🌪️ p r ó l o g o
—Sólo lo diré una vez más. —Comenzó a hablar el chico, mirando al de cabello naranja y tatuajes comer tranquilamente unas galletas con chispas de chocolate, él tomó por los hombros al tatuado y comenzó a sacudirlo. —¿¡Cómo demonios es que trabajas junto a Kokonoi pero conmigo no quieres trabajar!?
El chico de cabello naranja se ahogó con las galletas, y escupió su bocado en la cara del contrario.
—¡Aaahhh, mis ojos, mis bellos ojos!
—¡Wakasa, joder, te dije que no me sacudas así! —Exclamó.
—¡Kirowata! —Exclamó el pelinegro corriendo a auxiliar a su más fiel seguidor. —¿Por qué le haces daño al pobre e inocente Waka?
—Inocente mis calcetines, ¿Qué no viste que me sarandeo peor que maraca? —Puchereó el pelinaranja.
—Ya basta, parecen niños pequeños. —Bramó el gigantón de piel morena.
—Entonces, ¿Cómo demonios es que terminaste trabajando con ese niño Kokonoi? —Cuestionó el pelinegro mirando al pelinaranja confundido.
—Si bueno, digamos que tengo ciertos encantos que... ¡Ay mis huevitos de codorniz!
—¡Eso te pasa por chismoso! —Exclamó Wakasa tras haberle lanzado su sandalia a la entrepierna del chico.
—¡Deja que el escuincle nos explique, caray! —Exclamó el moreno abrazando al peliblanco para que ya no pudiera moverse.
—Encontré a... Koko y... bueno, nos encontramos en los arrancones, y la cosa es que él se puso a apostar por mi, y ajá gané, es por eso que le parezco una máquina para ganar billetes, por eso trabajo con él.
—Mi pobre chamaco nalgas miadas, ya está creciendo. —Dijo Wakasa limpiándose una falsa lágrima.
—Ni quién te tope, anciano.
—¡Anciano tu madre!
—¡Mi madre y tu madre son las mismas, estúpido!
—¡Ven aqui pequeño demonio!
—¡Aaahhh!
—¿Ya pueden dejar de pelear? —Gruñó con molestia la fémina de prominente barriga de embarazo. —Estoy cansada, niños, ¿Podrían darme unas cuantas horas de descanso? Por favor.
—Si mami. —Dijeron ambos chicos batiendo las pestañas en dirección a su progenitora.
Ella asintió suspirando, se sobó la barriga con una mano y con la otra se sujetó la espalda en señal de cansancio.
Apenas la mujer se fue, Wakasa le soltó un sape al pelinaranja.
—Te dije que no hicieras escándalo, pinche roñoso.
—¿Ahora soy yo? —Se quejó el menor. —Ya me voy, tengo que encontrarme con Koko.
—Eh, eh, tú no vas a ningún lado...
—Sin nosotros. —Dijo sonriente el pelinegro.
°°°
—¿Y ese rasho macuin? —Cuestionó con sorpresa.
—Es mi auto, el que uso para los arrancones. —Dijo con orgullo el pelinaranja. —Además me lo dio Koko.
—¿Koko te financió eso? —Exclamó asombrado Wakasa. —¡¿En donde firmo para trabajar con él?!
—Mientras me hagas generar dinero, podrás trabajar conmigo. —Dijo el chico de apenas unos... ¿Cómo cuántos le ponen? ¿Unos doce? Seh, unos doce parece.
—¿Éste escuincle es con quién trabajas? —Cuestionó sorprendido Shinichiro luego de haber jalado al tatuado hacia ellos.
—Más respeto pal patrón oye. —Gruñó. —Si, trabajo con él, tiene una muy buena mente para los negocios, y además me da mi paga, eso es algo que Wakasa no quiere hacer porque es bien codo.
—Niño malcriado, te dije que si querías vender galletas y me mandaste al cuerno.
—¿Cómo demonios piensas que voy a vender galletas, idiota?
—Lamento interrumpirlos, pero Hook tiene que hacerme ganar dinero. —Dijo Kokonoi jalando al mayor hacia el auto que iba a conducir.
—¿Por qué ese niño puede llamarlo por su nombre y a nosotros no nos deja? —Se quejó Benkei.
—Competirás contra el mismo de la noche anterior, quiere revancha. —Le comenzó a decir Koko ignorando lo que los ancianos decían.
—Agh, ¿Por qué no simplemente se queda con su derrota y ya? —Gruñó el chico mientras aceleraba sin moverse.
—Digamos que hay algo detrás de eso, pero por ahora, mi chico de Roppongiyork, tienes que hacerme ganar tantos billetes como sean posibles o un gatito morirá.
—No me digas eso. —Lloriqueó pero luego ambos rieron. —Lo tengo, ya lárgate de acá.
Arranqué yendo despacio hacia la línea de meta, en donde me encontré con el auto del perdedor.
—¿Listo para perder? —Exclamé llamando su atención.
Él sonrió y guiñó un ojo.
—Quizás pierda, pero pienso ganar algo mejor. —Fue lo único que dijo.
La chica se colocó frente a nuestros autos, justo en medio. Y tras bajar los brazos, ambos aceleramos yendonos del lugar.
El chico en el auto contrario parecía divertirse bajando la velocidad de momentos, y eso me hacía frustrar ya que no estaba compitiendo con ganas.
—Maldito hijo de su madre. —Gruñó Hook acelerando pero a su vez acercándose cada vez más al auto contrario para chocarlo. —Lo siento querido Mustang, pero es justo y necesario.
—¡Vamos a divertirnos, Hook! —Exclamó el otro chico con una sonrisa divertida.
—Esos riquillos de Roppongi. —Bramó molesto Hook.
Al final, Hook salió ganador, y Koko estaba feliz con la bolsa de dinero que habían ganado.
—¡Oí, Hook! —Exclamó el chico perdedor.
Hook echó su cabello naranja hacia atrás y miró al chico.
—Vamos a una fiesta, por tu victoria hoy. —Dijo sonriente mientras su hermano se posicionaba a su lado.
Hook levantó una ceja mirandolos.
—¿Son los Haitani?
—Si, los mejores. —Asintió el de gafas.
Koko se acercó a Hook, y lo jaló del brazo, ya que era más bajo que el pelinaranja.
—Ve con ellos, quizás podamos hacer negocios con ellos después. —Dijo mostrando su lengua.
Hook suspiró con cansancio pero terminó por asentir.
—Bien, iré con ustedes, par de alzados.
Los Haitani se vieron uno al otro, con una clara sonrisa de haber ganado algo.
Holaaa, he decidido comenzar otra nueva historia, espero que les guste, y por favor recen para que a la escritora no le falten ideas. 😭








