El pueblo.

Sinopsis

Trás una serie de circunstancias extrañas y por culpabilidad, Okita decide regresar a su natal pueblo, solamente para ser retenido contra su voluntad ¿Qué esconde este extraño pueblo? ¿Y por qué el jefe está tan interesado en él?

Genero:
Mystery/Drama
Autor/a:
Erfynder
Estado:
Completado
Capítulos:
12
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Capitulo 1.

"¡Ocurre otra vez! ¡La casa de tus padres, se incendia!" Un sudor frío y una expresión de pánico apareció en su rostro al ver la casa hecha de tablas prendida en llamas. Él quiso correr, pero sus pies no se movían. Lo único que podía hacer, era derramar lágrimas de tristeza en silencio mientras veía a los aldeanos correr hacia donde una vez fue su hogar con baldes de agua.


-Mamá... papá... -se escapó de sus labios, para después tumbarse en el suelo inconsciente.


-¡Mamá! -gritó un Omega exaltado sentándose de un solo en su cama, otra vez había tenido ese sueño, aunque más que sueño, era un recuerdo.


Cuándo era más joven, en su antigua aldea, su casa arrasó en llamas con sus padres en el interior. No lo podía creer. En cuestión de minutos él fue huérfano. A Okita no le quedó de otra más que irse a vivir a casa de sus tíos en la ciudad.


El Omega de cabello negro sudaba frío, maldecía haber presenciado eso, maldecía no haber podido hacer algo por sus padres. Esto era terrible. Pero en su defensa, él era demasiado joven y no pudo reaccionar ante tal impacto. Tan solo se limitó a desmayarse mientras los aldeanos apagaban el incendio.


Okita se levantó de su cama, recogió su manta y tendió su cama, habían pasado más de 10 años desde lo sucedido, y aún parecía no superarlo. Incluso aunque fuera a terapia. "No ha sido tu culpa" era lo que todos le decían "Debes seguir adelante". Y así lo hizo, desde lo sucedido; sus tíos se hicieron cargo de él. Y cuándo tuvo la edad suficiente, decidió dejar de ser una carga e irse a vivir solo.


Respiró hondo después de salir de la ducha. Se vistió con lo primero que encontró, y fue a la cocina por algo para comer. Ahora que vivía solo, se sentía tan extraño, siempre tenía ese mismo sentimiento de cuándo perdió a sus padres: "Así se siente la soledad", "te sientes vacío y como que algo te falta": pensaba.


El Omega se sentó en la pequeña mesa de madera; metió una cuchara a su tazón de cereal y luego se lo llevó a la boca. Mientras de gustaba su desayuno, bajaba y subía el dedo encima de la superficie de la pantalla de su celular. Siempre que comía lo veía, así trataba de evitar ese sentimiento.


"Camisas coloridas y suaves, lleve dos y pague dos" una risita se escapó de sus labios. Esto de la publicidad no se le daba bien a sus contactos.


"¿Cómo puedes superar una ruptura? Déjame te cuento, entra al link". Siguió bajando.


"Ya son diez años desde el misterioso incendio en la aldea del maíz". Okita paró en seco al ver la publicación, si no estaba mal, ese era el nombre de la aldea donde creció y nació. El Omega no dudó en darle click al enlace del artículo. "En la aldea del Maíz ocurrió un terrible incendio el pasado 13 de mayo de hace 10 años. Las víctimas fueron dos personas de mediana edad. Sus familiares se han reunido para brindarles homenaje". Okita abrió los ojos como platos ¿Acaso esto era el universo burlándose de él? Él estaba tratando de olvidar lo sucedido hace más de 10 años y ahora aparecía esto. Una parte de él se sentía bastante ofendido porque su tía no le contó sobre esto, y otra parte, estaba dudosa de asistir al aniversario número 10.


-¿Te vas a ir a dónde? -habló una voz mientras acomodaba una prenda en una sercha -. ¿A la que de qué...? -habló su compañero de trabajo. Ambos eran empleados en una tienda de ropa y artículos de belleza -. ¿Y por qué? Sabes muy bien que me quedaré solo... ¡Y en mayo es donde más vendemos atuendos para el verano! No puedes hacerme esto, Okita -gruñó Qin sonando bastante ofendido. Okita detrás del mostrador suspiró con pesadez, él tampoco quería, pero le parecía una enorme falta de respeto no ir al décimo aniversario de sus difuntos padres.


-Lo sé y lo siento, Qin. Puedes contratar a alguien temporalmente en lo que regreso -sugirió. Qin suspiró con pesadez, aunque no estaba de acuerdo, decidió acceder.


-De acuerdo. Voy a buscar a alguien más -habló con resignación -. Y a todo esto ¿Por qué quieres ir a ese lugar? -habló bastante curioso. No era normal en Okita pedir vacaciones, y menos ahora, cuando las ventas subían y se les aumentaba un poco la comisión..


-Solo anhelo tranquilidad... -fue lo que se limitó a decir.


-De acuerdo. Pero, permíteme llevarte -ofreció el más alto. Qin sabía perfectamente que Okita no tenía auto propio y que le saldría más caro el viaje si iba de transporte en transporte a un lugar tan lejano. Okita lo vió sorprendido.


-No te preocupes, puedo ir solo.


-Claro que no ¿Te imaginas? Ir por allá solo. Además, con un mapa yo también puedo llegar -habló Qin bastante animado, a decir verdad, él también quería salir de paseo aunque sea de vez en cuando -. Vamos, será divertido y relajante. Iré a dejarte, y luego vuelvo para las ventas -anunció. Okita suspiró resignado, a decir verdad, no le gustaba que Qin hiciera esto por él, pero no había de otra, ó aceptaba ó Qin seguiría insistiendo.


-De acuerdo -habló resignado.


-¿Voy a la derecha ó la izquierda? -cuestionó Qin detrás del volante, mientras a su lado se encontraba Okita, en el asiento del copiloto; sosteniendo un mapa.


-Derecha -habló el bajito de estatura mientras veía el mapa -. De verdad no tienes porque hacer esto... -eran las seis de la mañana, y Qin había aparecido muy temprano abajo de su edificio con su elegante automóvil color carmesí. El plan era simple, iría a la aldea de sus padres, los honrraría, pasaría ahí el día y luego tanto él como Qin regresarían a la ciudad (porque su jefe no quiso darles más tiempo libre). Era mayo y las ventas aumentaban por este mes.


-Uf. No digas eso -habló Qin bastante animado. Era agradable saber que tendría el día libre y que no tendrían que buscar un remplazo para Okita -. Es divertido, además, así tengo tiempo para mí también -fanfarroneó -. Ya sabes, con el bebé y el trabajo, es muy difícil -habló mientras sostenía el volante. Qin era un Omega y tenía un bebé, su novio lo embarazó pero no quiso casarse con él ni hacerse cargo de su bebé ¿Así que, qué le quedaba? No le quedó más remedio que trabajar -. Pero bueno, hoy no debo preocuparme por nada -vió en el espejo del retrovisor, y ahí estaba, detrás de él; en el asiento trasero estaba su pequeño bebé; dormido en su silla infantil.


-Si tú lo dices... -mencionó Okita viendo por la ventana.


-Dime la verdad ¿Por qué es tan importante ir ahí? -habló Qin sin dejar de ver hacia adelante -. Quiero decir, si tuviera un día libre, lo pasaría en la ciudad, en el Spa ó con Donovan en casa. No en una montaña con gente extraña -mencionó con desagrado -. Sin mencionar que, después de nuestra plática de ayer. Investigué en internet sobre al lugar a donde vamos. Se dice que es la aldea del Maíz y que es un lugar maldito. No sé si lo sabes, pero un incendio ocurrió ahí hace 10 años, cuándo tú y yo apenas eramos unos preadolescentes... -mencionó -. Eso ya es bastante perturbador... ¿Qué tal...? ¿Qué tal si esa gente mató a los suyos? -mencionó de forma siniestra mientras veía fijamente hacia la carretera.


Okita abrió los ojos como platos ¿De que demonios hablaba Qin? ¿Cómo que su gente mató a sus padres? Okita conoció a esas personas cuándo era un niño, y eran bastante agradables, nunca le harían daño a una mosca.


-Gira a la izquierda -mencionó Okita mientras fulminaba al Omega con la mirada. Qin sin duda era un impertinente por decir ó pensar si quiera esas cosas sobre su pueblo. Qin sonrió y estacionó el vehículo, se habían detenido en una gasolinera.


-De acuerdo. Llenemos el tanque y comamos algo -vió su muñeca-. Apenas son las 7:30. Tenemos tiempo -habló de manera calmada mientras salía del auto, notando el aura amenazante que aparecía alrededor de Okita-. ¿Okita? -lo vió extrañado, ese Omega se le había quedado viendo raro hace un buen rato. Okita pestañó varias veces, para después dirigir su mirada a Qin-. Vamos, desayunemos, y llenamos el tanque -repitió.


Okita bufó y abrió la puerta del auto.


-¿Te gusta, verdad? -habló Qin mientras tenía a Donovan sobre sus piernas, en lo que su auto estaba estacionado, ellos estaban en el interior de una cafetería. Su bebé tenía dos años, por lo tanto ya podía comer como se debía.


-Si dejas que coma tanta azúcar harás que se le pudran los dientes -habló Okita mientras veía cómo el Omega de la camisa roja le daba de sus panqueques a su bebé. Qin se encogió de hombros, no podía negarle nada a su pequeño Don, él era la luz de su vida. Aunque su padre no lo haya querido, él si lo adoraba mucho.


-Es mi único hijo ¿Qué te puedo decir? -habló tranquilamente. Okita bufó, para después tomar su taza blanca de la oreja y darle un sorbo. No había nada más delicioso en este mundo como el café amargo y dulce a la vez.


-¿El padre estaba trabajando ó algo? -habló Okita de pronto. Qin sonrió nervioso, a decir verdad, no le había dicho a Okita que era un Omega soltero.


-¿Quién sabe? -habló él con una sonrisa amable -. A decir verdad, desde que le dije que estaba embarazado, no lo volví a ver... -añadió con una expresión de tristeza en rostro. Okita abrió los ojos como platos, en su defensa no sabía que Qin no estaba casado, aunque a decir verdad, nunca le había visto marca alguna, ni anillo de bodas ó promesa.


-Lo siento.


-Está bien. No te preocupes -rió -. También es mi culpa por no haberte hecho saber -añadió para después ver hacia abajo, su bebé seguía comiendo con sus manos -. Don es lo único que tengo y por ello trato de darle lo mejor que puedo -añadió el Omega bastante confortado. No le importaba si su novio lo abandonó, ó si debía rechazar a más pretendientes por la existencia de Don, él lo amaba y quería mucho. Su pequeño era su verdadero gran amor -. Mi único amor verdadero, es Don -anunció alzando su vista, viendo de forma relajada al sujeto enfrente de él.


Okita abrió los ojos como platos, no había duda, para una madre, su pequeño siempre sería su verdadero amor. Aunque ahora que tocaba el tema, él jamás se enamoró ó conoció algo similar al "gran amor" que decía Qin. Había salido con chicos en la secundaria cuando muy llegó a la ciudad, pero nada más. Después de un tiempo, sus relaciones terminaban y ya. No les volvía ha hablar ni ellos a él.


-De acuerdo, creo que deberíamos avanzar -anunció al ver que en su reloj de muñeca ya casi eran las 9 de la mañana. Debían acelerar si querían regresar esta noche a la ciudad. Okita bufó y asintió, Qin tenía razón, cuánto más antes llegaran al pueblo, más pronto regresarían a casa.


-De acuerdo... ¿Y que tal tú? -habló Qin de pronto mientras iba detrás del volante -. ¿Tienes novio? ¿Algún pretendiente? ¿Algo? -sonrió pícaro. Okita negó de inmediato -. ¡Oh, vamos! Eres joven y te ves bastante adorable cuando te enojas -mencionó en un tono juguetón. Okita alzó una ceja ¿Qué se veía bastante tierno cuando se enojaba? ¿De que demonios hablaba Qin? -. De eso, de eso hablo -habló mientras veía como Okita lo fulminaba con la mirada.


-¿Qué ves de tierno en mi mirada? -lo encaró.


-No lo sé -se encogió de hombros -. Pero... una vez, un cliente dijo que incluso si estás molesto, tenías una "tierna mirada" -añadió con una sonrisa juguetona. Okita chasqueó la lengua ¿Quién fue ese anormal que dijo eso sobre él? ¿Qué tenía una tierna mirada aún si se enojaba?