One More Night, Os Larry Stylinson por Kintsukuroi en Inkitt
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One More Night, OS Larry Stylinson

Sinopsis

Harry lleva dos meses actuando de manera extraña, y aunque su amante esposo Louis ha intentado acercarse, ha resultado imposible. Un mal entendido apurará las cosas, dejando al descubierto una horrible situación. ¿Podrán salvar su matrimonio de 20 años? Un OS corto, LT/HB, sin smut.

Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Solo una vez más


Louis llevaba algunas semanas notando extraño a su esposo. Dos meses para ser exactos. Y aunque era notorio el cambio en Harry, Louis no lograba que se desahogara con él, que le contara cuál era el problema, que se refugiara entre sus brazos ni que calmara en su boca sus inseguridades. Nunca lo vio tan lejano, ni tan frío.

Era un día viernes en la mañana cuando Louis se estaba preparando para ir a trabajar, cuando al salir del baño escuchó una conversación de Harry con quien supone era, su mejor amigo Liam.

“No me atrevo... No puedo... No se lo merece... Me duele tanto, ya no sé qué hacer... ¿Cómo se lo digo? Le voy a romper el corazón...”

La voz desgarrada de su esposo, un sollozo desolador como muy pocas veces escuchó en los veinte años que llevaban juntos. Pero, ¿hablaba realmente con Liam? ¿Qué estaba pasando?

No sabía, no tenía respuestas. Pero algo era claro: Harry ya no lo amaba y no sabía cómo terminar con su matrimonio. Harry que fue, es y será el amor de su vida, el único hombre al que amaría, su chico, su pareja, su todo. No sabía vivir sin él, jamás imaginó que esto pudiera suceder y estaba muerto de miedo.

Y con todo su pánico a cuestas, aunque hayan sido muy felices, aunque tuviera claro que Harry sí lo amó con todo su ser, jamás lo obligaría a quedarse, siempre han sido libres, están juntos porque quieren hacerlo. Muriendo de pena va a dar un paso al lado, agonizando lo dejará volar, pero antes necesita una última noche junto a su amor, una que le permita demostrarle cuánto lo ama y cuánto le duele perderlo. Y en ese momento es difícil, porque Harry est muy lejos de sus caricias.

Louis se vistió y se arregló para salir, pero antes de abandonar la habitación, se acercó a su esposo, que estaba con los ojos cerrados, pero no dormía, con ese algo que no podía identificar marcado en su frente.

—Amor, ya me voy... —Dijo con sus ojos cargados de lágrimas que le quemaban. —No te preocupes más, me voy a mudar, no quiero verte triste, pero, ¿me das una última noche? ¿Esta noche?

Y Harry abrió los ojos, y lo miró sin entender, y no sabía cómo reaccionar y solo pudo sentir su corazón romperse en mil pedazos sin un motivo. Intentó hablar, pero su cuerpo ni siquiera podía mover un dedo.

Louis tomó eso como una señal afirmativa, ¿estaban tan dañados que no podían hablar? ¿En qué momento lo perdió todo?

Intentaba hacer memoria, pero no estaba seguro. Recuerda que Harry empezó una terapia psicológica hace dos meses, y que le había afectado mucho, demasiado. Incluso había estado con pesadillas recurrentes y ni siquiera sus besos lograban calmarlo. Desde esa fecha no habían vuelto a estar juntos, ellos, que vivían de la piel del otro, que habían hecho del arte de amar la más intensa rutina, que le agregaban horas al reloj amándose y que siempre encontraron tiempo y lugar, porque las ganas se escapaban por sus poros.

Y ahora todo empezaba a encajar, y Dios... Cómo dolía. Su día de trabajo fue el más difícil de su carrera, estaba desconcentrado, la tristeza se le notaba en sus bonitos ojos, en su caminar pesado y lento, en la angustia que se había apoderado de la comisura de sus labios y en lo secas que se sentían sus manos.

Harry seguía en la cama, en silencio, sin sentir nada más que desconsuelo. Las palabras de Liam resonaban en su cabeza:

“Tienes que decirle, es lo mejor, siempre han sido sinceros...”

Pero simplemente no podía, era más grande que él. Y en esa soledad que le congelaba los huesos, fue cuando despertó un poco de estos meses oscuros y pesados, en los que ha estado en shock porque su cabeza no podía con tanto. Y nuevamente las palabras de Liam:

“Está muy mal, me pregunta todos los días por ti, porque ya no sabe qué hacer...”

Y claro, piensa, se aburrió de su mutismo, de su frialdad. De que, a pesar de seguir en la misma casa y en la misma cama, están cada vez más lejos y la culpa vuelve a aparecer, porque si algo ha sentido en este tiempo, es culpa... La peor, la más sucia, la más pérfida...

Como pudo se levantó, arrastrando los pies, pensando en su última noche con el hombre que es todo el universo para él, que es más que su esposo, que es el aire que respira y su alma completa. Pero, ¿es que acaso no puede defender su amor? ¿No puede pelear contra lo que sea que los esté separando? ¿Contra él mismo y sus miedos? No, no puede, no en ese momento y quizás nunca.

La noche los espera, lista para terminar con la incertidumbre, lista para cobijarlos con su manto, lista para entregarles un nuevo día.

Cuando Harry llegó, a las diez en punto, encontró la casa en silencio y a oscuras. Su pobre corazón estaba agónico, no resistía más, o eso pensaba... No podía ni siquiera pensar con tranquilidad.

La habitación estaba cálida, pudo escuchar una melodía en la radio, suave... En la mesita de noche una bandeja con dos copas de vino blanco, seguramente de Chardonnay, su favorito.

Dejó caer su mochila, y dio dos pasos, quitándose la chaqueta. Suspiró buscando a Louis, pero no lo veía, hasta que lo sintió detrás de él. Le impactó el rojo de sus ojos, le impactó su semblante tan triste sin darse cuenta de que así como veía a Louis, estaba él.

—Lou, amor, yo...

—No, no digas nada, no es necesario... Solo déjame amarte... Déjame...

Lentamente, como en la peor de las torturas, fue desabrochando los botones de la camisa azul cobalto de Harry. La deslizó suavemente hasta que quedó en el piso. Como cada vez, vio la piel de su esposo erizarse y a pesar de toda la pena, la erección en medio de las piernas de Louis apareció sin vergüenza, porque su cuerpo reaccionaba a su esposo, siempre, pese a todo, en los malos y tristes momentos también.

Y podría pensarse que era obvio, Harry nunca perdió su atractivo, todo lo contrario. Pero era muy fácil hablar de lo que estaba a la vista: de cómo se le marcaban los hoyuelos al sonreír o lo suave que parecía su pelo o lo largas que eran sus piernas; de lo profundo de sus ojos verdes y sus lunares como puntos de luz en su piel que irradiaba energía. Pero Harry era mucho más que eso, era un hombre dulce, amable, generoso, que despertaba sonriendo a pesar de los problemas, que se daba el tiempo de hacer una llamada, de ir por un café, de reconocer sus errores, de bailar a medianoche en la cocina y celebrar tus logros.

Se besaban con tristeza, se besaban intentando no llorar, se besaban con sus manos buscando un poco del calor que habían perdido en medio del no saber y del no entender.

Y mientras se besaban, se desnudaban para llegar a esa cama que tenía el peso de sus cuerpos marcados, que olía a sexo y a amor, a pasado y futuro, a intimidad. Las caricias desgarraban la piel del otro, intentando aferrarse, intentando no perder ni un solo segundo. Louis entrando en Harry, escuchándolo gemir casi con temor, viéndolo cerrar los ojos mientras empezaba a llorar, y como una mala broma, una canción de fondo, triste, mientras el vaivén de sus cuerpos se mantenía por minutos:

“Amémonos, como si no tuviéramos miedo de lo que vendrá...

Si esta es mi última noche contigo,

abrázame...

Dame un recuerdo que pueda usar.

Tómame de la mano...

Es importante cómo esto terminará,

Porque ¿y si nunca vuelvo a enamorarme?

Tus labios me llevan a los lugares y a las noches

que hemos tenido...

Porque si esto es todo, al menos terminémoslo bien...

Si vas a dejarme, solo déjame lentamente

Hagamos que dure, solo un baile más antes de que pase el momento...

Prefiero que te acuestes aquí a que me dejes solo

Así que quédate por un tiempo, solo una vez más...

Y al ritmo de la voz lastimada en la radio, terminaron juntos. Pero no había un suspiro de felicidad ni un te amo, solo dos cuerpos llorando, abrazados, porque no se querían separar, porque no entendían qué pasaba, porque no querían saber qué pasará...

Pero Louis tomó la decisión de dar el primer paso, y se soltó de Harry. Rápidamente se fue al baño, y apenas salió se vistió, mientras Harry lo miraba mudo, con el pánico en su rostro. Sin embargo, no fue hasta que Louis tomó una maleta y comenzó a guardar algunas prendas que Harry salió del shock y se dio cuenta de la horrible pesadilla que estaba sucediendo frente a sus ojos.

—Lou, ¿qué pasa? Yo... yo no entiendo, yo, ¿es mi culpa? —Preguntó sin dejar de llorar, apretando la sábanas con sus manos.

—Mi dulce Harry, —contestó Louis, acercándose hasta secar las lágrimas de su esposo con su mano, con una ternura cálida y dulce. —Te escuché hablar con Liam, sé que ya no quieres estar conmigo, y aunque yo te amo más que nunca, voy a dar un paso al costado, no te puedo retener a mi lado...

—¿Yo no quiero estar contigo? Amor... Jamás he dejado de amarte, ni un segundo desde que te conocí... Louis, yo no sé por qué entendiste eso, si yo no sé vivir sin ti...

—Pero Harry, ¿y entonces? ¿qué pasa? —Dijo ahora igual de angustiado, pero con una pequeña esperanza, buscando los ojos de Harry que lo miraban con tanto miedo que sobrecogía. Nunca vio una mirada así en su esposo, tan desvalida, tan frágil.

—Esto no es fácil... Yo, yo no sé qué hacer...

—Dame un segundo precioso, —interrumpió Louis, buscando una manta, pañuelos y un vaso con agua. Tapó la espalda aún desnuda de Harry, le acercó el vaso.

—Gracias...

—¿Entonces...?

—Hace dos meses, fue la cena en casa de tu padrastro, ¿recuerdas?

—Sí, por el cumpleaños de mi abuela.

—Cuando fui a buscar hielo, después de que sirvieron el pastel... Yo estaba llenando la cubeta, y no sentí a tu padrastro entrar... hasta que lo tuve... demasiado cerca...

—¿Qué quieres decir? ¿Fue irrespetuoso? ¿Fue grosero?

—Él... él se frotó contra mí... —contó largándose a llorar. —Se frotó y me tocó... me tocó...

La rabia hervía por cada célula del cuerpo de Louis. Un algo diferente, que nunca sintió antes, quería salir de su pecho, en forma de puños. —¿Hay algo más? —Preguntó con delicadeza.

—Sí... él me dijo, que yo le gustaba... que podía hacerme sentir bien, que podía ser nuestro secreto... y yo... amor, te juro que yo no hice nada, yo no lo provoqué, yo no quería, yo no...

—Basta, no sigas. Mírame, —pidió a pesar de todo, muy cariñosamente, —jamás, óyelo bien, jamás dudaría de ti. Te creo, lo hago sin dudar, no tienes que disculparte por eso. Él único culpable es el maldito infeliz de Jack, pero me va a escuchar, esto no se queda así...

—No, no, no, no, no... Por favor amor, por favor, no digas nada... Piensa en tu mamá, piensa en tu familia... Yo, yo, no, no importa...

Y Louis entendió en ese preciso momento, lo herido que estaba su esposo. Y también comprendió que su deber era darle calma, no pensar en él ni en lo que haría al respecto, Harry merecía más que un berrinche a tontas y a locas, lo necesitaba cuerdo y seguro pero para protegerlo.

—Perdón mi precioso amor, perdón... Déjame abrazarte... —Dijo subiéndose a la cama y llevando con él al cuerpo de Harry que estaba como un pequeño ovillo. —¿Quieres contarme cómo te sientes? ¿Por qué no me dijiste? ¿Por qué pasaste todo este tiempo solo?

—Yo te fallé... estoy sucio, no me ibas a querer... No quiero que te alejes de tu familia, ellos son muy importantes y no lo sé, perdóname...

—Está bien, está bien... ¿Quieres que nos acostemos a dormir un rato?

—Sí... pero amor... ¿no te vas a ir?

—Mis manos solo saben vivir alrededor de tu cintura... No me voy, vamos a dormir, después vamos a ir a caminar y a almorzar afuera. Te voy a consentir, te voy a demostrar que eres el único, siempre lo has sido y nada va a cambiar eso.

Apenas Harry se durmió, Louis pensó en qué hacer. Las cosas no se iban a quedar así, le daba igual que su familia lo desterrara o que no le creyeran o lo que fuera. Nadie dañaría a su esposo y viviría tranquilo para contarlo.

Como las últimas veces, Harry se quejaba dormido. Incluso llegaba a tener pequeños espasmos, rompiendo el corazón de Louis. Finalmente, apenas veinte minutos después, Harry estaba despierto, con su mirada perdida una vez más.

—¿Quieres levantarte?

—No amor, aún no... ¿Podemos quedarnos abrazados un poco más? Extrañaba esto, sentirte...

—¿Quieres que me desnude?

—Sí... ¿puedes tocarme? ¿mucho?

—Sería un placer precioso... pero, ¿pasa algo?

—Quiero sentir tus manos en mí, quiero olvidar el asco que sentí ese día...

—¿Por qué no me lo pediste antes? —Susurró Louis, besando sus manos.

—Tenía miedo de que no me quisieras, de que pensaras que te había faltado o que no me creyeras... Yo no supe reaccionar...

—Lamento con todo mi ser que hayas pasado estos meses así... Gracias por contarme, por apoyarte en mí...

Y las palabras se perdieron en medio de las sábanas, y de las sombras de sus cuerpos. Louis besó cada espacio de esa piel que conocía mejor que la propia, porque le pertenecía, porque ha sido el único privilegiado de tenerla y probarla, de deleitarse con ella.

Y aunque tímidos al principio, y levemente tristes, estaban ahí los gemidos de Harry, que a cada segundo crecían en intensidad, hasta ser los de siempre, descarados, un poco sucios, y un segundo después un poco tiernos y suaves para volver a ser intensos. Y Louis... cómo amaba eso de su esposo, aunque realmente amaba todo, esas exclamaciones de que disfrutaba de lo que podía darle, era mejor que ganar la lotería cada vez.

Fueron solo caricias con sus manos y su boca, caricias que los reconfortaron, caricias que los devolvieron a la vida, caricias que los dejaron encendidos a un paso de la locura.

—¿Vamos a almorzar?

—Sí amor, vamos. —Harry sonrió por primera vez en esos meses.

Después de una ducha rápida y de arreglarse en medio de dulces besos, salieron y comieron en el primer lugar que encontraron. Estaban terminando cuando sonó el teléfono de Louis. De inmediato Harry se puso alerta y lo miró con miedo.

—¿Aló?

Harry supo quién era, por la palidez de Louis.

—No, no le digas nada... —suplicó en un murmullo.

—Claro, ahí estaré, nos vemos. —Colgó.

—¿A dónde vas?

—A la casa de mi mamá.

—¿Vas a verlo?

—No entiendo mucho qué pasa. Estaba alterado, nervioso, y me pidió que fuera lo antes posible.

—Yo no quiero ir...

—Claro que no irás, no tengas miedo. ¿Puedes quedarte con Liam un par de horas?

—Sí, déjame llamarlo.

Mientras Harry hacía esa llamada, Louis pensaba.

—Amor, necesito preguntarte algo... ¿Lo vas a denunciar?

—No, no, no...

Era impactante ver el cambio en Harry con solo esa pregunta.

—Está bien, está muy bien. Te dejo en el departamento de Liam y me voy.

En el camino, Louis fue muy cuidadoso de devolverle la calma a su esposo. Lo llenó de besos y de recuerdos de ellos juntos, haciéndolo sonreír una vez más.

—Cuídamelo, ¿sí? —Pidió Louis a Liam.

—Sabes que sí, anda tranquilo.

—Gracias, —susurró en el hombro de Liam, antes de salir.

Antes de tocar el timbre en la casa de su madre, escuchó gritos, por lo que solo entró. Escuchó a su padrastro decir que él era inocente, que jamás haría algo como eso y que “ese niño” estaba mintiendo porque quería llamar la atención.

—¿Qué está pasando? —Preguntó muy serio.

—Nada hijo, solo que... hay una situación delicada. El vecino de atrás denunció a Jack por abuso, y estábamos discutiendo sobre qué hacer.

—¿Y le crees a este infeliz? —Preguntó Louis conteniéndose. Su vecino tenía con suerte 17 años.

—Louis, por supuesto, supongo que tú también lo haces... Jack ha sido más que un padre para ti...

—Lo fue hasta que se atrevió a poner sus sucias manos sobre mi esposo, y eso, entiéndelo bien, jamás te lo voy a perdonar.

—¿Yo? Louis, nunca haría eso... ¿No te das cuenta? Ahora lo veo todo claro. Harry y Nick se han puesto de acuerdo para difamarme.

—Ni siquiera lo nombres, ¿me escuchas? Nunca, nunca voy a dudar de mi esposo.

—Pero Louis, —habló ahora su mamá. —Estás rompiendo la familia.

—No, este maldito bastardo lo hizo.

—¡No hice nada malo! No quise decirlo antes, pero ellos... ellos me acosaban, pero jamás permití que se acercaran, ellos me...

No pudo terminar. Louis lo interrumpió con un golpe en la mandíbula, que lo dejó en el piso. —Y que les quede claro, me da lo mismo no volver a saber de ti mamá, si no dejas de defender a Jack. Acabas de perder a tu único hijo, y tú infeliz, vas a tener noticias. Ahora o mañana, te vamos a denunciar.

Y luego de eso salió, dolido hasta sus entrañas, pero aguantaría el dolor por su dulce Harry.

Una semana después, Louis supo por medio de Liam, que Jack estaba siendo investigado por seis casos de abuso sexual y dos de violación. Y a pesar de eso, su madre no reaccionaba.

Las cosas entre Louis y su esposo estaban mejor, poco a poco habían recuperado su fuerza. Esa mañana, Harry había ido a dar su declaración a la policía y lo ayudó mucho a sentirse mejor, siempre con el apoyo de Louis y de sus amigos.

Al llegar la noche, luego de una discusión sobre el panorama para un sábado, en el que Louis quería salir por una cerveza a algún bar, Harry decidió algo más.

—¿No prefieres pasar la noche dentro de mí? —Gimió Harry en su oído, luego de sentarse a horcajadas sobre los muslos de su esposo en la cama.

—Santas cervezas... Sí... ¿Estás seguro?

—Lo estoy... Voy a pedir suficiente alcohol para emborracharme contigo en la madrugada, —dijo sonriendo. —Quiero una última noche... Una que deje atrás estos meses y después tener un nuevo primer amanecer juntos amor... ¿Qué dices?

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