pecho se agrietaba  mostrando un negro vacío en él....ya no había nada dentro de el....y finalmente


todo se volvió oscuridad...


Meliodas abrió sus ojos despertando de aquel sueño. Las lágrimas que caían de sus mejillas humedecian su almohada...


Se levantó de su cama mirando hacia la ventana mientras se limpiaba la humedad de su rostro....


–..."otra vez..."–

había tenido el mismo sueño desde un mes... cada noche el sueño de repetía pero mostrando más que el anterior.


Tomó un poco de Agua mientras se lavaba la cara confundido


Hoy por primera vez...pudo recordar ese rostro que aparece en él...de aquella mujer que es la razón de su sufrimiento en el sueño...


Que era la razón de su pensamiento durante el día. Y de su dolor en las noches...


Elizabeth le miró preocupada.... cada día él se levantaba llorando sin razón. Pero por más que preguntara. No obtenía ninguna respuesta suya...


Él solía contarle todo. Pero esta vez era diferente. Incluso algo distante. Pero decidió dejarlo tomarse su tiempo....


Meliodas actuaba con mucha normalidad en el día. Era alegre y positivo como siempre. No era común verlo triste o pensativo. Pero eso cambiaba de noche antes de acostarse a dormir...porque sabía que aquel sueño se repetiría..


Así que así se mantenía en silencio de sus preocupaciones


Sin embargo... había un deseo culposo en su interior...pues aunque sabía lo que sufriría en su sueño...


En el interior, deseaba que llegara pronto la noche...para poder verla otra vez a en sus sueños....


Meliodas se sentó en la orilla de su balcón para tomar el papiro y un lápiz...


Y trazo a trazo intentó dar forma a aquel anhelo.


Sus largos cabellos ondeantes, su fino mentón, esos labios de cereza y esos ojos brillantes los cuales tenían una mirada dulce..


Cada dia aquel rostro se quedaba cada vez más registrado en su memoria


Sus habilidades artísticas eran poco cuestionables. Pero al ver su dibujo concluido. Sus ojos color esmeralda se iluminaron levemente.


Pero el peso de la realidad era otra...


–...no eres real....pero aún asi....no sé porqué sigo pensando en tí....– susurró para sí mismo mientras tocaba su dibujo.


Sentía que de alguna manera sus sentimientos por aquella musa se estaban mezclando con la realidad...


Pero aún si fuera verdad... aún si fuera real... Él tenía a Elizabeth... A quién le había jurado su absoluto amor...


Y aquello sería prohibido....


Meliodas soltó un largo suspiro mientras guardaba su dibujó en su mesita de noche...


Elizabeth era su amada...pero aquella mujer soñada. Era su musa, la reina de sus sueños...


Un lugar dónde Elizabeth no tenía cabida...


–¡¿Oye dónde están mis sobras?!–


sus pensamientos fueron interrumpidos por la voz chillona de aquel cerdo quién iba a exigír su ración diaria.


El Demonio con apariencia juvenil frunció el seño algo irritado. Generalmente no le gustaba ser molestado durante su descanso, en especial si era pensando en su musa...


– tu serás la próxima sobra...–


–¡Grosero!– chilló el cerdo.


Elizabeth río al verlos mientras se alistaba para su día de mesera.


– lo siento Hawk. Últimamente Meliodas-sama ha estado de mal humor. No ha dormido bien –. Excusó la princesa como disculpa.


A lo que el cerdo salió bufando –¡Pues no tengo la culpa de ello! ¡A desquitarse en otro lado!– exclamó al salir.


Meliodas solamente tomó su corbata rojiza y se la colocó correctamente para luego salir con su habitual sonrisa.


Todo parecía estar bien... Relativamente.


Elizabeth suspiró y se miro al espejo. Notó que su preciado pendiente le faltaba.

Lo había dejado en la mesita de noche antes de dormir pues había comenzado a incomodarle dormir con la joya puesta


Así que cuándo se acercó y abrió el cajón. La mujer de ojos azules parpadeó con curiosidad al ver una hoja doblada cuidadosamente.


La tomó y la abrió sin pensar que pudiese ser algo importante. Sus ojos mostraron sorpresa y confusión en ellos.


Había una mujer muy hermosa cuidadosamente retratada... Una mujer que no era ella... y que nunca antes había visto...


¿Quién podría ser?....


Meliodas quién había regresado por un cinturón nuevo. Vio a Elizabeth sotener su dibujo. Y para sorpresa de su princesa.


Se lo quito de entre sus manos con la misma rapidez con la que había llegado.


-¡No toques eso!– exclamó algo molesto por el atrevimiento de su prometida. Quién le miro en shock total. Para luego bajar la mirada...


Su acción la llenó de inseguridad y desconfianza. El nunca actuaba de esa forma con ella...


Pero algo había cambiado... algo le sucedía y no sabía qué...


Meliodas suspiro guardando su dibujo doblado en su bolsillo... El compartía todo con Elizabeth... pero eso no...eso si que no..


Era sólo suyo...era algo unico y exclusivo para el...y no permitiría que nadie osara reirse o burlarse de su otro gran amor....


Aún si fuera solo una ilusión....


–te voy a pedir que por favor no toques esto sin mi permiso... lo siento Elizabeth...pero es importante para mí...– su mirada sombría la sorprendió aún más


Entendí que había sido imprudente y había cruzado la línea de la privacidad. Pero eran pareja y pensaba que compartían todo juntos. Pero ahora supo lo equivocada que estaba...


–.. y-yo lo siento... debí preguntar primero...¡Se lo recompensare!–


Meliodas simplemente sonrió y asintio


– vamos hay trabajo que hacer!–


–¡Si!–


Aquel era uno de esos días habituales con su generosa clientela a disfrutar de una buena jarra de cerveza o ron.


Y de paso de las delicias que preparaba el zorro de la avaricia. Un elogiado cocinero a medio tiempo por todos en el lugar


Pero aquel día en especial. Había un hermoso atardecer...


La campanilla de la puerta sonó cuándo una señora de edad media llegó. Con una cesta en su mano.


–¡Oh! Buenas tardes señora Amy!– saludaron Elizabeth y Diane al unisono


Amy era una mujer de unos 40 años que comenzó a ser cliente frecuente de la taberna. Iba sin falta todos los días


No por la bebida. Sinó por la comida de Ban


Quién sonrió ampliamente ante su presencia. El salió a atenderla con cierta amabilidad en especial. Amy compraba comida para llevar.


Puesto que trabaja duramente como costurera a tiempo completo en el pueblo para ganarse la vida


Y debido a su apretada agenda no tenía tiempo de cocinar.


Por lo que en cada atardecer. Llegaba para comprar dos almuerzos hechos por Ban


–¿es Amy de nuevo? Es fan de la comida de Ban– algo el capitán al verla con una media sonrisa.


– es una señora muy gentil– King parecía estar feliz cerca de ella pues la mujer irradiaba amabilidad. Algo fácilmente notable para un rey hada cómo él.


Cuándo Amy pagó sus almuerzos se despidió con una sonrisa. Pero antes de salir por la puerta se regreso a ver a Meliodas


–¡Lo olvidaba! Señor Meliodas ¿podría traerme mañana a mi casa una caja de vino? Es el cumpleaños de mi hija y pero no puedo hacer esfuerzo. Mi espalda me está matando...le pagaré bien...–pidio esperando una respuesta afirmativa


El demonio lo pensó un poco. El no solía hacer entregas a domicilio pero debido a la fidelidad de aquella señora como clienta accedió.


De cierta manera era su forma de agradecerle....


–¡Está bien! ¡Nos vemos mañana!–


–¡Muchísimas gracias!– contenta Amy se fué a seguir su camino a casa....


Y cuando el día llegó. El pecado capital dueño de la taberna llego a casa de la amable señora Amy con un bidón de madera lleno de Vino.


Hawk estaba al lado suyo acompañandolo con un regalo que Ban Envío para ella. Un pequeño pastel en una caja cuidadosamente envuelta en una manta


La casita de Amy no era muy grande. Era algo pequeña y humilde. Pero muy acogedora en el interior....


Ella los recibió contenta. Se había tomado el día libre mientras cocinaba en casa y preparaba la mesa para su día especial


–¡Listo aquí está su orden!– exclamó Meliodas con aquella amplia sonrisa habitual.


–¡Gracias Meliodas! Aquí está el pago–.


Recibió las monedas de plata y se dispuso a retirarse mientras el cerdito le daba el regalo. Algo que la hizo muy feliz.


Meliodas notó que no había nadie más que ella. Pero su mirada se dirigió hacia una habitación con la puerta entreabierta


Una brisa llego hasta él...y una extraña sensación de curiosidad le invadió.


Sin pedir permiso. Meliodas caminó en silencio hasta la puerta y entró en la habitación sin más...


Y todo cambió para él. Sus ojos brillaron y se dilataron. Mientras sentía que se sumergía en aquel sueño que siempre llegaba a él.


Su musa...aquella mujer hermosa dueña de sus sueños...estaba allí...


Sus manos temblorosas y se extendieron mientras se acercaba..... Sintió que sus corazones se le iban a salir de lo rápido que latian...


Aquella chica que estaba recostada en esa cama. En lo que parecía un profundo sueño... Aquellos cabellos claros... Sus facciones...sus labios. Su mentón... Su silueta...


Era ella. No había duda de ello. Aquel sueño se había hecho realidad...


Aquella musa hetérea  que era la dueña de todo en su interior, yacia allí en esa cama encarnada.....


Una ilusion ahora hecha carne y hueso...


Los labios de Meliodas contuvieron un gemido de confusión....


Todo su mundo había sido cambiado..


–...n...no ..puede ser real...–creyo que estaba alucinando. Pero en cuánto tocó la suave piel de su mano. Supo que era tan real cómo él mismo y retrocedió.


apretó su mano contra su propio pecho, aquel vacío que sentía desde hace tiempo... ahora había desaparecido...


–¡Oye tonto no entres sin permiso! ¡No es nuestra casa! –. Exclamó Hawk al ver su imprudencia.


Pero se sorprendió al verlo sudar y temblar... incluso vió unas lágrimas acumularse en sus ojos verdes...

Algo que lo hizo preocupar.


–¡¿Q-Qué sucede?! ¿Te duele algo?! Estás pálido!–  parecía como si hubiera visto un fantasma


Y Meliodas era de las personas que no mostraban temor aún si lo sintiera...


El capitán no respondió...el sólo miraba fijamente a la chica dormida en la cama


Pero el reaccionó ante la voz detrás de él...


–...su nombre es Velvet... hoy cumple 18 años...–


Meliodas entró en sí girando a verla sorprendido. Sin poder gesticular palabra...


Amy se acercó mientras arropaba con cariño a la muchacha. Y le ponía un hermoso oso de peluche en el brazo.


–... ¿porqué no despierta?...¿está muerta?...–el cerdo preguntó pero Amy negó con una triste sonrisa


Y Meliodas la miraba asioso de una respuesta...


–. No es así...ella solamente duerme... cómo lo ha hecho desde hace 1 año...–


Ambos intrusos se sorprendieron al escuchar aquella revelación...pero Amy no parecía estar triste.... había esperanza en sus ojos.


–. Cuándo era jóven me enamoré y me casé. Pero dios me negó la posibilidad de tener hijos.... así que mi marido me dejó por alguien que sí pudiese darselos...mi familia me rechazó y perdí todo lo que era valioso para mí... y fué cuándo Velvet apareció...–


Amy se alejó mientras guiaba a Meliodas y a Hawk a la puerta.


–ella era solo una bebé que había sido abandonada a horas de nacer. La encontré cerca de un río...me dió la esperanza que necesitaba y desde entonces ha sido mi hija... me ayudaba en todo lo que pudiese, era la mejor hija que pudiese desear...pero hace un año mientras ella recogía flores cerca del río dónde la encontré...se tropezó y cayó en el agua... Algo sucedió. Se golpeó muy fuerte, cuándo saqué del agua ella no reaccionaba... y desde entonces ha estado dormida....–


–... pobrecita. Es muy linda, quizás debería pedirle a Merlin que encuentre una cura...– hablo el cerdito pero la madre abnegada suspiro mientras negaba con la cabeza


Ella ya lo había intentado todo... magia. Medicina, alquimia... buscó a los mejores pero ninguno fue capaz de ayudarla...


–... solo espero un día volver a ver su sonrisa... pero por ahora si no les importa...Velvet necesita seguir durmiendo en paz...–


Meliodas y Hawk salieron de la habitación mientras Amy cerraba la puerta detrás de sí. Pero la mirada del capitán seguia en dirección a aquella puerta


Se preguntaba si era una simple coincidencia...que su musa...y la hija de Amy...fueran la misma...


–. Me disculpo por la molestias! Espero que Velvet-chan algún día despierte! ¡Si quiere puedo venir a hacerle compañía! Le contaré historias del gran capitán de las sobras! Para que no se sienta sola cuándo ud está trabajando – se ofreció el cerdito radiante de optimismo.


Meliodas se sorprendió al oir eso –. !Tu tienes trabajo Hawk!.-


Amy rio sutilmente mientras asentía –. Bueno ya que has sido amable. Te permitiré cuidar de Amy mientras no estoy! Enserio gracias....–


– entonces mañana vendré. Hasta pronto Amy!– Hawk se despidió seguido de Meliodas


Quién caminaba con su mirada perdida..aquel rostro ahora estaba presente en su mente mucho más que antes...


No podía ser nada bueno....