Ocaso 《Shingeki no Kyojin》

Sinopsis

Luego de sobrevivir tras situaciones casi inverosímiles, Áyax solo espera llegar al tan ansiado ocaso de su vida con el cual se avecinaba el tan esperado fin, llevándose consigo historias que contar a quien la esperaba del otro lado. Pero los planes jamás salen como uno espera, Áyax quien creía que podría irse y apagarse en el silencio de la noche, acabo dándose cuenta de lo difícil que sería hacerlo. Después de todo, los humanos están conectados los unos a los otros por el polvo de las estrellas en nuestro interior. ◆ Este fanfic contiene temas referente a la violencia del canon de la obra, además de temas para adultos. Continuar con discreción. ◆ Basado en la obra de Isayama, los derechos a su autor. Excepto por algunos personajes que son de mi creación.

Genero:
Action/Drama
Autor/a:
Kuramiacevedo
Estado:
En proceso
Capítulos:
6
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

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          Áyax escapaba de la realidad de vivir envuelta en altas murallas grises que la separaban del exterior y que la mantenían con vida, pero incluso viviendo aquella sensación de encierro jamás se iba, acechando como un espectro aferrado a su espalda, constantemente soplando contra su oído y la unica forma de alejarse era leyendo, pero incluso cualquier buena novela o libro que era tomado como información de herejes tenian un final que dejaban un sabor unico dependiendo del final en la parte trasera de la lengua. Asi se sentia la joven, sus ojos perdidos vagaban en las altas paredes que ya no se encontraban nisiquiera iluminadas como en el apogeo del verano sino más bien poseian un gris banal y deprimente digno del crudo invierno que vivian, no había sol ni claridez, parecia que todo era envuelto por un velo sucio de cenizas y las nubes gordas vomitaban pequeños u finos cristales que se enredaban con su cabello de fuego.


La joven sentia que la conclusion de su propia historia era amarga y deprimente, un sabor denso en la boca y que causaba nauseas al tratar de digerirlo como el alquitran, habian tantas paginas en blanco y sin ningun significado en aquel libro que la mera idea creaba enormes perlas salinas en las comisuras de sus ojos que se deslizaban como la lava por las sienes de su rostro hasta perderse por el nacimiento de su cabello, el contraste del calor hirviente y burbujeante de la impotencia en contra de la fría resolusion que la envolvia, aquel era el final y nada parecia querer cambiarlo, ella tampoco pues el hielo adormecia sus miembros adoloridos y tremulos batallaban unicamente para poder estirarse y asi ser capaz de tomar la mano caliente e hinchada de quien la acompañaba, sus hermosos ojos atigrados observandola incluso sin ese caracteristico brillo que tanto caracterizaba a su dueña, ahora en cambio eran reflejos opacos de labios entreabiertos y rotos, dio un ligero apreton como si quisiera disipar sus propias dudas a sabiendas que el agujon en su corazón no era producto de sus propias alusinaciones sino por el golpe crudo de la realidad.


Áyax lloraba en su propia mutes y dolor, notando como su acompañante se desvanecía frente a ella con sus labios entreabiertos con una frase a medio acabar y un ultimo suspiro tibio como su alma alzandose como un pequeño fantasma, como un ave estirando sus alas y volando lejos y libre, más allá de su propia jaula y ver el mundo sin cadenas terrenales.


Unas pocas palabras, las finales aun repercutir en sus oidos inundados por su propio palpitar acelerado.


‘¿Tú me amas, Jay?’


Y la pobre femina rogaba a quien fuese que estuviera arriba, si es que realmente existia ese alguien o algo que los protegia como predicaban los religiosos a viva voz por las calles claras e iluminadas, que su acompañante hubiese escuchado su respuesta como ella sus quejidos y sus dudas finales pues aún en el umbral del fin con la álgida hoz contra su cuello preparada para segar a la persona más brillante que la pelirroja hubiese conocido en su vida, aun con tales condiciones, aún así continuaba cuestionandose su mera existencia y su propio ser como humano.


La nieve continuaba cayendo con su efimera pero cruel belleza.


Un fuerte escalofrío surco su columna, un impulso de necesidad fue lo que la forzó a salir de aquel sueño que formaba parte de su vida, un choque de piel y su mano había golpeado la que se extendía hacia ella y su vista nublada poco a poco se aclaro con un movimiento repentino de pupilas donde observaba atonita las murallas del cuartel, permanecía aún de pie lo más cerca posible de la muralla y lejos de la mesa central donde se discutía una problemática importante para la legión de reconocimiento, no sabia en que momento se había desligado de su tiempo real para rememorar el pesado, pero solo estaban ella y Erwin, cuya mano golpeada bajaba sin gracia.


El blondo la observó en total mutes, parecia querer decirle algo en sus ojos claros pero sus labios no se movian ni un apice de su sitio, una perfecta línea recta sin titubeo.


—¿Escuchaste algo de lo que dije? —¿Qué si habia escuchado? Áyax tarareo una respuesta afirmativa con suavidad.


A decir verdad no había escuchado del todo, demasiados detalles para su frágil memoria, en lugar de aquello se encargaba de retener información importante.


Básicamente había hecho un resumen de la reunión mientras su mente se iba a pasear.


—Lo importante —afirmó sin duda, Erwin la miró, no había mucha diferencia de altura entre ambos por lo que tampoco existía esa posibilidad de que logrará intimidar a la fémina, Erwin incluso dudaba poder hacerlo siquiera.


La pelirroja alzó una ceja al sentir la pesada mirada de su actual líder de equipo.


—Entonces ya sabes que hacer, Áyax —murmuró con firmeza —. Confío en ti y en tu juicio para esta misión, tenemos poco tiempo y todo debe de estar en orden en cuando el comandante y yo nos reuniremos en la central...


—Lo sé —la pelirroja acaricio la zona de su hombro, aun con la piel erizada y la terrible sensación de intrusión. Solo deseaba quitarse de encima aquella sensación desagradable de insectos raptando bajo su piel.


Erwin suspiro cansino, ya no en su estoico estado de capitán sino más bien a uno más calmado, se pellizco el puente de su nariz, el dorso de su mano ruborizado por el anterior golpe de advertencia.


—Es una misión complicada, Áyax, cualquier detalle que no manejes podría volverse un problema en contra tuya —la aludida asentia sin prestar mucha atención, esas palabras ya no le hacían tanto ruido como antes.


Tal vez hace un par de meses, aquello hubiese generado algo en su revuelto interior, mas ahora al encarar el rostro que era considerado hermoso por muchos y bien proporcionado, para ella no era más que el semblante de su capitán tratando de manejarla.


—Yo me haré cargo, capitán —hizo el saludo, lista para abandonar el cuarto.


Se sentía sofocada estando en un cuarto cerrado y en solitario con Erwin, hubiese preferido que Hange estuviese ahí haciendo que el ambiente fuese más ligero, pues incluso con su extraña manía de necesidad piel con piel, era mucho mejor que el estoico semblante del blondo retorcido como si pensara en algo que no sabría como decir.


Erwin pareció decir algo, pero Áyax ya no prestaba atención a las palabras de su líder, cerro la puerta tras de sí sin soltar ninguna palabra y acomodando su capucha, las alas de la libertad meciéndose a su espalda mientras se perdía por un oscuro pasillo camino al sótano para tomar equipo y salir a cumplir con su deber.


El blondo en cambio permaneció de pie en la sala sin nadie con los pies en dirección a la salida, siguiendo el recorrido hecho por la pelirroja. Bajo la mirada hacia su mano que aún ardía.


—Algunas cosas no cambian, ¿cierto, Áyax?



Iniciando con una nueva serie y un nuevo personaje, nuestra preciada OC: ¡Áyax! ¿Qué oculta esta persona? ¿Quién es realmente? Bueno, lo veremos a lo largo de los capítulos.


¿Qué les pareció la narración y el inicio?¿Qué esperan que llegue a pasar?


Esta planeado el publicar esta serie una vez a la semana ^^, así que, siguiente capítulo el próximo jueves.


Voten y comenten.


¡Sayonara!


(14/09/23)