Fantasmas
Cuando Jeongin abrió el papel con los resultados sabía que habría un vacío que por más que tratará no podría llenar, sus hombros cayeron, bajó la cabeza hacia el lavabo, el agua corría y se iba por la cañería en un pequeño remolino, está vez no hubo lágrimas, pero eso no quitaba el echo de que su alma se caía a pedazos.
Cerró el agua del lavabo y caminó en dirección a la bañera, tiró el papel dentro y sacando de su bolsillo un encendedor lo prendió. Fue una pequeña llama que en pocos segundos consumía el papel por completo y con ello un poco del dolor de Jeongin.
Se sentó frente a la bañera, viendo cómo los colores del fuego envolvían el papel, imaginándose un sin fin de escenarios si la situación fuese diferente. Quizás le pediría a su alfa que se muden cerca de una playa, a Changbin le agradaría la idea, sabe que le gusta complacerlo y haría cualquier cosa que Jeongin quiera si eso implicaba la felicidad de su omega.
Las cenizas quedaron esparcidas en el blanco inmaculado de la bañera, Jeongin estiró su mano y el agua empezó a correr, llevándose con ella la cenizas. Cuando no hubo rastro alguno de ellas, el omega cerró el agua y salió del baño.
—¿Omega?
—Ya voy —se apresuró a tomar una profunda respiración y caminó hasta la cocina.
Changbin estaba buscando entre los muebles de la cocina Dios sabe qué cosas, entrando lentamente en un estado de desesperación, calmándose instintivamente cuando vio a su omega apoyado en el marco de la puerta.
—Mi omega —suspiró, caminando hasta él y llevando las manos de Jeongin a sus labios para dejar cortos besos en el dorso—. Estás hermoso.
El rostro de Jeongin se tornó de un rosa pálido, seguía sorprendiéndose cada vez que Changbin lo halagaba, aun después de años juntos.
—Este traje no te queda mal tampoco —elogió de vuelta. Su alfa sonrió de lado, posando sus manos en la cintura del omega.
—¿Podríamos?
—Llegaríamos tarde —se acercó más al alfa.
—¿Y…?
—No podemos llegar tarde —dejó un corto beso en los labios del alfa y lo sacó de la cocina, escuchando los bufidos a modo de protesta a su espalda.
—Estaba buscando-
—Ya lo guardé antes en el maletero, alfa.
Jeongin se apresuró a recoger sus cosas de la mesa del recibidor para meterlas en una pequeña mochila.
—Siempre un paso adelante, omega maravilloso —copió las acciones de su omega, devolviéndose a la sala de estar a buscar las llaves del auto.
—Porque tú vas dos atrás, alfa.
•
Changbin sabía que en la parte superior izquierda del armario, bajo una manta verde menta había una caja que Jeongin ocultaba de él.
Jamás se le pasaría por la cabeza interferir en la privacidad de su omega, nunca rompería la confianza de su lazo con una acción tan baja cómo revisar sus cosas.
Pero él lo sabía.
Sabía todo lo que su omega trataba de ocultarle, no porque tratará de controlarlo, sino porque conocía hasta el más minúsculo de los detalles de Jeongin.
Sabía cuándo el omega estaba teniendo un mal sueño por el ritmo de su respiración, sabía cuándo algo no le gustaba porque elevaba su mentón apenas un centímetro, sabía cuándo tenía algún malestar ya que frotaba las yemas de sus dedos entre sí.
Y por supuesto sabía cuándo su omega se encerraba en el baño y dejaba correr el agua, tratando de ocultar el rastro de lágrimas en sus mejillas y el olor a humo por más que abriera la ventana del baño para no dejar evidencia alguna.
Puede decir que es debido al lazo, pero eso no sería del todo cierto, podía leer con facilidad a Jeongin desde antes que se enlazaran, incluso antes de ser pareja.
•
—Eres todo lo que necesito para ser feliz, omega —acarició su rostro, deteniendo su pulgar en el hoyuelo de Jeongin.
—Estás demasiado meloso hoy —la suave risa del omega llenó los sentidos del alfa, lo atrajo más debajo de las sábanas.
—Podría sacrificar mi felicidad por la tuya, mi omega. Y sería un honor.
—Basta —trató de alejarse, pero la risa debilitaba sus intentos.
—Soy bendecido al tener al omega más h- —las manos de Jeongin le cubrieron la boca, el omega no dejaba de reír avergonzado, juraría que sus orejas estaban de un rojo intenso.
—Ya entendí. Me amas mucho —dijo cuando puedo controlar un poco la risa—. También te amo, alfa.
•
—¿Mm? ¿Qué tienes ahí?
La voz de Changbin lo hizo sobresaltar, cerrando rápido las puertas del armario.
—No es nada.
—Acaso…, ¿es mi regalo de cumpleaños? —dijo coqueto, haciendo que Jeongin rodara los ojos y bufara una risa.
—Estamos en abril. Por supuesto que no es tu regalo.
Jeongin se acercó ante el gesto que Changbin hizo con su cabeza, el alfa lo abrazó por la cintura y juntó sus narices, ambos cerrando los ojos mientras se marcaban con el aroma del otro.
—¿Por qué siento nuestro lazo intranquilo? —susurró Changbin.
—Sólo estaba pensando en cosas… no tan buenas.
—Mi precioso omega. ¿Qué debería hacer contigo?
—¿De qué hablas? —soltó una risa.
—En tu cabeza solo deberían haber pensamientos sobre tu maravilloso alfa —bromeó, alzando a Jeongin, tomándolo de los muslos, provocándole un chillido al omega—. No deberías pensar cosas sin importancia.
—Si pienso mucho en ti se me va a pudrir el cerebro —se burló, ganándose una nalgada que resonó en la habitación.
La boca de Jeongin formó un círculo perfecto, el doloroso hormigueo no tardó en localizarse en su trasero y Changbin no perdió tiempo en juntar sus labios con los del omega, en un beso que Jeongin por supuesto siguió.
—¿Qué es esa falta de respeto con tu alfa, omega consentido? —jadeó sobre sus labios.
—Lo siento —se aferró más al cuello de Changbin.
—No lo sientes en lo absoluto —sonrió de lado.
—No —soltó una risa que fue interrumpida por los labios del alfa.
•
Cuando Hyunjin y Felix tuvieron a la pequeña Misuk, Jeongin no cabía en su felicidad al igual que el resto de los miembros, tener a una dulce criatura correteando a su alrededor lo emocionaba demasiado.
Después Jisung y Minho anunciaron que también esperaban a un cachorro todos estaban igual de emocionados, sobretodo la pequeña Misuk, quien no entendía demasiado como es que había un bebé dentro del cuerpo de Jisung.
Seungmin y Chan lo anunciaron en la casa de Minho y Jisung, fue una sorpresa para todos y Jeongin no lo creyó hasta que sostuvo a aquella mata de rizos en sus brazos.
Entre Jeongin y Changbin nunca hubo una conversación seria sobre si querían o no tener cachorros, no era algo necesario en su relación. Sabía que Changbin respetaría cualquier decisión que Jeongin tomara sobre no querer tenerlos y el omega estaba feliz al respecto.
El problema surgió cuando Jeongin creyó estarlo, todo indicaba a que esa prueba daría un sí rotundo, no le dijo a Changbin, queriendo sorprenderlo de alguna manera. Sabía que el alfa era feliz estando alrededor de niños, lo sabía por cómo se comportaba cuando estaba con los hijos de sus amigos.
Pero cuando la prueba dio negativo antes de que siquiera pasara un minuto Jeongin sintió su corazón caer. Se regañó mentalmente por haberse emocionado por algo sin antes estar lo suficientemente seguro.
No se lo dijo a su alfa.
No era necesario decirle de algo que no existía.
Después de esa vez siguieron un sin fin más, cada vez Jeongin regañándose por siquiera atreverse a emocionarse.
•
—Sé lo que haces —murmuró Changbin sobre la frente de Jeongin, ambos estaban acostados, listos para dormir pero Changbin sentía tanto dolor a través del lazo que ya no aguantaba más.
Jeongin arrugó el entrecejo en confusión, no abrió los ojos y se acercó más al alfa.
—No entiendo.
—Omega, por favor, detente —rogó.
El omega se separó, incorporándose en la cama y encendiendo la lámpara de la mesa de noche. Juraría nunca haber visto el rostro de su alfa con tal expresión, sus ojos estaban al borde de las lágrimas, el leve temblor en su labio inferior hizo que si corazón se estrujara.
—¿Alfa? —Jeongin hizo el intento de acariciar el rostro de Changbin pero este sostuvo su mano antes de que pudiera tocarlo—. ¿Changbin?
Una punzada se instaló en el pecho de Jeongin, en los años de relación que llevaban nunca, ni por un solo instante su alfa había rechazado su toque, aquel sentimiento se sentía tan ajeno a lo que eran ellos que los ojos de Jeongin se cristalizaron enseguida.
—Jeongin-
—¿Qué hice? —lo interrumpió—. Por favor, dime qué hice mal.
—No hiciste-
—¿Entonces? ¿Por qué? —las lágrimas hacían un recorrido por las mejillas de Jeongin, su respiración se entrecortaba por los hipidos—. ¿Por qué me rechazas? ¡¿Qué he hecho?!
Changbin se incorporó, tomó el rostro de Jeongin y lo atrajo a su pecho, marcándolo con su aroma en un intento desesperado por hacer que los sollozos del omega se calmaran.
No pensó que su omega reaccionaría de aquella manera, supo desde que se despertaron aquella mañana que las emociones de Jeongin estaban a flor de piel, pero jamás se le pasó por la cabeza que algo así pasaría.
—Debes calmarte, omega —arrulló, posicionándolo entre sus piernas. Sintió como Jeongin negaba.
—¿Por qué? —su voz salió rota. Changbin sabía que se refería al suceso anterior.
—Si me tocabas iba a llorar, omega —explicó—. Y en cambio te he hecho llorar a ti. Perdóname, mi omega.
—Lo otro.
—¿Qué?
Jeongin se alejó para mirar a Changbin. Se sorbió la nariz, pasando el dorso de su mano por sus ojos para alejar las lágrimas.
—Dijiste que sabías. Y que me detuviera. ¿Por qué dijiste eso?
Changbin cerró los ojos, meditando si era buena idea o no seguir con esa conversación. Su omega estaba muy alterado y no quería empeorar la cosas, pero para cuidar bien de su omega sabía que debía arreglar ese problema que tenía a su lazo infeliz.
—Sabes que te amo con mi vida, omega —esperó a que Jeongin asintiera—. Y que nunca me atrevería a romper tu confianza de ninguna manera.
—Lo sé —susurró.
Changbin acomodó a Jeongin en la cama, sentándolo en el centro y se paró, caminando hasta el armario.
Jeongin supo a que se refería cuando sacó la caja que llevaba un par de años escondiendo. Agachó la cabeza, mirando sus dedos mientras jugueteaba con el borde del cobertor. La vergüenza se mezclaba con la rabia y la tristeza. No quería levantar la vista y ver la decepción en la cara de su alfa.
—Omega-
—¿Me vas a dejar?
Aquella pregunta descolocó a Changbin, la caja cayó de sus manos abriéndose, tests y papeles rodaron alrededor del alfa.
—¿De qué mierda estás hablando? —murmuró sin aliento.
Jeongin levantó la mirada, luciendo sin expresión alguna, Changbin dio un paso atrás.
—Quiero decir, entendería si lo hicieras… —se levantó de la cama, parándose frente a Changbin—. Después de todo, ¿quién quiere a un omega defectuo-
—Cierra la boca —tomó el rostro de Jeongin con una mano, sin ejercer fuerza para no lastimarlo—. No permitiré que hables así de ti mismo, ¿lo entiendes? —siseó.
Las lágrimas estaban al borde de la ojos de Changbin. Desconocía por completo a ese Jeongin, se veía completamente herido pero el mismo tiempo no mostraba ninguna emoción y eso lo destrozaba por completo.
¿Por qué permitió que sucediera todo esto?
Jeongin alejó despacio la mano de Changbin de su rostro.
—¿De qué te serviría un omega que no puede procrear? —siguió, con cada palabra pronunciada hundiéndose más a sí mismo y también a su alfa.
—No necesito un cachorro —las lágrimas de Changbin cayeron—. No quiero uno si eso significaría no tenerte a ti.
—Mientes.
—Jamás me atrevería, omega —se acercó con cuidado a Jeongin. El miedo que tenía en ese momento de dar un paso en falso y alejar aún más a su omega era abrumador—. Me conoces. Conoces a tu alfa, sabes que mi vida está completa solo con tenerte a ti en ella.
Las manos de Changbin acunaron con delicadeza el rostro de su omega. Sus ojos lo miraban con suplica.
El pecho de Jeongin se apretó, Changbin sintiendo la punzada dolorosa atravesar su lazo. Un sollozo lastimero salió de los labios del omega, antes de que su rostro se contrajera y las lágrimas rodaran sin piedad alguna por las mejillas de Jeongin.
Sus piernas temblaron, negándose a seguir soportando su peso, obligándolo a caer de rodillas frente al alfa, quien lo sujetó contra su cuerpo, arrodillándose también.
—Yo sí lo quiero —su voz solo fue un murmullo, pero atravesó directamente el alma de su alfa—. Yo-… —levantó su mirada borrosa a los ojos de Changbin—. Yo sí lo quiero, alfa.
—Omega —susurró.
—Pero no puedo —lo rota que sonaba la voz de Jeongin rompía una y otra vez en corazón de Changbin, las lagrimas no dejaban de caer por el rostro del omega, sumándole la tristeza que recorría su lazo—. No voy a poder tener a tus cachorros, alfa. Perdóname.
Esa noche Changbin la pasó en vela, hizo dormir a Jeongin entre sus piernas mientras lo mecía de adelante hacia atrás. Lo tenía envuelto en mantas que había marcado con su aroma y el omega a pesar de estar dormido se aferraba con fuerza a los brazos de su alfa.
No tenía palabras que pudieran consolar el alma rota de su lazo, podía tratar de comprender lo que su omega estaba sintiendo, el no querer tener cachorros era una decisión que su omega había tomado años antes, en los inicios de su relación. Pero él no poder tenerlos era un escenario completamente diferente, el dolor que su lazo estaba atravesando era simplemente algo que él no podría entender jamás.
Miró a Jeongin entre sus brazos, las mejillas del menor estaban levemente sonrojadas ante el calor que emanaba el cuerpo de Changbin. Se acercó a dejar un beso en la frente de su omega.
—Mi precioso omega.
Una pequeña lágrima cayó en la mejilla de Jeongin.
• • •
×Antes del lazo×
—Prometo… que mientras mi corazón siga latiendo, te amaré sin importar qué, omega.
—Apenas tienes diecinueve años —dijo tratando de reprimir una sonrisa—. No puedes prometer eso.
—Cuando cumplas la mayoría de edad prometo cortejarte como se debe —Changbin lo miraba con completa adoración.
—En dos años puedes encontrar a alguien más, hyung —dijo inseguro.
—Podría esperar la mitad de mi vida y no podría interesarme nadie que no seas tú, Jeongin.
—Pero…
—Respóndeme algo —esperó a que el menor asintiera para seguir—. ¿Quieres que te coteje? ¿Me deseas como tú alfa? Aceptaré tu respuesta sea cual sea, omega. Eso no cambiará lo mucho que te amo.
—Yo-… Sí.
El rostro de Jeongin estaba de un rosa cálido y Changbin juraría nunca haber visto a un omega tan precioso.
—Volveré a preguntarte esto dentro de dos años —la sonrisa de Changbin aceleró el corazón del omega—. Vamos, omega —tomó su mano—. Debemos volver a la sala de prácticas.
•
—¿Estás bien?
Jeongin levantó el rostro, forzando una sonrisa.
—Sí, solo necesitaba algo de aire —apoyó sus antebrazos en el borde del balcón.
Había pasado un año desde que Changbin le había prometido cortejarle. Y algo estaba poniendo inquieto al omega, era tal vez una estupidez pero Jeongin sintió un vacío cuando Changbin dejó de llamarlo Omega.
Y es que no lo era.
Jeongin se regañaba mentalmente cada vez que intentaba acercarse un poco más al alfa, buscando constantemente tener algún tipo de contacto, pero siempre la situación cambiaba y Changbin terminaba fuera de su alcance.
Changbin lo seguía tratando como siempre, lo cuidaba, se preocupaba por su bienestar y todas las mañanas había un Jazmín en su almohada, haciendo que su corazón revoloteara ante la emoción.
Pero hace un par de días el alfa solo lo llamaba por su nombre. Haciendo que la ansiedad creciera en el pecho del omega junto con el cosquilleo del sentimiento del rechazo.
—Te traje esto —alzó una sudadera, por supuesto era del alfa—. Está frío aquí afuera. Debes abrigarte-…
—¿Qué?
—Nada.
—¿Tu-… —los ojos de Jeongin se cristalizaron—. ¿Tu ya no…?
—Jeongin, no te entiendo —llevó sus manos al rostro de Jeongin—. ¿Te sientes bien?
—¿Me quieres? —acercó su rostro al tacto del alfa.
—¿Cómo podría no quererte?
—Yo- no lo sé. Tu… estás actuando extraño y ya no me…
—Ya no ¿qué?
Jeongin rehuyó la mirada de Changbin, demasiado avergonzado. Estaba haciendo una escena ridícula.
—No es nada, lo siento, hyung —bajó con delicadeza las manos de Changbin—. Yo debería entrar.
El alfa tomó la mano de Jeongin, evitando que se alejara.
—Háblame, por favor. Dime por qué estás molesto-
—No estoy molesto, estoy herido —interrumpió, soltándose del agarre de Changbin—. Ya no estás cerca. Es cómo si cada vez que buscará acercarme a ti pones un alto y te vas —los ojos de Jeongin brillaban en enojo y tristeza contenida—. Pero todas las malditas mañanas hay una flor y… ¿Por qué ya no me llamas así?
El alfa estaba en blanco, no podía hilar palabras para explicar sus acciones. Había lastimado a Jeongin sin siquiera darse cuenta.
—Yo-
—¿Has encontrado a alguien más? —preguntó en un susurro.
—No. Por supuesto que no.
Pero Jeongin no lo escuchaba, estaba demasiado perdido en sus pensamientos que no se daba cuenta de que los decía en voz alta.
—Porque si es así yo… Yo no sabría que hacer —la desesperación era notoria, a pesar de estar hablando en susurros—. Tu me prometiste… Yo debería- ¿Debería encontrar a alguien también?
Changbin sintió aquellas palabras como si le tiraran un balde con agua y hielo en pleno invierno, algo agrio se instaló en la boca de su estomago y no pudo evitar que el gruñido creciera dentro de su pecho al escuchar esas palabras. ¿Alguien más?
—Omega, detente —bramó.
Jeongin detuvo en seco su parloteo, sus ojos se agrandaron al escuchar el gruñido de Changbin. Era algo impensable ver al alfa perder el control de esa manera, Jeongin jamás nunca había escuchado aquel sonido proveniente del mayor y mucho menos dirigido a él.
Antes de que en menor pudiera pronunciar alguna palabra, el alfa se acercó, tomando el rostro del omega entre sus manos siendo lo más delicado posible. Detalló con total admiración el rostro del omega, los ojos del menor parecían brillar, reflejando la luz de la luna en ellos. Bajó lentamente su mirada a los labios del menor, quien en una acción inconsciente se relamió, dejando una ligera capa de saliva sobre sus labios, provocando que la cordura de Changbin se doblegara.
—¿Puedo besarte? —fue más un ruego que una pregunta, pero el alfa ya no tenía control sobre sí. Todo el control de su ser estaba en Jeongin, el pequeño y cálido omega que invadía su conciencia y sus sueños—. Omega —susurró.
Podía sentir la respiración acelerada de Jeongin sobre sus labios, casi saboreando su aliento. El omega se dejó guiar por su instinto, no dijo ni una sola palabra, dejó que sus ojos se cerraran en un lento parpadeó, abriendo ligeramente los labios, dándole a Changbin el permiso silencioso de cumplir a su petición.
Changbin balanceó su cuerpo hacia adelante, juntando por fin sus labios con los de el menor. Jadeó lleno de satisfacción al probar por fin los dulces labios del omega, sintiendo cómo el menor se aferraba a sus brazos. Después de haberse contenido tanto, no pararía hasta haber tenido suficiente de sus besos.
Llevó una de sus manos a la cintura del omega, atrayéndolo más a su cuerpo, como respuesta a su acto, las frías manos de Jeongin subieron a su cuello, un escalofrío recorriéndole la espina dorsal.
¿Cómo puedo vivir hasta ahora sin haber probado los labios de Jeongin?
—Alfa —Jeongin jadeó entre besos, liberando su aroma.
—Es por esto que mantenía mi distancia —explicó sobre sus labios, juntando sus frentes—. Dioses, omega… si te tenía cerca lo único que cruzaba mi mente era lo mucho que deseaba tenerte solo para mí —restregó su rostro contra el del menor, marcándolo con su aroma—. Y ahora no puedo detenerme.
—No lo hagas, alfa. No te detengas.
Changbin observó el rostro sonrojado del menor, sus ojos brillantes lo miraban con suplica, y sus labios pomposos estaban entreabiertos a la espera de ser devorados de nuevo.
¿Quién era Changbin para negarle esa petición a su omega?
××
• • •
Changbin tomó la mano de su omega, entrelazando sus dedos. lo atrajo a su cuerpo para darle un suave beso en su frente antes de seguir a la beta.
—Esta es la casa ideal junto a la playa, todos se enamoran de ella —la beta dijo con entusiasmo—. Tiene vistas al mar impresionantes, acceso directo a la playa y espacios al aire libre como terrazas o balcones para disfrutar del entorno. Además, cuenta con amplias ventanas para aprovechar al máximo la luz natural y la brisa marina —a medida que iba hablando, se iban acercando a la entrada. Los ojos de Jeongin escaneaban todo—. Por lo general, este tipo de casa tiene un diseño moderno y funcional, pero con esta decidimos también darle un toque más hogareño y no tan minimalista. También cuenta con comodidades como piscina privada, jardín amplio y áreas de entretenimiento al aire libre. ¡Esta es la opción perfecta para quienes buscan vivir cerca del mar en un entorno relajante y hermoso!
El omega se sentía un poco mareado por la cantidad de información que les había dado la mujer, pero en un intento de ser amable, solo se limitó a sonreírle con los labios juntos.
Cuando se adentraron, el recibidor fue lo primero que se encontraron, los ojos del omega recorrieron las blancas paredes del amplio pasillo que daba a lo que supuso era la sala de estar.
—Por aquí tenemos la sala y el comedor —la mujer señaló con sus brazos, sujetando la carpeta en la que iba tomando notas—. Este espacio bastante grande y en esta esquina conecta con la cocina. Y este pasillo da a la habitación principal.
Changbin sintió como Jeongin apretaba ligeramente su mano, tal vez en un movimiento inconsciente. Atrajo al omega más cerca de su cuerpo, comenzando a seguir nuevamente a la mujer.
La habitación principal era enorme a opinión de Jeongin, contaba con su propio baño y una puerta que despertó la curiosidad del omega.
—Adelante —animó la mujer.
Cuando Jeongin abrió la puerta se sorprendió al ver el walking- closet bastante espacioso que conectaba también con el baño en una puerta que el omega ni siquiera se había percatado que estaba ahí.
—¿Te gusta, omega?
Jeongin asintió embobado al ver el enorme espejo en una de las paredes del clóset.
—Lo maravilloso de esta habitación es que tiene acceso directo al patio trasero y la piscina.
Siguieron con el recorrido, visitaron el sótano el cual para sorpresa de ambos estaba muy bien decorado, al alfa le nació la pequeña idea de instalar su estudio para grabar. Subieron al segundo piso un total de tres habitaciones y dos baños, Jeongin solo asentía mirando a su alrededor.
El tercer piso eran dos habitaciones y un espacio abierto con libreros vacíos y un par de sofás.
—Este espacio es bastante versátil —aportó la mujer—. Bien decorado y amoblado puede ser un perfecto lugar para los juegos de los cachorros.
El omega bajó la mirada a sus pies.
—Sí, sería perfecto para los cachorros.
Changbin se acercó al omega, dejó un suave beso en su frente y lo marcó con su aroma. Hace ya varios meses Jeongin dejó de revisar su ciclo de celo, dejó de hacerse exámenes cada que tenía intimidad con su alfa, dejó de presionarse y se resignó a su realidad.
—No tiene que ser esta casa, omega.
—Me gusta —miró por la gran ventana del espacio abierto—. Tiene una linda vista al mar.
—¿La quieres, mi omega?
—Sí —murmuró, perdiéndose en la mirada de su alfa—. La quiero, alfa.
Changbin dejó un corto beso en su nariz y miró a la beta, quien anotaba un par de cosas en la carpeta.
—La queremos.
La mujer parpadeó un par de veces antes de sonreír.
—Oh, claro. ¿Para cuándo les gustaría-
—Lo antes posible —respondió Jeongin.
—Perfecto —sonrió la beta.
•
—Jeongin-ah es realmente hermosa —exclamó Felix, sin poder contener su emoción, mientras sus ojos se posaban maravillados en la fachada imponente de la casa. Con pasos apresurados, se acercó a Jeongin y lo abrazó con fuerza, recibiendo a cambio una risa contagiosa—. Te sienta bien —le guiñó.
Jeongin solo lo miró confundido, sin comprender del todo el último halago.
Hyunjin sacaba bolsas de supermercado del maletero de su auto con la ayuda de Misuk. Su omega lo dejó solo en cuanto vio a Jeongin salir a recibirlos, tampoco dejaría que Felix cargara alguna cosa pero el apoyo moral no le vendría mal.
—Misuk, amor, entrégale esto a tu tío Jeongin —Hyunjin le tendió una caja azul con un lazo celeste—. Yo me encargo de lo demás.
—Sí, papá —Misuk caminó hasta los omegas, siendo recibido por un sonriente Jeongin—. Esto es para ti, tío.
Misuk esperó a que Jeongin recibiera su regalo para después envolverlo entre sus brazos, sin duda había sacado su amor por el contacto físico que tenía Felix. La pequeña ya le llegaba por encima del hombro a Felix.
—Eres una alfa encantadora —murmuró Jeongin sobre la mejilla de Misuk—. Mírate, estás preciosa.
La alfa sonrió avergonzada luego de separarse del abrazo de Jeongin.
—¿Verdad que sí? —Hyunjin animó, besando la nuca de Felix. Sus manos repletas de bolsas.
Se adentraron, Jeongin guiándolos por el pasillo hasta la cocina, donde Hyunjin por fin pudo descansar sus manos. Una ola de gritos y risas se escuchó desde afuera, seguido de unos pasos rápidos al interior de la casa.
Jeongin solo negó cuando vio a su alfa entrar a la cocina.
—¿Qué has hecho ahora, alfa?
—Sin querer se me cayó Minho hyung a la piscina.
—¿Sin querer, hyung? —rio Felix. Changbin lo abrazó, alzándolo un par de centímetros.
—Detalles minúsculos —respondió, saludando ahora a Hyunjin, dándole un sonoro beso en la mejilla—. Mi preciosa alfa —se dirigió a Misuk—, ven a saludar a tu tío favorito.
Misuk dejó escapar una pequeña risa, igual a la risa de Hyunjin, antes de saltar a los brazos de Changbin. El alfa dio una vuelta en su propio eje, para después dejar a la pequeña en el suelo.
—¡Changbin! —el grito de Minho se escuchó desde el patio.
Cuando Changbin volvió a salir al patio junto a los demás, lo hizo de la mano de Misuk, pretendiendo que Minho no se acercara, utilizándola como escudo. Pero a penas Misuk vio a Jisung con su pequeño cachorro de dos años, soltó la mano de Changbin y corrió al lado del omega.
—¡Tío Sungie!
—¡Misuk! —chilló Changbin cuando Minho empezó a correr detrás de él.
Hyunjin miraba con gracia como sus hyung corrían al rededor de la piscina, se sentó en la terraza, junto con los demás, Chan y Seungmin estaban en una mecedora, haciendo dormir a su cachorro, quien al sentir la voz de Felix, abrió sus ojos y estiró sus brazos.
—Lix, es tu turno —Seungmin marcó con su aroma a su cachorro y se lo entregó con cuidado a Felix, quien lo recibió gustoso, sentándose junto a su alfa.
—Siempre pasa lo mismo —se burló Chan, acomodando a Seungmin en su regazo, dándole un pequeño beso detrás de la oreja—. Lix tiene el don de los bebés.
—Realmente lo tiene —aportó Jisung, sosteniendo a su propio cachorro mientras Misuk estaba a su lado haciéndole muecas, lo que provocaba pequeñas carcajadas en el menor—. Es de familia al parecer.
—¿No han pensado en tener más? —preguntó Seungmin, haciendo que Felix se atragantara con su bebida—. Ups…
—No está en los planes —Felix se aclaró la garganta, a lo que recibió una mirada de los demás en la terraza, quienes luego miraron a Misuk—. No creo que sea posible repetir esa ocasión.
—Siempre podemos intentarlo —murmuró Hyunjin, pasando su nariz por el cuello de Felix.
—Alfa…
Jeongin se había mantenido en silencio, escuchando la charla de los demás, no prestándole realmente atención a la conversación.
—¿Y tu, Jeonginie? —preguntó Chan.
El omega parpadeó un par de veces, sin entender.
—¿Yo?
Seungmin asintió, justo en el momento en el que un empapado Minho y un empapado Changbin llegaban a la terraza.
—Ni se te ocurra mojarme, alfa —regañó Jisung.
—No necesito acercarme para hacerlo, omega —susurró Minho en su oreja, recibiendo un zape como castigo.
Changbin recibió la toalla que le ofrecía su omega, se la pasó por los hombros y se posicionó detrás de Jeongin, dejando un beso en su cabello.
—¿De qué hablaban? —preguntó Changbin.
—De sus cachorros —dijo Seungmin sin más.
Jeongin se mantuvo en silencio, bajando su mirada a la palma de sus manos, sintiendo como las manos de Changbin se posaban en sus hombros.
—Eh… —comenzó Changbin con cuidado—, nosotros no-
—No puedo tener cachorros —dijo Jeongin, sin subir su mirada.
Todos se quedaron en silencio, uno que duró una eternidad para Jeongin. Sentía sus latidos en su oreja, un ruido molesto que solo aumentaba su ansiedad.
La carcajada de Minho fue la primera, luego todos los demás lo siguieron en cadena.
Jeongin alzó la vista por fin, sin comprender que era lo gracioso, sintió el enfado creciente de Changbin a través del lazo.
—¿De que mierda se supone que se están riendo? —la voz de Changbin era baja.
—Es la mejor broma que han hecho —siguió Minho—, hasta se pusieron de acuerdo en la cara larga y todo.
Jeongin solo se limitó a parpadear.
—No puede —Seungmin carcajeó.
—Dios… —Hyunjin se limpió una lagrima que caía por su mejilla.
—Jeongin —murmuró Felix, conteniendo su risa—. ¿Cómo que no puedes?
—Yo- —Jeongin frunció su ceño—, no puedo.
—Jeonginie —Jisung se aclaró la garganta, ocultando su risa—. Estás muy embarazado, si hubiesen hecho esta broma meses antes definitivamente les hubiésemos creído pero- —se interrumpió a si mismo al no contener la risa.
—¿Qué? —balbuceó el omega, sintiendo como las manos de Changbin se aferraban más a sus hombros.
—Oh —Misuk saltó a los brazos de Hyunjin—. Por eso el Tío Jeongin olía así, papá —le dijo a Felix.
—Correcto, amor.
Los demás se pusieron a bromear sobre la situación, dejando a Changbin y a Jeongin casi excluidos.
—¿Qué- —Jeongin no pudo terminar, Changbin se puso a su lado, cayendo de rodillas frente a él—. Alfa…
Changbin apoyó su frente en el pecho de su omega, inhalando hondo para llenarse de su aroma.
—Mi omega —murmuró Changbin—, ¿lo sientes? ¿El lazo?
El omega no comprendía del todo, se tomó un par de segundos antes de cerrar los ojos, apoyó su cabeza sobre la de su alfa y respiró profundo, sintiendo su lazó en su pecho. Si se concentraba lo suficiente casi podía verlo, sintiendo sus latidos al mismo ritmo que el de los de su alfa, sintiendo el aroma de su alfa y llenándose de el. Y al final, casi imperceptible, como una luz titilante que a penas y empieza a brillar lo sintió, destellos entre su lazo que se fundía en el. Un pequeño latido que no pertenecía a él ni a su alfa, pero que era tan suyo que se sintió torpe al no notarlo antes.
—Creo que sí…
Changbin se separó unos centímetros de Jeongin, tomó las manos de su omega entre las suyas, dejando un suave beso en cada dorso antes de llevárselas a su pecho.
—Nuestro.
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Criss<3








