Prólogo
Abro los ojos lentamente, mientras parpadeo para lograr acostumbrarme a la oscuridad que se encuentra en mi habitación, me había quedado dormido luego de una larga jornada de trabajo. Aun con un poco de cansancio encima decido levantarme de la cama, así que dirijo mis pies hacia un costado del colchón y me siento en este, cuando ya estuve en una posición cómoda empiezo a buscar mis chancletas para no salir descalzo del cuarto, ya que podría llegar a cortarme o dañarme los pies con alguna cosa que hubiera tirado por ahí en días anteriores, pero al estar un buen rato buscando no logro encontrarlas así que tomo la decisión de salir sin estas. Camino poco a poco entre bostezos y flaqueos por parte de mis piernas, llegue hasta la puerta de mi habitación y al abrirla para salir hacia la cocina empiezo a tener una extraña de sensación de incomodidad, como si algo malo estuviera a punto de suceder, debido a mi distracción no me di cuenta de cómo llegué a la cocina y me serví un vaso de agua. Luego de esta extraña sensación me siento en el sofá a ver la televisión, un rato, la pantalla se enciende y están pasando una serie, así que me entretengo viéndola. De repente el canal es cambiado al de noticias y aparece un hombre en una habitación con varias linternas alumbrando, parecía que no había electricidad en el lugar. El hombre empieza a dar una serie de instrucciones simples:
1. Luego de que vean esta grabación, por nada del mundo salgan de sus casas y en caso de que no se encuentren en esta, apresúrense a llegar a un lugar seguro
2. Cerremos todas las ventanas y puertas
3. Si es posible consiguiéramos algún objeto que nos permitiera protegernos en caso de peligro extremo
4. No dejemos entrar a nadie a partir de la hora indicada, por más insistente o urgente que fuera
5. Debíamos conseguir tantas provisiones fueran posibles
6. Y por nada del mundo, podíamos encender ningún tipo de iluminación luego del horario establecido.
Luego de esto, apague el televisor, todo era demasiado raro, no tenía sentido alguno que todo esto pasara de repente y sin previo aviso… No dieron explicación alguna de por qué razón debíamos seguir esas estúpidas reglas, tan solo nos ordenaron que las siguiéramos. Estuve unos momentos pensando acerca de lo que había dicho el hombre del noticiero y me di cuenta de que eran las 8:30, faltaba media hora para que lo que fuera que tuviera que suceder iniciará... Luego de unos dos minutos de análisis llego a la conclusión que si salió en las noticias no era por cualquier cosa, así que me apresure a seguir los pasos mencionados, cerré puertas y ventanas, apague todas las luces y moví tanta comida y cosas como fueran posibles a mi habitación. Mientras apagaba la última luz y mandaba un mensaje a toda aquella persona cercana a mí o a la que le tuviera algún tipo de afecto, avisándole que no se preocupara por mí, y que ella siguiera los pasos para así evitar que nadie saliera herido o incluso peor. Un rato, después de una manera repentina y desconcertante, el cielo se aclareció como si un destello hubiera salido de este, fue algo que si lo mirabas directamente tranquilamente podría quemarte la vista, pero a su vez era hermoso, un suceso que nunca se volvería a ver. Pero sin darme, cuenta a lo lejos, poco a poco empezaron a surgir unas figuras de lo que parecían las montañas que estaban cerca de la ciudad en la que me encontraba, y esas montañas no estaban precisamente cercas, más, sin embargo, igual se lograban diferenciar estas criaturas de dimensiones extraordinarias, así como algunas salían de montañas y según también logre avistar a lo lejos como alguna que otra parecía salir del mar, también figuras empezaron a surgir del cielo iluminado, era una situación que te hacía pensar que el apocalipsis había iniciado, los ángeles estaban bajando a la tierra para purgar todo… Lo distinto de las figuras celestes es que estas eran como si estuvieran agrietando el cielo para escapar de algo, lo hacían de una manera desenfrenada y apresurada a veces incluso cortando su cuerpo a la mitad o perdiendo extremidades para lograr escapar de donde fuera el lugar del que provenían, a pesar de que parecían carecer de un rostro, nada más con ver sus acciones y su movimiento desenfrenado transmitía perfectamente el miedo que estaban sintiendo. Las figuras eran colosales, de tamaños inimaginables, algunas tenían una forma humanoide, mientras que una especie de capucha las tapaba y no dejaba verlas a pesar de toda la luz emitida por el cielo, desprendían un aura terrible y daban náuseas de tan solo verlas o sentir su mera presencia, era como si el simple hecho que estuvieran era de por sí un símbolo de mal augurio. Sus brazos parecían haber estado atados, puesto que de estos sobresalían especies de cadenas o hilos gigantes que goteaban un líquido igual de oscuro como su cuerpo. Luego había otras que tenían un aspecto más animal, se paraba a dos patas más, sin embargo, no adoptaban una postura totalmente erguida, tenían una mandíbula larga como la de un perro o lobo, pero su cara parecía estar en huesos completamente, había cuencas en donde se suponía iban sus ojos que no se lograba diferenciar bien por la distancia si había algo en estos o no, su cuerpo, por otro lado, tenía pelaje y en algunas partes sus huesos parecían estar expuestos más, sin embargo, no como muestra de putrefacción, sino más bien como un sistema de protección en lo que supuse podrían ser sus puntos vitales, estas partes eran huesos gigantescos, anchos y se notaban muy resistentes, tenían garras afiladas y largas, sus piernas estaban semiflexionadas y al igual que el resto de su cuerpo, algunas partes como la rodilla, el tobillo o demás estaba reforzada por una capa de huesos.
Luego de unos minutos que se hicieron eternos, las figuras se quedarían quietas y el destello en los cielos se apagaría, dejando así todo a oscuras, nada en las calles estaba encendido ni había nadie, de repente empecé a escuchar gritos, de auxilio o de terror y dolor. Poco a poco el pánico empezó a recorrer todo mi cuerpo, así que rápidamente me voy a un rincón de la habitación y me agachó en este para luego taparme los oídos mientras empiezo a rezar en voz alta, nunca fui específicamente creyente, pero en este momento eso daba igual… Estaba seguro de lo que había visto, no fue causalidad ni mucho menos una alucinación, por un momento considere en encender la luz para así poder estar un poco más tranquilo, pero luego de recordar lo que dijo el hombre de las noticias me retracte rápidamente.
Luego de un rato, las cosas parecían haberse calmado un poco, los gritos disminuyeron al igual que el resto de ruidos extraños. Todo seguía igual de oscuro, y ahora unos sonidos empezaron a sonar de mi puerta principal, eran como murmullos y respiraciones pesadas, luego empiezan a tocar mi puerta de manera desesperada así que me levanto a abrirle para ayudarle a quien fuera que estuviera allí, en mi camino a la sala de estar, recuerdo lo que mencionaron el noticiero y me doy cuenta de lo que estaba a punto de hacer, me detuve frente a la perilla. Pero los ruidos no se detuvieron, en su lugar tan solo se intensificaron con gritos que pedían ayuda y que podía ver mi sombra sobre la puerta. De un momento a otro, los ruidos se detuvieron por un fuerte golpe que se escuchó del otro lado, de nuevo volvieron los pasos, pero estos eran pesados y lentos, se detuvieron en la puerta y se mantuvieron estáticos por un momento corto, pero que se sintió como una eternidad. Una vez más los golpes a la puerta volvieron, para este punto ya estaba alejado varios pasos de la puerta por seguridad, a pasos lentos y temblorosos me acerqué a la alacena de la cocina y tomé un cuchillo para protegerme de ser necesario, al fin y al cabo, nada me aseguraba que lo que fuera que estuviera en el exterior de la puerta no me fuera a intentar atacar o asesinar…
Luego de un rato tocando la puerta parecía haberse resignado lo que fuera que estuviese allí afuera, puesto que dejo de llamar a la puerta y los pasos se reanudaron, pero esta vez en otra dirección. Parecía que podría mantener mi cabeza en su lugar por un poco más de tiempo, estuve un rato intentando calmarme y buscar una razón lógica para todo lo que estuviera sucediendo en este preciso instante, todo había perdido su sentido natural que había sido ese destello, que eran esas criaturas del tamaño de una montaña, que había sucedido en el pasillo de mi apartamento y que fue lo que calló los incesantes gritos y golpes… Llegue a mi habitación una vez más y me senté sobre mi cama, noté como aún me aferraba al cuchillo con muchísima fuerza y por un momento dude sobre si debía acabar con todo esto por mí mismo, para aunque sea morir sin dolor, por qué, esos seres no creo que me proporcionen un final rápido e indoloro. De tan solo pensar en todo esto, empecé a tener un ataque nervioso y poco a poco acerqué el cuchillo a mi cuello, empecé a poco a poco a acercar el cuchillo a mi cuello mientras pensaba en sí mis seres queridos aún se mantenían con vida o si murieron al iniciar todo este infierno… Algo me detuvo, un ruido gutural parecido a una especie de rugido causado por un animal herido, fue ensordecedor, me dejó escuchando un pitido por un rato y llegó a desconcertarme y causarme un cierto mareo que me dificultaba el mantenerme en pie. Sentí como poco a poco el cansancio me ganaba y a pesar de haberme levantado para intentar mantenerme en pie tan solo sentí como mis párpados cayeron y cerré mis ojos, lentamente terminé en el suelo…








