El vuelo de la mariposa |Kookmin.

Sinopsis

Para Jimin, Jeongguk siempre fue la mariposa más hermosa. 𐦍oneshot 𐦍Angst recomendación para tener una mejor experiencia durante la lectura. https://www.youtube.com/watch?v=qHJRaqaHiEc

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16+

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La mañana era cálida, la brisa fresca de la zona costera de Busan impactaba sobre la piel bronceada de Jeongguk, sus cabellos largos, ondulados y oscuros como un café caliente, perfumado y recién prensado, flotaban y se movían sobre su rostro, los rayos suaves del sol besándole la espalda le otorgaban una luminiscencia casi angelical a su silueta, o eso es lo que creía Jimin, su novio.

Puntual como cada día se encontraba Jimin en la esquina en que solía encontrarse con Jeongguk cada mañana, para tomarse de las manos y caminar a pasos tranquilos hasta la escuela mientras saludaban animales de la calle, compartían besos tiernos y mantenían charlas sobre cualquier cosa que pasara por sus mentes.

Así se había mantenido desde hace dos años, cuando una tarde de invierno, sentados uno junto al otro en una de las bancas de madera en el parque frente a la casa que Jeongguk compartía con su madre y su pequeña hermana, este le confesó sus sentimientos conlabios temblorosos, frustración, miedo y con las mejillas y puntas de las orejas sonrojadas al que había sido su amigo desde que se habían mudado a Busan hace dos años.

Para Jeongguk la comunicación en torno a sus emociones, pensamientos y sentimientos era compleja, pues nació en un hogar de padres adolescentes sin un vínculo de amor recíproco, en donde no había sido planeado y el dinero escaseaba. Creciendo con una madre sumamente sensible y depresiva, sumida y devorada por la victimización y, un padre tosco y poco comprensivo, con una infancia precaria y ausente de una figura paterna y afecto. Pues temía que cada palabra o pensamiento que expresase sus descontentos o abarcase sus sentimientos pudiese hacer llorar a su madre o enfadar a su padre recriminándole cada cosa,pues así había sido desde que tenía noción, con esto volviéndose silencioso y con poco dominio de sus sentimientos y léxico.

Conocer a Jimin para Jeongguk fue como si los ángeles le diesen la bienvenida con cantos hermosos y lo guiasen por el reino de los cielos aclamándole con gritos de amor, fue como encontrar el paraíso en la tierra, pues Jimin, de cabellos dorados como el sol, piel pálida y facciones delicadas, se había encargado de amarle con devoción como nadie lo había hecho, sin esperar ni siquiera una migaja a cambio.

Jimin y Jeongguk se habían conocido a los trece años, cuando la madre de Jeongguk decidió abandonar su ciudad natal junto a él y su hermana recién nacida para mudarse a Busan debido a la infidelidad de su padre hacia su madre. Conoció a Jimin en la escuela, pues lo sentaron junto a él por ser el rubio un alumno tranquilo y amigable, a diferencia de Jeongguk que poseía un carácter huraño. El rubio trató de hablar con el de cabellos oscuros las primeras semanas, preguntándole como estaba, que haría en el descanso después de clases o como había dormido, pues era hablador y curioso por naturaleza, pero no lograba ninguna reacción de parte del contrario, pues Jeongguk ni siquiera le miraba, o eso es lo que creía Jimin, pues el de cabellos oscuros le observaba detenidamente cada vez que el sueño le vencía durante las clases de química, contando las pecas sobre su nariz y mejillas o le admiraba desde lejos cada mañana que el rubio compraba la leche de chocolate caliente en el kiosco de la escuela y la bebía alternándola con mordiscos a los sándwiches que usualmente traía desde casa.

La completa atención de Jimin estuvo puesta en Jeongguk durante los dos meses siguientes a pesar de que este último se mostraba reticente a prestarle de su atención a su curioso compañero de pupitre, a pesar de que no hacía más que pensar en él, en sus lindos ojos de sirena y en sus extrañas preguntas de cada día. Se mantuvo así hasta que una mañana entró por la puerta del aula un chico de piel canela con lentes de pasta y sonrisa cuadrada caminando con una muleta a cada lado, Jeongguk vio como los ojos del rubio a su lado se agrandaron y sus labios se curvaron en una sonrisa, para luego ponerse de pie en un brinco y trotar hasta el chico que aparentemente se aproximaba hasta el pupitre que él compartía con el rubio desde hace dos meses, el ceño del de cabellos oscuros se frunció y su lengua golpeó contra la cara interna de su mejilla cuando el rubio abrazó con fuerza por los hombros y besó la mejilla del chico recién llegado.

Ambos se dirigieron al pupitre en donde el de cabellos oscuros estaba sentado, y al encontrarse con la mirada profunda de Jeongguk Jimin le sonrió con la amabilidad que siempre hacía y que hacia latir con fuerza su corazón. Al llegar a donde se encontraba sentado el chico de cabellos oscuros Jimin pronunció con la alegría y entusiasmo siempre presentes en su voz - ¡Jeongukkie!, el es Taehyung, mi compañero de pupitre antes de que tú llegaras -Sonrió sin esperar una respuesta por parte de Jeongguk, pues este jamás le respondía.

Pero he vuelto, mi pierna rota se ha recuperado, así que tendrás que buscar un nuevo pupitre -Dijo sin maldad Taehyung, pues era cierto, la pierna rota que había obtenido días antes de que Jeongguk llegara a la escuela y le asignaran sentarse junto a Jimin ya se había recuperado casi por completo y el médico le había permitido volver a la escuela, por lo que volvería a su pupitre junto al divertido Jimin.

Vete a la mierda, este es mi lugar ahora -Fue la respuesta que recibió Taehyung por parte de Jeongguk, quien le miró con ojos ofuscados y los labios apretados en una linea, para acto seguido tomar la mano de Jimin y jalarla hacia él, logrando que se sentase a su lado.

Con una sonrisa divertida el rubio le revolvió los cabellos largos y sedosos con ternura y dijo - De acuerdo Jeonggukie, no tienes que enojarte con Tae - El de cabellos oscuros cerro los ojos unos segundos ante la caricia y se apoyó en ella como un pequeño gatito que busca mimos de su dueño, sin querer compartir la atención de Jimin con nadie más.

Taehyung con una sonrisa divertida y quitándole importancia al asunto hizo un gesto con la mano, para luego decir mientras se alejaba para sentarse a unos pupitres de distancia junto a otro chico - Todo tuyo galán -Jeongguk sin inmutarse por lo dicho, volteó hacia el rubio a su lado y con timidez tomó su mano pequeña y suave entre la suya grande y huesuda, entrelazando los dedos de ambos, el rubio recibió gustoso el contacto iniciado por el de cabellos oscuros y guió la mano que sostenía la suya hacia sus labios y depositó un suave beso sin mayores intenciones sobre el dorso huesudo de su compañero.

Continuaron así a través de las semanas, volviéndose cada vez más cercanos, compartiendo conversaciones triviales, pasando juntos sus descansos tirados bajo la sombra de los arboles buscando formas en las nubes, sentados en las gradas tomados de las manos, compartiendo con el otro sus comidas y yendo a casa juntos después de la escuela.

Jeongguk sentía que Jimin le amaba, le comprendía y no le presionaba, sentía que podía hablar sobre lo que le gustaba, lo que le disgustaba, lo que le parecía extraño o le aproblemaba y Jimin siempre le escucharía sin recriminarle o hacer sentir culpable al respecto, sentía que a su lado podía ser él mismo por primera vez y esto le hacía feliz, Jimin le hacía feliz. le hacía sentir comprendido, valorado y amado, y para Jimin también era así, para él, Jeon Jeongguk era e chico más hermoso en el mundo, mucho más allá de la belleza superficial, podría pasar horas escuchándole hablar de lo que quisiese, pues amaba cada sonido que este emitía y con la emoción que lo hacía, la manera en que al expresar algo que le gustaba sus grandes ojos de ciervo brillaban como la más hermosa galaxia jamás existente y sus dientes frontales levemente alargados se mostraban dándole un aire travieso, o cuando algo le disgustaba su nariz se fruncía como la de un pequeño conejo y sus ojos se entrecerraban lentamente. Amaba las caricias tímidas que iniciaba el de cabellos oscuros cada vez que estaban juntos, rehuyendo su mirada y jugando con sus dedos.

Así pasaron los años entre ellos hasta cumplir los quince, cuando Jeongguk confesó sus sentimientos de manera torpe hacia el rubio, que sostenía sus manos entre las suyas y le miraba de manera dulce, ya aproximando lo que Jeongguk le diría, oficializaron su relación ahora como novios. Desde aquel entonces habían transcurrido dos años y las cosas para Jeongguk habían cambiado, hace un par de meses vivía en un apartamento de mala muerte junto a su padre, quien se había mudado a Busan hace algunos meses, ya que un día después de la escuela, encontró a su madre follando con un hombre en casa en presencia de su pequeña hermana, había discutido con la mujer y esta le había echado de casa, sin dejarle más opción que vivir con su padre.

Esa mañana, al momento de encontrarse con Jeongguk, Jimin sintió la tristeza emanar de él, le recibió con un cálido y apretado abrazo, al cual el de cabellos oscuros correspondió para luego tomar su rostro pecoso entre sus manos y besarle con fuerza, como sellando una promesa de la cual él no estaba enterado, al momento de separarse Jeongguk, de manera temblorosa tomó su mano y emprendieron su camino a la escuela como todas las mañanas.

Durante el día el de cabellos oscuros se mantuvo cabizbajo y callado, sin querer despegarse ni un centímetro del rubio, llenándole de besos, abrazos y mimos que Jimin percibía afligidos y desesperados, como si quisiese confirmar que el rubio entre sus brazos era real y no desaparecería al momento de parpadear.

El rubio intentó indagar que era lo que sucedía con Jeongguk durante la jornada escolar, a pesar de que este no quería aceptar que algo estaba sucediendo, pues parecía ser que era dueño de un secreto que no quería compartir con nadie más que consigo mismo, lo que mantuvo preocupado al rubio hasta el fin de la jornada escolar, cuando Jeongguk le dijo con ojos afligidos - ¿Podemos pasar al parque de camino a casa, cariño?, te quiero hablar sobre algo -A lo que el rubio por supuesto accedió, jamás le negaría algo a Jeongguk.

El camino de retorno a casa fue largo, pues cada que podía Jeongguk se detenía para besar al chico junto a él y repetirle cuanto le amaba, siendo más empalagoso que de costumbre, aunque el rubio a su lado lo disfrutaba. Al llegar al parque que había pedido Jeongguk se sentaron coincidentemente en la banca en donde el de cabellos oscuros le confesó sus sentimientos al rubio y le pidió ser su novio hace dos años.

Con ojos amorosos Jimin le miró, esperando a que el de cabellos castaños comenzara a hablar, pero para Jeongguk parecía ser lo más difícil que hubiese intentado alguna vez en su vida, rehuyó a la hermosa mirada de ojos amables que le entregaba el rubio frente a él, pues si continuaba mirándole rompería en llanto de una vez. Con dificultad tragó el nudo en su garganta y evitó derramar las lagrimas que sus bellos ojos sostenían con dificultad, suspirando de manera entrecortada soltó - Tenemos que terminar, Jimin. - A lo que el rubio frunció el ceño con confusión y buscó su mirada.

-¿Jeonggukie, que dices cielo, qué es lo sucede? - Preguntó con amabilidad el rubio, sin comprender del todo la situación, pues después de todo él sabía que Jeongguk era inestable a nivel emocional y tal vez solo había algo que estaba sobrepasando demasiado y se estaba torturando, creyendo que una charla, comprensión y muchísimo amor era lo que necesitaba en ese momento.

-¡N-no!, ¡Joder que he dicho que terminamos! - soltó finalmente rompiendo en llanto sin poder contener más tiempo los sollozos que se escapaban con fuerza de su garganta. - ¡Terminamos, eso es lo que he dicho, terminamos! -.

Alarmándose por el llanto de Jeongguk frente a él se acercó, envolviéndolo con sus brazos cálidos, lo que provocó un llanto casi desgarrador en el de cabellos oscuros, hundiendo su cabeza en el hueco entre el cuello y hombro del rubio, aspirando el aroma tan característico que poseía, luego de unos minutos en que el rubio le acarició la espalda con una mano en movimientos circulares mientras con la otra acariciaba su nuca entre sus hebras suaves y onduladas, Jeongguk logró calmarse un poco, saliendo de su escondite en el hombro del rubio.

Nuevamente sintiendo como sus ojos se llenaban de lágrimas al observar los bellos ojos de sirena frente a él observándole con curiosidad, logró hablar - Y-yo…mi padre me ha corrido del apartamento esta mañana, me ha dicho “Soy un hombre que tiene necesidades, quiero follar con todas las putas que quiera, y definitivamente no quiero un maricón viviendo en MI casan utilizando MIS cosas y teniendo que gastar de Mi dinero en ti ¡jodido maricón!” - Pues el padre de Jeongguk jamás aceptó su homosexualidad, con una mente cerrada al respecto y solo aceptando que este viviese en su apartamento porque la abuela de este enviaba una cantidad de dinero para los gastos que pudiese generar Jeongguk sin que este ultimo supiera. a pesar de que el dinero era relativamente poco, lograba solventar los gastos del chico, y pues este mes no había podido enviar el dinero, ya que había enfermado y había tenido que cubrir los gastos médicos con este.

Además, el padre de Jeongguk llevaba algunos meses acostándose con su cuñada, es decir la tía del de cabellos oscuros, esta viajaba desde Seúl a Busan mientras Jeongguk estaba en la escuela y follaba con el padre del mismo, y pues su padre no quería que este se enterase, ya que si lo hacia se lo contaría a su abuela y esta dejaría de enviar el dinero que enviaba mensualmente para su nieto, pero que el padre de este gastaba en su mayoría en cervezas y tabaco.

Pero al no recibir el dinero, al padre de Jeongguk no le importó correrlo del apartamento, a pesar de que a este le quedaban apenas unos meses para terminar la escuela y cumplir la mayoría de edad. Esa misma mañana puso las pocas pertenencias del de cabellos oscuros en una bolsa de basura y le dijo que tomara sus cosas y se largara de su apartamento y de su vida antes de que el estuviese devuelta del trabajo.

Por lo que no tenía más opción de abandonar Busan para irse a Seúl a casa de su abuela, con esto teniendo que dejar al amor de su vida en aquella ciudad costera.

Luego de que Jeongguk le explicara lo sucedido y teniendo conocimiento de toda la situación, el rubio sonrió como habitualmente lo hacia, pero esta vez con los ojos llenos de lagrimas a punto de desbordarse y los labios temblorosos - Mi hermoso chico, mi hermosa mariposa, s-supongo que ha llegado el momento de dejarte volar ¿Eh? - Soltó con las lagrimas rodando por sus mejillas y soltando una risa melancólica. - Aah, la vida suele ser tan injusta todo el tiempo - Dijo suspirando pesadamente, mientras el frente a él se abrazaba con fuerza a su torso, escondiendo su rostro en su pecho y sollozando con fuerza.

-¡No quiero e-esto, Jimin! - soltó con desespero, aferrándose al cuerpo contrario sin querer dejarlo ir - No quiero esto pero no tengo más opción- Mientras su corazón latía asustado.

-Y yo lo comprendo, cariño mío, te comprendo, lo juro -suspirando cerró los ojos, derramando lagrimas gruesas que descendieron por sus mejillas, terminando en sus labios abultados que besaban con melancolía los cabellos largos, suaves y rizados del chico que se negaba a abandonar el abrazo sobre su pecho. - Siempre amé pensar en un para siempre junto a ti, despertar cada mañana en los brazos del otro con los suaves rayos de sol besándonos la piel, desayunar entre risas y regar las flores juntos en nuestra casa cerca del mar, o mirar las estrellas cada noche mientras escuchamos el canto de las olas, pero cielo, todo está bien, no llores más. - Intentó calmar el rubio a pesar de que las lagrimas parecían jamás querer dejar de bajar por sus mejillas y sentir como todo en su interior se derrumbaba.

Jimin era un chico demasiado comprensivo y compasivo, poniendo siempre a los demás por sobre él, siempre buscando la felicidad del otro antes que la suya, eso es lo que decía su madre, la cual solía enojarse constantemente con él, debido a que las personas solían aprovecharse de su bondad, pero Jimin no lo veía de esa manera, jamás lo vería así.

Es por eso que no necesitó demasiados minutos para comprender a Jeon Jeongguk, su precioso chico, su hermosa mariposa.

Comprendió que la plenitud y tranquilidad estaba por venir y para eso tenía que dejarle ir, a pesar del amor que día a día crecía entre ellos, él lo comprendió, comprendió que su destino junto al chico entre sus brazos no era un felices para siempre, pero aún así se conformó con saber que esos hermosos ojos que tanto amaba al fin encontrarían la gloría, al fin dejarían de afligirse cada tarde que se separaban luego de ir a la escuela y tenía que volver al apartamento con su padre, al fin brillarían en felicidad los ojos más hermosos que Jimin amó con desmesura.

-Espero poder poder encontrarte constantemente en mis sueños Jeonggukkie, espero que me sonrías y me cuentes como va la vida con tu abuela, y al final de cada sueño, antes de despertar, quiero que me abraces, porque te extrañaré cada segundo que no estés aquí. Y prometo no sentarme con nadie más hasta que acabe la escuela. - Dijo tomando el rostro empapado en lagrimas del de cabellos oscuros entre sus manos, mirándole a los ojos cristalizados de lagrimas.

-Te amo Jimin, espero nos podamos encontrar y ser felices en otra vida, en nuestra casa cerca de la playa con nuestros gatos adoptados, Te amo y te amaré por siempre, estoy seguro de que fuiste el amor de mi vida, y si no lo fuiste, le diré a todo el mundo que me he equivocado de vida, no de amor. - Tomó los labios pomposos frente a el entre los suyos, en un beso apasionado que no querían que terminase nunca, con sus cuerpos unidos en un abrazo y las mejillas empapadas finalmente se despidieron.

El 12 de Octubre del 2009 en la ciudad de Busan dos almas que estaban entrelazadas, envueltas en un amor verdadero y sincero se separaron, pronunciando su último “Te amo”, con la promesa de reencontrarse en su próxima vida, en donde tal vez el reflejo de una sociedad en ruinas no sería suficiente para alejarlos nunca más.

Fin.