Una nueva historia [RadioApple]

Sinopsis

En un desesperado intento por romper su contrato, Alastor, antes el Demonio de la Radio, abre un hotel para redimir pecadores junto a su socio, huésped y pareja Lucifer, un amable demonio que oculta un oscuro secreto. Sin embargo, rehabilitar demonios podría no ser tan sencillo como había esperado, incluso si empezó con aquellos que más probabilidades tenían de ascender. ¿Podrá conseguir su objetivo? ¿O en verdad los demonios no pueden redimirse?

Estado:
En proceso
Capítulos:
5
Rating
5.0 1 reseña
Clasificación por edades:
18+

Prólogo

Autora: MaddieSagita.


Fandom: Hazbin Hotel.


Género: Comedia Musical.


Parejas: RadioApple, CharliexVaggie


Derechos: Los personajes no me pertenecen sino a Vivienne "VivziePop" Medrano.


Advertencias: AU, Demonología, Creencias judocristianas, Acción, Romance, Lenguaje Vulgar, Drogas, Homicidio, Canibalismo.


Clasificación: Mayores de 18 años.


Aclaraciones:


Está ambientado en un universo alternativo de Hazbin Hotel donde todo es diferente.


Basado e inspirado en un video animatico que ví en YouTube, sin embargo, no pude leer el titulo ya que estaba en otro idioma jejeje.


En fin, todos los créditos para su creador original Mara Livesketcher.


Notas de la Autora:


¡Hola! A pesar de tener tantos fics sin terminar, esta irresponsable autora llega con otra historia luego de ver la divertidisima serie de Hazbin Hotel. Wiiii


¡¿Ya la vieron?! Si no es así, se las recomiendo muuucho, ¡esta buenísima!


Y como no me pude resistir a escribir de ella, bueno, aquí estoy wiiii.


Es mi primera vez en este fandom, así que daré mi mejor esfuerzo por hacerlo bien.


Sin más, los dejo leer.


Enjoy!



La idea surgió una madrugada después del exterminio anual, mientras se tambaleaba sangrante por un sucio callejón en Ciudad Pentagrama. Había quedado gravemente herido a causa de un grupo de exterminadores que lo acorralaron, persiguieron e hirieron; y aunque consiguió escapar la gravedad de sus heridas no le permitiría ver otro amanecer. Alastor recuerda bien la impotencia, la frustración y la humillación que sintió al verse indefenso frente a esos despreciables ángeles a pesar de ser uno de los más poderosos y temidos Overlords, lo insignificante que lo hicieron sentir y la implacable ira que estalló en él a causa de su penosa derrota. Rabia que creció cuando sus piernas no pudieron sostenerlo más y terminó desplomándose al suelo. Hacía mucho tiempo que no se sentía así de vulnerable y pequeño ante nadie, ni siquiera cuando aún estaba vivo, ¡maldita sea! Se había prometido que no volvería a sentirse así.


Si tan solo ese maldito contrato no existiera, si tan solo pudiera romperlo... Que diferente sería todo.


Pero, mierda, ¡realmente no había pensado cuando lo aceptó en primer lugar! Era un recién llegado al infierno, un pecador de bajo rango, un demonio que estaba en lo más bajo de lo bajo, inferior incluso a los IMP, diablitos a los que los nobles y poderosos trataban como basura. ¿Qué más podía haber hecho? Desde el principio buscó hacerse del poder para no ser aplastado por nadie, Rosie, su buen amiga con gustos similares y de épocas cercanas lo ayudó a superar la confusión de haber muerto, así como a evitar la locura de saberse en el infierno. Le explicó todo sobre cómo funcionan las cosas ahí, le dio un techo bajo el cual dormir hasta que pudiera hacerse de uno propio e incluso le ayudó a hacerse con las primeras almas que cayeron ante sus manipulaciones y quedaron subyugados a él por la eternidad.


Pero quiso más, cuánto más poder obtenía más deseaba, no bastaba con ser el Demonio de la Radio, no bastaba con ser un Overlord, quería ser el más grande, el más temido, el más poderoso, quería estar en la cima de la cima, quería gobernar el infierno y que toda criatura en los siete anillos estuviera bajo su poder.


Entonces

ella

apareció.


Se acercó a él como el mesías sanando al leproso, engañándolo con su falsa bondad y luz, ofreciéndole el poder para enfrentar al mismísimo Samael a cambio de su alma, asegurándole qué podría gobernar el infierno una vez que el Diablo desapareciera. Entonces, seducido por sus amables palabras y la promesa de ser invencible, aceptó. Tarde se dio cuenta de que tal nivel de poder no existía y si lo hiciera no vendría de la mano de una simple pecadora, así fuese la primera de la historia.


Ella le mintió, lo engañó, lo usó, atormentó y torturó por mucho mucho tiempo. Ella era la maldad encarnada, la más oscura y retorcida maldad que estaba seguro que hasta el mismo Samael habría despreciado.


Y temido.


Lamentó tanto su decisión que intentó de todo para romper el contrato, pero nada funcionó. Ella lo tenía para toda la eternidad.


Entonces la solución llegó sin siquiera buscarla, aquella madrugada, en aquel sucio callejón, mientras tosía sangre y su vista se volvía borrosa. Su mente saltaba entre la vigía y la inconsciencia cuando, por casualidad o destino conoció a quien sería una pieza clave para su próximo plan.


Su vista era borrosa, pero Alastor recuerda con claridad la imagen de un extraño hombrecito de trajecito blanco y sombrero de copa saliendo de su escondite detrás de unas bolsas de basura cerca de donde estaba él. Alastor perdió el aliento cuando sus miradas se encontraron, jadeando gratamente sorprendido con tan deslumbrante criatura. Tuvo que parpadear un par de veces solo para asegurarse de que seguía despierto, observando embobado tan sublime belleza, tan bonito que pensó que alucinaba. Jamás en todo el tiempo que estuvo vivo y el que llevaba muerto había visto una criatura tan hermosa y etérea, esos cabellos dorados como el sol que había dejado atrás tras su fatídica muerte, esos ojos rojos como la sangre que tanto amaba degustar; y esa piel tan blanca con esos curiosos círculos rojos en sus mejillas. Incluso su sombra se había quedado con la boca abierta, trasladándose detrás del hombre con toda la intención de tocarlo solo para asegurarse de que era real. Alastor tuvo que obligarse a reaccionar al tomar consciencia de la imprudente acción de su sombra, tirando de ella para evitar que completara su cometido mientras la bonita criatura se acercaba, ajeno a lo que su compañero estuvo a punto de hacer, horrorizado con la gravedad de sus heridas. Lo vio arrodillarse, rasgar su fino traje para hacer una venda improvisada y colocarla en la herida en su abdomen. No era de mucha ayuda, en realidad no era nada comparado con todas las heridas sangrantes en su cuerpo, pero esa pequeña muestra de compasión y bondad jamás antes vista en un lugar tan lleno de maldad como lo era el infierno dejó al demonio sin palabras, sorprendido, sin poder creer lo que había presenciado, así como tampoco creía la dulce sonrisa que se asomó en el rostro del demonio frente a él, quien lo recostó suavemente en su regazo y comenzó a pasar sus manos por su cuerpo.


Si Alastor no hubiera estado tan perdido en el mar rojizo que eran los ojos de su salvador habría notado la luz dorada que emanaba de esas delicadas manos, enfundadas en unos elegantes guantes de seda negra que detuvieron el sangrado y cerraron sus heridas, así como la obvia inavasión a su espacio personal, pero el lindo rostro del demonio y esa tenue y angelical melodía que era entonada por sus carnosos labios lo adormecieron, la paz que sintió en ese instante fue tal que se quedó dormido entre sus brazos.


Es como un ángel

. Pensó, pero aborreció el pensamiento tan pronto terminó de formularlo. Es decir, ¿en qué maldita y enferma mente cabe comparar a tan adorable cosita con uno de esos malditos exterminadores? ¿O comparar tan sincera compasión y bondad con los hipócritas y despiadados habitantes del cielo? Ni en la tierra existían seres tan sinceramente y verdaderamente bondadosos. Era irónico que viniera a encontrarse a uno en el reino del pecado y la depravación, sonaba risible e imposible, pero ahí estaba.


¿Por qué estaba ahí? ¿Qué había hecho? Tal vez los estándares para entrar al cielo eran más altos de lo que Alastor imaginaba, aunque de todas formas él nunca tuvo oportunidad de entrar.


Entonces una idea surgió en su mente mientras divagaba con el cielo, su salvador y los ángeles. Una idea descabellada y muy desesperada, pero que en ese momento fue una luz en las tinieblas que lo rodeaban, idea que permaneció en su mente hasta que despertó dos días después completamente recuperado en una mullida cama dentro de lo que parecía un viejo taller con montañas de patos alrededor.


Alastor no pudo evitar arquear una ceja ante la excesiva cantidad de tan singular juguete, es decir, no conocía un solo niño en la tierra que quisiera jugar con patos de hule y menos aún conocía alguno en el infierno, así que ¿por qué alguien los querría coleccionar tan obsesivamente? El dueño de aquel taller debía estar muy trastornado.


Pero el demonio de la radio no tenía tiempo para lidiar con desequilibrados, por lo que se hundió en sus sombras y reapareció en el barrio caníbal, dispuesto a hablar con su buena amiga sobre su nuevo plan.


-Oh Alastor querido, ¿dónde estabas metido? Me preocupé cuando no apareciste para tomar el té el día después del exterminio.


-Mi querida Rosie, lamento haber faltado a nuestra hora del té, pero te lo compensaré, lo prometo. Por ahora, hay algo que necesito platicar contigo.


-¿Algo interesante?


-Tenlo por seguro.


-Bien. Pasa pasa, nos serviré algunos bocadillos.


-Eres un encanto, querida.


La platica con la overlord que defendía el barrio caníbal con respecto a su idea fue tal y como lo esperaba, la demonio se mostró comprensiva, pero también bastante exceptica y entristecida con su último desesperado intento por escapar de su cadena, algo que hizo que Alastor hiriviera en rabia, aunque mantuvo su sonrisa por tratarse de su mejor amiga. De haber sido alguien más sin duda lo habría descuartizado al instante, porque si había algo que odiaba más que a ESA mujer era que le tuvieran lástima.


Sin embargo, el ambiente tenso que se había formado cambió radicalmente cuando mencionó a la cosita más dulce y bonita que había visto en el infierno.


-¿Un hombre de cabello rubio, piel suave y blanca como la nieve, y ojos rojos como la sangre con círculos rojos en las mejillas, hermoso, dulce y amable?-repitió extrañada-¿Seguro que no alucinabas, cariño?


-Completamente, querida.


-Perdona Al, pero me resulta difícil de creer que haya una criatura así en el infierno.


-Pensaba lo mismo hasta que lo conocí, por eso ha llamado tanto mi atención. ¿Me ayudarías a encontrarlo?


-Claro querido, cuenta con eso.


-¡Excelente! Ahora, si me disculpas tengo tanto que hacer.


-Suerte con tu nuevo proyecto y avisame si necesitas mi ayuda.


-Lo haré querida, que tengas una bonita tarde.


Con eso, Alastor se marchó de ahí pensando ya en todo lo que tendría que hacer para lograr su nuevo objetivo. No sería fácil, pero no estaba dispuesto a rendirse.


¿Quién diría que ese sería el inicio del hotel más controvertido del infierno? ¿Y del Overlord que renunció al poder para redimirse? El destino puede ser muy caprichoso a veces.