Las Voces Siniestras por Lili Séfora en Inkitt
Personalizar legibilidad
Aa

Las Voces Siniestras

Todos los derechos reservados ©

Sinopsis

Los sueños nocturnos pueden perseguirte a cualquier lugar...

Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

Las voces siniestras





El soldado Teodoro vivía en una aldea destacada por sus cultivos, por sus jardines y por la amabilidad de sus habitantes. La mayoría de los campesinos se dedicaban a la agricultura, eran personas calmadas, llenas de paz y rodeados de las risas de los niños.


El joven era alto, musculoso, de cabello y ojos negros. Cuando el soldado, pasaba haciendo ronda por su aldea no dudaba en detenerse un momento a ayudar a alzar fardos de trigo a algún campesino atareado, o a aconsejar a los niños que jugaban alegremente por el campo para que no cayeran en peligros. Estas gentes pacíficas pero supersticiosas, admiraban la entrega de su soldado; era «su» soldado porque las muestras de valentía que daba nunca se habían visto en otro. Era sabido que los bandidos y hasta los soldados enemigos evitaban atacar el lugar, sabido el arrojo de Teodoro.


Todos los amigos de este joven guerrero lo admiraban por su fuerza, por el espíritu solidario y por la abnegación que manifestaba al ayudar a almacenar los bultos de las cosechas, hacer los turnos de guardia nocturna, entre otras actividades. Además, la fidelidad y el amor que demostraba a su esposa y a sus dos hijos eran dignos de resaltar; sin embargo, él sentía algo en su interior, en lo más profundo de sus entrañas que no lo dejaba tranquilo. Lo que su esposa y sus amigos no sabían era que cuando él se esmeraba en todos sus quehaceres, al final le incomodaba cierto dolor en su vientre, pero no se lo decía a nadie, pues no quería molestar; además pensaba que ya se le pasaría.


En las noches escuchaba constantes murmullos internos, eran palabras que no lograba identificar. Su corazón deseaba con ardor saber qué era lo que decían esas voces. Pasaba así en vela, tratando de descifrar el mensaje, cayendo rendido al final en un profundo sueño. Lo peor de todo era que muchas veces soñaba que caminaba hacia el río, y cuando llegaba allí, veía a su esposa y a sus hijos bañándose, pero de un momento a otro comenzaba a teñirse el agua de rojo. De inmediato, su familia llena de temor, salía corriendo del agua y su amada aprovechaba para cogerlo fuertemente del brazo, rogándole que huyeran, pero él se encontraba extasiado por el líquido rojizo, así que se zafaba bruscamente y decidía permanecer allí. Comenzaba a beber con ahínco el líquido carmesí. Se sentía maravillado, realmente feliz y podía notar que ya el dolor en su vientre no lo tenía.


Pero de pronto, el sueño terminaba y se despertaba sudando, con su dolor abdominal mucho más marcado, lleno de angustia y con hastío de la sensación que dejaba ese terror nocturno que lo atormentaba meses atrás. Lo que más le repugnaba era recordar el gusto y el placer que sentía cuando bebía la sangre durante el sueño. En verdad le daba terror verse como un hombre sin conciencia.


Los días transcurrieron normales para el soldado; los jardines prosperaban, los colores de los campos y las flores relucían con el brillo del sol. Las amenazas de los ejércitos de otras tierras estaban controladas, pues parecía que no se atrevían a invadirlos, seguramente porque los guerreros del pueblo eran conocidos en el reino por su extraordinaria fiereza, así como por su inteligencia en la batalla. Sus guardias continuaban ayudando a los granjeros a levantar sus cosechas de gran peso o los ayudaban a llevarlos al mercado o ya para corregir a los chiquillos traviesos que correteaban jugando sin cansancio.


Hasta que un día llegó una mujer adulta, para muchos se trataba de una adivina, para otros, en cambio, de una bruja. Largas filas de campesinos se podían apreciar cerca a la cabaña de aquella mujer con el deseo de conocer el futuro. Al darse cuenta, el guerrero sintió mucha curiosidad de conocerla y así indagar por lo que decían esas voces internas, entonces decidió esperar en medio de la multitud que había.


Él podía ver que la mayoría de personas que iban saliendo del lugar se sentían satisfechos; otros en cambio, salían dubitativos. Cuando por fin llegó su turno, se estremeció y al mismo tiempo sintió algo de temor, así que lo dudó, sin embargo, decidió entrar. Se trataba de un oscuro cuarto, pero logró ver una bola de cristal sobre una mesa, gracias a que en ella había cuatro velas encendidas. Ella, la adivina, estaba vestida completamente de negro, de cabello largo oscuro y por un corto instante él logró ver sus largas uñas puntiagudas, pero de inmediato fueron cubiertas por las largas mangas de su vestido. Su mirada era penetrante e inquietante. El soldado se sentía muy nervioso y no sabía qué hacer allí de pie y mantenía su cara agachada a la espera que ella dijera algo. Al fin se decidió y tomó asiento en una silla que había al frente de ella.


Un escalofrió recorrió su cuerpo, el silencio de aquella señora lo incomodaba en gran medida, además del espacio estrecho y lúgubre. Las paredes eran negras y desde el techo caían telones entre grises y negros; algunos objetos, como libros, plantas y recipientes con raras sustancias que se podían olfatear, se lograban identificar gracias a las velas de color blanco. Teodoro podía sentir que todo el cuarto olía como a azufre y su imaginación lo llevó a comparar con el olor que deprenden los moribundos. El color de la piel pálida de la adivina, contrastado con su vestuario oscuro, daba mucho temor; parecía una persona de otro mundo. Y qué decir de sus ojos, pues el guerrero pudo visualizar que eran de otro color, pero no lograba descifrar. De inmediato, se acordó de sus pesadillas y sintió un dolor muy profundo en sus entrañas.


Había en el ambiente un silencio sepulcral. Él no se atrevía a decir una sola palabra. De pronto, la señora empezó a murmurar palabras ininteligibles para él, lo que hacía que se sintiera cada vez más lleno de temor, y, sobre todo, por el aura de enigma que se generaba en ella. De pronto, ella se quedó en silencio abruptamente. Todo representaba mucha incomodidad para él. Por fin, se atrevió a decir con su voz entrecortada:


—He ve…nido hasta a…quí por una du…da cons…tante que apare…ce en mi men…te to…das las no… ches. ¿Pu… pu… puede ayudarme?


En ese preciso instante, la adivina retorció su cuello durante varios segundos, sus ojos se cerraron con fuerza y empezó a quejarse. El horror comenzó a invadir al joven y pensó que tal vez no había sido buena idea haber ingresado.


—Claro que sí, en este momento escucho esas voces en mi mente. —Le dijo ella, aún con los ojos cerrados y con voz tenebrosa. El guerrero quedó impresionado, puesto que, sin hablarle de aquellas voces, inmediatamente aquella médium las había detectado. Dicha impresión hizo al fin que él pudiera expresar, muy ansioso:


—Quiero saber qué dicen, me carcome escuchar las voces que me atormentan cada vez y mucho más al no poder entenderlas.


La misteriosa mujer extendió su cabeza hacia atrás con sus ojos desorbitados, con quejidos extraños que salían de su garganta. Luego bajó su cabeza y de manera súbita, el joven pudo ver como sus ojos se teñían con ciertos bisos rojizos, lo que hizo acordarse más aun de sus pesadillas. El tiempo transcurría en silencio y aquellos ojos se tornaban más rojizos.


—Hay algo que no me gusta de las voces, no sé si es conveniente entender lo que nos desean decir. —Replicó la pitonisa, con voz de ultratumba.


Al escuchar esto, el soldado sintió una urgente necesidad de incorporarse. Movió su torso hacia adelante y puso fuertemente las palmas de sus manos sobre la mesa.


—¡No importa, dígame, dígame! —Expresó el soldado, suplicante.

Incitada por el desespero del guerrero, ella se esforzó aún más para escuchar con claridad las voces, entrando en un fuerte trance, temblando de forma estrepitosa; sus ojos cada vez más desorbitados, su concentración aumentaba de forma desbordada, pues para ella era importante tener una buena fama en su nueva comunidad y así lograr conseguir el dinero que necesitaba para subsistir. Hasta que por fin lo logró, se incorporó, sus ojos eran cada vez más rojos y de su boca salió una voz ronca y varonil.


—«Sabemos que lo deseas, Teodoro, lo quieres hacer… Mátalos… A todos».


La adivina, a pesar del contenido del mensaje, orgullosa por haber descifrado las voces, se aterrorizó al ver que aquel joven se encontraba en estado catatónico y con sus ojos desorbitados, de su boca brotaba una babaza de color blanco. La cara de aquella mujer cambió a un gesto de terror; trató de levantarse para correr. Él se incorporó y de inmediato tomó su espada. La mujer, a pesar del estrecho recinto, comenzó a esquivar los ataques. Tres de las velas cayeron y la otra se apagó de repente; los frascos de vidrio se quebraron. Ella quería gritar, pedir auxilio, pero no podía, había algo que no la dejaba hablar; sólo recurrió a quedarse en cuclillas y en silencio en un rincón del oscuro y tenebroso cuarto. Súbitamente, el hombre que se había salido de sus cabales, con un ágil movimiento de su espada, cortó la cabeza de aquella mujer.


Salió de aquella casa sumido en un trance. Las personas que esperaban su turno, al verlo salir en tales condiciones y con su espada ensangrentada, optaron por correr del pánico que tal situación les generaba.


El hombre sintió que su cuerpo no le respondía, parecía que se movía en automático y todo lo que veía era en forma borrosa. Corría por las calles de su pueblo tratando de matar a otras personas, pues le recordaban su pesadilla.


Se esforzaba para no dañar a nadie, gritaba en su interior que no lo deseaba hacer, pero mientras más se resistía, sentía que algo se revolcaba en su estómago, en sus vísceras. De pronto, logró ver que en la lejanía había una luz que lo llamaba y sintió que era su oportunidad para escapar de su sed de sangre.



Obligó a su cuerpo a correr hacia esa zona iluminada que no era otra cosa que la puesta de sol, gritando, sudando, enloquecido; y mientras más corría, el dolor en su estómago incrementaba. Se detuvo porque no aguantaba más. Era tanto el dolor que sentía que con su espada hizo una incisión en su vientre. En ese mismo instante pudo ver cómo iban saliendo unos pequeños demonios con filosos dientes y con piel de réptil. Ahora sí entendía sus palabras, ya sus voces se escuchaban plenamente y de manera terrorífica:


—«Sabemos que lo deseas, Teodoro, lo quieres hacer… Mátalos……. A todos… ¡Termina!».

—Noooooooo…. —Gritó más enloquecido y siguió corriendo aterrorizado al ver lo que salía de su vientre. Las criaturas se aferraban a él como unos pequeños diablillos enfurecidos. Mientras más corría, trataba de tapar sus oídos con sus manos, pero su espada se lo impedía. Inesperadamente se encontró con un hombre que arrastraba una carretilla con heno. De inmediato su cuerpo de forma involuntaria se puso en posición de ataque y atravesó con la espada el corazón del viejo.


Los pueblerinos, al ver la matanza y el espectáculo de demonios saliendo de su cuerpo, comenzaron a gritar y a huir despavoridos por las calles.


—¡Teodoro se volvió asesino! —gritaban varias personas, a la vez que salían corriendo para encerrarse en sus casas.


Algunos soldados comenzaron a arrojarle flechas con fuego, pues pensaban que la única manera de parar aquello era incinerando su cuerpo por completo.


Aquel joven atormentado se esforzó en correr más rápido aun para llegar a la misteriosa luz que tal vez él solo podía entender, algo le indicaba que llegando allí dejaría el impulso de matar a sus amigos. Los pequeños demonios comenzaron a devorarlo para evitar que se alejara del pueblo.


—¡No! ¡No! ¡No quiero hacer esto! —gritaba el joven con todo su ímpetu.


Y huyendo hacia la luz, se arrojó a un precipicio, y con él a los demonios, acallando por fin las voces y dejando a un pueblo con gran algarabía.


—Teodoro es un mal hombre después de todo. —decían los ancianos estupefactos, después de varios días —De seguro hizo pacto con esos demonios. Lamentablemente, todos, incluyendo a su familia, desconocían el esfuerzo por evitar ceder a las voces y el dolor interno al que estuvo sometido por el influjo del mal.


¿Cómo se introdujeron aquellos demonios en su cuerpo? Es una pregunta que nadie o muy pocos saben responder. Lo que sí es seguro, es que aquel hombre nunca deseó lidiar con tan terrible situación.

¡Cuéntale a Lili Séfora lo que piensas sobre este capítulo!
Me encanta

0

Me encanta

Divertido

0

Divertido

Picante

0

Picante

Suspense

0

Suspense

Emotivo

0

Emotivo

Profundo

0

Profundo

Alentador

0

Alentador

Impactante

0

Impactante

Bien escrito

0

Bien escrito

Trama absorbente

0

Trama absorbente

Buenos personajes

0

Buenos personajes

Diálogos potentes

0

Diálogos potentes

Otras recomendaciones

The Sliders - Tome 1

sarah07112014: J'ai adorer se livre avec plein de rebondissements je vais continuer les autre tome

Leer ahora
Im Dunkel der Nacht

Babsibub: Sehr schöne Geschichte. Schade das es schon zu Ende ist. Ich hoffe sehr, dass die Fortsetzung bald kommt. Bin schon sehr gespannt darauf.

Leer ahora
Blood & Firewalls

user-dAV5i3H0WZ: Bei dieser Geschichte blieb mir öfter die Luft weg, als mir lieb war... Vielleicht hat es was mit selbstgeiselung zu tun... Aber ich konnte nicht aufhören. Alte Wunden wurden aufgerissen, Panikattacken haben sich wieder angekündigt und ich habe sehr viele Tränen vergossen. An die Schreiberin: Ich ho...

Leer ahora
The King and the Tigress

M.B. Grey: I love a good mafia book 💗 and the characters are great

Leer ahora
The Mafia King's bodyguard

sarah: Only thing i found hard with this story was that she was working for fbi then became mafia kings woman. Even so still great story

Leer ahora
Bête Noire

Carolg37: A great story about shifters...wolves and fae. It takes one hybrid wolf/fae to bring their world into chaos. Also an awesome love story. Great read

Leer ahora
The Mute Bride : A Mafia Romance Story

Mahnoor: Good writing skills good way of out and the hpikur make me laugh

Leer ahora
Where The Blacktop Ends

Ind2026: So far the storyline is quite engaging..but the problem is I was expecting all the details put in the summary without money background. But both the lead characters are from big money which is again and again reinforced in initial chapters, which kind of makes me to lost interest. Money itself can c...

Leer ahora
The CEO's Secret Obsession

María: Me ha encantado es una de las mejores novelas que he leído no como todas que normalmente siguen la misma trama y al final terminan aburriendo y no las termino de leer esta es buenísima muchas gracias a la autora

Leer ahora