Capítulo 1
Ya estaba arto, estaba cansado.
Tuvo que dejarlo todo para no arruinarlo. Dejo a su familia para no lastimarlos.
- Sabes? Debí haberte echado de casa cuando te vi levantándole la voz a mamá - su tono era pasivo, firme y muy frío como su mirada, a cada paso que daba todos estaban retrocediendo, él se quedó quieto - Debí haberte golpeado y hecho pedir perdón de rodillas a mamá - quienes lo escuchaban no podían creer lo que decía, querían intervenir pero una sola mirada los hacía quedarse quietos - Y ahora? Ahora andas aquí - levanta ambos brazos, señalando el entorno - Feliz y radiante, con algo que no te corresponde, te mantienes solo? Bien, le diste dinero a mamá? Has ido a verla? No...- sus pasos se detienen frente a él.
El shock era palpable en su rostro, su cuerpo no le respondía, pero el terror por saber cómo lo había reconocido estando en ese cuerpo superaba todo; ese cuerpo que fue como una bendición para comenzar de nuevo, aquel que no se parecía en nada al suyo. No entendió como lo reconoció.
- Iremos a casa ahora...y no dirás nada - fueron las palabras susurradas, nadie pudo decir nada cuando empezó a caminar detrás suyo; aunque algunos quisieron explicaciones, nadie se interpuso.
El trayecto fue silencioso, muy incómodo con sus pensamientos pesimistas por la situación.
- Ahora dime, como obtuviste ese cuerpo?
Y sus ojos se abrieron de golpe, sudando como si no hubiera un mañana, el temblor en su cuerpo era palpable; pero no recordaba porque.
Que había soñado?
- Hey! Daniel, vas a llegar tarde a clases - la voz de su hermano lo trajo de regreso, lo miro temblando, esperando encontrar esa mirada de asco y odio que no sabía porque temía ver, pero no había nada, era solo su hermano mirándolo con su tranquilidad habitual - Qué? Mal sueño? - la pregunta va con tono preocupado, sacude la cabeza para negar, él suspira para acercarse hasta quedar arrodillado junto a su cuerpo original - Estás seguro que quieres seguir usando ese cuerpo? - lo mira algo, no sabía cómo describirlo, como molesto y asqueado.
- Si! Todos me prefieren así - le responde mientras se levanta para prepararse para las clases.
- Como quieras - la respuesta seca y cortante lo detiene en seco, recordando esa mirada de desprecio de su sueño.
Bien, ahora.
¿Cómo llegamos a esto?
A si, la sorpresa.
Su hermano llego de sorpresa a vivir con él y pum, lo siguiente que sabe es que tiene un cuerpo extra que es simplemente perfecto oh y que su hermano lo noqueó y por consiguiente regreso a su cuerpo original.
- Bien, eso es raro, llamaré a la policía - habían sido las primeras palabras de su hermano cuando despertó en su cuerpo gordo.
Se apresuró a detenerlo pero al hacerlo tropezó cayendo en la inconsciencia, cuando abrió los ojos estaba al otro lado de la habitación con dolor en la mandíbula y viendo a su hermano dando cachetadas a su cuerpo gordo para que despierte.
- Despierta! Joder Daniel! No es momento! - por el rabillo del ojo noto el movimiento del desconocido, enseguida se paró cargando como si nada a su inconciente y muy pesado hermano menor - Tu, pervertido, allanador de casas, no te muevas si no quieres que te vuelva a noquear - decir que su hermano le dio miedo fue poco, jamás había visto que le diera una mirada tan feroz dirigida hacia él.
- Hermano! - mueve las manos al frente por si tuviera que defenderse - Soy yo! Daniel! Soy Daniel! - repitió cerrando los ojos, no queriendo ver si su hermano fuera a golpearlo otra vez.
- Ja! Crees que soy estupido!? - responde histérico, hace una mueca murmurando "pero si tu repetiste dos años solo por dormir" que fue escuchado, se calló - Como sabes eso? - pregunta no tan seguro, algo impactado - Joder, eres un acosador también - arrugó sus labios en un gesto de asco.
- No! No no no, hermano soy yo! Daniel! - volvió a rogar - No sé cómo, pero cuando abrí los ojos estuve aquí y cuando me noqueaste los abrí ahí - señaló su verdadero cuerpo, algo que se le hizo raro y dio algo de asco verse cargado como si fuera trapo en los brazos de su hermano, aunque sería como un trapo muy gordo.
- Dime algo que solo mí hermano y yo sabemos - decide confiar, pero sin acercarse ni soltar a su hermano.
Ambos permanecen en silencio, cada uno en lados opuestos del pequeño lugar.
- Yo....mmm - empezó a pensar, algo que no pudiera hacerlo dudar, lo de repetir el año no funcionó, así que debía hacer otra cosa - Tu...tu te fuiste a Japón por error una vez, solo porque no dormiste y terminaste por equivocarte de avión - empezó - También dejaste de asistir a clases y te pusiste a trabajar, porque eran muy aburridas las clases y no te agradaban los profesores, según aclaraste cuando citaron a mamá por tus faltas - empezó a contar con sus dedos - También te tatuaste por un reto, y te - unas manos firmes pero ásperas por los callos y cortes lo hizo callar, en ningún momento noto cuando su hermano había acostado en el futon su cuerpo original y acercado tanto como para callarlo.
- Bien, te creo - voltea la cabeza para evitar que vea su pena, pero las puntas de sus orejas lo delataban por lo roja que estaban - Y lo de repetir, no lo hice....solo no fui y me presenté a rendir nomás y ya....- murmuró con un puchero.
Ambos volvieron a mirarse, y luego a su cuerpo gordo y luego a su nuevo cuerpo.
- Jo, que suerte, no tienes que hacer los ejercicios y dietas que tenía preparados para ti ahora....- agrega para aliviar un poco el ambiente.
- Ummm...- guardan silencio.
- Y ahora que?/ Que hacemos?- preguntan al unísono - Jajajaja - terminan riendo, lo que queda del día se la pasan averiguando cosas sobre el nuevo cuerpo y como se supone funciona el cambio.
- Wow, espero que mañana cuando despertemos no haya otro cuerpo para mí - dice en broma, se miran y tiemblan al pensar en que pasara de nuevo - Ugh, no gracias, amo mí cuerpo - con eso dicho se levantó para ir a darse una ducha fría, su hermano pequeño se queda viendo su nuevo cuerpo - Oye, eres perfecto sin importar cual cuerpo uses - le recuerdo asomando el torso superior por la puerta, seguro de sus palabras ante la firmeza del tono y la mirada - No lo olvides - recalcó, se volteo y cerró la puerta, sin notar que su hermano había estado viendo todo ese tiempo los músculos y firme piel que dejó expuesta.
- Si...- susurro no convencido.
"Ahora puedo ser como tu, atlético, perfecto..."
Fue su pensamiento.
Sin conocimiento de lo que pensaba su hermanito, se dejó llevar por la frescura del agua fría y la potencia con la que le daba.
"Son como mini masajes"
Fue su pensamiento, relajado y olvidando la situación anterior.









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