solo una noche (Saga Deseo Prohibido 1} {Kaibaek}

Sinopsis

kai esta felizmente casado con su esposo kyungsoo. pero un dia baekhyun amigo de ambos. llega a su casa borracho. chanyeol su esposo lo deja ahí. ya que tiene que ir a ver a su madre que esta enferma y no lo puede llevar. kai aprovechará para cumplir uno de su deseo hacer suyo al chico cara de Ángel. - solo una noche - dije - solo eso... baekkie. ❤️ este one-shot esta hecho a imaginación mía. ❤️ "Solo Una Noche" de la Saga Deseo prohibido 1 hecho por mí.

Estado:
Completado
Capítulos:
1
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n/a
Clasificación por edades:
18+

Solo una noche

Narrador



— ¡Channie, yo quiero ir contigo! — dijo Baekhyun, haciendo un puchero mientras se aferraba a su brazo, con ojos brillantes de súplica.


— Bebé, sabes que no puedes... Es algo urgente — Chanyeol le acarició la mejilla con dulzura, apartando un mechón de cabello que le caía sobre la frente — te prometo que mañana ya estaré de vuelta, antes de que te des cuenta. — Se inclinó y besó sus labios con suavidad, como si quisiera grabar ese momento en su memoria.


Baekhyun sintió que se le llenaban los ojos de lágrimas; la sola idea de pasar una noche entera sin él le parecía insoportable.


— Entonces... ven, tomémonos este trago — le dijo, alcanzando dos copas y una botella — quiero brindar, porque tengo el esposo más hermoso de todo el mundo.


Chanyeol soltó una risa baja y cálida.


— De verdad lo soy, ¿verdad?


— Claro que sí. Eres mi ángel, Baekkie — respondió Baekhyun, sonriendo entre lágrimas.


— Entonces yo también brindaré — alzó su copa con brillo travieso en la mirada — por el esposo más guapo, dulce y sexy que existe.


Chanyeol sonrió, chocando su copa contra la de él con un tintineo suave.


Miró el reloj: eran las 9:30 de la noche. No quería irse dejando a Baekhyun borracho, cantando y solo en casa.


— Bebé... mejor vamos a casa de Kyungsoo, para que él y Kai te cuiden mientras no estoy — le propuso con suavidad.


— ¡Ñoo...! Yo quiero quedarme aquí, bailar y cantar contigo — protestó Baekhyun, subiéndose de un salto al sofá y moviéndose al ritmo de una melodía que solo él escuchaba, con las mejillas sonrosadas por el alcohol.


— Bebé, por favor... vamos... Tengo que ir a ver a mi mamá — le explicó, con voz cargada de preocupación — ella está algo enferma y pidió verme urgentemente, dice que quiere decirme algo muy importante.


Baekhyun detuvo su baile y saltó del sofá de un golpe, corriendo hacia él y abrazándolo con fuerza.


— ¡Llévame contigo, Channie! — suplicó, mirándolo con esa mirada de cachorrito indefenso que siempre lograba desarmarlo — ¡Por favor, por favor!


— Sabes que si pudiera quedarme allá, te llevaría sin dudarlo... pero es algo muy rápido, solo iré y volveré. Mi hermana ya está allá esperándome también, no tardaremos nada.


— ¿Qué es tan urgente que no puedo ir yo también? — preguntó, con la voz entrecortada y los ojos llenos de lágrimas.


— No lo sé, bebé... pero te lo prometo: mañana estaré de regreso temprano, te contaré todo y te compensaré este tiempo que nos separamos, te lo juro. — Lo tomó por la cintura, lo acercó a su cuerpo y unió sus labios en un beso profundo, lleno de amor y despedida.


~ Casa de Kyungsoo y Kai ~


— ¿Acaso tengo cara de niñera o qué? — preguntó Kyungsoo en cuanto abrió la puerta y vio a Chanyeol sosteniendo a un Baekhyun medio dormido y muy triste.


— Por favor, Soo... eres el único en quien confío — le dijo Chanyeol con tono suplicante — no quiero dejarlo con Sehun y Luhan, ya sabes cómo son...


Kyungsoo suspiró, cruzándose de brazos, aunque ya se le notaba que cedería.


— Está bien... muy bien. Pero solo por esta vez, ¿me oyes?


— Amor, no te enojes, por favor — intervino Kai, acercándose y mirando con ternura a Baekhyun, que se aferraba como una lapa a la camisa de Chanyeol — en el fondo sabes que no nos molesta. Además, prácticamente solo dormirá, ya está muy cansado.


— Sí, bueno... está bien — aceptó Kyungsoo al fin, abriendo más la puerta para que pasaran.


— Bebé, suéltame un poquito, por favor... tengo que irme ya — le pidió Chanyeol, intentando deshacerse de su abrazo sin lastimarlo.


— ¡Ñoooo, Channie, no te vayas...! — gimió Baekhyun, apretándolo más fuerte.


— ¿Era necesario emborracharlo tanto? — preguntó Kyungsoo, mirándolo con lástima mientras veía cómo las lágrimas corrían por sus mejillas.


— Estábamos celebrando algo bonito, y se le fue la mano con las copas... no podía dejarlo solo en casa en este estado.


Kai sonrió con picardía, observando la escena.


— Viéndolo bien, más que un hombre enamorado, parece un cachorrito asustado que tiene miedo de que lo abandonen — comentó divertido.


— Lo es, y yo también lo soy de él — respondió Chanyeol, acariciando la cabeza de su esposo con inmenso cariño — tranquilo, bebé... te prometo que mañana, a esta hora, ya estaré aquí contigo otra vez.


— Vamos, Baek, déjalo ir — intervino Kyungsoo, acercándose para tomarlo suavemente de los hombros — entre más rápido se vaya este patalarga, más rápido regresa, ¿no?


Baekhyun lo soltó al fin, aunque con mucha dificultad.


— Nos vemos mañana, mi amor... — Chanyeol lo besó en los labios, despacio, como si quisiera dejar todo su amor en ese contacto — gracias, chicos, de verdad... gracias por cuidarlo por mí.


— Sí, sí, sí... ya vete antes de que se ponga peor — le dijo Kyungsoo, haciéndole señas con la mano para que se marchara.


Chanyeol asintió y dio unos pasos hacia la salida, pero Kai lo detuvo antes de que saliera por completo.


— Oye, Chan... — lo llamó con curiosidad.


— Dime, ¿qué pasa? — se detuvo en el umbral de la puerta.


— Dijiste que no querías dejarlo con Sehun y Luhan... ¿por qué?


Chanyeol cambió su expresión, volviéndose más seria y profunda.


— Porque no me importa que Sehun esté casado con Luhan... la verdad es que nunca confié en él. Sé perfectamente que, antes de que yo llegara, él intentó muchas veces quitarme a Baekhyun, y no me fío de lo que podría hacer si lo encuentra vulnerable.


Kai sonrió con comprensión.


— Ya te entiendo... tienes tus razones.


— Y son muy buenas — agregó Kyungsoo, poniendo una mano en el hombro de su amigo — no te preocupes por nada. Nosotros lo cuidaremos bien, como si fuera de la familia. Puedes irte tranquilo.


— Gracias de verdad.


Chanyeol se marchó con paso rápido. Kyungsoo miró a Baekhyun, que ya casi no mantenía los ojos abiertos, y suspiró profundamente.


— Voy a llevarlo a darse un baño y a ponerle ropa cómoda, antes de que se duerma aquí parado — dijo, cargándolo con esfuerzo pero con ternura.


— Está bien, Soo, yo te espero aquí.


Kai se quedó solo en la sala, mirando hacia la puerta por donde se había ido su amigo, y una sonrisa traviesa se le dibujó en los labios.


No confías en Sehun... pensó para sí mismo, con una chispa oscura en la mirada. La verdad es que tú tienes la culpa, Chanyeol... ¿cómo no va a haber quien quiera acercarse, si tienes un esposo tan lindo, con esa cara de ángel tan dulce?


Pov Kai


Estaba sentado en el sofá, viendo la televisión, cuando apareció Kyungsoo arrastrando los pies, con una cara de cansancio que se le notaba hasta en los ojos. Se acercó a mí y, sin decir nada, se sentó de golpe sobre mis piernas, recostando su cabeza en mi pecho.


— Sin duda, cuando está borracho parece un niño pequeño e inofensivo — comentó con voz cansada.


— ¿Y dónde está ahora? — le pregunté, pasando mis brazos por su cintura para sostenerlo mejor.


— Ya lo dejé en la habitación de invitados, ya está profundamente dormido.


Esa habitación quedaba justo al otro extremo de la casa, muy lejos de nuestra habitación. Una sonrisa se me escapó de inmediato.


— ¿Qué te da tanta risa, eh? — me preguntó, frunciendo el ceño con curiosidad.


— Nada, nada... — me incliné y besé la pequeña forma de corazón que tenía en sus labios, mi detalle favorito — solo que te ves igual que una mamá preocupada, cuidando de su hijo Baekhyun.


— ¡Bah! Y todo por culpa de Chanyeol y sus prisas — respondió, haciendo un puchero.


— Si sigues frunciendo tanto la frente, te van a salir arrugas muy pronto, ¿sabes? — le dije, acariciándole la frente para suavizarla.


— Ay, cállate... vamos ya a dormir, que estoy agotado — se acomodó mejor contra mi cuerpo, como si fuera una pequeña muñeca — vamos, osito mío.


— Todavía no puedo, amor... tengo que terminar unos trabajos en el estudio, así que hoy me acostaré tarde — le dije, y en ese momento mi mente voló hacia la imagen de Baekhyun durmiendo solo en la habitación del fondo.


Kyungsoo levantó la cara para mirarme a los ojos.


— Está bien... — me dio un beso suave y breve en los labios — pero no te quedes despierto hasta muy tarde, ¿sí? Mañana tenemos cosas que hacer.


— Eso... ya no te lo prometo — respondí con una sonrisa traviesa.


— Buenas noches, osito.


— Buenas noches, Soosie.


Se levantó de mis piernas y caminó hacia nuestro cuarto, cerrando la puerta tras de sí. Conozco a mi esposo: tarda bastante en quedarse totalmente dormido, suele dar vueltas y vueltas en la cama. Así que tengo tiempo. Me quedé en la sala terminando de ver una película cualquiera, aunque la verdad es que mi mente estaba en otro lado.


La película terminó alrededor de las 12:00 de la noche. Me aseguré de que todo estuviera en orden y subí despacio las escaleras. Me asomé a nuestro cuarto: la respiración pausada y profunda de Kyungsoo me confirmó que ya estaba profundamente dormido.


Fui al baño, saqué del cajón una tira de condones y guardé unos cuantos en el bolsillo de mi pantalón. Caminé con pasos silenciosos hacia la habitación de invitados. Al llegar, pegué mi oído a la puerta: solo se escuchaba el sonido suave de su respiración.


Entré muy despacio y cerré la puerta con seguro, sin hacer el menor ruido. La habitación estaba en penumbras, solo iluminada por la luz de la luna que entraba por la ventana. Baekhyun estaba ahí, tirado en medio de la cama, abrazando una almohada con fuerza, durmiendo plácidamente y haciendo ese sonido tan característico de él, como un cachorrito que respira profundo.


Empecé a desvestirme despacio, dejando la ropa en una silla cercana. Cuando estuve completamente desnudo, me acerqué a la cama con cuidado y me subí a su lado. Me quede mirándolo unos segundos: se veía tan hermoso, tan suave, tan inocente... Le quité la ropa de dormir, esa pijama estampada de gatitos que Kyungsoo le había puesto con tanta ternura. Por un momento sentí que estaba dentro de uno de esos libros que leen a veces, de "daddy" y "baby boy", donde todo es dulce y prohibido a la vez.


Comencé a desnudarlo lentamente. Al quedar totalmente desnudo ante mí, no pude evitar detenerme a observarlo todo. Me acerqué más a su rostro y le di un beso suave en la comisura de los labios.


— Mmm... — se removió un poco bajo mi tacto, sin despertarse del todo — Channie...


— Solo será por esta noche... — susurré muy bajito, casi contra su piel — solo una noche, Baekkie... y será nuestro secreto.


— Chan... nie... llévame contigo... — murmuró entre sueños, estirando una mano al aire buscando algo.


— Claro que sí, bebé... te llevaré a donde quieras... solo no hagas ruido, no vayamos a despertar a Soo, ¿de acuerdo?


— Soo~... — balbuceó su nombre.


— Así es... así que shhhh... silencio... — le dije, y bajé mis besos hacia su cuerpo, lamiendo y acariciando esa pequeña entrada que siempre estaba lista para él.


— Mhng... Chan... nie... — gimió suavemente, entreabriendo los ojos. Pero estaba tan borracho y la habitación estaba tan oscura que no podía ver bien quién era yo, solo sentía que lo tocaban con amor.


— Ay, bebé... si supieras cuánto tiempo he deseado este momento... — le dije, pasando mi mano con firmeza y suavidad por entre sus piernas, sintiendo cómo se estremecía bajo mi tacto.


Se arqueó hacia mí, buscando más contacto.


— Channie... — gimió directamente en mi oído, y ese sonido, tan dulce y angelical, hizo que se me acelerara el corazón.


— N... no puedo evitar g-gemir... — se quejó bajito, sonrojándose incluso dormido.


Nuestra habitación quedaba muy lejos, y las paredes eran gruesas. Kyungsoo no escucharía nada.


— Entonces hazlo, bebé... gime todo lo que quieras, solo para mí...


Seguí lamiendo y acariciando esa zona sensible, y noté que él intentaba contenerse, mordiéndose los labios para no hacer ruido.


— ¡Ahhh!... — soltó un grito ahogado cuando apreté justo donde más le gustaba.


— ¿Te gustaría tu lechita, bebé? — le pregunté, imitando la voz que usaba Chanyeol con él.


— Siii... amo tu lechita, Channie... — respondió con voz arrastrada, totalmente confiado.


— ¿Ah, sí? ¿Y sabes a qué sabe?


— Chi... — asintió con la cabeza, sonriendo en sueños.


— Pues quizá esta vez tenga un sabor un poquito diferente... — le dije al oído, lamiendo su lóbulo y bajando hasta su cuello — pero te aseguro que te va a encantar.


Su cara se puso de un rojo intenso, y esa imagen, esa mezcla de inocencia y deseo, casi me hizo terminar ahí mismo. Si esto es un pecado, que me castiguen, pensé. No me importa pecar si puedo verlo así de hermoso y entregado.


— Vamos... toma tu lechita, mi amor...


Baekhyun se movió, acomodándose frente a mi cuerpo, y abrió la boca para recibir lo que le ofrecía. Lamió la punta con cuidado y luego fue bajando, introduciendo mi miembro poco a poco en su boca. Sus ojos, mirándome mientras me tomaba, eran la cosa más excitante que había visto en mi vida.


Tomé su cabello con suavidad pero con firmeza, y lo empujé un poco más profundo. Él tosió un poquito, se acomodó mejor y siguió haciéndolo, con esa destreza que solo alguien que lo hace a diario puede tener. Cuando sentí que estaba a punto de terminar, lo aparté suavemente.


— ¿P-por qué...? — se quejó, con la voz ronca y los ojos llorosos, igual que un niño al que le quitan su juguete.


— Todo a su tiempo... esto será mejor cuando terminemos todo juntos — le dije, acariciando su mejilla y sus labios hinchados.


Lo jalé hacia arriba hasta quedar cara a cara, y lo besé con hambre, metiendo mi lengua en su boca y saboreando cada rincón, mezclando nuestro aliento. Me separé un momento, mojé mis dedos con mi propia saliva y fui llevándolos hacia esa entrada deliciosa y caliente que me llamaba. Mientras lo besaba sin dejarlo respirar, introduje un dedo. Entró con tanta facilidad... estaba tan húmedo y relajado que era evidente que él y Chanyeol hacían esto muy a menudo.


Metí dos, luego tres dedos, moviéndolos dentro de él haciendo la forma de tijera, abriéndolo y preparándolo para mí, mientras mordía y lamía su cuello y sus hombros pálidos.


— Mghhh... Ah... Channie, por favor... ya hazlo... no me hagas esperar más... — suplicó, moviendo su cadera buscando más.


— De acuerdo, mi vida... como tú quieras. — Lo besé una vez más, profundo y lento.


Lo acomodé sobre la cama en posición de perrito, me puse el condón con cuidado y, despacio, fui entrando en él. Su entrada apretaba mi miembro con una fuerza y una suavidad increíbles, como si fuera hecho a medida para mí.


Empecé con embestidas cortas y suaves, disfrutando de cada milímetro que entraba y salía. Pero cuando él empezó a mover sus caderas al mismo ritmo que yo, todo cambió. El movimiento se hizo más rápido, más profundo, más urgente.


— Ahhh... Channie... Ummmm... más... — gemía, apoyando la frente en las sábanas.


— Eso es... gime para mí... así me gusta... — le dije, sujetando sus caderas con mis manos, con fuerza pero sin dejar marcas, no podía dejar ninguna prueba de lo que estaba pasando.


— ¡Ahhh!... ¡S-siii, sí!


Salí de él completamente, lo giré y lo recosté boca arriba, y me puse a su lado, metiéndome de nuevo en su interior desde esa posición. Levanté una de sus piernas para abrirlo más y poder embestirlo con más fuerza y velocidad.


— Ahh... — empezó a chillar, agudo y dulce, cada vez que yo entraba hasta el fondo — Ch-channie... ¡ahhh!...


El sonido de nuestros cuerpos chocando y el crujido de la cama se mezclaban con sus gemidos. Qué suerte que la habitación está sola y lejos, pensé.


— Anda, bebé... ven aquí... sube y mótame tú — le dije, saliendo de él otra vez.


Se puso de rodillas y se acomodó encima de mí, buscando mi miembro con su entrada hasta que lo encontró y se dejó caer, tomándome todo de golpe.


Empezó a dar saltitos sobre mí, moviéndose con una gracia y una habilidad que me volvía loco. Miré su rostro: tenía los ojos llorosos, el cabello revuelto y la boca entreabierta. Era una visión divina. No pude evitarlo: tomé su cintura con mis manos y empecé a empujar hacia arriba, encontrando su ritmo y haciéndolo ir mucho más rápido y profundo.


— Ah~… ahhh... C-channie... Mmmm... — chillaba, inclinándose hacia mí — Channie si... sigues así... no podré aguantar... Cha...nnie...


El sonido de la piel contra la piel, sus jadeos y el movimiento de la cama que parecía que iba a romperse en cualquier momento... todo era perfecto.


— ¡Ahhh!... — gritó, y una lágrima gruesa cayó desde sus ojos hasta mi abdomen.


Al verla, disminuí la velocidad de inmediato. Detuve todo movimiento y llevé mi mano hasta su cara. Ya no eran solo ojos llorosos, ahora las lágrimas caían sin parar por sus mejillas.


— Baek... ¿te he lastimado? — le pregunté, preocupado de haber ido demasiado lejos.


— Channie... — siguió llorando, abrazándose a mí con fuerza.


— Dime, mi vida... dime si te duele o si te hice daño...


— N-no... no es eso... — sollozó contra mi pecho.


Suspiré aliviado, besando su frente. Lo atraje completamente hacia mí y volví a moverme, pero esta vez más suave, más lento, más amoroso, limpiando sus lágrimas con mis besos.


— Eres tan hermoso... que perdí el control por completo... — le susurré en los labios.


Fue un combate de lenguas y besos profundos, mientras mis embestidas eran rítmicas y profundas, llenándolo todo.


— Mhh... — se apartó un poco para poder tomar aire, con el pecho subiendo y bajando agitado.


— Mgh... Ahhhhh... Ahhhhh... — gemía cada vez que yo entraba en él.


Cuando sentí que ya no podía más, que estaba a punto de estallar, salí de su interior. Él se quedó de rodillas sobre la cama, con los ojos brillantes y la boca abierta. Me quitó el condón con sus propias manos, me tomó con su mano y me masturbó con rapidez hasta que, por fin, me vine con fuerza, descargando todo mi semen sobre su cara, su frente, sus mejillas y sus labios.


Se quedó quieto, sintiendo el calor de mi cuerpo sobre el suyo. Lamió un poco del líquido que tenía cerca de la boca y me miró con esa inocencia que lo caracterizaba.


— ¿Te gustó, bebé? — le pregunté, acariciando su mejilla manchada.


Asintió con la cabeza, muy despacio.


— Channie... fuiste muy malo conmigo... — dijo, haciendo un puchero adorable.


— Ay, mi bebé... — le limpié el resto con mis dedos y luego lo besé, saboreando todo lo que habíamos hecho.


Cayó rendido sobre la cama, pesado y sin fuerzas, y en segundos volvió a quedarse profundamente dormido, como si nada hubiera pasado.


— Esta no será la primera vez, Baekkie... — le dije bajito al oído, mientras lo arropaba — ahora que ya te he probado, aprovecharé cada oportunidad que tenga para volver a hacerlo.


Le di un último beso en la frente, me apresuré a limpiarlo bien y a volverle a poner su pijama de gatitos, tal y como estaba antes. Recogí todo rastro, escondí los condones usados y salí de la habitación dejando todo tal cual lo encontré.


Fui directo al baño de mi cuarto para ducharme y cambiarme de ropa. Miré el reloj: eran las 2:30 de la madrugada.


Sonreí para mí mismo, satisfecho y tranquilo, y me metí en la cama al lado de Kyungsoo, abrazándolo por la espalda hasta quedarme dormido.


~ Al día siguiente ~


— ¿Terminaste ya con todo ese trabajo que tenías? — me preguntó Kyungsoo, despertando y estirándose a mi lado.


— Sí, amor, todo listo — le respondí, con una sonrisa que no podía borrar de mi cara.


— Pensé que estarías de mal humor o cansado por haber dormido tan poco... pero al contrario, estás de muy buen humor y muy alegre.


— Es que amo lo que hago, y me fue muy bien — le dije, acercándome para darle un beso.


Se quedó pensativo un momento.


— Y Baek... ¿todavía no se ha levantado? Ya es tarde... iré a despertarlo.


— Déjalo, déjalo... seguro que tiene una resaca tremenda y necesita descansar un poco más — lo detuve, tomándolo de la mano.


— Tienes razón, pobrecito.


Unos minutos después, cuando estábamos en el comedor, escuchamos pasos en la escalera. Baekhyun bajaba despacio, con la mano en la cabeza y cara de sueño. En cuanto lo vi, se me hizo agua la boca de nuevo, recordando cada detalle de la noche anterior. Menos mal que Kyungsoo no me estaba mirando en ese momento.


— Buenos días... ¿qué te pasa, Baek? — le preguntó Kyungsoo, acercándose preocupado.


— Tuve un sueño... — dijo él, sentándose despacio a la mesa — se sintió tan real, tan vivo... que me desperté confundido.


— ¿Qué soñaste? Cuéntanos.


— Soñé que Channie y yo... bueno, que lo hacíamos, pero diferente... — dijo, sonrojándose hasta las orejas.


— ¡Baekhyun! No cuentes esas cosas de tu intimidad con nadie, por favor — le regañó Kyungsoo, poniéndose rojo también.


— Seguro fue solo un sueño húmedo, Baek... cosas de la edad y de estar borracho — dije yo, sonriendo con malicia y disfrutando su vergüenza.


— No sé... pero te juro que se sintió real, sentí todo... — insistió él, tocándose el pecho.


— Ya, ya... no le des más vueltas. Vamos, desayuna antes de que se enfríe.


Estábamos comiendo tranquilamente cuando Kyungsoo se levantó para llevar los platos sucios a la cocina y quedamos solos en la mesa. Aproveché ese momento.


— Baek... — le dije en voz baja.


— ¿Mmm? — levantó la vista con la boca llena.


— Tienes algo aquí... — me acerqué y, con mucha lentitud y deliberación, le quité una pequeña miga de pan que tenía en la comisura de los labios con mis dedos — mira.


Él miró la miga en mi dedo, inocente como siempre. Y yo, sin dejar de mirarlo a los ojos, me llevé ese dedo a la boca y lo saboreé despacio.


— Dulce... — dije, con una sonrisa lenta y llena de segundas intenciones.


Baekhyun no dijo nada, solo parpadeó un par de veces. Es demasiado ingenuo, pensé, nunca se da cuenta de nada.


— Gracias... — me dijo, sonriendo amablemente.


De repente, se levantó de un salto de la silla, con los ojos brillantes.


— ¡Es Channie! — exclamó.


Guardé mi sonrisa al instante.


— ¿Cómo lo sabes? — preguntó Kyungsoo saliendo de la cocina.


— Tocaron la puerta, ¡es él, lo sé! — y corrió hacia la entrada.


— ¿Y qué pasa con Baek? — preguntó Kyungsoo.


— Salió corriendo... ya te dije, seguro es Chanyeol — respondí, tranquilo.


En ese momento, Baekhyun salió corriendo y se lanzó directamente a los brazos de su esposo, que lo recibió con una sonrisa enorme y lo alzó del suelo abrazándolo con fuerza. Y caminó hacia nosotros.


— ¡Hola, chicos! ¿Cómo se portó mi Baekkie? — preguntó Chanyeol, feliz.


— De maravilla — respondí yo, con la mayor cara de inocencia del mundo — es todo un ángel, muy tranquilo y dulce.


— ¿Y a ti cómo te fue? ¿Era tan grave lo de tu mamá? — preguntó Kyungsoo.


— Pues... para nada, la verdad — dijo él, poniendo cara de cansancio — al final resultó que mamá fingió estar enferma. Todo fue una excusa para decirnos que quiere que Baek y yo nos mudemos a vivir con ella y con mi hermana.


— ¡¿Qué?! — gritamos Kyungsoo y yo al mismo tiempo, sorprendidos.


— Eso no puede ser bueno... vivir con los padres siempre trae problemas — opiné rápidamente.


— Tienes toda la razón, mi osito tiene razón, Chan — apoyó Kyungsoo.


— Eso mismo le dije yo, que no, que nosotros ya tenemos nuestra vida hecha — explicó Chanyeol.


— Channie... anoche soñé contigo... — dijo Baekhyun, abrazado a su cuello — Kai dice que fue solo un sueño húmedo...


Chanyeol se rió, y lo miraba con esa ternura de padre o dueño de algo muy preciado.


— Ay, bebé... si solo me fui una noche y ya me extrañaste tanto... — lo besó en la nariz — te prometo que nunca más nos separaremos.


— ¡Sí! Promételo... no te vuelvas a ir solo nunca más...


— Ya no lo haré, te lo juro.


— Bueno, bueno... ya estuvo bien de cursilerías — intervino Kyungsoo cruzándose de brazos — acabas de llegar y ya me estás llenando la casa de amor. Es mejor que se vayan ya.


— ¡Oye! Acabo de llegar y ya me estás corriendo... — se quejó Chanyeol, riendo.


— ¡Claro que sí! Ya cumplimos con cuidar de Baekhyun, ya te lo devolvemos sano y salvo... así que vete ya.


— Está bien, está bien... — se rindió — me lo llevaré a dar una vuelta y de compras para que se le pase la resaca.


— ¡Siii! ¡Compras! — empezó a saltar y a moverse en los brazos de Chanyeol, igual que un niño pequeño.


Solo con verlo moverse así, igual que se movía sobre mí anoche, con mi miembro dentro de él... sentí una erección inmediata y fuerte que me obligó a cruzarme de brazos para disimular.


— Bebé, cuidado, que te vas a caer... — le dijo Chanyeol, bajándolo al suelo y entregándole una bolsa que traía consigo — ve a cambiarte de ropa, que hace buen día.


Baekhyun salió corriendo de nuevo hacia las escaleras.


— De verdad, muchas gracias por todo, chicos... — dijo Chanyeol con sinceridad.


— Cuando quieras puedes volver a traernos a Baek... nosotros lo cuidaremos con mucho gusto por ti — le dije, acercándome y abrazando a Kyungsoo por la espalda, mirándolo con una sonrisa que sabía que lo ponía nervioso.


— Sí... se portó muy bien, es un amor — añadió Kyungsoo.


Chanyeol me miró fijamente, con una cara seria y analítica que me hizo pensar que tal vez sospechaba algo... pero luego sonrió, relajado.


— Sí... lo sé.


Al rato, Baekhyun bajó ya vestido y arreglado, radiante.


— Gracias por todo — dijo con una sonrisa dulce hacia nosotros.


— Cuídate mucho, Baek... — me acerqué y le di un beso en la mejilla, muy lento y muy cerca de sus labios.


Chanyeol lo apartó de mí de inmediato, poniéndose entre los dos. Kyungsoo me dio un codazo fuerte en las costillas.


— No hagas esas bromas con él, Kai... — me dijo soo frunciendo el ceño.


— ¡Ay, qué exagerado! Solo quería ver la reacción de Chanyeol... — me eché a reír, disfrutando el momento.


Chanyeol tomó a Baekhyun de la mano, le hizo un gesto de despedida y salieron hacia su auto, felices y abrazados.


— Oye, osito... y eso... — me señaló con la mirada hacia mi entrepierna, donde todavía se notaba mi excitación.


— Es que... me excito solo con verte a ti, amor — le dije, inventando rápido.


— Apenas son las 9:00 de la mañana... y ya estás así, con ganas... — sonrió, mordiéndose el labio inferior.


— Me voy a dar un baño... si quieres, te espero ahí adentro... — le dije, guiñándole un ojo con picardía.


— ¡Ñoooo! Estás castigado por andar con tus bromas raras... y no le vuelvas a hacer eso a Baekhyun, ¿me oyes?


— ¿Y porque qué si lo puede hacer Lay? — le pregunté, desafiante.


— ¡Es diferente! Lay es como un hermano para Baekhyun, y tú... tú eres un cochino — dijo, dándome la espalda y yéndose a la cocina.


Subí al baño, cerré la puerta con seguro y me quité toda la ropa. Me miré al espejo, sonriendo, y cerré los ojos recordando cada detalle de la noche anterior.


— Baekkie... tan suave, tan dulce, y su olor... es tan delicioso... — susurré, mientras me masturbaba pensando en él — ¿cómo es posible que alguien como Chanyeol tenga algo tan hermoso y no sepa cuidarlo como se debe?


Terminé viniéndome solo con su imagen en mi mente, satisfecho y feliz.


Pero esto no se queda aquí. Esta no será la primera ni la última vez que me aproveche de él. La próxima vez que Chanyeol necesite que lo cuidemos... yo estaré ahí, esperando, para volver a hacerlo mío.


~fin~