𝑒𝑥𝑝𝑒𝑟𝑖𝑚𝑒𝑛𝑡𝑎𝑙 𝑔𝑎𝑚𝑒

Sinopsis

Era su juego experimental, como simple naturaleza humana, todo siendo tan ingenuo y sin pensar ¿El problema? elegir a alguien tan deshumanizado. Un simple juego puede terminar terriblemente mal #ChuuyaTop #DazaiBottom Quiero aclarar que en esta historia, Dazai no deja la Port Mafia ni se une a la agencia. Se mostrarán algunas referencias y situaciones similares a las que ya conocemos por el anime en si. (Los personajes de bsd no me pertenecen) resubido de mi cuenta de Wattpad @midnightStories1004

Estado:
Completado
Capítulos:
21
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

第1章

Para nadie era un secreto que Dazai quería morir, todo el mundo lo sabía perfectamente. Nakahara recordó la vez que Mori-San lo había llamado 4 meses después de entrar a la Port Mafia; él estaba en frente del jefe, nunca antes lo había visto tan serio en su corto tiempo ahí... -Chuuya-Kun, quiero pedirte algo tanto personal como laboral.- el adolescente asintió con la cabeza de forma respetuosa, para Chuuya el jefe merecía ese tipo de trato y se lo había mencionado al unirse a la Port Mafia -Dazai-Kun es un.... suicida, eso lo sabés desde el momento que lo conociste, su poder es un milagro. Quiero protegerlo- Murmuró, cruzando ambas manos entre sí, fijando sus ojos con un toque violeta en la mirada juvenil de Chuuya.


-Cuida que Dazai-Kun.. no terminé con su vida como tanto planea o que alguien lo dañe para dejarlo al borde de la muerte... lo cual ciertamente es difícil de creer, Chuuya, sé que él te importa- El pelirrojo miro al adulto con impresión, sus labios se apretaban suavemente.. Mori-San era un hombre inteligente. Sabía que Chuuya era mas fuerte que Dazai pesé a su habilidad la cuál era una muy rara y bien empleada muy poderosa, para Nakahara no fue un secreto que Mori tenía una historia con el suicida, no le sorprendería saber que fuera de esa máscara de líder oscuro se encontrará simplemente un padre preocupado por su hijo. -No necesita decirlo dos veces, sera como desea, jefe.-










Años después.

Dazai y Chuuya 18 años de edad.




Dazai leía un libro nuevo que había adquirido por Mori-San a los 10 años, no había tenido tiempo de leerlo hasta ese momento, su nombre era "Historia de un incesto" escrito por una mujer anónima.


Nakahara estaba durmiendo sobre su cama, ¿Porque? bueno, desde que los empezaron a llamar el doble de negro el pelirrojo mantenía una cercanía mas evidente para cualquiera, Osamu cerró sus ojos soltando un suspiró. Había pensado en ir a Lupin con sus viejos amigos Odasaku y Ango, pero recordó que Mori-San envío a Odasaku con un equipo pequeño a realizar una misión a las orillas de Yokohama. Ango por otra parte seguro estaba lleno de trabajo, como siempre. Era la media noche ya, pero para el castaño quien tenía un horario de sueño terrible era muy temprano para dormir aunque... Al ver el cuerpo de su compañero descansar de forma tan comoda pensó que sería buena idea imitarlo.


Dejo el libro sobre aquel estante donde conservaba los regalos de cumpleaños que Mori-San le había dado desde que se conocieron; quito su abrigo negro colocando este en un gancho y adentrandolo al armario; desabrochó su camisa, dejando ver sus vendajes sobre un tercio de su pecho. Finalmente quito sus pantalones quedando semidesnudo, cubrió su cuerpo blanquecino con un pijama negro algo desgastado y con ello se acercó a su propia cama de tamaño exageradamente grande.


Miro al techo cubriéndose con la manta que tenía encima, suspiró. Observó de reojo aquel cabello pelirrojo y que seguramente el dueño de este mismo estaba probablemente en el quinto sueño, la mirada de Nakahara estaba verdaderamente tranquila, tanto que incluso podía parecer para la mente de Dazai que quizá estaba muerto. Ahogó una ligera risa y con ello se volteó dándole la espalda a su compañero, mañana sería un buen dia para molestarlo con su "cara idiota" mientras dormía y también con el simple hecho de que había dormido en su propia cama. Cerró sus ojos tratando de dormir a un horario que no era el suyo, sus ojos agradecieron que lo hiciera, estaban cansados... Todo su cuerpo lo estaba. Producto de su inestabilidad emocional sin duda. -Dazai...- abrió los ojos de golpe, miraba hacia el frente totalmente desconcertado con la situación. Nakahara se había apegado a el completamente, había susurrado su apellido al oído y por si no fuera poco su respiración chocaba con su cuello.


Dazai era bien conocido por toda la mafia ante falta de empatía y frialdad, pero sin embargo todas aquellas características habían sido borradas por el pelirrojo en ese momento, su corazón estaba bombeando sangre con fuerza y su pecho se sintió apretado. Quizo alejarse pero su cuerpo no respondía en absoluto -Chuuya... Me estas asfixiando con tu horrible aroma- había verdad y mentira ahí, se sentía sofocado, si, pero era por el buen aroma que siempre tuvo Nakahara, un olor similar al vino fino.


-Yo también odió tu detestable olor a fresas.- contestó como obvio contraataque al castaño, Dazai sonrió de forma nerviosa, pero esta sonrisa no fue vista por nadie en realidad -Es la unica colonia que tengo, Aparte por tu comportamiento parece que eres gay- su voz era arrogante y burlona, con tal de enojar a Chuuya como de costumbre. Dazai no sabía que el pelirrojo ya estaba experimentando lo que vulgarmente se llamaban "Hormonas adolescentes" como Osamu predijo, efectivamente Nakahara gruñó molesto abriendo sus ojos por fin, mirando a el chico frente a él. Sus miradas estaban conectadas con una tensión verdaderamente fuerte -¿Gay? ¿Es gay que quiera besarte?- Dazai odiaba admitir que estaba interesado en el comportamiento del mas bajo de estatura.


-¿Besarme? Ouh, Chuuya ¿Realmente has caído tan bajo por mi? Me sorprende que en alguien tan pequeño exista tanta idiotez- se burló, pero esta vez Nakahara no mostraría su descontento con un ceño fruncido. Dazai no pudo notar en que momento el pelirrojo estaba encima de él, usando su fuerza para tomar ambas manos del menor con las suyas e inmovilizar sus piernas con sus rodillas. Osamu sonrió de lado, mirando a el chico sobre él, la verdad era que quería ver hasta dónde podía llegar con esa actitud. -¿De que te sirve ser tan alto ahora?- le sonrió también, acercándose al rostro ajeno.


Dazai cambio su expresión a una sería y frustrada -No me importa, quítate. Quiero dormir pero tu asquerosa cara esta justo frente de la mía- Intentó moverse, pero esto apenas sucedió, sabía de la fuerza de Chuuya; Pero eso estaba pasando a otro nivel sin duda, Nakahara soltó una risa acercándose al oído del suicida -Tu no duermes a esta hora Dazai, estoy seguro que ni siquiera tienes sueño ¿Tanto te asusta lo que puedo hacerte?- Osamu se obligó a soltar una risita, su cuerpo estaba traicionandolo al temblar y erizar su piel, después de todo él también era un simple adolescente. -¿Asustarme? Nah, estoy seguro que tu ni siquiera podrías seguirme el paso-. Chuuya, había llegado al estado limite de contenerse.


Dazai Osamu iba a conocer que ni siquiera el podía ser tan deshumanizado como pensaba. El placer es de seres vivos finalmente -¿No seguirte el paso? Te arrepentirás de haber dicho eso-


Los labios de Nakahara se habían juntando con los del suicida quien ni siquiera había podido procesar todo, de cualquier forma el pelirrojo no se detendría, demandante seguía con el beso de una forma muy intensa para el gusto de Dazai. No quería corresponderle en absoluto sin embargo sabía perfectamente que era una competencia, correspondió poco después muy a su pesar mordiendo su labio inferior provocando que Chuuya abriera la boca dejando entrar al músculo húmedo de la boca de Dazai, ahora sus lenguas peleaban de forma brusca por la búsqueda del control del ajeno... incluso cuando Osamu sentía una ligera repulsión en aquel contacto o quizás... era algo más


-Dazai-Kun- sus bocas se separaron al instante, mirando al dueño de aquella voz Mori-San. Dazai abrió grandemente sus ojos, dándole un cabezazo a el contrario quien sostuvo su cabeza adolorido, Osamu aprovecho para zafarse del otro adolescente. El jefe, sonrió de lado ignorando por un momento el hecho de lo que había acabado de ver -Dazai, necesito el informe de la investigación que finalmente tuviste con el pequeño grupo extranjero. ¿Bien?- el suicida, mostrando su característico rostro sombrío asintió con la cabeza -Te lo enviaré mañana a primera hora- contestó indiferente. Chuuya en cambio tenía un sonrojó visible en sus mejillas y estaba agitado por el beso de antes, no tenía cara para ver al jefe ahora después de eso, sin embargo parecía que al castaño no le está afectando en absoluto. Había razón en ese pensamiento.


-Bien, Dazai-Kun- El adulto busco entre sus bolsillos de aquel gran abrigo color negro después sonrió, sacando un pequeño sobre para así lanzarlo al avergonzado pelirrojo quién una vez comprobó lo que era sintió sus mejillas enrojecer de inmediato, Dazai en cambio ni siquiera miro aquel objeto ya que sabía que Mori-San haría algo similar. Simplemente notó como el jefe salía por la puerta de la habitación del suicida, con una sonrisa burlona.


-Enano de mierda, por culpa de tu calentura Mori-San nos estará arrojando condones a cada rato...- Bufó el suicida, mirando al pelirrojo quien al escuchar tal queja gruño mirando al castaño


-¡Vete a la mierda Dazai! Tu flojito y coperando ¿Cierto?- Le recalcó mientras volvía a recostarse en la cama del suicida quién tomo su preciado manual del suicidio para así leerlo al lado de Nakahara. -Para tu conocimiento besas terrible- habló de forma indiferente leyendo aquél libro de portada color rojo, Chuuya tomó el libro y usando su poder hizo que flotará alejándose del chico -¿Beso tan mal que incluso metiste tu lengua?- Osamu simplemente tuvo que tocar a Nakahara para así escuchar el libro caer al suelo. El pelirrojo sonrió acercándose nuevamente mirando al contrario -Te gusto el besó ¿Cierto?- preguntó y Dazai suspiró con fastidio mirando a su compañero. -Lo odié- finalizó la conversación, aunque a decir verdad Chuuya no confiaba mucho en aquella respuesta.


Sin decir nada más ambos adolescentes durmieron dándose la espalda sin decir nada mas después de eso. O bueno, Nakahara no podía dormir en realidad, ya que apenas estaba sufriendo de los efectos de la conciencia ¿Porque había besado a Osamu? ¡Lo odiaba! Ese odió se veía desde muy lejos, por un momento pensó que a final de cuentas era un adolescente que estaba experimentando. El ya sospechaba que en definitiva era bisexual y ahora lo había comprobado, Chuuya quería convencerse a si mismo de que no había besado a Dazai por ser quien era, simplemente lo había hecho porque era un hombre.


Prácticamente Dazai era su juego experimental... Simplemente eso, no había nada mas detrás de esa intención















Dazai se encontraba como en casi cada noche en Lupin estaba solo por el momento, aún era temprano todavía. Apenas iban a ser las 11:00 pm. Por un momento pensó en aquel encuentro que había tenido con Nakahara la noche anterior, su rostro era tan insensible como de costumbre. No comprendía las intenciones de Chuuya para hacer todo aquello, por una parte se sintió interesado en la situación, había leído libros de amoríos pero la mayoría de ellos terminaban en muerte y desgracia. Quizo por un momento sentir como las personas enamoradas se sentían, incluso pensó en intentar esas cursilerías que le daban ganas de vomitar por el uso tan básico en ellas.


Dazai sabía perfectamente que Mori le había pedido al enano pelirrojo que cuidase de él. No le molestaba que lo hiciera ya que siempre uso a Nakahara como un escudo en sus misiones conjunto, después de todo el era como el rey de ajedrez y Chuuya era la reina, una pieza verdaderamente poderosa con múltiples usos.


-Dazai-Kun- Despegó la vista de su libro cotidiano volteando a ver al dueño de esa voz suave. -¡Odasaku!- grito alegremente el mas joven, el mayor se sentó a su lado y miro al chico con vendajes con una ligera sonrisa.

-Parece que te alegra verme, solo estuve ausente un día- bromeó el adulto pelirrojo a la vez que pedía su bebida matutina al hombre que atendía el lugar. Dazai suspiró sonriente y después de eso jugó un poco son el redondo pedazo de hielo flotante del vaso con alcohol -Nos encontramos aquí cada noche, es normal que recienta un día sin venir aquí, considerando que Ango tampoco vino. Aparte gracias a eso paso algo asqueroso- Río ligeramente, pudiendo notar la curiosidad de Odasaku quien le miraba atentamente dejando que continuará.


-Anoche Chuuya fue a mi habitación como cada noche a comprobar que sigo con vida, pero ese día de quedó ahí mas tiempo de lo habitual, incluso durmió en mi cama mientras yo leía mi libro muriendo de aburrimiento. Cuándo decidí dormir y recostarme Chuuya me besó- Él oyente a tal historia abrió grandemente sus ojos por tal relato y siendo contrarío a lo que Dazai esperaba este soltó una armoniosa carcajada, que curiosamente combinaba con la canción que sonaba.


-Imagino que correspondiste ¿No?- preguntó Odasaku mirando a el adolescente quien solo bufó dándole la razón al adulto. -Era una clase de competencia en realidad, quería separarme pero el es demasiado fuerte- el suicida sostuvo su bebida para así beber su contenido con suma calma, Odasaku sonrió ligeramente pensando en aquel relato que había escuchado. Sabía quien era Chuuya y la clase de relación que tenía con Dazai, este último le había contado a detalle como se habían conocido. Sobre todo había recalcado lo mucho que se odiaban entre sí, el adulto por un momento quizo hacer una pequeña broma pero el no era esa clase de persona. -Es probable que vuelvan a besarse en algún momento- contestó el pelirrojo y Osamu soltó un suspiro aburrido -Eso ya lo sé- contesto, sin embargo siguió hablando casi en seguida después de tomar mas de su bebida.


-Sin embargo tengo el mal presentimiento de que Chuuya se enamoré de mi, eso sería un problema ¿Sabes?- Murmuro a un tono realmente frío sin demostrar ningún sentimiento, a Odasaku le extrañó ya que Dazai con el y Ango mostraba una personalidad mas humana. El simple hecho de pensar que ese era el verdadero Dazai del que todos temían le provocó un escalofrío. -¿Un problema?- preguntó de vuelta Odasaku.


Dazai asintió y después sonrió ligeramente, era una sonrisa verdaderamente deprimente... Osamu miro a su mejor amigo -En el fondo no me gusta que las personas me odien ya que es algo que me aterra de los humanos. Hacer enojar a Chuuya es algo que siempre hago pero, si el siente algo por mi solo quedará el camino del dolor y decepción con ello el me odiara, estará devastado gracias a mi asquerosa naturaleza. Perderé a la pieza más fuerte de mi ajedrez- Aquellas palabras eran dichas con una tristeza camuflada con una sonrisa hecha de pura melancolía, recordó que alguien le dijo una profecía alguna vez hace tanto tiempo.. "Serás probablemente un chico del cual muchas personas se enamoren" eso le había parecido completamente aterrador en cuanto lo escuchó.


-Dazai. ¿Porque tan convencido en que vas a lastimarlo? Si no quieres hacerlo eso no sucederá- contestó Odasaku mirando al menor, Osamu sabía que el pelirrojo contrarío era así se sencillo por eso se sentía apegado a él. Sonrió

-Porque...es lo que naturalmente hago.-