Dama Esmeralda. BakuFemDekuFem Oneshot

Sinopsis

Katsuki como hija de un aristócrata no acepta a cualquier hombre en su vida, pero una hermosa pecosa llegará a su vida para amarla sin condiciones.

Genero:
Romance/Other
Autor/a:
GuroKuma_Art
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

Capitulo Único.

Francia. Año 1670


En cuna de grandes aristócratas nació Katsuki Bakugou, una joven de inigualable belleza y hermosos ojos tan rojos como la sangre.


Aquella hermosa muchacha creció altiva e indomable y ya con 14 años su padre debía  batirse en duelo constantemente para ahuyentar a los incontables pretendientes que a ella se querían lanzar.


Pero Katsuki no era como cualquier dama de sociedad, amaba vestir con pantalones altos, llevar botas de piel y comportarse de forma masculina y poco refinada. Sin mencionar esa clara demostración de fogosidad que a muchos enloquecía.


Si bien había sido instruida en la poesía, el canto y otras artes femeninas para complacer a su madre y ser digna de un buen esposo, su padre también le permitío aprende esgrima y otras artes de defensa en las cuales al cumplir 15 años ya no tenía rival.


Temeroso de la ferocidad de esta chica su padre concerto una boda con un hombre mayor que podría procurarle estatus y lujos.


Pero para suerte o desgracia de la joven este al día siguiente de la boda partió a una batalla para defender a su nación.


Katsuki lo espero por meses, pero ya harta de ser retenida como una prisionera convenció a su profesor de esgrima para que se la llevara lejos y este, cegado por la belleza de la fémina no dudó en cumplir sus caprichos.


Pero fue abandonado al poco tiempo.


Su llegada a París estuvo plagada de acontecimientos.


Hombres que la deseaban y mujeres que la envidiaban por igual.


Al principio valiéndose de su belleza aprovecho para dar pequeño actos cantando canciones y ganándose así el pan para vivir.


Pero aquella fogosidad que intento ser reprimida con un matrimonio ahora no tenía límites y la joven dama se ocupo de darle rienda suelta a sus deseos en aquel lugar.


Claro que no cualquier hombre era capaz de domar aquella fiera y todo aquel que a sus ojos no valiera la pena era retado a un duelo de esgrima, no sólo para dominarlos, sino también para humillarles y mantenerles lejos de la hermosa rubia ceniza.


Pero no solo eran los hombres quienes caían víctimas de sus encantos.


Uraraka Ochako, una joven doncella prometida con un caballero de la corte quedó prendada de esta cuando vestía atuendos masculinos y aún con una boda concertada decidió entregarse a su amante, descubriendo así que había sido engañada con el género de su príncipe.


Iida Tenya el prometido de la joven dama, humillado por tal situación y sin creer la versión de su prometida reto a Katsuki quien sin dudarlo empuñó su arma y en un duelo de esgrima casi toma la vida del ofendido caballero.


-Me niego a creer que alguien tan diestro en combate sea una mujer. -Se quejo Iida en el suelo luego de ser herido casi de muerte por la mujer que vestía de hombre.


-¿Necesita usted tener más pruebas? -Hablo en voz alta con su tono femenino y retador aquella esgrimista. Al notar la mirada de odio del hombre humillado abrió su camisa y soltó el apretado corsé que escondía su pecho, mostrando sin vergüenza alguna al público lo bien dotada que estaba su delantera.


Humillado y derrotado Iida se fue con su prometida quien solo miro con tristeza a la mujer pues sabía que ese amorío sólo había sido un ridículo desliz.


Durante el siguiente año Katsuki hizo más fama y comenzó a cantar en óperas más conocidas, su fama y posición subieron por mérito propio al igual que sus duelos, pues ningún hombre podía igualar su habilidad, ni su fuerza.


Llena de orgullo y siendo indomable como ella sola Katsuki pasaba las noches llenando sus excesos y saciando su apetito, pues así vivía bien.


O eso creía.


Una tarde mientras paseaba notó en una perfumería a un ser divino.


Las farolas amarillas de aquel lugar hacían sombra en las hermosas y largas pestañas de aquella joven, sus ojos cual esmeraldas pulidas brillaban entre matices verdosos y naranjas.


Sus mejillas regordetas estaban espolvoreadas de pecas delicadas y suavemente pinceladas en aquel rostro de porcelana que le daban una imagen infantil e inocente.


Llevaba un hermoso vestido verde que la hacia parecer una muñeca nueva y perfecta.


Una auténtica Dama Esmeralda.


Katsuki vestía como hombre y con pasos largos se presentó ante aquella hermosa dama, hizo cumplidos a su belleza y halago la manera en que la luz no alcanza a resaltar la suficiente su precioso rostro.


Izuku Midoriya, era el nombre de aquel angel que había robado el corazón de la indomable Katsuki. Con una suave y tímida risa se presentó ante la rubia quien aplaudio los modales de la joven dama.


Esta chiquilla de 15 años es la hija que realmente hubiera querido tener mi madre. Pensó Katsuki.


Y es que aquel ser tan agraciado, delicado y refinado era la hija de un duque, aquella dama de ojos como joyas robo su corazón en cuestión de segundos, aunado al exquisito aroma del perfume floral que su madre había adquirido para ella aquella tarde.


Si bien no había sido algo planeado hablaron y se conocieron, obviamente aquella dama jamás fue separada de su criada, pero eso no le impidió tener una conversación agradable con aquella loba en traje de hombre.


Katsuki no desperdiciaba oportunidad para hablar con la dulce chica quien poco a poco sedia a su atracción por la cantante, quien aún solo teniendo 17 años era en exceso atractiva.


Izuku descubrió con el tiempo que aquella persona que le cortejaba también era una mujer, pero lejos de alterarse su deseo de estar con ella solo aumentaba.


Los padres de la pecosa, consientes del escándalo que traería que su hermosa hija fuera emparejara con Katsuki, la loba, tomaron la decisión de ingresarla en un claustro donde sería limpiada de todos esos deseos impuros.


Para desgracia de ellos no contaban con que aquella rubia ceniza estaría dispuesta a entrar en celibato con tal de estar cerca de su dama.


Y allí, dentro de aquella iglesia y lejos de los ojos curiosos Katsuki tomó posesión del virginal cuerpo de la pecosa que con inocencia e inexperiencia propia de su juventud se dejó querer a placer de la cantante.


Katsuki susurraba poemas de amor a su oído mientras recorría con sus manos aquel pecoso cuerpo, la mimaba, acariciaba y saboreaba de todas las maneras posibles, pues, a diferencia de Izuku está ya sabía muy bien que hacer, llevando a la pecosa al placer más intenso jamás experimentado a sus cortos 16 años.


-Huye conmigo. -Susurro la cantante al oído de su amante. En la oscuridad. Cuando yacían exhaustas y satisfechas la una al lado de la otra.


-Mis padres te matarían. -Dijo con miedo Izuku mientras tomaba su mano. En tamaño, en proporciones y experiencia, Katsuki la sobrepasaba en todo, pero lejos de sentir envidia, se sentía inmensamente protegida y segura, aunque estuviera consiente de que su relación era un pecado.


Pero la mujer de ojos escarlata no aceptaría ser separada de aquel angel.


°


Las monjas estaban de luto. Una de las hermanas más devotas había muerto debido a la influencia y luego de los actos fúnebres fue enterrada en el lugar que más amaba. Cerca de un campo de flores.


Al enterarse de la noticia en la tarde Katsuki ideó su plan y se lo hizo saber a su amada.


Seria una locura.


Entre ambas sacaron aquel cuerpo de su descanso y lo quemaron dentro de la celda de Izuku.


Esa misma noche la pecosa escapó del claustro. Días después la siguió Katsuki.


Cuando las monjas notaron que había sido un montaje ya las amantes habían huido lejos.


En su camino el esposo de Katsuki que si bien amaba a la rubia ceniza, sabía que está jamás le había pertenecido. Sufría con la idea de mantener enjaulado su cuerpo y no su alma, por ende al enterarse de su amorío les ayudo con dinero y comida para que huyeran.


En su camino encontraron a un niño de 4 años, huérfano por la influencia que en carácter era muy parecido a la ceniza por tal motivo decidieron adoptarlo.


Lo nombraron Kota.


Se asentaron en un pequeño pueblo haciéndose pasar por medio hermanas y a Kota por hijo de la rubia.


Katsuki cocinaba en un pequeño bar y en las noches cantaba hermosas canciones, con eso se ganaba la vida.


Izuku era buena costurera, hacia vestidos para vender y cosechan su propia comida.


Vivieron y prosperaron durante años.


Hasta que Izuku fue atrapada por la influencia.


-No me arrepiento de la vida que he vivido. -Dijo tomando la mano de su amada Katsuki y mirando a su hijo ya hecho un hombre. -Vivi y ame como nadie y cada día fue una bendición. Soy feliz de partir rodeada de mi familia.


Y con esto suspiro su último aliento a la edad de 35 años.


Devastada por la pérdida de su amada Katsuki viendo que su hijo podía hacerse cargo de su propia vida, se volvió a claustro y vivió allí sus últimos días.


5 años después Katsuki también sucumbió a la enfermedad. Llamaron a Kota para que se despidiera de ella y este al llegar fue recibido por su madre.


-Has crecido mucho pequeño bastardo, espero que estés tratando bien a tu esposa y a tus hijos. -Incluso en delirios al borde de la muerte la mujer no dejaba de preocuparse por su familia.


-Ellos están bien. Mamá Kacchan. -Susurro el azabache entre lágrimas. Notando la sonrisa de su madre.


-Deku a venido a buscarme. -Le dijo entre risas. -La desgraciada se había tardado mucho. Esta tan linda como el día en que la conocí.


Katsuki miraba a la nada mientras levantaba su mano. Kota lloraba y susurraba el nombre de sus madres mientras veía como la mujer se iba apagando poco a poco.


-Has sido un buen chico. Ahora, permíteme retirarme con mi Dama Esmeralda. -Katsuki le dio una última sonrisa a su hijo para luego apagarse y así poder reunirse con Izuku.



Fin.



Es la primera vez que escribo a esta pareja como Yuri, espero no se vea raro, gracias por leer ositos.



Esta historia está basada en un hecho real ocurrido en los años que mencioné, no es fiel a la historia porque quise darle un final feliz, espero sea de su agrado 💕


Los quiero ♥️



-Kuma🐻