Don’t look back! - Kookmin One shot

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Summary

Jimin trabaja hasta tarde un aburrido día de noviembre, pero, ¿qué pasará cuando comience a escuchar sonidos extraños en su lugar de trabajo? • One shot • Suspenso, un poco de fluff • No se permiten copias ni adaptaciones • Kookmin

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1
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16+

🌔 u n i c o 🌔

Jimin pov.

Mis ojos estaban pegados a la pantalla frente a mi, estaba totalmente concentrado, tratando de idear un buen titular para el informe que mi jefa, Jennie Kim, me había encargado hace unos días.

Era un aburrido lunes dos de noviembre a las 9:00 pm, Halloween había pasado volando y yo apenas había salido de esta oficina. Me encontraba solo en el quinto piso del edificio, en los cubículos donde los redactores trabajábamos.

Era un lugar un tanto frío y tétrico, más a esa hora de la noche en donde la única luz y ruido provenía de mi cubículo. O al menos, eso era lo que yo pensaba.

Comencé a escuchar cosas del otro lado de la misma planta donde yo me encontraba, pasos lentos, el chirrido de la silla cuando la arrastrabas para sentarte y el característico sonido del interruptor de las lámparas que todos los cubículos tenían.

Me congelé en mi sitio, se suponía que nadie además de mi trabajaba a esas horas en la planta de redacción.

Traté de calmarme, tal vez solo era mi imaginación, llevaba demasiado tiempo en ese lugar y mi mente comenzaba a crear escenarios estúpidos.

Con ese pensamiento en mente, seguí tecleando en el computador, tratando de acabar lo más rápido posible para poder largarme de ese lugar en cuanto antes.

Los ruidos comenzaron a hacerse más fuertes; ahora podía escuchar una respiración un tanto pesada, el tecleo en la máquina de un cubículo en especifico y un claro tic nervioso que se manifestaba como un constante zapateo en el piso de madera pulida.

Decidí que era mejor cerciorarme que nadie estuviese alrededor, así que, con el corazón en la boca, me levanté con cuidado de mi asiento, deseando con todas mis fuerzas que realmente estuviese todo en mi mente.

Me quedé estático en ese instante, no era mi imaginación, la luz de uno de los cubículos más lejanos al mío estaba claramente encendida.

Rápidamente, me senté de nuevo en mi lugar, asustado, mis ojos se llenaron de lágrimas y mis manos comenzaron a temblar.

Apagué mi lámpara, tratando de hacer el menor ruido posible, hice lo mismo con mi computadora, esperando que la persona no haya visto en que cubículo me encontraba.

Una vez terminé de hacer eso, me levanté con cuidado, observando como la ahora única luz encendida era apagada.

Asustado, me agaché en mi lugar, comenzando a gatear hasta el cubículo más cercano a la salida de la planta. Mi cuerpo entero temblaba, mi corazón estaba acelerado y de mis ojos salían pequeñas lágrimas.

Pude escuchar claramente como la silla era nuevamente movida, lo que significaba que la persona sentada se había levantado.

De nuevo, comencé a escuchar pisadas, esta vez mucho más constantes y desesperadas.

Rápidamente, gatee hasta el cubículo más cercano a mi, escondiéndome abajo del escritorio, haciendo uso de mi pequeño cuerpo y mi flexibilidad.

Escuché claramente como las pisadas iban disminuyendo, haciéndose suaves de nuevo.

Traté de calmarme lo más posible, regulando mi respiración y manteniendo una mente fría. El tipo claramente me perseguía, o al menos eso intentaba. Me puse a pesar en todos los reportes de asesinatos y secuestros que habían habido esas últimas semanas, de como habían ya varios reportes de cuerpos mutilados y usados para rituales satánicos.

Nunca hubiese pensado que ese tipo de cosas podrían pasarme a mi, ser perseguido en la noche en mi propio lugar de trabajo para tratar de ser asesinado. Había sido un estúpido, si hubiese tomado las precauciones necesarias talvez no estuviese en esa situación en ese momento.

Espesas lágrimas caían por mis mejillas, ¿sería asesinado? No quería ni siquiera pensarlo, solo podía pesar en mi familia, en mis amigos, en jeongguk, el precioso chico con el que empezaba a salir y que tanto me gustaba, quien trabajaba como el guardia en la entrada del edificio.

Salí de mi ensoñación cuando me di cuenta del silencio sepulcral que había en el lugar. Ya no se escuchaban más pisadas ni ningún otro ruido sospechoso.

Esa era mi oportunidad para escapar, así que, con cuidado salí de abajo del escritorio, parándome y saliendo también del cubículo aún con cuidado.

Cuando creí que todo estaba bien de nuevo, mi respiración se cortó.

A unos cuantos metros de mi, frente al gran ventanal de la planta, se encontraba un hombre de espaldas a este, su silueta era lo único que podia ver, además de lo que parecía ser una máscara realista de cerdo.

Pude moverme al fin cuando lo vi correr en dirección hacia mi. Ya no me importó el silencio, grité con todas mis fuerzas mientras comenzaba a correr por el pasillo.

Yo era más rápido que el, se notaba que era un hombre gordo con una condición física deplorable.

Llegué al ascensor solo para darme cuenta que estaba fuera de servicio, así que, abrí la entrada de emergencia, corriendo escaleras abajo con el miedo constante de que el hombre iba tras de mi.

Las luces, se encendían y apagaban, haciendo que las cosas fuesen más difíciles para mi.

Escuché como el hombre también bajaba las escaleras, estaba cerca de mi, pero yo no podía voltear, no en ese momento en el que mi vida corría peligro.

Vi la victoria frente a mi, estaba a punto de llegar a la recepción del lugar. Cuando creí que lo iba a lograr, pude sentir como mi camisa era jalada bruscamente y como mi cuello fue apresado entre el brazo gordo del tipo.

En ese momento, comencé a gritar y llorar, trataba de soltarme del agarre del tipo haciendo hasta lo imposible porque me soltase.

Todo parecía ir en cámara lenta, comenzaba a rendirme, daba patadas y golpes pero nada parecía ser suficiente, el hombre no me soltaba.

Estaba en mis últimas, pensando que sería asesinado a sangre fría... cuando escuché la voz de mi salvador.

—¡Hey, suéltalo! —La voz de jeongguk se escuchó por toda la recepción, el hombre por fin me soltó y mi cuerpo cayó maleable al suelo.

El tipo trató de escapar, pero jeongguk fue más rápido. Corrió escaleras arriba, sacando su taser en el camino. Solo pude escuchar el golpe seco del tipo cayendo y las pisadas de jeongguk bajando las escaleras con rapidez.

Mi cuerpo seguía temblando, mis lágrimas caían imparables por mis mejillas, aún podía sentir el brazo del tipo apresando mi cuello.

—Dios jimin, me alegro que estés bien cariño. — Pude escuchar sus palabras temblorosas en mi oído, mientras sus fuertes brazos me rodeaban protectores.

—J-jeongguk, e-el iba a m-matarme — Dije tembloroso, las palabras apenas salían de mi boca.

—Ya está nene, tranquilo, estás a salvo ahora —Sentí como suaves besitos eran repartidos en mi cabellera rubia, sus grandes brazos me levantaron del suelo y me llevaron afuera del edificio.

Cuando mis pies tocaron el piso, pude sentir sus brazos dejar de rodearme.

—Quédate aquí jimin, cerraré todas las puertas para que no pueda escapar.

Solo pude asentir a sus palabras, viendo como se alejaba y comenzaba a cerrar todas las puertas por las que el tipo pudiese salir.

Mi cuerpo aún temblaba, estaba demasiado asustado y paranóico.

—Llamaré a la policía minnie, luego te llevaré a tu casa, ¿si? — El chico me dijo con un tono dulce, a lo que yo asentí lentamente, aún perdido en mis pensamientos.

Puso su chaqueta encima de mis hombros, entregándome un beso en la frente y alejándose un poco para llamar a la policía y contar lo sucedido.

A los pocos minutos, dos patrullas llegaron al edificio, entrando a este con las llaves que jeongguk proporcionó.

No pasó mucho, cuando sacaron al hombre aún inconsciente por las puertas de cristal. Instintivamente, me pegué al cuerpo de jeongguk, comenzando a llorar de nuevo mientras el me abrazaba.

Los policías nos dijeron que podíamos irnos, que ellos tenían todo bajo control y que hablarían con los dueños de la editorial Kim.

Sin más, ambos entramos al auto de gguk, un silencio cómodo se instauró entre nosotros hasta que llegamos a mi edificio.

Subimos por el ascensor hasta estar frente a mi apartamento.

—Ten buena noche cariño, sabes que puedes llamarme por cualquier cosa. —El chico me dijo suavemente, sus manos se posaron en mis mejillas y sus labios en ni nariz, dándome un pequeño besito ahí.

Yo solo pude asentir, las palabras no salían de mi boca.

Lo ví darme una sonrisa suave antes de voltearse y comenzar a caminar hacia el ascensor, pero antes de que pudiese alejarse demasiado, tomé la manga de su camisa, no quería quedarme solo esta noche.

—Q-quédate aquí esta noche, p-por favor gguk —Mis ojos se llenaron de lágrimas por milésima vez en la noche, mis labios temblaron y el miedo volvió a llenar mi sistema.

Me abrazó protectoramente de nuevo, acariciando mi espalda mientras yo me desahogaba en su pecho.

—Me quedaré contigo bebé, no temas —Lo escuché hablar en medio de mi llanto, su cuerpo no se alejaba del mio y lo agradecía.

Me dio un beso en la frente de nuevo y ambos entramos a mi apartamento.

Le di mantas y ropa cómoda para que se acomodara en el sofá cama de mi sala, ambos nos despedimos con un abrazo y un pequeño piquito en los labios. Antes de irme a mi habitación, le agradecí por por salvarme, dándole otro pequeño besito en sus finos labios.

Una vez en mi habitación, me cambie a un pijama cómodo y me acosté en la cama.

Me dormí muy rápido, al fin con un poco de paz en mi mente. Pero... No por mucho.

☆☆☆☆

Desperté gracias al sonido de mi alarma, mis ojos se abrieron y pude notar lo oscura que mi habitación estaba aún con las cortinas abiertas.

No le puse atención a eso y me levanté con cuidado de mi cama, tenía que ir al trabajo y se me hacía tarde.

Me dí cuenta al pararme frente a mi cama, que ya estaba vestido con mi uniforme, algo raro pues recuerdo que la noche anterior me había cambiado antes de irme a la cama.

Salí de mi habitación y me dirigí a la sala, gguk debería estar aún en el sofá, pero para mi sorpresa, no había nadie, ni siquiera las mantas que le había prestado estaban. Simplemente, la sala estaba vacía.

Extrañado, salí de mi apartamento, bajando por el ascensor y saliendo a la calle.

Comencé a caminar hacia la editorial, percatándome que no había absolutamente nadie en las calles, no habían autos y todas las tiendas parecían cerradas. Además, el cielo estaba demasiado oscuro para ser las siete de la mañana, comenzaba a asustarme y solo pude caminar más rápido.

Llegué a la editorial en nada, ahí tampoco había nadie, solo un silencio frío y sepulcral.

Subí por el ascensor hasta el piso cinco, una vez ahí, me percaté que tampoco había nadie ahí, todos los cubículos estaban vacíos y las luces apagadas.

Aún así, caminé hasta mi puesto, sentándome y comenzando a teclear en la pantalla que misteriosamente ya estaba encendida.

Mi ansiedad subió al máximo cuando recordé lo que había pasado la noche anterior en la planta.

Rápidamente me levanté de mi lugar, escuchando pasos y una respiración pesada a unos cuantos metros de mi.

Sin voltear atrás, corrí hasta que estuve frente al ascensor, dándome cuenta que este estaba fuera de servicio de nuevo.

Como último recurso, comencé a bajar las escaleras de emergencia, sintiendo una presencia detrás de mi, siguiéndome como la noche anterior.

Quise parar y voltear a ver a quien era o que era, defenderme talvez, pero no podía, algo dentro de mi gritaba “no mires atras”.

Estaba llegando de nuevo a la recepción, estaba a punto de escapar pero mi cuerpo fue jalado por un brazo gordo una vez más.

Comencé a gritar y llorar, mis manos aruñaban los brazos del hombre, pero una vez más, nada funcionaba.

Grité el nombre de jeongguk, esperando que esta vez también pudiese salvarme, pero nada sucedía.

Cuando iba a gritar de nuevo, sentí un cuchillo atravesar mi estómago. Mi respiración se cortó, la sangre comenzó a salir a chorros. El tipo me soltó, solo para voltearme en mi sitio, dejándome frente a el para que pudiese ver su cara.

Lo que ví me hizo llorar aún más. El hombre tenía una cabeza de cerdo; sus ojos saltones me veían con atención, su hocico alargado y flexible y aquella piel gruesa, cubierta de ásperas cerdas que podia sentir sin siquiera tocarlas.

El monstruo frente a mi volvió a apuñalarme varias veces, esta vez en el pecho, no podía sentir dolor pero si una angustia terrible.

Las manos grandes y gordas atraparon mi cuello en un agarre fuerte, privándome del poco oxígeno que aún entraba en mis pulmones.

Estaba a punto de morir, hasta que...

—¡Jimin, jimin! ¡Despierta!

Me desperté temblando, mi cuerpo entero sudaba a mares y mis mejillas estaban empapadas.

Frente a mi, un preocupado jeongguk me miraba con atención.

Todo había sido un sueño, el sueño más malditamente realista que había tenido en mi puta vida.

—G-gguk — Vulnerable, me tiré a su pecho, llorando y temblando mientras el me consolaba.

—Ya está chiquito, solo fue una pesadilla. Estas a salvo, estas conmigo.

Sus palabras lograron tranquilizarme muchísimo, sus caricias en mi espalda solo lograban que me derritiera aún más en sus brazos.

—Q-quédate aquí ggukie, conmigo. —Hablé suavemente, me era muy difícil hablar sin ponerme a llorar.

—Claro que si bebé, hazme espacio. —Susurró el chico en mi oído, enviándo escalofríos por mi espina dorsal.

Sin más le hice espacio a mi lado. Era la primera vez que dormíamos en la misma cama desde que comenzamos a salir, su cuerpo cálido se pegó al mío en un abrazo protector.

Sus labios se pegaron a los míos en una caricia suave y prolongada, solo nuestros labios moviéndose en sincronía bajo el ritmo de una melodía sorda.

Nos separamos luego de unos minutos, sus brazos me rodearon con más fuerza y mi cabeza volvió a caer en su pecho.

Pronto, caí de nuevo en un sueño profundo, sabiendo que esta vez, sería protegido por jeongguk.

☆☆☆☆

Habían pasado dos meses desde el incidente en la planta de redacción de la editorial Kim.

El día siguiente había renunciado a mi puesto como redactor, los dueños y jefes me pidieron las más sinceras disculpas y me remuneraron mi trabajo de dos años en la compañía.

A los tres días, jeongguk también renunció, a el también le remuneraron su trabajo.

Mis pesadillas, mi ansiedad y mi paranoia seguían ahí, vivía en constante miedo.

Aunque al asesino lo hubiesen metido bajo rejas tras el juicio que se le hizo, lo que había experimentado había sido una experiencia totalmente traumática.

Había empezado con terapias en un centro de psicología, jeongguk me acompañaba todos los martes y me daba todo el apoyo que necesitaba en esos momentos.

También, habíamos decidido que viviríamos juntos. No llevábamos mucho tiempo saliendo, pero le tenía muchísima confianza y el era el único que podia calmarme cuando mis ataques de pánico y mis pesadillas llegaban.

Estaba demasiado agradecido con el, por haberme salvado, por haberme apoyado tantísimo.

Hasta el día de hoy me preguntaba, ¿que hubiese sido de mi si jeongguk no hubiese estado ahí?