01
ERA UNA FRÍA NOCHE EN NUEVA YORK
, luego de una jornada de clases y después de terminar la tarea, Taylor esperaba ansiosamente la llegada de su novio...
"""""Novio""""".
Bueno, no había nada oficial todavía, pero llevaba saliendo un tiempo con este chico llamado Donnie (aunque le gustaría).
Su "casi algo".
Ese día durante la tarde, cuando estaba en clases, Donnie le envió un mensaje pidiendole que se reunieran esa noche, había pasado un buen rato y todavía no llegaba, su roomie estaba de fiesta en alguna fraternidad. Esperaba un mensaje, alguna señal, o que se apareciera fuera de la puerta de su dorm, había pasado un rato desde la hora acordada que le dijo el chico.
Taylor no dejaba de dar vueltas en su habitación, desde que vio el mensaje no dio reparos en "verse bien". Llevaba su ropa casual, a Donnie no le importaba de todos modos, pero sentía que al menos debió ponerse ropa más decente. Bueno, era una salida entre los dos, ni siquiera era oficialmente una cita, aunque le gustaría que lo fuera...
¿Porqué se preocupaba tanto? Taylor no solía ser una persona vanidosa y Donnie tampoco parecía ser alguien que le importara la apariencia de los demás.
Había un espejo cerca de su cama, se paró en frente y contempló su conjunto, tenía un aspecto desaliñado, su castaño cabello ondulado que le llegaba un poco más alto de sus hombros tan desordenado y esponjoso como un Pomerania. Usaba una jardinera de jeans, una camiseta beige de mangas cortas con los bordes de color verde bajo una gran chaqueta negra, más un par de zapatillas que le gustaba usar.
Al menos no tenía la ropa que usaba para sus clases de dibujo, que estaba llena de pintura. No estaba tan mal, bueno, a excepción por su cara debido a sus ojeras, no había pegado el ojo hace un buen tiempo. Tenía sueño, pero no iba a cancelarle a Donnie.
¿Qué son otras horas sin dormir? Acostumbraba a este ciclo de sueño.
A ese punto Taylor no sabía si desistir de esperar y finalmente dormir, tampoco es que fuera muy paciente que digamos, pero Donnie le había dicho que lo esperaba, tenía que venir... Sino, no habría valido la pe-
De repente empezó a sonar por la ventana cómo chocaban unas pequeñas piedras en el vidrio de la ventana de su habitación, Taylor rápidamente se acercó.
¡Era él!
La firgura de un muchacho de piel oscura, unas largas rastas amarradas como una coleta, un jersey color púrpura y unos grandes lentes, se encontraba en las afueras, sonriendo ampliamente con una tierna sonrisa, saludando con una mano mientras la otra la tenía en uno de los bolsillos de su pantalón.
Donnie.
Taylor también sonrío al verlo, intentaba ahogar un gritillo de la emoción y salió casi que corriendo de su habitación para poder encontrarse con él. Por suerte vivía en un segundo piso, así que no tardó en llegar abajo. Ahí estaba.
Se acercó a él con muchos nervios, mientras él se veía tranquilo,
─Hey. ─Dijo él.
─H-hola. ─Dijo Taylor tímidamente.─ Por fin llegaste.
─Lo siento si te hice esperar mucho...
─¡No, no, no! No te preocupes.
Solo había sacrificado unas horas de sueño para poder verte. No es nada, valdría la pena.
─No, en serio, debí avisarte... ─De repente el joven se puso nervioso.─ ... E-es que... Tenía algo preparado...
La cara de Taylor se iluminó.
─¿En serio, qué? ─Preguntó con emoción. Donnie soltó una risa suave.
─Vamos, deja que te muestre.
(...)
Los dos empezaon a caminar alrededor del campus, ningunó se atrevió a decir palabra alguna, pero no era necesario, estaban en un silencio cómodo. Si bien era de madrugada, era lo suficientemente temprano, muchos estaba de fiesta o estudiando, una hora más que adecuada.
Se dirigieron a un lugar apartado dentro del campus, un lugar bastante tranquilo, apartado e luminado lo suficiente por las luces cercanas al rededor de la zona. Taylor podía divisar mientras más se acercaban a el punto final de una pequeña caminata.
─¿Y esto? ─Se preguntaba Taylor cuando por fin llegaron al lugar que le quería mostrar Donnie: una manta en el suelo con pizzas invididuales y otros aperitivos para los dos.
─Bueno, me dijiste que las clases te agobiaban y cansaban... Así que quería hacer algo para que te relajaras...
Taylor no pudo evitar sentir sus mejillas sonrojarse de la vergüenza, pero de esas que son buenas.
─¿De veras?
─De veritas, de veritas.
¡Qué adorable es!
─Y con pizza incluida, ¿cómo no?
Taylor sabía muy bien la fascinación de Donnie por las pizzas. Excelente Tay.
─Y-yo se que no eres tan fan de la pizza como yo, pero... Te traje unos palitos de ajo... Espero no te den alergia.
─¿Qué crees que soy, un vampiro? ─Mencionó Taylor mientras ambos se sentaban en la manta.
─No lo se, aún no me has revelado que eres Batman. ─Dijo Donnie abriendo una caja para agarrar una de las pizzas.
─Bueno, tú tampoco me has dicho si eres algún justiciero nocturno. ¿Ves? Otra cosa que tenemos en común.
Taylor ocultó una sonrisa tímida, tomó u o de los aperitivos que trajo Donnie, mientras este carraspeó la garganta intentando evitar un sonrojo. Trataba de aparentar seguridad.
─Yo... Esperaba que te relajaras hoy ¿las entregas te están estresando mucho, verdad?
─Uy, ni que lo digas, pero ¡Por favor no hablemos de la universidad! ¿Cómo están tus hermanos?
─Ya sabes, lo de siempre, Leo ayudando a papá, Rafa haciendo ejercicio y Mikey... Mikey comiendo pizza. ─Dijo lo último en tono divertido.
─Como nosotros ahora. ─Dijo Taylor tomando un trozo de pizza y Donnie al notarlo encajó una ceja, le había dicho que no me gustaba y ahora estaba comiendo una.─ ¿Qué? Quiero probar.
─Claaaro...
─¡Piensa rápido! ─Taylor de repente le cayó en la cara un... ¿Un qué?
─¿¡Pero qué!? ─Exclamó con confusión pero con un tono divertido.
─¡Atrápalo! ─Exclamó Donnie arrojándose a Taylor, quien tomó por sorpresa de nuevo mientras ambos reían. Taylor tomó un pedazo del pan de ajo y se lo arrojó .
─¡Espera! ¡No es una guerra de comida!
¿Qué, cómo que no?
─¿Ah no? ¿Entonces? ─Preguntó Taylor aún con más confusión.
─Se supone que tenías que atraparlo con la boca.
Ooooooh.
─¡Oh! A ver, intentemoslo de nuevo. ¡Atrápalo! ─Arrojó otro pedazo del pan de ajo, Donnie dio un brinco en su lugar tratando de atraparlo, pero le chocó en la cara.
─¡Ah por favor! Tienes mala puntería, además, como si pudieras hacerlo mejor.
─¡Por supuesto!
─Bien, es mi turno, prepárate. ─Taylor asinfio, ahora Donnie tomó un pedazo de salame y le hizo pelotita. Hizo el brazo meneandolo hacia atrás mientras Taylor esbozaba una sonrisita de emoción, casi que dando saltitos en su lugar. El chico finalmente hizo el movimiento de lanzamiento y Taylor dio un brinco tal que cayó al suelo.
─¿Pero qué? ─Donnie soltó una carcajada y Taylor frunció el ceño.
─¡No arrojé nada! ─Taylor abrió la boca de la indignación mientras aún se recostaba en el suelo.
─¡Eres un tramposo! ─Exclamó intentando reir.
Donnie se le acercó gateando y quedaron frente a frente, mirándose directamente.
Ambos se quedaron callados ahora que estaban siendo consientes de los ojos del otro.
A pesar de la oscuridad, Taylor logró notar los ojos de Donnie, eran grandes y de unos brillantes color avellana, llenos de ilusión. No había momento incómodo, no iba necesidad de esquivar la vista ni de decir palabra alguna.
Se perdían en el otro íntimamente.
─¿Donnie, estás bien? ─Cuestionó Taylor al notar también que Donnie se veía ansioso.
─N-no, no es nada...
Parecía algo serio. Taylor decidió insistir, ahora más que notaba un ligero sonrojo de parte de Donnie, ¿será que..?
─E-es una pregunta tonta... No me hagas caso... ─Murmuró él evitando ver directamente a los ojos de Taylor, desviando la mirada, su sonrojo se hacía cada vez más notorio.
No puede ser, ¡si es!
─¡No! No, no... Por favor, dilo. ─Le dijo con voz suave, intentando calmarlo, se atrevió a sostener una de sus manos. Le estaba dando fuerzas.
Donnie se agarró de valor, mirandose ahora frente a frente.
Él apretó la mano de Taylor y poco a poco se acercaba a su rostro nuevamente, podía sentir cómo sus alientos chocaban.
─Tay... ─Dijo Donnie, como un llamado.
El chico llevó su otra mano hasta un mechón del castaño cabello de Tay, lo tomó con delicadeza y lo dejó detrás de su oreja, exponiendo más el ahora sonrojado rostro de Taylor. Acercándose ambos lentamente podían sentir la respiración del otro, había una especie de fricción entre ellos, sus rostros estaban a centímetros.
─¿S-si? ─Preguntó Taylor con una voz temblorosa, muriendose de nervios.
Mas Donnie súbitamente evito mirar a Taylor, con una pena en su mirada.
─Y-yo... Olvidalo, lo siento... ─Donnie se hizo para atrás.
─Oh... O-okey...
─Oye, lo siento de veras.
─¡No, no! No te preocupes, en serio... Se esta haciendo tarde, tengo clases mañana...
─Claro... ¿Quieres que te acompañe de vuelta?
─¿Y qué hay de la comida?
─No te preocupes, la recogeré de vuelta.
─De acuerdo, entonces vamos.
(...)
Luego de ese incomodísmo momento, ambos caminaron de vuelta hacia los dormitorios, sus manos esperaban rozarse en el camino, pero ninguno de los dos se atrevió a hacer apenas un roce. Mientras Taylor se preguntaba ¿Qué demonios acaba de pasar? Creo que estoy enloqueciendo.
Una vez ambos estuvieron afueras de la entrada de los dormitorios, ambos ahora si se dignaban a estar frente a frente.
─Deberías descancar. ─Le dijo Donnie.
─¿Qué, se me notan las ojeras? ─Dijo Taylor en un tono burlón y Donnie soltó una pequeña risita.
─No lo había notado hasta que lo dijiste.
─Oye, gracias por la salida... Las entregas finales me tienen hasta el borde del colapso así que...
Su frase se interrumpió apenas sintió un beso en su mejilla, poniendo su cara roja como un tomate.
─Buenas noches... ─Dijo Donnie con una voz dulce.
─B-buenas noches... ─Dijo Taylor con una voz entontada, sintiendose en las nubes.
Donnie se desapareció rápidamente entre la oscuridad, mientras Taylor sonreía bobamente, una vez recobró la cordura y aterrizó en la tierra se adentró al edificio con chillidosy saltos de felicidad.
No era lo que esperaba, pero al final la noche valió la pena.