Arco 1-Capítulo 1
La humanidad había cambiado. Evolucionó para poder sobrevivir. Algunos libros de historiadores describieron la nueva era como una gloriosa evolución. Los creyentes, en cambio, creían que fue un castigo divino de los dioses, donde el cuerpo fue maldecido con los pecados de las personas; los portales que aparecían en el mundo son las puertas del infierno y los monstruos que invadían la tierra eran demonios verdugos.
Las opiniones eran diversas y trataban de explicar el origen y por qué sucedieron aquella catástrofe. Sin embargo, todos estaban de acuerdo en algo: que era una mierda sobrevivir en un mundo apocalíptico.
Hasta el año 2025, se desconocía la existencia de seres celestiales, muchos menos guardianes que protegieran a la humanidad. Había registros de civilizaciones antiguas, que atestiguaban la presencia de criaturas fuera de este mundo que los ayudaban y guiaban su civilización. Con el paso del tiempo, fue quedando en el olvido sus leyendas e historia, hasta el día que una de sus profecías se cumplió. Contaba la leyenda:
«Siete dioses bajaran de sus asientos dorados, caminaran con sus pies desnudos en ríos de la sangre de sus hijos, la luna y el sol, se esconderán y la tierra temblará ante su llegada. Una amenaza profanará el paraíso, ellos junto a sus hijos pelearán por su hogar.»
Cuando ocurrió la invasión de los monstruos, ninguna persona estaba preparada y más de la mitad de la población mundial, murió. Al séptimo día, emergió de los océanos, la tierra y volcanes, unos gigantes de luz y purgaron por un tiempo a los invasores. Sus cuerpos se desintegraron y se unieron a los humanos sobrevivientes.
La humanidad había recibido 2 regalos y una advertencia del última gigante antes de desaparecer: «Nuestro cuerpo será su arma, este escudo solo los protegerá 100 años y los hijos de sus hijos, podrán protegerlos de las amenazas futuras.»
Tuvieron que pasar 2 generaciones para que comprendieran las palabras de aquel ser celestial. De los vientres de madres jóvenes, nacieron bebes con deformidades, pieles de lagarto, extremidades largas, ojos extras y otras características parecidas a los animales. Se dieron cuenta en el futuro, que eran más fuertes que un humano común y podían combatir contra un oso con las manos desnudas y salir victoriosos.
Aunque se hacían cada vez más comunes las mutaciones genéticas, el gobierno de cada país reclutó a sus ciudadanos mutados para formar su propio ejército para defenderse de monstruos invasores. Cuando se rompió la barrera, los mutados, aunque eran fuertes, no tenían las habilidades para combatir contra los monstruos, terminaron muertos o desertaban del ejército.
De los pocos gobiernos que sobrevivió a la oleada de monstruos en su inicio, los rusos se prepararon desde aquel entonces y dirigió sus recursos al avance de la ciencia y tecnología, en específico en el campo de la manipulación genética para que la dependencia de las personas “especiales” no fuera tan necesaria.
Después de 110 años de investigación, un experimento tuvo éxito. El experimento Maria-0482 combinaba genes humanos con la bendición de los dioses y de monstruos mediante radiación controlada. Así nació María, la esperanza de Rusia y tal vez el arma biológica más letal del mundo.
María fue criada en sus primeros años como un ser humano normal, a pesar de su mutación, su apariencia física no era diferente de una niña promedio. Fue educada con mucho amor por los mejores científicos, con el fin que desarrollara humanidad y en el futuro protegiera a los humanos. Recibió el entrenamiento para convertirse en soldado y por solicitud de un investigador, fue educada con un plan de estudios de un infante común.
La pequeña soldado y ahora espía, fue enviada a misiones desde los 12 años a la limpieza de portales por todo el mundo junto a equipos especiales, lo cual su único papel era el rescate del equipo si fallaba. Con sus increíbles habilidades y su noble corazón, se fue ganando el respeto y cariño de sus compañeros de trabajo.
Sus habilidades florecían al ritmo de su cuerpo, Maria llamó a esta etapa de adolescencia, metamorfosis humanoide. Cuando tenía 16, no tuvo consciencia de sus poderes de regeneración perfecta hasta cuando asistió a una misión antiterrorista.
Fue enviada a proteger al presidente de los Estados Unidos de América, estaba aterrada cuando le dieron un arma y le dijeron que tendría que hacer lo necesario para que sobreviva. María vio a través de las cámaras de seguridad del búnker como asesinaban a toda su tropa y se acercaban cada vez más rápido a donde estaba.
A pesar del miedo que la inundaba, arrastró los muebles hacia la puerta, esperando que le diera más tiempo a que llegaran los refuerzos. Al mover el escritorio del presidente, encontró escondida en el interior de sus cajones una bomba con temporizador. Solo quedaban 50 segundos para su explosion y ella no era una profesional desactivando bombas. Con cada segundo que pasaba, veía el rostro del hombre que tenía que proteger aterrorizado en una esquina mientras empujaban y golpeaban la puerta para entrar.
Con 30 segundos, abrió la cubierta de la bomba y tenia 3 cables de colores en su superficie, rojo, azul y amarillo. El sudor de su frente nubló su vista y al ver que el reloj solo tenía un dígito, lanzó la bomba a la entrada y cubrió con su cuerpo al presidente.
Según testimonios de Bella, encontraron un charco de hueso y sangre en los escombros, por fortuna el sacrificio no fue en vano, el presidente fue el único sobreviviente. Recogieron sus restos y tardó un mes en recuperarse por completo y fue demasiado doloroso. Desde entonces, fue llamada Prometeo y se convirtió en su nombre encubierto.
Fue subiendo de rango y el científico que ella consideraba su padre, Dr. Tushionka la cuidaba como su hija adoptiva, a menudo terminaba discutiendo con sus superiores sobre la oportunidad de vivir su vida como ella quería y que como ciudadana rusa adulta tenía el derecho a negarse a participar en las misiones.
María siempre lo abrazaba y limpiaba sus lentes con un pañuelo de seda que guardaba en sus bolsillos. Nunca sabía qué decir porque no comprendía lo que peleaba su padre pero entendía que lo hacía para su bienestar.
—No llegarás a comprender la dicha que es vivir en libertad en el mundo, viajar a donde tú quieras y comer lo que tú quieras, cuando nunca lo has vivido. — Acariciaba con lentitud la cabeza de María y sostuvo su mentón con suavidad para que su mirada se posara en él.
—No anhelas lo que no conoces — dijo con una voz cansada. Dirigió su mirada hacia la foto que descansaba en su escritorio, y sin apartar la mirada de aquel recuerdo lejano—. Quieren que permanezcas en la ignorancia y quitarte el derecho a desear algo.
«Padre, yo deseo proteger a la humanidad y también a la gente que amo, para eso fui creada y además, puedo viajar a donde yo quiera y comer en restaurantes con comida riquísima en las misiones» refutó María en su mente, no quería que él sintiera lástima de ella.
No comprendió las palabras de su padre hasta cuando conoció a la persona que la hizo anhelar salir de su jaula y quitarse los grilletes, para conocerla y construir una vida juntas.








