Louis
Siempre creyó que no le faltaba nada en la vida, era uno de esos estudiantes promedio que no batallaba con las calificaciones, aunque si tenía problemas con las matemáticas. A pesar de aquello no dudo en seguir la carrera que él quería para su futuro.
Lita estaba feliz, cocinaba emocionada el estofado, Louis podía oler aquel glorioso plato desde la entrada principal.
El omega estaba feliz, le habían aceptado en la universidad que siempre soñó, incluso su abuelita misma en cuestión había comprado esta casa para ver sus sueños hechos realidad. Sí, porque aquella institución estaba a pocos metros de su casa, todo absolutamente todo estaba planeado.
Aunque no contaba que en aquella universidad su peor pesadilla estaba por comenzar.
―Estas precioso ―Louis evitó rodar los ojos y llevarse un pequeño golpe en la cabeza por impertinente. Lita estrujaba sus mejillas con fuerza, el omega ya las sentía amortiguadas así que agradeció cuando su abuela lo dejó en paz y le ordenó que se sentara a desayunar.
Lita le colocó una servilleta alrededor de su cuello y luego le sirvió un plato humeante de estofado, no preguntó porque precisamente tenía eso de desayuno, pero era su abuelita, y no iba protestar.
―Gracias, Lita ―la omega le sonrió mientras le extendía un vaso de jugo de naranja.
―Come bien, no quiero que te desmayes en tu primer día ―Louis asintió comenzando a comer pequeños bocados de la comida sin prisa, todavía le quedaba una hora para llegar.
― ¿Mamá ya se fue? ―vio asistir a la mujer con la cabeza y Louis supo que no sería diferente. Su madre era una omega prepotente que le quiso ver como un médico profesional y no como un vil diseñador gráfico.
―Ya sabes cómo es, fue difícil desde que tu padre se fue ―el delicioso estofado dejó de serlo al recordar eso. Aquella muerte en donde hasta Lita sufrió las consecuencias, ya que su Alfa también murió en ese accidente de minas.
Su abuelo fue un cruel Alfa que dejó a Lita embarazada de gemelos, luego cuando se hizo cargo años después la maltrató hasta el día en que murió, de aquel embarazo había resultado Mark y Tom.
Mark y su abuelo solían trabajar como mineros, fue el día en donde una explosión no salió bien que ellos quedaron atrapados entre rocas. A los rescatistas les tomó como veinte días rescatar los cuerpos ya sin vida debido a la falta de oxígeno.
Entonces Louis podía imaginar porque Rachel no estaba en casa, como una de las principales cirujanas del hospital de la ciudad, su presencia era casi 24/7 en aquel lugar. No era como si se quedara a ver a su único primogénito tener algo que llamaba mediocre.
―Come, cariño. Me tienes a mí, sé que tu madre pronto recapacitará ―la omega le acarició los cabellos lisos, Louis sonrió con pequeñas lagrimas sostenidas en sus azules ojos.
―Gracias, Lita ―susurró, luego bebió de su jugo.
― ¿Sabes que te va a animar? ―Louis abrió la boca y luego Lita no lo pensó dos veces desapareció por unos minutos y la melodía invadió la casa, desde que su nieto le enseñó a utilizar el estéreo no había parado de utilizarlo.Girls Just Want to Have Funse comenzó a reproducir. La mujer tomó a Louis del brazo y lo atrajo hacia el espacio vacío de la cocina.
Louis supo que no iba a ser dejado en libertad sino movía los pies al ritmo de la música, Lita se movía en pasos chistosos que le hacía reír, el omega utilizaba los cubiertos y daba golpecitos en la madera y los sartenes haciendo aquellos sonidos de la música mientras no paraba de moverse. Reían y cantaban hasta que la pieza se terminó, se dejaron caer en las sillas aun con una pequeña risa contagiosa.
―Ya no estoy en edad para esto ―dijo Lita tomando bocanadas de aire. A pesar de su edad, su abuela aun podía moverse realmente bien. ― Solía escuchar esta canción con mi madre ―Louis le sonrió, Lita podría repetir muchas veces las historias, pero el ojiazul sabía perfectamente que debía de escuchar como si nunca lo hubiera hecho, eso a su abuela le entusiasmaba mucho, porque una cosa que había aprendido era que a los adultos mayores le encantaban ser escuchados.
Terminó su desayuno entre los relatos de Lita y su debida bendición, luego tomó un suspiro y se encaminó hacia la puerta. Eran apenas cuatro cuadras que tenía que recorrer para llegar, así que no dudo en colocarse sus audífonos, reprodujoWiped Out, the NBHD.
Joven e inocente, pero envejeciendo.
No quiero estar solo...
Tarareaba la música a medida que comenzaba a recorrer las calles, su mejor amigo Liam, un beta de su misma edad era el que le esperaría en la entrada para juntos entrar a su primer día oficial en la universidad.
Si, se sentía aterrado, a medida que llegaba sentía sudar sus manos. Aunque debía de controlarse, no quería caer en celo en medio de una crisis nerviosa, ya de por si los supresores ocultaban un poco su aroma.
Como buena médica, Rachel le proporcionaba buenos supresores, aquellos que ocultaban su olor, lo suficiente para saber que era omega, pero no para saber cómo es que se sentía y cuál era su aroma original. Una ventaja porque Louis no se sentía inferior por su casta, le encantaba que se den cuenta de que él era omega y que no tenía miedo de admitirlo.
Liam le saludó cuándo apenas lo miró, se acercó para darle un abrazo así que antes de que se encontrarán Louis guardó sus audífonos en su bolsillo.
―Hola, Lou ―Louis se fundió entre los brazos de su amigo. El beta olía a una colonia fresca sin llegar a picar su nariz, muy sutil y reconfortante.
―Li, me sorprendió tu mensaje ¿No que sabático? ―bromeó Louis. El chico acomodó su chaqueta y su mochila en su hombro.
―Nah... me dije a mi mismo, mientras más pronto termines con esta mierda, pues más pronto te librarás de tus padres ―el omega rio, juntos entraron por las grandes puertas y recorrieron el lugar hasta secretaría para tomar sus horarios.
―Te iban a desheredar ¿No es así?
― ¡Si! ―gritó Liam con frustración― me amenazaron con dejarme en la calle―. Y yo que quería un año para viajar y conocerme a mí mismo en el proceso ―a pesar de ser beta, Liam mucha de las veces podía actuar como un omega caprichoso.
No hicieron mucha fila, así que un par de minutos ya estaban sosteniendo la hoja detallada en sus manos.
―Bien, tengo una hora libre a las once ¿Y tú? ―Liam frunció el ceño.
―Tengo una a la hora del almuerzo, pero como a las once diceMatemática avanzada, creo que me saltaré esa ―el ojimiel sonrió guardando en papel en su mochila encogiéndose de hombros.
― ¡Estás loco! ―exclamó Louis ganándose una mirada matadora de los chicos que iban por su lado por casi haber gritado.
―Lou, sabes que solo estudio finanzas porque mis padres quieren que me haga cargo de la empresa ―Louis sentía pena por su amigo, apenas lograron egresar del colegio el beta se había propuesto recorrer el mundo por sí solo. Ahora estaba en una carrera que no quería. ―Amigo, es desastroso, tu madre te dejó de hablar y los míos me aman por que seguiré la carrera que ellos quieren.
Louis suspiró, se puso a pensar cuan mediocre se sentiría si hubiera seguido medicina tal y como Rachel quería. Si estuviera tan perdido como Liam en este momento.
―Te ayudaré, aunque no sea bueno te ayudaré, pero si esto realmente apesta, lo vas a dejar. Así tenga que darte el sillón de mi casa si te echan de la tuya ―Liam tenía pequeñas lágrimas en sus ojos.
―Gracias, hermano ―se abrazaron. ― Te veo a las dos para ese almuerzo, tendrás que sobrevivir sin mí.
―No te preocupes, Lita empacó sanduches. ―Liam río.
[...]
Su día trascurrió normal, algunos profesores que se presentaron parecían unos cascarrabias, como el de informática que hablaba rápido, pero muy bajo, casi que tuvo que agudizar su oído y cuando ya no pudo más y le dijo que si podía alzar un poco la voz, casi, casi le saca de su clase.
Ahora estaba con el profesor de dibujo, aquel era un risueño hippie que le hablaba alegre y que decía que debía relajarse y aprender a amar sus bocetos así no sean lo que uno esperaba.
―Sientan la textura del papel, plasmen sus ideas y metas... ―Louis se perdió en medio de aquel grande discurso dando un bostezo, ya tenía hambre y con justa razón por que pasaba del medio día.
Fue cuando el profesor miró su reloj que se dio cuenta de que la clase había terminado. Iría por Liam.
Se despidió de sus compañeros y luego recorrió con un poco de prisa la facultad de artes para luego llegar a la de finanzas, la cafetería estaba entre medio de esas dos, la había descubierto cuando vino hacer el recorrido.
A penas llegó, pudo percibir otro ambiente, miles de aromas incluyendo el café recién hecho de aquella máquina, las bandejas con comida y uno que otro alumno con una portátil en la mesa haciendo tareas.
Liam estaba en una mesa al fondo, rodando los ojos mientras un chico rizado le hablaba, frunció el ceño acercándose, a medida que llegaba donde su amigo, el potente aroma de Alfa de aquel chico le hizo abrir más sus fosas nasales. Era un olor cítrico, como una toronja o naranja, como sidra y fuego a la vez, Louis se mareó un poco cuando lo tuvo en su delante.
El chico estaba de espaldas, apoyado en la mesa tratando de persuadir a su amigo.
―Te lo digo, ricitos. Me gustan los betas, no los Alfas, esas bestias son rudas ―Louis charrasqueó para llamar la atención de los dos, aun sintiéndose un poco afectado por el olor del Alfa.
Aquel rizado se dio la vuelta y lo miró, Louis podría morir en ese instante, nunca había visto un Alfa tan apuesto como aquel chico que lo observaba con seriedad. Tenía unos hermosos ojos verdes, una mandíbula perfilada y rizos achocolatados amoldados perfectamente en los extremos de su cabeza, sin olvidar su musculatura, sus anchos y varoniles hombros, era como un jodido Dios ¡y diablos! Louis no era un creyente.
―Lou ―dijo Liam― pensé que te perdiste ―Louis no contestó, se quedó embobado viendo al chico rizado. Por un momento creyó ver como su nariz se movía más de lo normal, Louis pensó que quería captar su aroma, pero le sería imposible.
―Eres omega ―no era una pregunta, el chico tomó un respiro profundo y luego pasó por su lado sin verlo. ―Nos vemos luego, Liam ―dijo y Louis se quedó sin aliento, cuando el aroma dulce le pegó de golpe, su omega se regocijo en su interior.
Destinado, destinado.
― ¿Quién era él? ―preguntó cuándo pudo reaccionar, sin embargo, aun veía como ese chico desaparecía por la puerta de la cafetería.
―Mmh, es Harry, estudiante de segundo año, solo que él está en la clase de ética conmigo ―se encogió de hombros― Creo que odia las leyes. ―Louis se sentó a su lado, aun un poco perturbado por lo que acababa de pasar, Liam frunció el ceño intentando analizar qué era lo que le pasaba a su amigo― ¿Estás bien?
Louis seguía un poco mareado. Liam comenzó a mover su mano frente a la cara del omega.
―Creo que encontré a mi destinado, Li ―dijo de repente.
―Amigo, lamento ser partidario de malas noticias, pero a Harry no le gusta los omegas.
Louis lo miró asombrado, primer día de universidad y pasaba esto, maravilloso, pero a pesar de eso, sintió un vacío en el pecho al saber que ese Alfa posiblemente no le corresponda. El tirón en su estómago le dejó con mal sabor bucal.
―Es una suerte que yo sea persuasivo.
¿Pero que tanto?









