No sabía que te necesitaba [Tododeku]

Sinopsis

Él era bello, tierno, sumiso, quería ser un buen omega y conseguir un buen alfa para casarse y formar una familia. Según sus padres, su mejor opción era Katsuki Bakugō, un alfa de la clase alta, al cual debería seducir para comprometerse y subir el status de su familia, por lo que es inscrito en su misma escuela con la misión de enamorarlo. Sin embargo, el plan se vino abajo en su primer día en la escuela nueva, cuando vio por primera vez a su atractivo profesor. Advertencia: Relación Maestro x Alumno. • Capítulos cortos. • Historia corta.

Genero:
Romance/Drama
Autor/a:
Togamichi
Estado:
Completado
Capítulos:
31
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Capitulo 1: El omega perfecto.

—¿Sabes lo que significa que seas un omega, Izuku?— Inko sentó a Izuku en su regazo para conversar, él tenía cuatro años y apenas acababa de recibir sus exámenes de segundo género, ella sabía que ya era hora de hablarle de las razas y jerarquías —Que tienes uno de los roles más importantes y protegidos en la sociedad. Tienes el maravilloso don de crear vida y cuidar de tu hogar, pero eso solo será posible si encuentras un buen alfa...


—¿Cómo consigo un buen alfa, mami?


—Para conseguir un buen alfa, tú debes ser un buen omega.


—¿Y qué debo hacer para ser un buen omega?


—Eso es fácil, mi amor— Le sonríe amorosa a su hijo lista para explicar a su interesado cachorro.


Un buen omega no tiene amigos alfas, el único alfa al que necesita, será al que lo marque, el que lo proteja y lo conciba.


—No puedes juntarte con alfas, Izuku, será muy mal visto— Le explicó con suavidad su madre sacándolo del patio de juegos, donde había hecho un nuevo amigo —De otra forma, serás visto como un omega fácil... Y ningún alfa bueno quiere un omega así.


Izuku giró su cabeza y levantó su mano para despedirse del niño, que veía la situación entre confundido y triste.


"Lo siento..." Se disculpó en su mente "Es lo que hace un buen omega".


Un buen omega siempre servirá y será el soporte de su alfa, recibirlo con una sonrisa debe ser tu prioridad.


—Ayúdame con la cena, Izuku.


—Mamá, pero Yamikumo y Yō están viendo la tele con papá, yo también quiero ver...


—Ellos y nosotros somos diferentes, amor, ellos son alfas, nosotros somos omegas— Explica calmada.


Izuku asintió entonces, comprendiendo.


Aunque al principio le molestaba mucho la diferencia entre el trato que recibía él y el que recibían sus hermanos gemelos mayores, pronto comprendió que lo que decía su madre era por su bien y se dejaba hacer.


Un buen omega, espera a su alfa con una comida deliciosa, el hogar limpio y mimos.


—¿Cómo la pasaron?— Le preguntó a sus hermanos con la cena servida, los ayudó a quitarse el abrigo para que coman, ellos habían salido a pasar el rato con sus amigos.


—Oh, Izuku, definitivamente te llevaremos, debes conocer ese lugar, tú tranquilo que tus hermanos te invitan.


—Gracias— Se lanzó para abrazar a sus hermanos, que solo podían recibir su cariño, mas no corresponderlo, aunque se murieran de ganas de hacerlo.


Un buen omega siempre debe verse lindo, decente y puro.


—Te ves precioso, Izuku, ¿Lo quieres?— Pregunta su hermano mayor al ver que Izuku se había probado un bonito overol.


—¡Lo quiero!— Fue a la caja junto a Yamikumo para que pague su ropa nueva, adora recibir regalos de sus hermanos.


Una vez pagadas las prendas, se acercaron a Yō que estaba sentado a lo lejos viendo algo en su celular.


—Apaga eso, Izuku está presente— Le gruñó Yamikumo a su gemelo menor, quien chasqueó la lengua con molestia, era obvio que estaba viendo porno.


—N-no me molesta, en realidad, no hace falta que lo apagues por mí...— Habló Izuku, no quería que Yō se enoje porque debía dejar de ver.


—Ah, ¿No?– Preguntó Yō levantándose con la ceja arqueada, guardando su teléfono en su bolsillo.


—N-no...— En cuanto vio que el alfa desocupaba sus manos, tembló.


Una fuerte bofetada se oyó en todo el establecimiento, Izuku tenía la mejilla enrojecida y hasta podía jurar que palpitaba levemente.


—Le avisaré a papá y mamá la estupidez que acabas de decir, entenderás que es por tu bien, vamos.


Un buen omega debe de ser sumiso, no hablará si su alfa no se lo pide, ni va a refutar ante los castigos que se le impongan.


—Yō me contó que andas de prostituta y no te molesta ver porquerías, ¿Eh?


Inko agachaba su cabeza mientras oía como Hizashi regañaba al menor de sus cachorros, quien recién tenía trece años.


Izuku aceptaba lo que dijera en silencio, no tenía caso excusarse, no debía, no era algo que un buen omega haría.


—Pues ahora mismo vamos a ver qué tan mal estás— Arrastró al menor hacia el auto.


Yamikumo se sentía inquieto, Yō solo pensaba que era lo mejor para su hermanito, Inko sollozaba al ver que humillarían a su pequeño... Otra vez.


Luego de unas horas, Hizashi e Izuku volvieron del doctor, el menor venía contento comiendo dulces abrazando el brazo de su padre.


Todos suspiraron de alivio.


Izuku seguía siendo virgen.


Pero lo más importante para ser un buen omega, es mantenerse virgen hasta el momento en que lo marquen, dentro del matrimonio, claro está.


Mientras sus hermanos podían juntarse con tantos omegas como quisieran y ser llamados "ganadores", él no tenía permitido tener amigos alfas, porque sería tachado de fácil.


Mientras ellos podían enojarse o expresarse con facilidad, él tenía que estar siempre con una sonrisa tranquila ante todo lo que se le presentaba, porque a los alfas les gustan los omegas lindos.


Mientras ellos ordenaban, él obedecía, mientras ellos atacaban, él temía, mientras ellos defendían, él cuidaba.


Y una a una, fue acatanto y cumpliendo cada requisito para ser considerado el omega perfecto, solo así conseguiría un alfa perfecto para juntos crear la familia perfecta.


En casa ya había aceptado alegremente su rol de atender a sus hermanos, de esperarlos con la comida caliente, la mesa servida y una sonrisa tierna.


—Bien, Izuku, ahora que acabas de cumplir los dieciséis años, empezó tu reloj y la cuenta regresiva— Le sonrió su padre con orgullo, por tal precioso omega en que se había convertido su hijo.


—Es momento de que busques un alfa, Izuku, uno digno de ti, de tu belleza, sumisión y fertilidad—  Le sonrió su madre.


—Yo pienso que podríamos llevarlo a una de tus reuniones sociales, padre— Sugirió Yō —Ahí seguro conoce a alguien digno del apellido Midoriya.


—Así será, entonces.



En una reunión de empresarios de su padre, conoció a muchos alfas de su edad, algunos le agradaron, otros no.


Pero uno en especial captó su atención, pues este alfa parecía no tener interés en cortejarlo o someterlo.


—Nada más miren, pero si es el mejor de los omegas— Mitsuki y su familia se acercaron al omega para saludarlo al verlo del brazo de su padre —Todos se han vuelto locos por la presencia de tu niño, ya entienden porqué lo ocultabas tanto tiempo, es precioso.


Mira a su padre esperando su aprobación para presentarse, en cuanto él asiente, por fin puede hablar.


—Soy Midoriya Izuku, es un placer conocerla— Hizo una reverencia a la ceniza, luego enfocó su mirada en el hijo de esta.


El alfa era demandante, orgulloso, de aroma fuerte y de gran influencia. Además de que sería heredero único y legítimo de Mitsuki Bakugō, era un alfa perfecto.


A Izuku en realidad no le gustaba Katsuki como tal, sino que le gustaban los estereotipos que reunía como alfa, tenía un aire de superioridad y todas las de ganar.


Pero este no lucía interesado en él, razón por la que ambas familias confabularon para ponerlos en la misma escuela y así puedan forjar un vínculo.


Fue ahí, en el primer día de escuela, donde Izuku supo porqué Katsuki no tenía interés en él a pesar de lo perfecto que podía ser. Ya tenía un omega.


Rápidamente se resignó, llegando a casa le contaría a sus padres el plan fallido y se apresurarían en buscar otro alfa.


O al menos esa era su intención, hasta que vio cómo cierta figura ingresaba al salón.


Y sus mejillas se encendieron, su corazón se aceleró, el aire se le escapó.


Aquel era el hombre más deseable que había conocido en su vida, tenía un porte elegante, pacífico, respetable. Por alguna razón la cicatriz en casi toda la mitad de su rostro lo hacía ver más atractivo y ni qué decir de aquella mirada tan filosa.


Izuku nunca en su vida había conocido a un espécimen tan bello y exótico como el que tenía en frente.


—Parece que tenemos un nuevo alumno— Dijo aquel guapo alfa con seriedad, mirándolo directamente —¿Cómo te llamas?


Izuku se levantó completamente engatusado, la voz ronca del que supone, sería su profesor podría ser suficiente para humedecer su entrada y pensar en miles de cosas que de seguro no serían dignas de toda la educación que recibió, tragó saliva en lo que sus piernas temblaban.


—Midoriya Izuku— Se presentó, orgulloso de no haber titubeado.


Pero su olor lo delataba, muchos se giraron a verlo, algunos con deseo, otros con curiosidad.


El maestro enarcó una ceja cuando también notó el olor.


—Bien, Midoriya, yo soy Todoroki Shōto, tu profesor de economía, administración y negocios... Ah, también puedo ayudarlos con química, se me da muy bien.


Y claro que Midoriya ya podía sentir la química.