Capítulo 1
Por aquel bosque cerca del reino, corría un omega peliverde en dirección al castillo donde el príncipe heredero Todoroki lo esperaba, iba un poco tarde y eso era porque se había quedado despierto la noche anterior preparando los brebajes con las plantas medicinales que el mismo príncipe le mandó a conseguir y por ello ahora iba tarde, incluso el chico no se había dado cuenta que iba sin un zapato, el cabello le iba para todos lados, el saco lo llevaba debajo de la camisa y la espada en la espalda; los del pueblo, quienes ya conocían al chico sabían que éste era bastante despistado cuando se trataba de él mismo y la única que lo mantenía en orden era su madre, pero ésta estaba de viaje con su nuevo esposo, dejando solo al torpe chico que ahora llegaba al castillo donde Iida, uno de los caballeros que vigilaba la puerta, lo detuvo.
—Midoriya esas no son pintas para entrar a ver al príncipe —Le comentó el alfa con su usual movimiento de manos y la seriedad que lo caracterizaba.
—Voy tarde Iida, luego hablamos.
Izuku ni siquiera le había prestado mínima atención a las palabras ajenas cuando ya estaba escapándose del hombre para entrar e ir hacia la habitación del príncipe, era una suerte para él y para todos los que trabajaban en el castillo que el rey Enji y su hijo Touya no estuvieran en el reino, ambos solían tener que ir a las reuniones con otros reinos para evitar que de un momento a otro estalle una guerra y el príncipe Touya sólo iba de parte de su hermanito, ya que el heredero al trono había sufrido hace años un atentado por una maldición y ahora no podía utilizar sus piernas a menos que alguien lo ayudara cargándolo, por ello él estaba ahí, debía conseguir el antídoto y romper la maldición con lo poco que sabía usar de magia curandera.
—¡Buenos días príncipe! ¡Disculpe la demora! —Exclamó Izuku entrando a la habitación luego de habérsele permitido el paso.
El príncipe desde la cama observaba al recién llegado de manera divertida, la manera en la que estaba vestida y aunque no era alguien que riera muy a menudo, aún así soltó la primera risa del día; por ello fue que Enji había mantenido también al peliverde, el chico mantenía de buen humor a su hijo y lo hacía reír, algo que no pasaba desde la muerte de su esposa.
—Buenos días Izuku, por favor mírate en un espejo —Saludó y pidió el príncipe Shōto, apretando los labios para evitar seguir riéndose.
—¿Por qué? ¿Qué hay de ma-?
Aunque había estado cuestionando, aún así obedeció y calló en su segunda pregunta, dando un grito al cielo, ahora entendía el por qué la gente del pueblo se reía al verlo y el porqué Iida lo detuvo en la puerta del castillo, aunque estaba feliz de haberle sacado una risa al príncipe, no estaba feliz de parecer un vagabundo.
—En el armario hay un par de zapatos que te dejaste la última vez, anda póntelos y acomódate la ropa —Pidió el príncipe Shōto sin poder dejar de reírse. —Al menos te acordaste de salir con ropa, así fuese al revés.
—Anoche me quedé despierto y esta mañana me quedé dormido, sólo alcancé a ducharme, lavarme la boca y vestirme, además de agarrar los frascos con su medicina —Comentó Izuku desde el armario con una mueca sobre sus labios, acomodándose la ropa y suspirando hondo. —Hubo algunas plantas que pidió conseguir y que no la cortaron bien, así que no las pude utilizar para la medicina.
Izuku salió del armario con la ropa arreglada y ambas botas puestas, su cabello era de por sí, muy desordenado, así que no importaba demasiado; se acercó al príncipe y se acomodó al lado de su cama para colocar la mochila sobre la mesita de noche que descansaba a un lado de la cama y vio hacia el príncipe con pesar.
—Lamento hacerle pasar esto, perdone por no conseguir aún el antídoto a su maldición, de verdad creí que mi magia funcionaria en usted y aquí sigue todavía —Comentó Izuku con tristeza.
—Está bien Izuku, sé que has estado haciendo hasta lo imposible por mí y mi recuperación, estoy agradecido contigo por ser el único que ha avanzado un poco más —Respondió el príncipe Shōto regalándole una sonrisa pequeña y se destapó las piernas. —Lo que usaste hace unos días con aquello que conseguiste en el bosque, ha servido para quitar los calambres.
—¿De verdad? —Cuestionó Izuku bastante sorprendido y contento. —Traje un poco más de esa medicina, tuve que adentrarme mucho al bosque para conseguirla, pero si con esa planta le funciona, tendré que hacer un viaje para conseguir más.
—¿Qué tan lejos debes ir para buscarla? —Cuestionó el príncipe Shōto con curiosidad. —Puedes llevarte a alguno de los caballeros para que te acompañe, no quisiera que vayas solo, Izuku.
—Tengo que adentrarme lo más posible del bosque, casi llegando al reino fantasma de Audagost para conseguir la flor —Respondió Izuku colocando la medicina que había funcionado sobre las piernas del príncipe y colocó las manos por encima de estas antes de responder. —Tal vez me lleve a Iida o Rikido, ya veré a quién me topo primero.
El príncipe Shōto asintió en silencio, deseando de corazón que nada les pasara a ninguno de los dos ya que el reino fantasma tenía leyendas que él y muchos creían que fueron reales, porque las personas no eran tan buenas para crear leyendas de cosas que no conocían a menos que la hayan visto o en pocos casos, soñado. Izuku había comenzado a murmurar aquel encantamiento que usaba para curar a las personas, pero más al príncipe heredero que lo necesitaba con urgencia y agradecía que el hombre fuera callado porque necesitaba todo el silencio para concentrarse.
De las manos y las piernas del príncipe salía una luz verde con brillos amarillos, era la magia que hacia la mayor parte de la curación junto a la mezcla de plantas medicinales, los murmullos no paraban y poco a poco los calambres en las piernas ajenas desaparecían con bastante facilidad. Una vez que Izuku terminó, se acomodó en la silla con un suspiro y justo a tiempo ya que por la puerta entraba una peliblanca con pequeños mechones rojos estando bastante molesta, pero fijando sus ojos en los dos omegas en la habitación.
—¿Pri-Princesa, su-sucede algo? —Se atrevió a cuestionar Izuku con temor.
—Izuku ¿Qué hiciste? —Cuestionó el príncipe Shōto con un murmullo hacia el peliverde a su lado.
—Que recuerde, nada —Respondió Izuku de la misma forma.
Ambos chicos temblaban, las feromonas molestas de la alfa que seguía en la puerta los tenía bastantes temerosos mientras la alfa sabía que debía calmar su molestia antes de hablar con el peliverde al lado de su hermanito; tomó aire un par de veces, apretando los puños sin poderlo evitar y siguió con los ejercicios de respiración hasta que estuvo calmada, entró a la habitación con más tranquilidad antes de acomodarse en la orilla de la cama de su hermanito.
—¿Todo bien, hermana? —Cuestionó el príncipe Shōto con curiosidad.
—Izuku necesito de tu ayuda —Comentó la princesa Fuyumi hacia el peliverde e ignorando la pregunta de su hermanito.
—¿M-Mi ayuda? —Cuestionó Izuku sonrojándose por el pedido y la seriedad de la mujer mientras ésta asentía. —¿E-En qué puedo ayudarla?
—Necesito que encuentres a la persona que está al otro extremo de mi hilo rojo —Pidió la princesa Fuyumi con total seriedad.
Shōto supo de inmediato la razón de que su hermana estuviera molesta, de seguro su padre le había exigido que ya contrajera matrimonio, todos sabían que la mujer no quería casarse todavía, pero ahora que su padre quería tomar cartas en el asunto, ella buscaría a la persona que tenía el otro extremo de su hilo rojo.
—Oh... —Fue lo único que pudo responder Izuku antes de reírse, teniendo una mano sobre su pecho por encima de su corazón. —Por un momento pensé que me iba a pedir que dejara de atender al príncipe.
—¿Por qué te pediría tal cosa? —Cuestionó la princesa Fuyumi sin entender demasiado aquellas palabras. —Eres uno de los que hace reír a mi hermanito, además de ser el único mago curandero que ha avanzado algo con la maldición de Shōto, no podría despedirte luego de que todos te hemos tomado cariño.
—Lo vas a hacer llorar, hermana —Comentó el príncipe Shōto con suavidad, viendo hacia el peliverde con una sonrisa bastante leve.
Fuyumi abrió los ojos asustada cuando efectivamente Izuku se puso a llorar y la mujer no supo qué hacer, se movía bastante nerviosa, pero con una señal de su hermanito supo qué hacer y se acercó despacio para abrazar al chico con tranquilidad, emitiendo feromonas de manera suave para mantenerlo tranquilo y dejara de llorar. Una vez que lo sintió más tranquilo, se separó para poder verlo con tranquilidad.
—¿Estás bien? —Cuestionó la princesa Fuyumi con suavidad y lo vio asentir.
—La ayudaré a encontrar a la persona al otro extremo de si hilo, princesa —Comentó Izuku una vez que supo que su voz no fallaría al hablar. —Lo haré antes de mi viaje para que cuando el rey regrese, usted no tenga problemas en presentarle a esa persona.
—¿Viaje? ¿A dónde irás? ¿Por qué te vas? —Cuestionó la princesa Fuyumi bastante preocupada viendo hacia su hermanito que estaba bastante tranquilo con la noticia.
—Viajaré a lo profundo del bosque, cerca del reino de Audagost para buscar las flores que están logrando borrar la maldición del príncipe Shōto —Respondió Izuku con una sonrisa tranquila para que la alfa no se alterara. —Por ello debo viajar, ya le confirmé al príncipe que me llevaré a uno de los caballeros para que esté más tranquilo sobre mi viaje.
—Me gustaría que te llevaras más que uno solo, pero conociéndote, de seguro no querrás tantas personas para una búsqueda simple —Comentó la princesa Fuyumi viendo asentir al chico y suspiró hondo para asentir también. —Está bien, entonces cuando puedas, comencemos con la búsqueda.
—Primero me tiene que prometer algo princesa —Pidió Izuku viendo con preocupación a la mujer.
—¿Qué es? —Cuestionó la princesa Fuyumi con curiosidad.
—Una vez que encontremos a esa persona, usted no lo puede rechazar por su estatus social, si ya tiene pareja lo debe aceptar y si está muerto, no puede llorar o usted también puede terminar con una maldición, pero esta será completamente incurable —Comentó Izuku con seriedad y suspiró hondo para verla a los ojos antes de continuar. —En caso de que usted cumpla con esto que le digo, podré hacer que su hilo rojo cambie, los Dioses cumplen este tipo de petición a nosotros los omegas más conectados a ellos.
Fuyumi y Shōto se sorprendieron por las palabras del peliverde y la seriedad que éste portaba al hablar de ese tema, se sabía que eran pocos los magos y brujas los que estaban vivos, además de ser pocos los que estaban conectados a los Dioses y pensar que el pequeño chico frente suyo era uno, pensaban que debían cuidarlo y protegerlo aunque a éste no le agradara la idea, no podían darse el lujo de perderlo. Aún así, Fuyumi asintió a las palabras ajenas con la misma seriedad, no le iba a importar el estatus social de la persona que sería su pareja, pero le iba a entristecer si ésta tenía una familia ya formada, pero no iba a llorar; no podría o su orgullo caería y como alfa no lo podía aceptar.
—Bien, como ya terminé de colocarle la medicina al príncipe Shōto podemos iniciar la búsqueda —Ofreció Izuku sonriendo amplio.
—Cla-
—Aún no —Interrumpió el príncipe Shōto a su hermana quien lo veía seria. —Primero tienes que desayunar algo, saliste sin de comer de tu casa, así que es mejor evitar que te descompenses en la mitad de la búsqueda.
—¿No ha comido? —Cuestionó la princesa Fuyumi con el ceño fruncido y recibiendo una negativa llena de vergüenza. —¡Por los Dioses, Izuku!
Fuyumi se levantó de la cama para salir de la habitación y llamar a los sirvientes para que fueran por su hermanito e Izuku mientras pedía que sirvieran el desayuno para ellos dos ya que ella ya había comido hacía unas horas atrás, acomodó las sillas para que dejaran a su hermanito e indicarle a Izuku que se sentara de igual forma.
—Esto no es necesario, princesa —Comentó Izuku viendo llegar la comida y deseó que su estómago no lo hubiese delatado. —Gra-Gracias por las comida.
Fuyumi y Shōto sonrieron al ver que Izuku comenzaba a comer, era mejor mantenerlo en forma y cuidarlo, no sólo era un mago con la capacidad de curar al príncipe si no que también era una persona importante para ellos, un buen amigo y consejero para algunos temas relacionados con el reino mismo. Shōto comenzó a comer también de manera tranquila, viendo hacia la ventana, hacía un buen clima ese día e incluso sentía ganas de unirse a la búsqueda de los otros dos y se lo hizo saber a su hermana como si fuese un comentario hecho al aire donde sorprendió bastante a los otros dos.
—¡No hay problema de que nos acompañe, príncipe Shōto! —Exclamó Izuku con emoción luego de haber tragado el bocado que tenía en la boca.
—Le diré a los guardias para que preparen la carreta real, pediré la que usamos para el aire libre para que puedas ver el reino como gustes —Comentó la princesa Fuyumi bastante emocionada.
Los dos omegas la vieron levantarse e irse para dar el comunicado y rieron divertidos para terminar su carne y patatas cocidas, era una excelente comida, una que Izuku sólo degustaba cuando los hermanos de la familia Todoroki lo invitaban a comer, pero sólo sucedía cuando el rey Enji no estaba en el castillo. Izuku se había dado cuenta de que el hilo rojo del rey seguía tan vivo como si el hombre no lo hubiese perdido hace unos años a la reina, por lo que, conversando con el hombre —Al cual le temía— supo que la madre de los hermanos Todoroki no era su Soulmate e incluso le ofreció encontrar a esa persona, pero el hombre se negó y él respetó la decisión, aún así zaceó su curiosidad hasta llegar al otro extremo, supo que el alma gemela del hombre estaba más cerca de lo que el hombre pensaba, pero aún así, esa persona había desaparecido tiempo después sin dejar rastro; algo bastante extraño.
La búsqueda ya llevaba una hora, Izuku se había negado ir en la carreta real y por ello estaba sobre un caballo, siguiendo el hilo rojo de la princesa, algo complicado puesto que, habían veces en la que confundía el hilo con los otros, por ello su concentración debía ser completamente a ese hilo para no enredarlo con los otros y poder conseguir a la persona, Izuku se adentraba a las calles con la carreta real detrás suyo y las personas del pueblo sólo daban permiso al reconocer al príncipe y a la princesa del reino, estos dos últimos no sabían qué tan lejos estaba la persona que buscaban, pero tampoco querían preguntar e interrumpir la concentración de Izuku, hasta que por fin llegaron a su destino, un calle de clase media donde Izuku bajó del caballo; haciéndole una seña a los otros dos para que lo esperaran junto a los caballeros reales y él se dirigió con otros dos hacia la persona que él veía, era el soulmate de la princesa Fuyumi y se detuvo frente al chico rubio que parecía que saldría corriendo en cualquier momento.
—Buen día, me gustaría saber tu nombre —Pidió Izuku al chico frente suyo y si su olfato no lo engañaba, era un omega al igual que él, pero sentía miedo por los dos alfas a su lado.
—Ito Nagaru —Respondió el chico al no saber porqué lo buscaba la familia real.
—¿Qué edad tienes, Ito? —Volvió a cuestionar Izuku.
—Veinte —Murmuró el chico frunciendo el ceño.
Izuku vio hacia los caballeros que lo acompañaban y ambos tenían la misma expresión que él, el chico era diez años menor que la princesa Fuyumi y esperaban que la respuesta a la siguiente pregunta fuera negativa.
—¿Tienes alfa, Ito? —Cuestionó Izuku mientras cruzaba los dedos junto a los caballeros.
—No —Respondió corto y directo, pero luego frunció el ceño. —¿A qué se debe tantas preguntas?
—Verás, soy el curandero y amigo de la familia real, también soy la persona que ve el hilo rojo de las personas y tú, Ito, eres el otro extremo del hilo rojo de la princesa Fuyumi —Contó Izuku de una sola vez, arrepintiéndose al ver al chico palidecer, quizá fue muy brusco la forma en la que lo dijo. —Creo que se me fue la mano.
—Un poco, si —Confirmó uno de los caballeros, sosteniendo al chico para que no se desmayara.
—Igual no sabría cómo darle la noticia sin llegar a ser directo —Comentó Izuku al castaño alfa frente suyo y bufó para ver al chico. —Mira, no es una obligación que la aceptes, ella sólo quiere conocer a su Soulmate.
—Yo no... No estoy presentable... No soy siquiera suficiente para... Ella —Murmuró Ito de manera nerviosa, soltando sus feromonas al punto de marear a los alfas y un poco a Izuku.
—Tranquilo, tranquilo. Respira, Ito —Pidió Izuku sosteniéndole las manos para darle apoyo. —La princesa Fuyumi aceptará si la rechazas, ella sólo quiere ver quién es su soulmate, conocerle y si es rechazada, nos marcharemos —Explicó con calma. —¿Puedes darle una oportunidad para que te conozca y luego nos iremos?
—¿Pu-puedes quedarte? —Cuestionó Ito con miedo de quedarse a solas con un alfa desconocido.
—Por supuesto, los caballeros irán por ella y yo me quedaré aquí para que no tengas miedo —Comentó Izuku en alto y los caballeros asintieron para ir por la princesa.
Izuku se mantuvo calmando al chico, incluso sacó una de sus plantas para pedirle que la masticara, pronto calmaría su ansiedad y el miedo que le calaba, podía ver que no le gustaba tener muy cerca a los alfas, también notó que la casa de donde lo vio salir, en la puerta estaban asomadas dos niñas que se parecían al chico, pero éste último no olía como si fuese el padre de las niñas, así que supuso que eran sus hermanitas; debían investigar lo que había sucedido con Ito y su familia porque en aquella casa no parecía haber nadie más. Una vez que la princesa llegó, Izuku le hizo una señal de manera muda para que no se acercara tanto y la princesa, muy a su pesar, aceptó puesto desde donde estaba se podía oler el miedo del chico y si lo observaba bien, era bastante lindo, la loba en su interior parecía contenta y reconocía al chico, pero también estaba triste porque el chico no parecía quererla cerca.
—Princesa Fuyumi le presento a Ito Nagaru, Ito te presento a la princesa Fuyumi Todoroki —Presentó Izuku viendo del chico a la princesa y así sucesivamente.
Ito hizo una venia en respeto sin poder ni saber que responder, pero seguía masticando aquella planta que el curandero le había dado, su ansiedad y sus nervios habían disminuido un poco más, pero aún así le daba vergüenza hablar, Fuyumi estaba casi en las mismas, no sabía qué decir o que hacer desde donde estaba y al buscar la mirada de Izuku para que la ayudara, fijó la mirada en lo mismo que el peliverde, de aquella casa salían dos niñas; una más alta que la otra y llamando "
mamá
" al chico frente suyo mientras la otra se mantenía en silencio y observándolos.
—Haruhi, Sakura les dije que no salieran de la casa si no he puesto un pie adentro —Las regañó Ito mientras las cargaba a ambas.
—Lo siento, yo le dije a Sakura que habías llegado —Murmuró muy bajo la niña.
Izuku vio con atención a la pequeña y vio que su garganta tenía un curioso rasguño, quizá por ello hablaba tan bajo y antes de siquiera pensarlo, se le acercó a la niña, viendo más de cerca la garganta de la pequeña.
—Izuku —Llamó la princesa Fuyumi al ver al chico tan cerca de la niña.
—Fue una piedra, se cayó cuando estaba más pequeña —Comentó Ito al ver la curiosidad del curandero.
—No, no es así —Respondió Izuku con seriedad. —Si fuera una cicatriz por el golpe de una piedra o incluso por el ataque de algún animal, no quedaría de esta manera —Explicó y prosiguió. —Tu hermana tiene una maldición, quizá por obra de una bruja poderosa.
—¿Como Shōto? —Cuestionó Fuyumi quien estaba un poco más cerca para curiosear.
—Es más débil que la del príncipe Shōto —Respondió Izuku y buscó en la mochila que siempre llevaba, una pequeña perla. —Veamos qué tan débil o qué tan fuerte es —Comentó y vio hacia la pequeña. —Dime si te sientes cómoda, incómoda o si duele ¿Está bien?
La niña asintió levemente luego de ver a su hermano mayor, éste solo estaba al pendiente de la mujer que ya había llegado a un lado de Izuku y ahora le sostenía un frasco con dudoso contenido, el peliverde acercó la pequeña perla a la cicatriz de la pequeña, viendo la perla colocarse de un café oscuro y se dijo que no era tan fuerte como la del príncipe, por suerte. La pequeña se quejó en cuanto la perla se le fue acercada e Izuku confirmó que era lo que le impedía hablar.
—Definitivamente es una maldición, pero no es tan fuerte, aún así no le permite hablar y si no se cura ahora, cuando crezca perderá la voz y la vista —Le comentó Izuku a Ito quien vio con temor a su hermanita.
—¿Có-Cómo se cura? N-No tenemos más que esta casa prestada y mi trabajo, no puedo conseguirle ahora un medicina ¿Cómo voy a hacer? —Cuestionó Ito comenzando a llorar con miedo de lo que pasaría.
Izuku le hizo una señal a Fuyumi, tomando el frasco que le dio a sostener y la mujer se acercó por detrás del omega nervioso para abrazarlo por la cintura, dejando sus feromonas salir para calmarlo mientras Izuku se encargaba de colocarle un ungüento —El mismo que usaba antes con Shōto— en la garganta a la pequeña y comenzar a murmurar palabras curativas para que dicho ungüento traspasara la piel de la niña y por lo tanto, la maldición. Izuku ni Fuyumi creyeron que al encontrar al Soulmate de ésta última, alguien de la familia del chico también llegaría una maldición, pero a ninguno le importaba, la alfa estaba contenta de que su Soulmate estuviera vivo y sin familia más que sus dos hermanas, podría llevárselos sin problemas y comenzar a cortejar al chico.
Al menos ese era el pensamiento de la alfa, en cambio el chico que se encontraba entre sus brazos temblando como hoja sólo pensaba que aquello era una mala broma, aunque se sentía bien en brazos de la mujer, aún no creía que la vida y el destino fueran tan buenos como para darle de alfa una princesa luego de haberles arrebatado a sus padres de manera sanguinaria, quizá iba a observar un poco más y disfrutar un poco más de aquel sueño tan bonito , después de todo, sus hermanitas parecían cómodas con aquel par de desconocidos y si era cierto lo de su hermanita Haruhi, al menos disfrutaría para cuando volviese a escuchar su voz luego de tantos años.
—Esto tendré que hacerlo un par de veces más hasta que la maldición desaparezca, pero necesitaré que no hables nada, comunícate por medio de un papel para que el ungüento que te puse haga efecto —Le comentó Izuku a la pequeña quien asintió en silencio. —Te prometo que volverás a tener tu voz, así que esforcémonos juntos.
La pequeña asintió con entusiasmo y sonriendo amplio, volteando hacia su hermano quien también la veía y luego vio hacia el peliverde para agradecerle, él también deseaba volver a escuchar a su hermanita hablar y si aquel omega curandero se lo cumpliría, entonces estaba casi seguro que nada malo podía pasar con ellos a su alrededor. Así que en poco tiempo luego de conversarlo, los tres hermanos fueron a empacar las pocas cosas que tenían y estas fueron acomodadas en la parte de atrás de la carreta real mientras el chico se subía con sus hermanitas con vergüenza al ver al príncipe heredero allí también y estuvo a punto de arrepentirse puesto en hombre no tenía buena expresión, pero Izuku le confirmó que esa era su expresión usual y que no debía prestarle demasiada atención ya que la princesa Fuyumi podría ponerse celosa de su propio hermanito. Aquello fue el inicio de las burlas hacia la princesa entre Izuku y el príncipe mientras volvían al castillo.