UNMYEONG

Sinopsis

historias de amor y añoranza, creadas e inspiradas alrededor de una sola palabra que define toda una vida, DESTINO. Este, es un compendio de fanfics basados en diferentes ships de personajes, de los animes que me han roto el corazón y que me han hecho feliz.

Estado:
En proceso
Capítulos:
8
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

GIVEN (akiharu parte 1)

Los personajes presentados aquí no son míos, todos los derechos correspondientes al autor que nos hace sufrir Kizu. La historia es completamente mía y toda reproducción de esta queda prohibida. Éste es un universo omegaverse, con contenido BL.

El día en que Kaji Akihiko, un alfa dominante, salió de la vida de su ahora ex novio, Ugetsu Murata, creyó que había sido el peor de su vida. Dejaba atrás años de amor y devoción que habían sido tirados a la basura en tan solo una noche. Desde hace mucho sabía que su novio lo engañaba, no eran completas mentiras lo que todas esas revistas de chismes decían acerca del joven omega dominante, heredero del mayor conglomerado de hoteles de Tokio. Pero decidió soportar todo eso por amor, porque a pesar de estar con otros, Ugetsu siempre volvía a su lado. Sin embargo, la gota que derramó el vaso fue cuando, después de volver de una conferencia en su universidad que había durado menos de lo que había esperado, encontró a Ugetsu en la cama que ambos compartían con otro hombre, un joven beta que ni siquiera podía oler todas las feromonas que Ugetsu estaba desprendiendo en ese momento. Los ojos verdes de Akihiko se tornaron fríos al presenciar semejante escena.

Bien dicen que, a pesar de que el corazón es un órgano como cualquier otro, puedes sentir como se quiebra al momento de una decepción amorosa. Akihiko no solo sentía el corazón romperse en mil pedazos, sino todo su cuerpo parecía que iba a desintegrarse con el viento que entraba por la ventana de la habitación compartida por esos dos amantes. Ugetsu, con su obscuro cabello completamente desordenado, intento alegar que todo había sido culpa de su celo, que el beta solo había estado ayudándolo pero que no había servido de mucho para apaciguarlo. Después intentó persuadir con sus feromonas a Akihiko pero él, destrozado por dentro por haber visto la prueba de todo lo que ya sabía desde antes, lo rechazó con todas sus fuerzas y salió corriendo de esa casa que ambos compartían, antes de que flaqueara de nuevo ante el poder que ejercía la belleza de ese omega en él.

No tenía a donde correr y, casi todas sus cosas se habían quedado en el departamento, junto a la gran carga de feromonas con olor a lavanda que emanaban de Ugetsu.

Akihiko sintió un palpitar en su pecho que nada tenía que ver con el dolor de ser engañado. Su Rut estaba cerca. Lo había olvidado por completo. Entre las conferencias, los trabajos en clase y el trabajo que realizaba como escritor, había perdido por completo la noción del tiempo. Caminó sin rumbo hasta que encontró un parque iluminado y se sentó en una de las bancas solitarias.

《¡Mierda! Necesito comprar supresores y buscar un lugar para dormir...》

Frunció el ceño y rascó la parte de atrás de su cuello, en donde la marca que Ugetsu había puesto en él se estaba difuminando rápidamente. Era algo que hacía casi por hábito, como si, de alguna forma, la marca le causara cierta picazón. Tanto un omega dominante como un alfa de cualquier clase, podían marcar a su pareja, creando un lazo íntimo entre ellos y reclamando su dominio frente a otros posibles interesados. El lazo conllevaba compartir las feromonas del otro y los ciclos de celo pero, cuando la pareja no compartía mucho tiempo juntos la marca comenzaba a borrarse.

Justo eso último estaba pasando con Akihiko, hace meses que Ugetsu no había vuelto a casa, exactamente desde el último Rut de Akihiko, el cual sucedía casi cada 3 meses. Cada que ellos dejaban de verse por un largo lapso de tiempo Akihiko pasaba por un doloroso síndrome de abstinencia, pero eso no impedía que dejase que Ugetsu lo marcase de nuevo. Esta vez no sucedería, no volvería con Ugetsu y jamás se dejaría marcar de nuevo por él, sobre todo cuando el derecho de marca no era recíproco, Ugetsu jamás había dejado que lo marcase. La marca terminaría de desaparecer en un par de días y, después de eso sería libre nuevamente.

Sus dedos se enredaron entre su corto cabello rubio cenizo y tanteó el par de aros que adornaban su oreja izquierda. Recordaba que a Ugetsu le molestaba de sobre manera que llevase perforada la oreja izquierda, además de la perforación de su labio y la de su lengua; siempre insistía en que esa no era la imagen de un escritor famoso. Pero él no era tan famoso como Ugetsu afirmaba, además de que él escribía con un seudónimo y rara vez mostraba su rostro en las novelas gráficas que publicaba. Así que no les tomaba tanta importancia a las críticas de su novio ni a la insistencia de éste en que cambiase su aspecto.

Lágrimas corrieron alrededor de sus mejillas y frunció el ceño completamente frustrado, incapaz de comprender como es que la persona que más quería en este mundo le fallaba tan fácilmente. Era increíble como una sola decepción bastaba para que el amor se acabara.

Después de llorar por horas en el frio de la noche, tomó una gran bocanada de aire y se levantó de golpe, decidido a cambiar su vida.

Días después de dormir en un hotel y de tomar supresores de emergencia que le ayudaron a pasar más rápido su Rut, decidió volver a ese lugar al que llamó hogar por casi 5 años, solo para recoger sus cosas y su ropa. Mientras empacaba los pantalones que su hermano menor le regaló en navidad, Ugetsu entró en la habitación con una expresión desolada en su rostro.

—La marca ha desaparecido.

—Lo sé. —Akihiko evitó mirarlo a los ojos mientras terminaba de recoger sus cosas y salía de la habitación con ellas.

Ugetsu lo siguió hasta la puerta, su rostro se veía pálido y sus ojos marrones habían perdido su brillo. Casi parecía triste por su separación.

— ¿estás seguro de que...?

—Estoy decidido Ugetsu. —Akihiko lo interrumpió y abrió la puerta de entrada, sin siquiera mirar atrás —. Es lo mejor para ambos. Nunca estábamos juntos y, cuando lo estábamos siempre discutíamos. Creo que es suficiente para ambos.

Ugetsu soltó el aire contenido y habló lentamente.

—tienes un punto pero, —Ugetsu atrapó el borde de la camisa de Akihiko entre sus pálidos dedos —, nunca olvides que tú eres mi primer amor...

Akihiko dio media vuelta y sonrió, una sonrisa cargada de tristeza y nostalgia mientras se deshacía de la mano de Ugetsu.

—A mí me hubiese gustado ser el único.

Y con ese gesto le dijo adiós a su amor de juventud.

Después de llevar sus cosas hasta el hotel en donde se estaba quedando, Akihiko decidió que era un buen momento para volver a su hogar, una región llamada Adachi, perteneciente a la metrópolis de Tokio, allí buscaría un lugar para instalarse y estaría más cerca de su familia: su padre, su hermano y su madrastra, quienes siempre insistían en que fuera a visitarlos.

Suspiró mientras tomaba su teléfono y comenzaba a buscar algún agente de bienes raíces. Necesitaba mudarse urgentemente, sabía que en el futuro, le esperaban unas semanas llenas de dolor por la abstinencia de feromonas y, si se iba a revolcar en su miseria, preferiría hacerlo en un lugar seguro al que pudiese llamar hogar.

Por suerte, el agente con el que contacto, logró encontrar un buen departamento: era espacioso, con una sala y dos habitaciones completamente amuebladas, cocina equipada y un baño amplio. Akihiko tuvo que decirle adiós a una buena parte de su pago por regalías literarias pero, valía la pena la vista. El departamento estaba ubicado en el quinto piso de un barrio tranquilo y agradable que estaba bastante cerca de una universidad, es por eso que veía varios estudiantes caminando por las calles, también había algunos bares alrededor y tiendas de conveniencia, lo que le agradó bastante al escritor que Akihiko llevaba dentro.

No fue difícil para Akihiko llevar sus pocas pertenencias a su nuevo hogar, era un gran beneficio que el departamento ya viniese equipado con lo esencial, el solo tendría que llenarlo un poco más y estaría listo. Cuando miró alrededor de su nueva casa sonrió un poco aliviado, le dolía su ruptura con Ugetsu pero sabía que debía continuar, seguir adelante y ¿Quién sabe? Tal vez, encontrar a alguien que pudiese cambiar su vida.

El departamento tenía unas enormes ventanas que actuaban como una de las paredes de la sala y que daban vista hacia la calle, todo se veía agradable afuera, a pesar de estar en pleno otoño. Después de asomarse por un tiempo, por las ventanas, dio media vuelta y se dirigió hacia el pequeño pasillo que colindaba con la cocina y que llevaba hacia las habitaciones, y el baño. En la habitación más grande dejo acomodada su ropa, su laptop y varios de sus libros de investigación. Una vez ordenado todo, tomó su teléfono y pidió algo para comer, mientras que la comida llegaba pensó en tomar un baño, estaba cansado y afuera ya estaba obscureciendo, talvez más adelante saldría a recorrer las calles de su nuevo hogar y así ubicar algunos buenos lugares para comer y beber pero, por ahora solo pensaba en quedarse en casa.

Aún no le diría a su familia que había regresado a casa, quería esperar a que el síndrome de abstinencia pasara, pero sobre todo, enfocarse en curar la herida para así poder mostrarse más saludable frente a su padre y su madrastra.

Sonrió mientras secaba su corto cabello. Una vez que todo pasara invitaría a su hermano a pasar unos días en su nueva casa.

—A Mafuyu le va a encantar este lugar. —dijo para sí mismo, pensando en la dulce sonrisa de su hermano.

El síndrome de abstinencia pasó lenta y dolorosamente pero sobrevivió a ello como pudo, también ocupo de un tiempo a solas para sanar su dolor y decidió enfocarse en todo el trabajo que tenía acumulado. Pasó semanas dedicándose a continuar con el proceso de su siguiente novela gráfica y a crear el diseño de sus personajes, justo logró terminarla luego de meses de arduo trabajo y se estaba preparando para publicar lo que su editor había llamado su próximo éxito. Es debido a eso que, después de casi 6 meses de haberse establecido en su nuevo hogar, llamó por fin a casa.

— ¿Diga? —era la voz de su hermano. Mafuyu Sato.

Cuando Akihiko era aún un bebé, su padre, un alfa dominante, falleció en un accidente de tráfico, es por eso que su papá, un omega dominante, se encargó de criarlo solo, hasta que un día, conoció a una hermosa alfa, quien se encargó de conquistarlo hasta que su pobre padre cayó enamorado, aceptando casarse con ella. Justo cuando Akihiko Kaji, quien llevaba el apellido de su difunto padre como símbolo de respeto, cumplió 5 años, se enteró de que su papá iba a dar a luz a un nuevo miembro de la familia, fue así que, en tan solo unos cuantos meses, Akihiko pudo decirle hola a su nuevo hermanito.

Las personas nunca podían creer que Mafuyu fuese su hermano, debido a que no se parecían en nada físicamente y a que no llevaban el mismo apellido. Pero ellos lo eran y muchas veces la forma en que se entendían sin palabras, lo demostraba.

—Mafuyu, soy Aki —saludó efusivamente. Feliz de escuchar su voz.

— ¿Quién? —había un deje de aburrimiento en su voz. Más que nada, sonaba algo distraído.

—Tu hermano mayor —Aki rodó los ojos.

《Aquí vamos de nuevo...》sabía por dónde iba la cosa.

— ¿hermano mayor? ¿El mismo que me prometió visitarme para llevarme al parque de diversiones? Porque si es así, disculpa, pero te equivocaste de número, colgaré ahora.

Akihiko suspiró. 《La personalidad de Mafuyu es demasiado...》

—cine y parque de diversiones, este fin de semana que viene —ofreció sin siquiera dar explicaciones.

Hubo un largo silencio al otro lado de la línea antes de que Mafuyu volviese a hablar.

—palomitas y dulces incluidos, y... llevaré a un amigo conmigo.

— ¿un amigo? No me digas que llevarás a tu noviecito ese que tienes.

—él y yo pasamos página, ahora él está muy feliz viviendo el sueño extranjero.

—entonces... este chico ¿es tu nuevo amor?

Hubo un pequeño momento de silencio.

—voy a colgar.

— ¡muy bien! ¡Muy bien! —Akihiko alzó la voz, intentando que su hermano dejase de jugar con la línea telefónica —Trato, trato. Tu nuevo amante puede venir —no podía evitar burlarse de su hermanito.

—te estoy diciendo que es un amigo. Estudiamos juntos y es muy amable conmigo. Así que estoy tratando de ser paciente...

— ¿paciente?

—claro, no quiero que salga huyendo.

Aki sonrió, su hermano no era muy expresivo pero sabía lo que quería en su vida. Tal vez debería de aprenderle algunas mañas.

El fin de semana llegó rápido, Aki se despertó temprano, se vistió de lo más sencillo; con una camiseta negra, unos jeans desgastados y una chaqueta ligera. Afuera hacia un poco de calor debido a que estaban a inicio de primavera, al salir se tuvo que colocar una mano sobre el rostro, intentando cubrirse de los rayos del sol, mientras que con la otra mano sacaba de su bolsillo delantero las llaves de su motocicleta, el edificio tenía un estacionamiento cerrado al frente y cada inquilino tenía asignado un lugar. Tan natural como respirar, se montó en la confiable carroza de metal, la encendió, se colocó el casco y salió de su casa, rumbo al parque de diversiones. Akihiko llegó a tiempo al punto de encuentro con su hermano. Había estacionado la moto en el aparcamiento así que tuvo que caminar un poco hasta la entrada del parque. Su pequeño diablillo aun no llegaba, ya habían pasado alrededor de 5 minutos y estaba a punto de llamarlo al móvil cuando alguien palmeó ligeramente su espalda.

Al darse media vuelta se encontró con la inexpresiva cara de su hermano Mafuyu, quien era seguido de cerca por un chico de cabello obscuro, más alto que Mafuyu y con una cara muchísimo más expresiva que la de este.

— ¡oh! Bienvenido hermanito, llegas tarde. —Akihiko le regaló una enorme sonrisa mientras le revolvía el cabello.

Su cabello ya está bastante largo. Pensó que ese look desarreglado, con mechones de cabello alrededor de su cara se le veía bien.

Mafuyu mantuvo la palma de su mano en alto y la sacudió a manera de saludo, sus ojos, de un color salmón muy parecido al tono de su cabello, lo observaban con una chispa de aburrimiento, pero sobre su cara había una delicada sonrisa.

—Yo no llegue tarde, tu llegaste muy temprano —dijo como quien no quiere la cosa y se encogió de hombros.

El chico que acompañaba a Mafuyu se adelantó en ese momento y lo saludo con una inclinación ligera de la cabeza.

—buen día señor, soy Ritsuka Uenoyama, amigo de Mafuyu. —Su voz sonaba realmente seria y había un ligero toque de nerviosismo —. Gracias por invitarnos el día de hoy.

—Puedes llamarle Uenoyama, casi nunca usa su nombre —informó Mafuyu.

Akihiko trató de verse un tanto imponente cuando lo barrió con la mirada, pero cuando notó el rubor en sus mejillas soltó una ligera carcajada y se acercó al chico, hasta poder palmear ligeramente su hombro.

—mucho gusto Uecchi y por favor, no me llames señor, no soy un anciano...

—simplemente eres mayor que nosotros por 5 años —Mafuyu se encargó de dar una observación innecesaria mientras apartaba la mano de Akihiko del hombro de Ritsuka.

Solo en ese momento, Akihiko se dio cuenta de un peculiar aroma entre ellos. Su mente se quedó en blanco; algo le decía que ese aroma era importante.

—chicos... ustedes... —olfateó de forma nada discreta el espacio entre él y los adolescentes, inclinándose hasta quedar a la altura de los chicos, quienes eran más bajos que él por lo menos por una cabeza —de casualidad, ¿ustedes pasaron por alguna cafetería antes de venir aquí? —ese ligero aroma era inquietantemente agradable. Para Akihiko era como oler los granos de café recién tostados, listos para preparar la tan deseada bebida caliente, además de que estaba acompañado del aroma que desprendía el pan recién horneado. Desprendía calidez y hogar.

—Oliendo así a un par de adolescentes... —murmuró Mafuyu, mientras retrocedía y empujaba a Ritsuka lejos de la nariz curiosa de su hermano mayor —, eres un alfa muy descarado, hermano.

Akihiko frunció el ceño y se enderezó por completo.

—Lo siento por eso. —colocó la mano frente a su nariz, evitando que el aroma extraño siguiese llegando hasta su sentido —. Es sólo que huele a feromonas bastante extrañas, como a café recién hecho, pero no parece que sean ustedes, tu no hueles así Mafuyu —señaló, su hermano olía a goma de mascar sabor cereza, aunque para él, era como si la goma de mascar ya hubiese sido masticada varias veces, en conclusión, no era agradable —y dudo que Uecchi huela de esa manera... después de todo, eres un alfa ¿me equivoco? No soltarías tus feromonas así como así...

— ¿estás diciéndome que los omegas si somos tan imprudentes? —Mafuyu parecía bastante tranquilo pero la energía que desprendía era digna de un omega dominante y arrogante.

—claro que no, —Aki levanto las manos frente a él a modo de defensa —, lamento haberlo dicho así, solo quería aclarar que un olor así no lo pude haber percibido de Uecchi.

Uenoyama se acercó a Mafuyu y le puso una mano sobre el hombro.

—Mafuyu —el omega dejó de hacerle muecas a su hermano y miró dulcemente a su amigo.

—Dime —sonrió ligeramente.

Ritsuka suspiró divertido y negó lentamente.

—nada, descuida. Volviendo al tema... —Uecchi se olfateó a sí mismo mientras Akihiko terminaba su disculpa —no, no soy yo —cayó en la cuenta del aroma descrito y volteó a ver a Mafuyu con el ceño fruncido —pero creo saber a qué te refieres con el aroma.

—Mafuyu no es el que huele así —Akihiko estaba 100% seguro.

—No lo es —confirmó Uecchi pero señaló lo que Mafuyu traía puesto —pero seguro que es el suéter que te prestó el profesor Haruki, Mafuyu.

— ¿Haruki? —Akihiko se acercó hasta su hermano y notó que traía una prenda algo grande para él, un suéter cerrado y ligero de color arena. — ¿Quién es ese tal Haruki?

Uecchi respondió en lugar de Mafuyu mientras él intentaba separarse de la nariz de Akihiko.

—Es nuestro tutor privado. Nos ayuda con las tareas de historia.

—así que, tutor privado ¿eh? —Aki frunció el ceño, ese aroma le provocaba mucha curiosidad —y es un omega —no era pregunta, sino afirmación.

—Lo es —respondió Uecchi nuevamente, cuando Mafuyu retrocedió hasta quedar detrás de él —de hecho es uno dominante, como Mafuyu —señaló al chico detrás de sí —es por eso que conectaron tan bien desde un principio.

Akihiko dejo de perseguir a su hermano y centro toda su atención en Ritsuka, sonriendo como si nada.

—oye Uecchi, perdona, ¿puedo llamarte Uecchi? —El aludido asintió bastante tranquilo —. Bien, me gusta —sonrió amable —y, ahora, ¿por qué mi hermanito trae el suéter de su tutor? ¿Le pasó algo a su ropa?

Mafuyu se asomó por el costado de Uecchi y dijo con indiferencia.

—está mañana tuvimos una clase con el profesor, normalmente nos ofrece un té y galletas, pero al parecer, soy un poco torpe porque derramé mi té sobre toda mi camiseta, es por eso que el profe Haru me prestó su suéter. Ahora, ¿podemos dejar esta conversación tan banal a un lado y entrar al parque? —hizo un ligero puchero, pero lo suficientemente bueno para que los dos alfas que lo acompañaran hicieran todo lo que él pedía.

Akihiko pagó las entradas y le prometió a su hermano comprarle una camiseta dentro del parque para que se pudiese cambiar la prenda que llevaba puesta. Pensó que dejaría la incertidumbre de esas feromonas para otro día, en ese momento solo importaba pasarla bien con su hermano.

Durante el día le comentó a Mafuyu todo a cerca de su cambio de residencia y de cómo ya había terminado si relación con Ugetsu. Mafuyu lo apoyó, a pesar de que Ugetsu le agradaba, sabía que lo mejor para ambos era seguir adelante y le hizo prometer a Akihiko que le mostraría su hogar la próxima vez. Akihiko aceptó en seguida y también le extendió la invitación a Uecchi, quien se mantenía sereno y amable todo el tiempo.

Después de divertirse en el parque y de que Uecchi vomitara el desayuno luego de subirse a la montaña rusa, fueron a un cine cercano y vieron una película de zombies y metralletas que puso bastante nervioso a Ritsuka. Akihiko notó que intentaba hacerse el valiente frente a Mafuyu pero era malo disimulando, aun así, Mafuyu tomó discretamente su mano durante la película y fingió estar algo asustado.

Aki entre cerró los ojos al notar la acción de su hermano.

《Chico listo》 Pensó divertido.

La película terminó sin más percances y Akihiko se divirtió mucho observando a ese par de adolescentes. Se notaba a leguas que Uenoyama se desvivía por Mafuyu y que Mafuyu aceptaba todo lo que Uenoyama trataba de hacer por él. Eran un par muy gracioso.

Aki los acompaño hasta la estación de metro cercana y se despidió de ellos muy felizmente. Después regresó al estacionamiento del parque por su motocicleta; pensaba volver a su casa pero, cuando vio que apenas eran las 7 de la noche, decidió que no estaría nada mal pasar por algún bar cercano y tomar unos cuantos tragos.

Es así como terminó en un bar bastante agradable, la iluminación era buena y los colores tierra lo hacían ver moderno y relajante. Decidió que podía dejar su moto en el estacionamiento del lugar por esa noche y al día siguiente regresar por ella. Así no tendría que preocuparse por moderar sus tragos.

Llevaba 3 tarros de una buena cerveza recomendada por el bartender, cuando de repente, sintió la cabeza pesada y el calor invadió su cuerpo. Podía oler una feromona muy familiar en el aire, estaba cerca de él y comenzaba a marearlo en su asiento.

No entendía que le estaba pasando, de repente se sentía muy extraño y no podía creer que con 3 tarros de cerveza se hubiese embriagado. Algo más le estaba pasando a su sistema. Algo en el ambiente estaba acabando con su buen humor.

Como pudo pago sus tragos y decidió que era un buen momento para salir y tomar aire fresco pero apenas y pudo llegar a la acera de afuera cuando su cuerpo comenzó a palpitar, bastante febril e inquieto. Se puso en cuclillas, como si en cualquier momento fuese a vomitar y, con ambas manos, se tocó la cabeza caliente.

《¿Qué rayos me sucede? Se supone que mi Rut no comienza sino hasta después de 2 meses...》

Estaba teniendo todos los síntomas de un celo pero, según sus cálculos aún faltaban casi mes y medio para que su Rut llegase, pero ahí estaba; jadeante y con la necesidad fluyendo a través de su sangre, de pronto, alguien a sus espaldas le tocó ligeramente el brazo.

—oye ¿te encuentras bien? ¿Puedes levantarte? —una voz tranquila y armoniosa sonó detrás de él.

Lo malo es que no fue lo único que percibió de la persona que se encontraba a sus espaldas.

Ese aroma, ese dulce aroma a café y pan horneado...

**************************************

Haruki se miró en el espejo del baño público por tercera o cuarta vez y tocó de nuevo las puntas de su cabello castaño claro que le llegaba no más lejos de los lóbulos de sus orejas.

Frunció el ceño algo indeciso y sus ojos marrones brillaron.

—esta muy corto... —susurró para sí mismo.

Hace poco le había pedido a uno de sus amigos que le ayudase con un cambio de look. Quería empezar su último año de la maestría en literatura con un pequeño cambio en su apariencia. Ya había perdido bastantes años de su vida amorosa a causa de sus estudios y su trabajo y, creía que ya era tiempo de buscar el amor de nuevo, tal vez al conseguir un nuevo estilo y volver a tomar seguridad en sí mismo podría mejorar sus relaciones personales.

Suspiró cansado. Volvió a arremangarse su camisa color mostaza y estiró la camiseta blanca que traía debajo.

Todo era culpa de los alumnos que tomaban tutorías con él, a pesar de no ser tan mayor, ellos con sus amoríos juveniles, lo ponían nervioso, con ganas de tener a alguien a su lado que se ofreciese a pasar más de una sola noche junto a él.

Su amigo, Take, lo instó a visitar su bar esa noche en un par de citas a ciegas. Según él, muchos jóvenes y guapos alfas visitaban ese lugar y quería presentarle a alguno de ellos.

《¡Pff! Si, como no.》

Take seguía sin comprender que lo suyo nunca había sido ligar abiertamente, después de todo siempre se consideró una persona bastante aburrida y exigente con respecto a lo que quería en una relación. Al menos eso es lo que su ex le dijo para terminar con él.

Dejó de mirar su cabello corto y suspiró derrotado antes de salir del baño. Esta noche había sido una pérdida de tiempo, el conocer a alguien que no te ofreciera llevarte a su cama la primera vez que se conocían había sido un fracaso.

Cuando las citas a ciegas no funcionaron, acepto quedarse un poco más y beber unos cuantos tragos, invitados por su amigo Take, mientras le platicaba del fiasco que habían sido sus citas y de cómo cada alfa que se le había acercado esa noche lo había invitado a su departamento apenas y se habían dado sus nombres.

《¿Qué no había un alfa decente que al menos intentara llevarte a una cita normal en lugar de liberar sus feromonas como todo un cavernícola?》

Cruzó la barra del bartender y volvió a la mesa que había estado compartiendo junto a su buen amigo Take. Un beta agradable y vivaracho que tenía una gran pasión por la fotografía y el alcohol. Era un chico agradable y divertido, bastante alto y algo fornido. Su obscuro cabello estaba atado en una pequeña coleta hacia atrás y sus lentes ocultaban esos pequeños ojos alegres.

—tardaste demasiado, ¿seguías mirando tu cabello en el espejo amigo? —sonrió un tanto divertido, mostrando sus perfectos dientes blancos y haciendo que sus lentes se movieran cuando arrugó la nariz en una mueca graciosa, cosa que hacía para levantarle el ánimo a su lindo amigo.

—es bastante incómodo tenerlo tan corto —barrió sus dedos a través de su cabello de forma nerviosa y sonrió un poco inseguro.

— ¡vamos amigo! No te preocupes tanto. Te ves muy bien. —unas cuantas palmadas de Take en el hombro hicieron que Haru se tambaleara en su silla.

—Si... bueno, tendré que acostumbrarme, después de todo, lo hecho, hecho está. —se encogió de hombros y se reacomodó en la silla.

En ese momento, un omega pasó al lado de ellos y se detuvo junto a la silla de Haruki.

—oye, disculpa, creo que no te has dado cuenta pero estas desprendiendo un poco de tus feromonas —informó de una forma muy educada.

Haruki se sorprendió de no haberlo notado antes y se olisqueo el dorso de la mano. Justo como el chico omega había dicho, sus feromonas estaban reaccionando un poco.

《Seguramente es debido al ambiente del bar y a que ya he bebido demasiado además, mi celo está cerca. 》

Haru le agradeció al omega por haberle informado y procedió a sacar los supresores de la pequeña mochila que traía consigo. De no ser por el chico, en pocas horas la hubiese pasado mal. Sobre todo en un bar tan lleno de alfas.

Take decía que los alfas jóvenes eran su mejor clientela, para un beta estaba bien, pero para un omega como Haru, podía tornarse algo incómodo.

Suspiró por milésima vez en la noche mientras tomaba sus supresores. Era difícil pasar el rato con su amigo en su negocio.

— ¿en qué piensas tan desanimadamente? —Take lo observó mientras bebía de su vaso de cerveza.

—en que la próxima vez, te invitaré a tomar un café en lugar de venir a la boca del lobo —bromeó.

— ¡oye! Mi negocio es agradable y además, yo estoy aquí para cuidarte —sonrió confiado.

Haru sonrió agradecido pero se dio cuenta de que era momento de retirarse y volver a casa, aun olía un ligero rastro de sus feromonas, que insistían en salirse de su control, y sabía que los supresores tardarían un poco antes de hacer efecto. Le dio la noticia a su mejor amigo y comenzó a recoger sus cosas, prometiéndole a Take que lo contactaría al día siguiente.

Take se levantó también de su asiento y lo siguió hasta la entrada del lugar, quería ofrecerse a llevarlo pero no podía manejar en su estado. Haruki le aseguró que no era necesario y que caminaría un rato antes de tomar un taxi. Aún era un poco temprano y había mucha gente en la calle.

Se despidió de su amigo y comenzó a caminar tranquilamente, sin embargo, algo llamó su atención a tan solo unos pasos del bar. Un chico rubio estaba de espaldas a él, se quejaba mientras se mantenía en cuclillas en medio de la acera y frotaba su cabeza con ambas manos.

Haru, una persona que siempre había sido demasiado amable con el mundo que lo rodeaba, se detuvo detrás del joven y le tocó el hombro, intentando llamar su atención.

—oye, ¿te encuentras bien?, tu... —pudo percibir un ligero aroma a feromonas, seguro de que el chico había bebido demasiado — ¿Puedes levantarte? —el joven en el suelo ladeó ligeramente la cabeza y miró de reojo a Haruki.

Al hacer ese movimiento, pequeño pero brusco, Haru pudo percibir mucho mejor su aroma.

Chocolate y almendras... olía maravillosamente bien. Tan bien, que casi se le doblan las rodillas.

《Este hombre, es un alfa dominante y... está entrando en su Rut... 》

Haru frunció el ceño, cubrió su boca y nariz con una mano y se dio cuenta de que la situación era un poco preocupante; él, como omega dominante, estaba reaccionando demasiado rápido a las feromonas del alfa dominante, así que otros omegas que anduvieran por esos rumbos tendrían muy mala suerte si se topaban con un alfa como él en su Rut.

El chico en el suelo cubrió su rostro con las manos y observó a Haru a través de los espacios entre sus dedos. Haru no podía mirar bien su rostro pero, se dio cuenta de que era un chico atractivo y masculino. Su mano seguía sosteniéndolo del hombro pero cuando estaba a punto de retirar su toque, el alfa le contestó por fin.

—Por favor, ayúdame a conseguir un taxi... —jadeó —debo... ir... casa... —respiró profundamente —inhibidores...

Haru abrió los ojos sorprendido por el tono tan profundo de la voz masculina y asintió lentamente, un poco embelesado.

—en seguida te ayudo. Estas entrando en tu Rut —no sabía si estaba siendo impertinente o no, pero solo trataba de ayudar — ¿traes algún inhibidor de emergencia contigo?

El hombre retiró las manos de su rostro, llevándose un poco de sudor consigo, y sacudió la cabeza en ademán negativo. Tenía el rostro muy rojo y estaba jadeante pero con la ayuda de Haru logró enderezarse lo suficiente para poder recargarse en la pared de un edificio.

—Descuida —Haru trató de mantener la calma, solo necesitaba enviarlo a su casa en un taxi y su ayuda habría terminado —todo estará bien.

Haru observó a través de la calle y logró hallar un taxi, lo detuvo y le pidió esperar para poder llevar al guapo alfa hasta el asiento trasero, por desgracia, cuando volvió por el hombre, éste estaba más inconsciente que consciente y, por más que trataba de despertarlo no hubo gran éxito. Haru tocó su rostro y notó que la temperatura corporal continuaba subiendo, eso significaba que faltaba muy poco para que el alfa entrara en celo. Intentó buscar entre la ropa del desconocido una tarjeta de identificación que le diera alguna pista de cuál era su domicilio, sin embargo, la única tarjeta que traía consigo tenía una dirección bastante retirada del bar. Al menos pudo conocer su nombre, Akihiko Kaji, era un bonito nombre pero eso no importaba por ahora ya que, sin una dirección correcta, estaba en un aprieto. Suspiró y frunció el ceño completamente impotente.

《¡Demonios! ¿Por qué alguien que vive tan lejos estaría deambulando hasta estos rumbos? ¿Ahora qué puedo hacer? No lo puedo dejar tirado en la calle...》

Haru seguía frunciendo el ceño hasta que recordó algo. A unas cuadras de ahí había un motel. Podría llevarlo hasta allá y pedir unos inhibidores de alfa en la recepción, le daría los inhibidores y lo dejaría descansar en la habitación. Era un buen plan pero tendría que darse prisa, por ahora el hombre estaba intentado retener sus feromonas con todas sus fuerzas pero muy pronto perdería toda conciencia y se podría volver peligroso.

Gracias al amable conductor, logró llevar a Akihiko Kaji hasta el taxi y pidió que los llevase hasta el motel. Haru se sentó junto al apuesto rubio en el asiento trasero y éste comenzó a frotar su rostro contra el brazo de Haru. El omega se estremeció de pies a cabeza y abrió la ventana del auto para evitar las feromonas a toda costa.

—Es delicioso... —murmuró débilmente Akihiko.

Haru intentó tranquilizar sus propios sentidos y palmeó ligeramente el dorso de la mano alfa.

—Tranquilo, ya casi llegamos a un lugar seguro, por favor, resista un poco más.

Llegaron al motel en tiempo récord y Haru consiguió rápidamente una habitación, le pidió a uno de los encargados que le ayudase a llevar al hombre que se aferraba a su camisa hasta la habitación y, de paso, le encargó que consiguiese algunos inhibidores, por suerte, el joven ayudante le explico que había inhibidores dentro del cajón de la mesita de noche, después de darle esa información, se disculpó y tuvo que dejarlos en la entrada de la habitación, él era un alfa y sentir las feromonas tan poderosas del otro hombre lo estaban poniendo enfermo. Haruki suspiró resignado y agradeció al chico mientras intentaba cargar con todo el peso del hombre. Cuando Haru logró llegar hasta la enorme cama con sábanas blancas ya casi no podía respirar bien, acomodó a su nuevo amigo en la cama lo mejor que pudo, teniendo en cuenta que el alfa era mucho más alto que él y de que era puro musculo pesado.

Al parecer, el sentirse en un lugar seguro, permitió que el alfa, inconscientemente, dejara de reprimir sus feromonas y, el olor a chocolate y almendras llenó la habitación.

Haru soltó un fuerte jadeo que nada tenía que ver con el alivio de al fin soltar el peso extra y si todo con lo delicioso de ese aroma, sus piernas se volvieron de gelatina y tuvo que sentarse por un momento.

—lo siento —murmuró el hombre en la cama, había recuperado un poco la conciencia pero no se veía nada bien, sus ojos estaban cerrados y su rostro estaba rojo, además, sudaba demasiado y su respiración era errática —por favor, debes de salir de aquí, rápido. No creo que pueda controlarlo más.

Evitó respirar profundo, aun con la medicina que se tomó, podía sentir las feromonas de alfa intentando atraerlo y embelesarlo.

—Me iré en cuanto se tome los inhibidores... — le dijo con voz temblorosa.

《Solo resiste un poco más...》

Él era un omega dominante así que podía soportar durante más tiempo la atracción que provocaban las feromonas del alfa, sin embargo, este hombre era un alfa dominante, así que era mucho más difícil mantenerse estable después de oler semejante aroma.

El cuarto estaba a obscuras así que Haru encendió la lámpara de mesa al lado de la cama, tomó la botella de agua que traía consigo y sacó la medicina para alfas. El hombre en la cama estaba frunciendo el ceño y jadeaba repetidamente, sus ojos seguían cerrados y su respiración era errática. Sabía que era peligroso estar tan cerca de un alfa en esa situación pero, ese hombre le provocaba un sentimiento de empatía que difícilmente Haru comprendía. Cuando lo tomó de la nuca para levantarlo un poco y darle las pastillas pudo sentir como la piel estaba casi hirviendo.

Con cuidado logró darle los inhibidores e hizo que tomara el agua. Una vez terminado el trabajo, decidió que si o si, ye debía de salir de ahí, el aire era cada vez más pesado e insoportable y ahora el hombre estaría a salvo. Lo observó una vez más, admirando lo apuesto que era.

Gran error.

En ese momento, el alfa abrió los ojos, ojos dorados y penetrantes, justo como los de cualquier alfa en celo, y el omega supo que se había metido en un gran problema.

Recordó lo que Take siempre le decía: tú y tú buen corazón un día te meterán en problemas.

《Mierda...》

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Akihiko escuchaba una suave voz hablarle y tocarlo, percibió como la persona que olía a café y pan francés lo ayudaba a llegar a un lugar cómodo, y también como lo había ayudado a tomar medicina. Sin embargo no había podido ver quien era debido al estupor que le estaba provocando el celo.

Frunció el ceño, no entendía que era lo que estaba sucediendo con su cuerpo pero no le importaba, el aroma reconfortante que había en el aire lo tranquilizaba al punto de querer ronronear como un gatito.

Aki trató de agradecerle al desconocido y también de advertirle que no se quedará más tiempo a su lado, pronto perdería toda conciencia y sabía que, teniendo a un omega tan dulce como ese a su alcance, no dudaría en tomarlo.

Sabía que tenía que resistir, tratar de no mover ni un solo musculo, y aferrarse a lo poco que le quedaba de conciencia pero, un solo movimiento brusco de parte de su salvador hizo que todo su autocontrol se fuera por la borda. Pronto, tomó una gran bocanada de aire y abrió los ojos, sediento por encontrar a su presa. Pudo percibir como el omega de piel clara y ojos castaños se quedaba totalmente inmóvil por unos segundos para acto seguido, tomar lentamente su mochila del suelo y retroceder con la misma lentitud hasta la puerta.

Era un chico de rostro agradable y figura esbelta, su cabello y ojos eran de un tono castaño claro y por lo que podía observar, era un poco más bajo que él. También lucia más joven que él.

Pudo notar como el joven se dirigía con cautela hasta la puerta de la habitación, pero Akihiko no iba a permitir que su presa escapara así que, llenó todo el lugar con sus feromonas, lo que provocó que el omega temblara y cayera sobre sus rodillas, jadeando y temblando como una gelatina.

Inmediatamente Akihiko se levantó de la cama y caminó con brusquedad hacia el delgado cuerpo que jadeaba en el suelo, su instinto le pedía que tomase a ese cuerpo caliente y suave y lo llevase a su cama. De prisa, se agachó frente al omega, tomó una de sus manos y lamió el dorso de ella para, a continuación, restregar la pálida muñeca contra su nariz y su mejilla.

—Delicioso, delicioso —repetía varias veces mientras continuaba restregando la piel del omega contra su cara —tu aroma es exquisito... tan delicioso... —volvió a lamer parte de la piel expuesta frente a su cara y pudo sentir como el omega temblaba. —No quiero lastimarte, no quiero asustarte, pero hueles tan... bien... quiero hacerte sentir bien... —pronunció palabras erráticas mientras se sentaba en el suelo y tiraba del tembloroso cuerpo hacia su regazo —muy bien... —hundió su rostro en el suave cabello y olfateó.

Trató de acomodar al joven hombre a horcajadas sobre él y restregó sus caderas contra las del omega. Estaba tan duro que creyó que su pantalón explotaría.

Un gemido salió de los labios del omega y sintió un aliento caliente contra su cuello cuando el chico habló.

—No debería de hacer esto —débiles manos se aferraron a su camiseta y el cuerpo tembloroso intentaba acercarse mucho más a él —esto no es correcto... pero por favor, por favor...

El alfa no sabía porque suplicaba su compañero, ¿quería que lo soltase, o quería que continuará tocándolo?

Sin siquiera pensar en una respuesta giró entre sus brazos el delicado cuerpo y comenzó a besar y morder todo el pálido cuello mientras sus caderas continuaba moviéndose pero ahora contra el suave trasero del omega. Podía sentir como sus cuerpos se frotaban íntimamente uno contra otro, el omega se frotaba arriba y hacia abajo contra esa dura parte del cuerpo alfa. La sensación era explosiva y agradable, tanto que siguió frotándose contra ese suave y delicioso trasero; mas rudo, más fuerte, más rápido... solo quería seguir sintiendo esa cercanía que percibía tan familiar.

Escuchó los gemidos provenientes del omega y sonrió, satisfecho de saber que él también lo estaba disfrutando. Hundió su rostro contra el pálido cuello y aspiró profundamente, ese chico olía increíble, era el desayuno perfecto y Akihiko quería comerlo por completo. Sintió como los colmillos de alfa le comenzaban a picar, deseosos de enterrarse en la inmaculada piel.

《Mío, mío. Es mío, lo quiero para mí, mío y de nadie más...》 los pensamientos de Akihiko eran erráticos y muy en el fondo sabía que algo se le estaba pasando por alto pero simplemente las feromonas no le permitían entender qué, lo único que sabía es que ese omega era para él y que lo necesitaba más a cada segundo.

Comenzó a repartir besos y lametones por cada pedazo de piel que pudo encontrar. Una de sus manos se encargó de girar el rostro del chico hacia él mientras continuaba con su camino de besos hasta que pudo poseer los dulces labios de su compañero; el pequeño triangulo de barba que sentía bajo el labio del omega le hizo cosquillas cuando abrió su boca para introducirle la lengua y probar su sabor. Mientras tanto, la otra mano del alfa se aferraba a la ropa del chico en sus brazos, buscando una manera de deslizarse debajo de ella y poder tocar la delicada piel que lo esperaba.

Los gritos y gemidos llenaron la habitación y los movimientos de caderas se volvieron demasiado erráticos en el momento justo en que las manos del alfa encontraron los duros pezones del omega. El omega no se había quedado por completo quieto; simultáneamente seguía los movimientos del cuerpo dominante y sus manos se alzaban hacia atrás, aferrándose al corto cabello rubio, acercándolo y alejándolo constantemente, deseoso de continuar con el acto pero al mismo tiempo impaciente por acabar.

Akihiko, rápidamente desabrochó los pantalones del omega y, mientras una de sus manos se acercaba rápidamente al miembro duro del chico, la otra mano se escurría por el trasero del omega, hasta encontrar ese rincón caliente y húmedo que pedía a gritos ser llenado. Introdujo fácilmente dos dedos dentro de su interior y su pobre omega soltó un grito ahogado. Akihiko continúo tocando extasiado el cuerpo febril mientras que liberaba su duro miembro del confinamiento de sus pantalones e instaba al omega a que lo tocase con sus manos. El chico, envuelto por una bruma de necesidad obedeció todos los movimientos que Akihiko le mostraba y tocó delicadamente el pene del alfa. Y así, después de roces irracionales, llevados de la mano por la lujuria y el calor, los cuerpos febriles continuaron moviéndose y tocándose hasta que llegaron a un punto culminante en el que explotaron juntos.

Akihiko había cerrado los ojos pero al momento de correrse los abrió de nuevo al darse cuenta de que sus dientes habían atacado la parte de atrás del cuello omega, sin darse cuenta había marcado al joven que le había salvado esta noche.

Estaba un tanto desorientado pero completamente listo para una siguiente ronda, aun así, después de haberse dado cuenta de lo que había hecho y de observar el rostro sonrojado de su compañero, con esos dulces ojos llenos de lágrimas, recuperó un poco de su cordura y con sus manos empujo al pobre omega lejos de su cuerpo.

—Vete —dijo con la voz contenida —no creo que me pueda controlar una segunda vez... ¡corre!

Las respiraciones de ambos eran agitadas y Akihiko estaba intentando luchar contra todo instinto que le incitaba a atrapar al omega frente a él y cogérselo por cada rincón de esa habitación. El pobre chico reaccionó a la última palabra que Akihiko grito y salió entre tropezones por la puerta de la habitación.

Apenas y la puerta se cerró entre ellos Akihiko se levantó, listo para correr tras el omega pero se detuvo en la manija de la puerta. No quería lastimarlo de nuevo, suficiente tenía con haberlo mordido...

Le tomó varios minutos recuperar un poco de control.

Akihiko trataba de procesar todo en su mente, la cual se estaba volviendo extrañamente un poco más lúcida.

Frunció el ceño.

Esta era otra cosa más que necesitaba su atención. Dudaba que los supresores de emergencia que tomó hubiesen hecho efecto tan pronto como para terminar con su Rut tan fácil como había aparecido esa noche.

《Yo... yo mordí a un omega. Marqué a un omega del cual no conozco nada más que su olor. 》

Akihiko sentía todo su cuerpo temblar y pudo percibir como la sangre abandonaba su rostro. Seguía buscando respuestas a todas sus acciones de esa noche, lo malo es que, cuando comenzó a encontrar las respuestas que justificasen los hechos, se negaba a creer que algo así le estuviese pasando.

Primero. El día de hoy se expuso a feromonas extrañas que parecían rogar su atención.

Segundo. Justo después de beber comenzó a formarse su celo, el cual aún no tenía por qué llegar.

Tercero. Conoció a un omega, quien lo ayudo en su momento difícil y él lo marcó durante un ataque de feromonas.

El alfa iba uniendo las piezas y se tocó la frente mientras caía hacia atrás en el duro suelo de la habitación, completamente impactado.

Destino. Es la única palabra que se le podía venir a la mente. Acababa de encontrar a su destinado y lo había marcado, antes de dejar que se le escapara entre las manos.

Así que, ahora tenía que encontrar a su omega, antes de que comenzara el estúpido síndrome de abstinencia.

Recargó su peso hacia atrás, sobre sus manos. Seguía pensando en toda la loca situación, cuando sus dedos tocaron un objeto extraño.

Era una mochila, seguramente era del chico al que tontamente había dejado ir.

La recogió del suelo, esperando encontrar en ella alguna información acerca de su destinado. Miró en el interior pero solo encontró un par de libros de historia y una libreta con apuntes, no había nada que le dijese quien era el dueño de la mochila ni en donde podría localizarlo.

Mientras hojeaba la libreta, se dio cuenta de que un pedazo de papel se caía al suelo. En esta venia un pequeño boceto de un anuncio que hablaba acerca de ofrecer tutorías de historia y otras ciencias sociales, y al reverso de éste venia escrito un número de teléfono.

¡Eureka! Al fin una pista. Tomó su teléfono y guardo el número escrito en el papel. Decidió que ese era un buen indicio para poder encontrar a su omega pero no podría llamar en ese mismo instante, tendría paciencia hasta mañana, dándole un poco de espacio al omega antes de intentar contactarlo, probablemente se sentiría incomodo si un desconocido le hablase a altas horas de la noche para decirle que es su destinado.

Asintió firmemente. Esa noche dormiría ahí y, a la mañana siguiente, cuando regresase a casa, llamaría a ese número de teléfono, esperando que sea el del omega. Le pediría disculpas por lo ocurrido el día de hoy y le preguntaría por una cita para hablar las cosas y poder devolverle la mochila. Ese sería un buen plan en definitiva, así que por esa noche simplemente trataría de descansar un poco en ese cuarto de hotel.

Al día siguiente Akihiko dejó la habitación de hotel temprano en la mañana. En recepción le informaron que la persona que había llegado con él había pagado la noche, sin embargo no podían darle ninguna clase de información debido a las leyes de privacidad de datos.

Sabía que no podía hacer nada más así que agradeció a la persona que lo atendió y comenzó su regreso a casa. Primero que nada pasó por su motocicleta al estacionamiento en donde la había dejado. Después se dirigió a su casa y, una vez dentro, se dispuso a marcar el número de teléfono escrito en el papel. Sin embargo, nadie respondió al otro lado de la línea.

La única pista que tenía y se esfumó tan fácil como llegó...

No le iba a quedar más remedio que volver al hotel y al bar con la esperanza de que su omega se haya dado cuenta de que no se había llevado su mochila.

Akihiko seguía pensando en la mala suerte que tenía cuando de pronto recibió una llamada en su teléfono. Él recogió el aparato con la ilusión de que, quien llamase fuese el número que acababa de marcar pero para su fortuna, quien llamaba era su hermano menor.

Ni siquiera le dio tiempo de contestar adecuadamente la llamada cuando en la otra línea se escuchó la voz de Mafuyu casi opacada por las voces de fondo.

—hermano, ¿estas ocupado mañana en la tarde? —preguntó rápidamente.

—la verdad no, no tengo nada que hacer pero —soltó un triste suspiro —ahora mismo no estoy con el mejor de los ánimos... así que no puedo ir a ningún lado.

—no se trata exactamente de eso hermano. Quería saber si podrías prestarme tu casa por al menos un par de horas.... ¡ey, mamá! ¿Podrías bajar el ruido de la televisión? Por favor.

De repente, las voces de fondo se callaron.

— ¿Por qué? ¿Con quién planeas venir? —Akihiko trato de insinuar a Uenoyama en el favor que le pedía su hermano.

—No se trata de eso —bufó al otro lado de la línea y Akihiko casi podía jurar que Mafuyu había rodado los ojos de forma aburrida —necesito un espacio tranquilo para tomar mi clase de tutoría y, en casa de nuestros padres no puede ser, como ya te habrás dado cuenta...

— ¿tutoría? ¿Por qué necesitas un lugar?

—bueno... pues resulta que el departamento de nuestro tutor tiene rotas las tuberías del agua así que sufrió una pequeña inundación. Me llamó diciendo que no iba a poder dar clases durante toda esta semana así que le preguntamos si estaría cómodo dándonos las tutorías en algún otro lugar...

—y pensaste que mi departamento sería perfecto para la causa, ¿no?

—correcto. ¿Podrías hacerle este favor a tu hermano? —a leguas de ahí se podrían notar los ojos de cachorro que Mafuyu intentaba poner para darle la interpretación a su voz.

Akihiko acarició su frente y suspiró resignado. Su hermano siempre conseguía lo que quisiese de él.

— ¿un par de horas, dices?

— ¡si! —sonaba bastante entusiasmado. Seguramente debido al hecho de que podría pasar más tiempo con Uenoyama fuera de la escuela.

—está bien, ¿mañana a las 6 de la tarde te parece bien? —se encogió de hombros.

—me parece más que perfecto ¡gracias hermano! Eres el mejor.

En seguida de eso colgó el teléfono.

Cielos... su hermano era imposible.

Akihiko se pasó todo el día preocupado por el omega al que no podía encontrar, intentó pasar por el hotel y cerca del bar a preguntar si alguien sabía algo del chico que lo había ayudado pero no obtuvo nada. Así que se tuvo que ir a la cama con la sensación de impotencia atravesándole el pecho.

《¿Dónde podrás estar, destino? 》

Sin más remedio tuvo que ir a dormir, mañana tendría visitas así que tendría que limpiar un poco.

Al día siguiente llamó por tercera vez al hotel para preguntar si alguien había ido a reclamar la mochila que su omega había dejado atrás pero no hubo noticia alguna. Resignado volvió a agradecer a la recepcionista y colgó el teléfono.

Sin otra cosa más que hacer, se dedicó a limpiar su casa y a preparar algunos sándwiches para los invitados que no esperaba tener. Estaba por terminar de preparar los últimos bocadillos cuando el timbre de su puerta sonó. Seguramente esos eran Mafuyu y Uecchi, listos para tomar tutoría.

Caminó hasta la puerta y cuando la abrió esperaba ver la expresión aburrida de su pequeño hermano, sin embargo, con lo que se encontró fue con unos ojos castaños que lo miraban totalmente sorprendidos. Akihiko no sabía que decir, tenía frente a él a su omega perdido. De un momento a otro, se dio cuenta de toda la situación frente a él.

Sonrió lentamente mientras miraba fijamente al sorprendido omega.

《Tutorías ¿eh? Bendito seas, Mafuyu.》

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