Primera carta.
El amor es impredecible. Llega de repente, con una sonrisa que parece anunciar un cambio radical en tu vida. En ese momento, miras a esa persona y sabes, sin lugar a dudas, que la amas. Amar es un sentimiento tan intenso que lo reconoces cuando sientes un sinfín de emociones con solo estar cerca de esa persona. Es un viaje inesperado, lleno de sorpresas y giros, que transforma cada aspecto de tu existencia. Te envuelve en un torbellino de emociones, desde la euforia más sublime hasta la vulnerabilidad más profunda. Pero a pesar de los desafíos y las incertidumbres, te aferras a la certeza de que el amor verdadero vale cada segundo, cada esfuerzo. Y es en ese torbellino donde descubrimos la esencia de nuestra humanidad, donde cada latido cuenta una historia y cada suspiro encierra un universo.
Y te amo, no puedo evitarlo. En lo más profundo de mi ser, sé que soy un tonto enamorado de cada parte de ti. Te cruzaste en mi camino y nunca más saliste de mi mente. Solo soy un mortal atrapado en un remolino de emociones cada vez que te veo. Antes solía amar la noche y contemplar las estrellas, pero ahora, al mirar tus ojos, encuentro una galaxia entera que me vuelve loco. Eres la estrella que más brilla, y nuevamente, soy solo un tonto que se ha enamorado, porque dicen que solo los tontos se enamoran. Pero no puedo evitarlo. Te amo y solo deseo encontrarte en otras vidas para seguir amándote.
Tal vez era el destino, o tal vez solo tenia 17 años.