PREFACIO: CUIDA DE ÉL

Bang Chan estaba parado en la entrada de la habitación, sus ojos siguieron cada acción de ChangBin que hasta hace unos minutos era su pareja, sus ojos ardían por las lágrimas que había derramado, no entendía como él podría mantenerse tan sereno. Todo lo acontecido en los últimos días no coincidía con la decisión que había tomado hoy durante la cena, aunque le afirmó que llevaba mucho tiempo pensándolo. Aun así no creía mucho en las palabras dichas por el menor, vio como cerraba la maleta, no le sorprendía la determinación que tenía, siempre fue así, tan decidido y era difícil que se echara para atrás cuando tenía claro lo que quería.
—No puedes pasar tan fácil de un “quiero estar siempre contigo a un es mejor que nos separemos” —dijo al fin, notó como las manos del omega sujetaron con fuerza la maleta.
Se acercó hasta él y sostuvo sus manos con fuerza, el amargo olor a uvas que había invadido la habitación se había suavizado, sin embargo, el omega apartó sus manos de forma inmediata, miró al hombre frente a él y soltó un suspiro, se encogió de hombros como restándole importancia a sus palabras.
—Bueno, es justo lo que estoy haciendo, Christopher. —Le llamó por su nombre en inglés sin un acortamiento o diminutivo del mismo, haciendo notar la diferencia de afecto. —La gente cambia incluso en cuestión de días.
—Bin…
A ChangBin le dolió que le llamara de esa forma, sabía que no iba a hacer fácil, estaba haciendo su mayor esfuerzo para no echarse a los brazos de su exnovio y de decirle que no quería separarse de su lado, pero se había prometido que él nunca supiera la verdad, no podía desconcentrarlo, Chan estaba en la cima del éxito, era importante en la industria musical, muchos anhelaban trabajar para él, sus proyectos siempre destacaban en las listas de popularidad y a dónde iba era reconocido. Él solo será una piedra en su camino, un peso que retrasaba sus pasos, respiró profundo, no podía perder su postura ahora, en unos meses el alfa lo iba a olvidar, ni siquiera lo había marcado, al menos no viviría con un dolor tan profundo por la separación que él mismo había elegido.
El aroma a mar se volvió más fuerte, así que prefirió salir de la habitación para no flaquear en su posición, tomó su celular y marcó el segundo número de contactos frecuentes.
—¿Ya vienes para acá? No tardes, por favor. Necesito irme ya. —Murmuró la última frase.
Estaba a nada de arrepentirse, Chan tenía razón, hace dos días le había dicho lo mucho que lo amaba y que nunca quería irse de su lado, tan solo había sido un deseo imposible de cumplir, él sobraba en la vida de Bang Christopher Chan.
Bang Chan envió un mensaje de texto a MinHo, la persona que lo comprendía mejor después de ChangBin, su mejor amigo. No sabía que más hacer y esperaba un consejo que le ayudara, pero ya había intentando todo y ChangBin seguía firme en su elección.
El timbre rompió el silencio que se había sembrado, ChangBin se levantó del sillón, para ir a abrir, se abrazó fuerte a la figura femenina, sintió las caricias en su cabello de la persona que le acompañaba.
—Vine tan pronto pude. —ChaeRyeong entró a la casa que visitó tantas veces. —Esas cajas, SeungMin —Señaló a los objetos y el chico asintió para tomar una por una, ella tomó la otra maleta que estaba en la sala.
—Me falta una, iré por ella.
En la habitación Chan acarició las prendas que estaban encima de la maleta y las terminó de guardar, escuchó los pasos de ChangBin volver y antes que le dijera algo fue él quien habló
—Yo la llevo. ¿Tienes todo?
ChangBin solo asintió, sabía que si llegaba a olvidar algo su amiga podría volver por ellas y Chan no se las negaría. Volvió hasta la sala seguido por el alfa, le lanzó una mirada a ChaeRyeong para advertirle que no le reprochara nada. SeungMin había bajado con la primera parte del equipaje y ella volvió para acompañarlo porque esa era la razón por la que estaba aquí.
—Hola —dijo por cortesía, le dolía ver a su amigo a punto de derrumbarse, tenía que acelerar las cosas, así que le arrebató la maleta y ladeó su cabeza para indicarle a ChangBin que saliera de ahí.
El omega dio un ultimo vistazo a lugar que había llamado hogar por 3 años, la cena seguía en la mesa, ninguno de los dos había logrado probar un bocado, ChangBin escupió las palabras antes de tiempo por temor a arrepentirse.
—Gracias, Christopher —dijo ChangBin con la voz temblorosa, estaba al borde del llanto, no iba a resistir un minuto más, necesitaba un abrazo de Chan, sentirse protegido en sus brazos, respirar ese aroma que lo relajaba y lo hacía sentir seguro, pero no iba a permitir que eso pasase.
—ChaeRyeong —murmuró Chan mientras veía a ChangBin salir, la chica se volteó hacia él. —Cuida de él, por favor.
—Siempre lo hago.
La joven beta cerró la puerta tras ellos y vio como las lágrimas salían de los ojos de su mejor amigo, lo tomó del brazo y fueron hacia el ascensor, tenían que salir de ahí, sabía que ChangBin estaba a punto de arrepentirse, ella le prometió que estaría a su lado para evitar que cediera al arrepentimiento.
—Lo amo, lo amo demasiado. —La voz de ChangBin era apenas un susurro.
ChaeRyeong no necesitaba percibir aromas para saber que el dulce y suave olor a uvas que todos amaban se había ido de él. ChangBin limpió sus lágrimas, la chica lo abrazó fuerte mientras susurró que todo estaría bien o al menos intentaría que así fuera.
Abajo lo esperaba SeungMin, un omega también y su mejor amigo, quién no dudó en abrazarlo, JeongIn, el único alfa de sus amigos se abrazó a ellos también. ChaeRyeong se unió al abrazo, los tres lo habían rodeado para darle protección y fortaleza.
La escena era observada desde las alturas por Bang Chan, una fuerza interior lo quería obligar a bajar por él, pero no haría nada, respetaba demasiado sus decisiones y esta, por mucho que le doliera, no era la excepción.
Deshicieron el abrazo para guardar la última maleta en la parte trasera del auto de ChaeRyeong, JeongIn se ofreció a manejar y SeungMin sería su copiloto, dejando así a los dos amigos en la parte de atrás, la beta fue la primera en subir, ChangBin echó un último vistazo al edificio, distinguió la figura de su amor observándolo y entró con rapidez al auto. Se acurrucó contra su amiga y ella lo abrazó durante todo el viaje, el desgaste emocional hizo efecto en él y se quedó dormido apenas el auto se puso en marcha.

La puerta de la oficina de Chan se abrió, el joven beta se sorprendió de no encontrarlo ahí, rascó su cabeza, le había dicho que estaría en ella. Se adentró y puso la correspondencia sobre su escritorio, desplazó los sobres y un nombre llamó su atención.
—Seo ChangBin —murmuró el chico, ahora hacía memoria desde hacía cinco meses recibía un sobre, pero este último mes habían llegado cada semana, como si hubiera una urgencia en ser respondidos, mordió su labio inferior. ¿Qué pasaría si abría uno?
—¿Qué haces, Felix?
La voz del alfa asustó al menor, causando un sobresalto y el sobre cayó de su mano.
—E-Entregando correspondencia —dijo nervioso. —¿Has visto a Chris?
—En el estudio —la mirada del hombre se fijó en el sobre a los pies de Felix y se agachó para tomarlo. —Seo ChangBin… otra vez.
Felix tuvo el presentimiento que debía entregar ese sobre de forma personal, los ojos del alfa se conectaron con los del beta y este intentó tomar el objeto, pero fue apartado.
—Manager Lee… Necesito entregarle eso a Chris, ha enviado mes con mes uno, pero esta vez han llegado cuatro.
—Tienes razón, pero no te preocupes —palmeó su hombro varias veces—. Yo se la daré, debe ser importante si ha enviado tantas, ¿no crees?
Felix asintió, pero la expresión del mayor cambió a una más de resignación.
—Aunque temo que hará lo mismo que con las otras, la tirará en la basura. —Tomó el resto de la correspondencia. —Haré el intento, quizá al ver la insistencia puede que se convenza en leerla al fin aunque no quiera saber nada de él. —encogió de hombros y salió de la oficina.
Felix se quedó con la sensación de que había cometido el peor error de su vida: confiar en Lee MinHyuk.









