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¡Cámara! - Bakudeku

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Sinopsis

Katsuki está completamente obsesionado con Izuku, tanto que hará lo que fuera para mantenerlo vigilado los personajes no son mios, son de Kōhei Horikoshi, todos los derechos a el

Genero:
Erotica/Drama
Autor/a:
Emily_G
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Capítulo único

antes que nada quiero que sepan que base parte del fanfic en una escena que vi en TikTok y busque por cielo mar y tierra ese tipo de temática pero no encontre, asi que me tocó hacerlo a mi, espero lo disfruten!

Pd: la foto es la referencia del video de donde me inspire; usuario: @bkdksimpp

Todos sabían de la relación entre Izuku y Katsuki, se conocían desde la infancia y aunque su relación se fracturo en la secundaria, habían aprendido de eso y hablado, así, su relación pasó de rivales a amigos.

Luego ese nivel de amistad creció, Izuku se veía muy feliz, pues jamás hubiera creído tendría noche de películas, videojuegos o solo estar juntos cada quien en lo suyo con su Kacchan, o al menos eso fue lo que Katsuki escucho decirles a sus amigos, pero no le desagradaba, estaba muy feliz de por fin tener cerca de su Deku.

Katsuki sabía lo que sentía desde secundaria, por eso alejaba a todos de él, mala forma en la que fue, pues hacia que todos lo molestaran, pero al menos así se cercioraba que nadie se lo quitara; entrando a la UA no pudo hacer lo mismo, pero eso no lo detendría de tenerlo para él.

Lo observaba cada que podía, fue cuando puso su primera cámara.

Eran las 7 de la mañana cuando escucho que Izuku había salido a entrenar, pues a este le gustaba levantarse temprano.

Mientras tanto abajo de su habitación estaba Katsuki escuchando las pisadas de como se iba y después de 10 min de que se haya ido para verificar que no volviera, salió de su cuarto y se dirigió a la de Izuku.

Sabía que Izuku no le ponía seguro a la puerta antes de salir a entrenar, pues este mismo le había hecho saber que, no lo creía necesario al estar todos dormidos incluso cuando llegaba.

Por lo que para Katsuki le fue muy fácil entrar, y cambiar su reloj de alarma por uno que tenía una cámara escondida, había entrado unas semanas antes al cuarto para tomarle fotos a la alarma y mandarla a hacer exactamente igual, por lo que solo tomó la original, dejó la otra en el mismo lugar y salió de ahí.

Al estar en su cuarto era claro que no dejaría evidencia, con una explosión destruyó el reloj y lo tiro a su basura, amarrando la bolsa y saliendo a tirarla directamente al contenedor que estaba afuera del edificio.

Nadie se dio cuenta de nada, pues ninguno de sus compañeros cuestiono su explosión o Izuku quito el reloj, pues al revisar la cámara, podía verlo perfectamente, el cómo estaba en su escritorio lo que parecía murmurar moviendo el lápiz en sus labios y rascarse la cabeza.

Fue así como su primera cámara fue un éxito, pero había algo que no le gusto, no podía escucharlo, solo podía verlo.

Así que instalo la segunda cámara, pero con micrófono en una esfera de nieve que tenía cerca, lo hizo igual que con el reloj, fue como descubrió lo del One For All, después de echarlo en cara por una torpeza suya pudo arreglarlo sin que se diera cuanta el cómo lo supo realmente, su relación fue creciendo poco a poco, y a Katsuki le encantaba el cómo se iba acercando más a él.

Noches de películas, video juegos y otras cosas pasaban en el cuarto de Izuku, en el suyo no lo dejaría pasar a menos que no tuviera todas las pantallas de las cámaras escondidas.

Mas cámaras fueron instalándose en el cuarto del peliverde sin que él se diera cuenta, la excusa de Katsuki era que quería verlo en todos sus ángulos, en más esferas, relojes, en figuras de acción de All Migth, etc.

Pero para él no era suficiente.

Un día fue un poco más descarado en la forma de poner una, la puso en un peluche de conejo, uno que Izuku vio en el centro comercial cuando fueron todos en grupo y dijo que le gustaría tenerlo, así que se lo dio, pero con una sorpresa.

Cuando se lo dio, salto abrazarlo feliz, agradeciéndolo y sonriendo, tenía un lindo sonrojo en sus mejillas, lo que lo encendió al instante; ya se imaginaba viendo las cámaras esa noche.

Al llegar la noche varios estaban en sus habitaciones, otros en la sala del edificio platicando, todos creían que Katsuki estaba en su habitación durmiendo, pues ya eran pasadas de las ocho y él siempre se iba a dormir a esa hora, lo que no sabían es que él estaba muy despierto, esperando que su pecoso regresara a la habitación, listo para disfrutar del espectáculo solo para él.

A las nueve en punto, la luz de las cámaras se encendió, dando a entender que Izuku había entrado a su habitación y prendido la luz, pudo ver como se quitaba primero las chanclas, un poco aburrido al principio, pero después siguió con su camisa, lo cual hizo que se lamiera los labios y comenzó a acariciarse por encima del bóxer, sin dejar de mirar la pantalla.

Creyó que su espectáculo apenas comenzaba y sonreía con soberbia y orgullos, pero dejo de hacerlo cuando Izuku detuvo su camisa a medio torso y volteo a ver al peluche, por un momento pensó que se habría dado cuenta.

Izuku se quedó así por unos minutos, bajo su camisa y se acercó al peluche, pero hizo algo que jamás creyó. Lo miro con una sonrisa y beso al peluche.

- Hola Kacchan~ - dijo con una sonrisa en el rostro casi tierna, lo cual hizo que Katsuki se quedara de piedra en su silla – ¿estas disfrutando el show? – preguntó de forma inocente mientras dejaba el peluche en la cama

Katsuki estaba por entrar en pánico, creía que Izuku lo delataría o se enojaría, y todo su avance se iría al caño. Pero en vez de que Izuku dijera otra palabra, vio cómo empezó a quitarse la camisa, pero esta vez por completo, se relamió los labios y trago grueso, su miembro que antes se había vuelto flácido por el susto, otra vez empezaba a levantarse.

Izuku paso sus manos por todos su abdomen y caderas de manera provocativa, luego se volteo dándole la espalda a la cámara del peluche y empezó a quitarse los pantalones muy lentamente y poniendo su trasero redondo y jugoso a la cámara. Para ese punto, Katsuki ya había bajado su bóxer, su mano se deslizaba lentamente por su miembro, totalmente rendido ante la provocación.

- ¿Te gusta Kacchan? – pregunto Izuku mientras meneaba su trasero a la cámara

- Joder si~ - se respondió y suspiro para sí mismo Katsuki, pues Izuku no podía escucharlo; o eso creía

- ¿te gusta mucho que te saco suspiros? – dijo Izuku y Katsuki se sorprendió, lo miro fijamente y después cambio a la pantalla de otra cámara, para verlo desde otro ángulo

En una de las cámaras se veía a Izuku sosteniendo su celular mientras veía algo en él, vio como sonreía y volteo su celular hacia una de las cámaras dejando que el viera una cámara, donde justo se veía desde una perspectiva como si fuera el viendo las cámaras

- me alegra que siempre lleves el collar que te regale – dijo el peliverde mientras se ponía una bata de baño – no eres el único con cámaras Kacchan, solo que yo soy más discreto – Dijo y salió del cuarto

Katsuki se quedó unos segundos, procesando lo que pasaba, volteo a ver el collar que tenía, que justo le había regalado Izuku después de que puso su cuarta cámara, se quitó el collar y lo volteo para verlo fijamente, era en realidad una cámara, se preguntaba a sí mismo.

Sus pensamientos fueron interrumpidos por unos golpes en su puerta lo cual hizo que se pusiera unos pantalones rápido y fuera a abrir algo molesto, las luces estaban apagadas por lo que simularía que estaba dormido, pero grande fue su sorpresa cuando abrió la puerta y se encontró a Izuku mirándolo con inocencia, se hizo a un lado rápidamente dejándolo pasar.

Katsuki cerró la puerta tras Izuku, sin atreverse aún a decir palabra. El ambiente entre ellos era espeso, casi eléctrico, como si cada partícula de aire vibrara con tensión contenida. El peliverde caminó con calma por la habitación, observando de reojo todo a su paso, como si supiera exactamente dónde estaban escondidas las cosas... y lo sabía.

Katsuki apretó los puños.

—¿Desde cuándo lo sabías? —su voz salió ronca, temblorosa, no de miedo... de deseo reprimido.

Izuku se giró hacia él con esa sonrisa suave, dulce, pero con los ojos brillando de algo más oscuro.

—Desde que pusiste la primera cámara, Kacchan.

Se acercó lentamente, paso a paso, hasta quedar frente a él.

—¿De verdad pensabas que no me daría cuenta...? ¿Que no reconocería mi propio reloj con una copia barata? —su voz era un susurro ardiente, tan cerca que los labios casi se rozaban.

Katsuki se mordió la lengua. La humillación lo quemaba... pero algo más le ardía más abajo.

—¿Y por qué no dijiste nada?

—Porque me gustaba. —Izuku lo dijo sin vergüenza, sin vacilar. Luego alzó la mano y con la yema de los dedos le rozó la mandíbula, lento, firme—. Porque era la primera vez que me mirabas como quería que lo hicieras.

El rubio no resistió más. Tomó a Izuku por la cintura con fuerza y lo atrajo hacia él, chocando sus labios con una mezcla de furia, necesidad y frustración. El beso fue una explosión. Lenguas enredadas, dientes chocando, manos que ya no sabían de límites.

Izuku gimió contra su boca, aferrándose a su nuca como si también se hubiera contenido demasiado tiempo.

—Maldito seas, Deku... —jadeó Katsuki contra su cuello, besándolo, mordiéndolo, perdiendo el control.

—¿Te molesta que yo también te mirara? —preguntó Izuku con voz entrecortada, mientras sus dedos se colaban por debajo del pantalón que Katsuki apenas había logrado ponerse minutos antes—. ¿O te calienta?

Katsuki soltó una risa ronca, y en un movimiento rápido, lo empujó contra la pared, atrapándolo con su cuerpo.

—Me calienta tanto que voy a follarte aquí mismo si sigues hablando así.

Izuku sonrió, jadeante, sus piernas temblaban, pero sus ojos no dudaban.

—Entonces cállame.

Y Katsuki lo hizo.

Lo besó con violencia, sus manos recorriendo su espalda, bajando a su trasero, apretándolo como si quisiera dejar huella. El peliverde se aferró a sus hombros, abriendo su bata sin resistencia, dejando su piel al descubierto solo para él. No había suavidad, no había ternura. Solo deseo puro, necesidad, rabia, obsesión. Y entre jadeos, besos rotos y manos desesperadas, los dos se dieron cuenta de algo que ya era inevitable:

Estaban completamente perdidos el uno en el otro.

Katsuki se arrodilló frente a él sin quitarle la mirada. Sus ojos rojos estaban cargados de hambre, y su lengua pasó lentamente por su labio inferior como un depredador al acecho.

Izuku jadeaba apenas, su pecho subiendo y bajando con fuerza. La bata ya había resbalado por sus hombros, dejando su torso completamente expuesto, su piel pálida erizada por el contacto del aire... y de los ojos de su Kacchan.

—¿Sabes cuántas veces me imaginé esto? —dijo Katsuki mientras deslizaba la mano por el muslo de Izuku, subiendo lento—. Pero ninguna se siente ni cerca de esto.

—Entonces cállate... y hazlo.

Con un gruñido gutural, Katsuki le bajó el bóxer de un tirón. El miembro de Izuku salió completamente erecto, y la vista hizo que su boca se secara. Lo tomó con firmeza, caliente, grueso, palpitante entre sus dedos.

Izuku soltó un suspiro cargado de placer, y se apoyó en la pared, entreabriendo los labios.

—Mierda, Deku... estás tan duro por mí.

Y sin más aviso, se lo llevó a la boca.

Izuku gimió en voz alta, su mano voló al cabello rubio y lo aferró con fuerza mientras los labios de Katsuki se cerraban a su alrededor, chupando con fuerza, succionando como si quisiera arrancarle el alma. La lengua lo recorría lento, cada centímetro, cada vena, cada curva. Jugaba con él, lo torturaba. Subía y bajaba con ritmo, aumentando la velocidad con cada jadeo que escuchaba salir de su boca.

—¡Ah... Ka-Kacchan...! —Izuku apenas podía sostenerse—. No pares... no pares, por favor...

Katsuki gruñó con su boca llena, lo suficiente para que las vibraciones hicieran temblar las piernas del peliverde. Una mano le acariciaba las bolas con ternura contrastante, mientras con la otra se masturbaba sin dejar de mirarlo.

Izuku no aguantó más.

—¡Voy a... Kacchan, voy a...!

Pero no se detuvo. Katsuki lo tomó con ambas manos y lo engulló por completo, hasta la garganta, hasta hacerlo gritar de puro placer mientras se corría en su boca, su cuerpo entero temblando. Katsuki tragó cada gota, no dejando ni una, relamiéndose como si acabara de probar algo prohibido.

Izuku respiraba agitado, con la espalda pegada a la pared, el cabello sudado cayendo sobre su rostro.

Katsuki se levantó, su erección marcando ferozmente el pantalón de dormir que apenas le cubría algo.

—Ahora tú me vas a ver —dijo con una sonrisa torcida, tomándole el mentón y obligándolo a mirarlo a los ojos—. Quiero que me mires como yo te he mirado todo este tiempo.

Izuku asintió, mordiéndose el labio.

—Hazme tuyo, Kacchan.

Y no hizo falta más.

Katsuki lo giró con fuerza, haciendo que apoyara las manos en la pared, su espalda arqueada, su trasero perfectamente expuesto. Escupió en su mano, bajó el pantalón y se acarició unos segundos más mientras se alineaba.

—Esto va a doler —dijo con la voz más ronca que nunca.

—Quiero que duela —susurró Izuku, empujando hacia atrás.

Y Katsuki lo penetró con fuerza.

El grito de Izuku se perdió en las paredes, un grito ahogado por el éxtasis, el dolor y el deseo. Katsuki empezó a embestirlo sin piedad, duro, rápido, profundo. Cada choque de sus cuerpos resonaba, sus jadeos, los gemidos de ambos mezclados, como una sinfonía carnal. Izuku se sostenía como podía, con las piernas temblando, su cuerpo ya demasiado sensible.

—¡Deku... mierda... eres tan malditamente estrecho!

—¡Sigue...! ¡Kacchan... no pares...!

Katsuki lo levantó de la pared sin salir de él, abrazándolo por la espalda y bombeando desde esa posición, sintiendo cómo se estremecía por completo. Su mano libre acariciaba su pecho, bajaba a su miembro de nuevo y lo masturbaba al ritmo de las embestidas.

—¡Me voy a correr otra vez... contigo dentro...!

—Hazlo, Deku. Córrete para mí - Y así lo hizo.

Izuku volvió a venirse con un gemido desgarrador, y al sentirlo apretarse con fuerza desde dentro, Katsuki también llegó a su clímax. Se vino dentro de él con un gruñido feroz, abrazándolo con fuerza, como si pudiera fundirse en su cuerpo.

Ambos quedaron temblando, sudorosos, jadeando, apoyados el uno en el otro.

Silencio.

Hasta que Izuku sonrió, con la voz aún ronca.

—Espero que esa cámara también haya captado todo esto.

Katsuki rió entre dientes, besándole el cuello.

—Te vas a arrepentir de haberme provocado, Deku.

—¿Ah, sí?

Izuku se giró, mirándolo de nuevo a los ojos.

—Entonces ven y haz que me arrepienta otra vez.

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Bien escrito

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Trama absorbente

7

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Buenos personajes

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Diálogos potentes

7

Diálogos potentes

author

no me esperaba que deku sepa de las cámaras, fue un sorpresa increíble!! me encanto!!

8 meses

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