Astaroth |BL|

Todos los derechos reservados ©

Sinopsis

Borrador Un día se le presentó un monstruo, o más bien... ¿Su salvación? Hael, un chico que perdió por completo su fe en el mundo y en Dios, se encontraba postrado en una cama de hospital esperando su muerte impacientemente. Una noche, una sombra se presentó ante el, otorgándole el don de la sanidad. A cambio, años después vendría en su búsqueda para que el favor se le sea devuelto.

Genero:
Fantasy/Romance
Autor/a:
Nai 💕
Estado:
En proceso
Capítulos:
8
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

01

Todos en algún momento vamos a morir.


Pero no esperaba que la muerte tocara a mi puerta tan pronto, me asusta el hecho de no saber que pasa después de la muerte. Mi mente crea un sinfín de infinitas posibilidades y en cada una de ellas termino perdido en un abismo sin fin, flotando solo junto a mis pensamientos y mi mente atormentandome por el resto de la eternidad.


Odio el hecho de ni siquiera poder dormir tranquilo. El miedo no me deja descansar en paz, también odio no tener el valor para tomar lo último que me queda en este momento; la vida.


Si hace unos meses me hubieras dicho que estaría postrado en la cama de un hospital, rodeado de personas de traje blanco que solamente me recuerdan lo deplorable de mi situación con una sonrisa lastimera en la cara, para posteriormente dictar que no eh tenído ningún avance, me hubiera reído en su cara.


Pero no, aquí estoy. Y se siente solitario, como si el mundo pasara rápidamente, y yo me quedara estancado, como si todo y todos tuvieran una función, menos yo, quien solamente está esperando ser rodeado por los brazos de la muerte en algún momento sin saber como ni cuándo.


Aún así, por mucho que quisiera u anhelara ser rescatado de donde estoy, nadie vendría a salvarme. Dios me abandono en el momento en el que pisé este lugar, bueno, más bien en el momento en el que supe la noticia de que solamente me quedaban pocos meses en este plano.


Hacer las cosas bien jamás se me fue recompensado, por eso estaba enojado al oir el diagnostico saliendo de la boca del doctor, por eso me sentía tan vacío. Cuando tantas personas que hacían y deseaban el mal estaban ahí fuera de la puerta de ese hospital siguiendo con sus vidas, mientras mi carne y huesos se descomponían lentamente y mi mente tomaba un rumbo distinto cada minuto, atormentandose con palabras y situaciones que podrían haber llegado a mis manos si tan solo se me otorgarse un poco mas de tiempo y libertad.


En este punto ya ni siquiera sabía que era lo que tenía que sentir, si enojo por lo que se me arrebataría violentamente en contra de mi voluntad, si tristeza por dejar una vida atrás, o simplemente tranquilidad, ya que era lo último que me quedaba.


Una lagrima se escapó de mis ojos y bajo lentamente recorriendo mi mejilla, llegando hasta mi mentón. Mis ojos estaban cristalizados por tercera vez en el día, eso no hacía más que recordarme lo mal que estaba y lo poco que me sentía.


¿Como una persona puede estar pasando por este tipo de situaciones? Después de tres meses en una cama de hospital ya ni siquiera sabía a quién rogarle por mi vida, sentía que ya le había rezado a todos los dioses existentes y exigido tantos tratamientos diferentes que solo me quedaba como última opción el estar en paz conmigo hasta que llegue la hora de mi muerte. Pero ni siquiera eso era posible.


Justo ahora todos los problemas que antes sentía como gigantes aprisionandome, solamente parecían granos de arena en una playa de kilómetros y kilómetros. El partido que tanto estaba esperando con tanto entusiasmo, en el que pensaba por fin llevar a mi equipo a la victoria que tanto anhelabamos ahora era solo un pensamiento vacío. O la pelea que tuve con mi mejor amigo para que, una semana después entrara por la puerta de la habitación del hospital con bolsas debajo de los ojos y una sonrisa tan falsa que solo demostraba la desdicha en la que me encontraba, y por último, el hecho de que mis padres ni siquiera podían llegar a abrazarme sin desmoronarse completamente.


Estaba rodeado de personas que me querían, pero al mismo tiempo parecían mucho mas abatidas que yo estando en este estado. ¿Como se suponía que funcionaba eso? Fui yo el que estuve tendido encima de una cama por tres meses, sin siquiera poder levantar un músculo, rodeado de cables y agujas  que monitoreaban mi estado físico todo el tiempo sin descanso, con un pitido constante que me recordaba el hecho de estar vivo. Y parecía que esa carga se recargaba sobre ellos tres veces mayor.


Pero ahora solamente me restaba esperar. Ya no tenía las agujas incrustadas en mi piel todo el tiempo, ni el pitido que alarmaba a los doctores sobre un posible cambio, y podía pararme cuando quisiera, salir por esa puerta a a disfrutar el tiempo que me restaba.


Pero mis fuerzas no eran suficientes como para intentarlo. Mis misculos se habían amoldado a ese colchón en el que pasé tanto tiempo, que ahora el hecho de siquiera pensar en levantarme de este era algo imposible para mi.


♡~♡~♡


Solo me percataba de que en realidad el día ya había hecho señal de presencia cuando un rayo de sol se escapaba a través de una ranura que tenía la cortina y me daba en el rostro, dejándome saber que un día más me esperaba, o, en realidad, un día menos.


Quería pensar que las enfermeras lo hacían a propósito, ya que su cara expresaba frustración todo el tiempo, una falsa sonrisa de amabilidad adornaba su rostro, pero las delataba su ceño fruncido y las ojeras debajo de sus ojos.


Me entretenía analizar sus gestos y expresiones, que delataba cada uno de sus movimientos y pensamientos.


Aunque, había una en especial a la que no podía analizar perfectamente, sus palabras dulces me dejaban pensando cada vez que aparecía a dejarme la comida. Ella solo irradiaba luz. No me daba miradas lastimeras ni actuaba con cuidado cuando yo estaba presente. Cosa que me agradaba.


Pero este día no apareció. Por la mañana se presentó una enfermera bajita y algo mayor, tal vez ya bastante cansada del trabajo, sin saber que este recién comenzaba.


Se paseó por toda la habitación, de aquí para allá con las manos ocupadas todo el tiempo, de vez en cuando refunfuñaba alguna que otra grosería cuando algo se le resbalaba de las manos. Para, como último movimiento antes de abandonar la habitación, dejarme una charola de comida encima de una mesita que recostó sobre mis piernas.


La comida ya no me causaba placer, ya casi nada me causaba ningún sentimiento en particular. A mi parecer era una persona completamente vacía, mi corazón parecía haberse estancado desde hace meses y en mi interior solo habitaban malos pensamientos que me hacían ser más vacío.


Le di una mirada al plato de comida, ese día el menú eran huevos revueltos, una tostada, un yogurt y un jugo de naranja. Me recordó al que me preparaba mi madre todos los días antes de salir a clases por la mañana, tampoco había sabido apreciar esos momentos, siempre salía de manera apresurada de la casa para poder llegar a tiempo.


En ese tiempo lo único que me importaba era el partido que teníamos, al que nunca pude concurrir. Aún asi tiempo después me enteré de que habíamos ganado. Mi equipo vino a verme junto con el trofeo que se les había otorgado junto a la victoria. No se los mencioné, pero eso me hizo sentir realmente mucho peor. De todas formas como pude les regale una sonrisa y los animé a seguir adelante. Sin mi.


♡~♡~♡


Cuando la oscuridad cayó, el cielo fue iluminado por la luna llena que flotaba en el, acompañada por las estrellas, que brillaban con la misma intensidad que ella, y al mismo tiempo la acompañaban siempre.


Esa noche habían dejado las persianas abiertas, dejando ver el patio interior del hospital, en el cual crecían lentamente árboles y pasto verdes con los cuales tenían siempre mucho cuidado.


Las luces de las habitaciones se fueron apagando una por una a medida que el tiempo transcurría. Quería pensar que todas esas personas tenían esperanza de algún día salir de ese lugar. Cosa de la que yo carecía, pero anhelaba que lo que no se me había otorgado a mi se multiplicara y dividiera entre los demás pacientes.


Ese día había hubo más movimiento en el pasillo, supuse que alguien se había instalado en la habitación siguiente a la mía. Solamente esperaba no tener ninguna molestia gracias a eso y seguir tendiendo la misma tranquilidad con la que había seguido hasta ahora.