Capitulo 1. El Invierno Se Aproxima
Narradora
6:28 am y el sonido de fuertes y aceleradas pisadas resuenan a lo largo y ancho de la propiedad Duncan, son rápidas, aceleradas, acompañadas de respiraciones erráticas y gruñidos ocasiónales.
No mucho después, aullidos y gruñidos logran despertar de un salto, a la única persona dormida en la habitación.
Con un hambre inmensa y un cansancio extremo que cala hasta en los huesos, Max Foswell se despierta, su respiración es agitada, casi igualando a una taquicardia, producto del susto.
Tarda un poco en recuperar su calmada respiración, y sus ojos se sitúan en la pequeña ventana que deja ver fuera de la propiedad. No hay mucha iluminación y hay un ambiente pesado, penumbral.
Está asustado, sus ojos color miel miran en todas direcciones, no logra ver nada, solo un oscuro cielo siendo sustituido poco a poco por el amanecer.
Se levanta asustado, se asoma a la ventana y guía su mirada hacia todas partes, no ve nada, solo gruñidos y gritos de lobos.
Una riña tal vez. O un intruso en la manada, sea lo que sea, lo asusta de sobremanera, al punto de hacerlo temblar hasta los huesos.
Los aullidos se intensifican aún más, es horrible escucharlo, como si estuviesen torturando a alguien.
Luego, los gruñidos se detienen de golpe, y el lugar se llena de un pesado silencio que solo es amortiguado por las ramas de los pinos y árboles crujiendo por el viento.
Suena aterrador, y da la sensación de que el bosque, frío y desolado, está embrujado.
El chico quiere saber que está pasando, quiere saber si debe preocuparse o puede seguir con su día y estar tranquilo, pero, la angustia no abandona su cuerpo, sigue esperando en silencio, tal vez algo más suceda, tal vez alguien salga de entre la oscuridad del bosque y lo ataque también, se siente asustado, está paranoico y teme moverse de su lugar y hacer sonido alguno.
Mira hacia atrás, cree haber escuchado pasos desde el corredor, pero nada, en cambio, sus ojos se abren de par en par al ver la hora, 6:45 am, ya han pasado varios minutos desde que el escándalo empezó y aún no puede salir de su gran shock.
Se le hará tarde para ir a la universidad, no trabajo sin descanso durante 3 años para conseguir una beca en la universidad, y luego no asistir.
Así que se apresuró, se metió al baño, lavo su cuerpo, lavo sus dientes y se cambió. Unos jeans negros y una sudadera negra le sentaban bien, combinaban con sus tenis blancos y lo hacían lucir encantador. El día es un poco frío, a pesar de estar a un mes y medio del invierno los vientos fríos y los días lluviosos no perdonan a nadie.
Se aproximan las fuertes nevadas y el hecho de estar cerca del mar, hace que los días fríos lleguen sin avisar, y este día no es la excepción.
El joven toma su mochila, su teléfono, e inhala profundamente, espera que este día no sea un desastre, quiere volver a casa intacto, sin ningún problema.
Abre la puerta de su habitación, se escuchan ruidos en la parte de abajo, se queda unos segundos petrificado, no sabe que hacer, el hombre que está abajo, suele maltratarlo muy seguido, también suele llegar ebrio durante la madrugada y aprovecha para desquitarse con él.
Ahora, no sabe si aquel hombre está despierto y lo hará sufrir.
Así que se queda en silencio y escucha con atención. Solo logra distinguir el televisor encendido produciendo estatica de vez en cuando y unos ronquidos.
Suspira aliviado, no quiere toparse con aquel hombre y terminar con un ojo morado.
Camina por un pasillo, y llega a las escaleras que llevan al primer piso, y lentamente baja, los escalones rechinan y crujen, como si sufrieran cada vez que son pisados, así que Max trata de bajar sin provocar mucho ruido.
El aroma en la parte de abajo es muy diferente, huele a cigarro, alcohol e incluso a quemado, en exceso, podría jurarse que huele a cantina o peor.
Max cubre su nariz y boca con su sudadera y termina de bajar las escaleras, está a unos cuántos pasos de la puerta de entrada, puede ver los primeros rayos de sol colándose entre la pequeña separación de la puerta y la pared, es como una extraña sensación de libertad, como la luz al final del túnel, provoca el deseo de seguirla y ser engullido por completo.
Cuando su mano toca la manija de la puerta, escucha un gran estornudo acompañado de una fuerte tos, como si el dueño de este abrupto sonido se estuviera ahogando, Max se asusta y sale rápido de allí. Sabe que su tío se levantará pronto, sabe que si es visto por ese hombre, correrá peligro y será arrastrado hasta las profundidades del abismo y la inconsciencia.
Corre durante unos minutos, no logra correr más de 2 manzanas, su corazón débil y poco ejercitado lo hace detenerse al poco tiempo de empezar a correr, su corazón no puede bombear sangre a todo su cuerpo, y sus pulmones batallan para tomar suficiente aire, así que es obligado a detenerse, siente un poco de dificultad para tomar aire, y se pone rojo, a pesar del frío, su cuerpo secreta sudor, y sus piernas tiemblan como gelatina.
Está asustado y se siente demasiado paranoico aún. Sabe que su tío no pondrá empeñó en seguirlo y llevarlo a casa para lastimarlo, sabe que aquel hombre es muy flojo para hacer eso, así que un poco más tranquilo, camina sin problemas.
Camina casi dos kilómetros hasta la universidad, y para cuando llega, ya casi son las 8 de la mañana, hora en la cual le toca su primera clase.
Cuando está a unos metros de la entrada, siente miradas demasiado pesadas sobre su cuerpo, así que levanta la vista, sus ojos se topan con al menos una docena de miradas, algunos lo miran con asco, otros con enojo, e incluso algunos parecen mirarlo con deseo, puede estar seguro que por la mente de esos alfas cruzan pensamientos alejados de lo moral y lo ético.
Los alfas del la universidad son demasiado impulsivos, hijos de familias adineradas e influyentes, creen que por tener un alto estatus pueden tratar de manera miserable a cualquiera.
Estar entre tantos alfas le provoca un miedo tremendo, destinado a ser un hombre Omega es de lo peor, desde que se enteró que seria omega, su pesadilla inicio, y jamás termino, casi 5 años desde que supo que seria omega y los insultos e insinuaciones groseras, jamás se han detenido.
En la manada Nyx, las diferencias entre los porcentajes numéricos, de alfas y omegas, son tremendamente abismales.
Mientras que la manada es compuesta de 60% alfas, 5% Betas y 35% omegas, solo el 5% de ese 35% de omegas, son omegas hombres, son extremadamente escasos, raros y poco se dejan ver.
Algunos viven en sus casas con su familia que los ocultan en su totalidad. Usan collares para evitar ser mordidas y supresores para aliviar sus ciclos de celo.
No salen, tampoco se les permite alejarse de sus casas y muchos permanecen ocultos en total anonimato.
Son medidas que se tuvieron que implementar para mantenerlos a salvó, pero, no todos corren la misma suerte de tener una familia que los proteja.
Mientras unos crecen en total seguridad, o tros deben enfrentarse a la realidad. Una dónde los alfas manda.
Y en muchos casos, en dónde si una mujer Omega es abusada sexualmente, el culpable será castigado severamente, un Omega hombre no será tomado en cuenta y el culpable quedará impune y libre de cualquier cargo.
Así que Max, a solo 2 días de su celo, y su transformación, está asustado, sabe que si su celo de adelanta y libera feromonas, será empujado hacia abajo y tomado de maneras repulsivas, nadie podrá ayudarlo, será él, contra un intimidante alfa incapaz de pensar razonablemente, dejándose guiar por sus más salvajes sentidos.
La simple idea de ser tocado, le provoca náuseas y repulsión...
Cuando logra entrar a la universidad, siente aún más y más miradas recorrerle el cuerpo, puede sentir el aire pesado, sabe lo que significa, los alfas están liberando feromonas, buscan intimidarlo, y lo están logrando, solo que él no reacciona a sus feromonas, aún no puede sentirlas, su lado Omega aún no despierta, aún es infértil y la voz no le afecta como debería, es como ser un beta, solo que a su tiempo, se convertirá en lo que más teme, un Omega sumiso.
Mira su teléfono, la pantalla está algo estrellada, pero no importa mucho, solo necesita ver la hora, son las 8:02 am, su clase ya comenzó, y está a tres salones de distancia, así que acelera el paso y en cuestión de segundos llega.
Abre lentamente la puerta, el salón apenas y tiene 18 estudiantes en el lugar y el maestro aún no llega. Se siente aliviado, al menos no tendrá que soportar una mirada de asco por parte del profesor y un vergonzoso regaño frente a sus compañeros.
Un salón climatizado y 60 asientos de estructura metálica, cuero acolchonado y respaldos de plástico, frente a ellos escritorios de madera personales con un pequeño acceso debajo para colocar libros o cualquier otra cosa. De los 60 asientos, solo 18 están en uso, todos se distribuyen en diferentes direcciones con sus grupos de amigos, en cambio él, se sienta solo hasta atrás, y guarda silencio esperando a que la clase comience. Solo que está vez, su silencio otra vez es interrumpido por una chica Omega. Cómo siempre, busca lucirse frente a sus amigos y amigas, es molesta y su voz logra cala en los oídos con fuerza, lleva una blusa un poco transparente, y se puede ver un brasier negro y unos pechos pequeños debajo de la blusa. Max traga saliva y la mira, tiene la esperanza de ser tratado como ser humano, pero una pregunta lo hace congelarse
—¿Es cierto que pronto tendrás tu transformación? —Murmuro y los presentes en el aula lo miraron con atención, algunos lo miran con asco, otros hacen muecas indescriptibles y otros se ríen y murmuran sin pudor — ¿Quieres que vayamos a conseguir un juguete? -Dijo con burla, el rostro de Max se pone pálido y su garganta se seca en un instante — Lo necesitaras, nadie en esta jodida manada tendrá el valor de aparearse contigo.
Sus músculos se tensan siente un escalofrío en su nuca acompañado de un calor indescriptible, a su vez, sus dientes chocan y siente como su cuerpo amenaza con temblar, la chica quiere seguir hablando, quiere seguir avergonzándolo, pero el docente de arquitectura entra al salón con un maletín en la mano y unas ojeras debajo de sus ojos, parecía estar más de mal humor que de costumbre.
—Buenos días, siéntense y guarden silencio todos, resuelvo dudas de cualquier cosa después del pase de asistencia y quiero ver sus láminas de perspectivas sobre la mesa — Al instante todos guardaron silencio, se sentaron y sacaron su cuaderno de dibujo. Max se sintió aliviado, el color regreso a su piel y la saliva empapó su garganta nuevamente, por unos segundos se sintió aturdido debido al perfume masculino que emanaba el docente, era muy fuerte, a base de alcohol y eso lo mareaba y hacía que su cabeza doliera. Pero, sin perder tiempo, saco su cuaderno de dibujo de 100 hojas y abrió la actividad que había encargado el día anterior, guardo silencio y espero a que pasará lista.
—Alondra — Murmuro el primer nombre y la chica respondió — Alejandro, Alexis, Carolina, Emilio, Jalid, Kaleb, Lyliana, — Nombra tan rápido que apenas y los estudiantes tienen tiempo de decir presente — Y por último, Max... — Dice arrastrando el nombre con cansancio y molestia.
— Presen...— No logra terminar de hablar y es interrumpido
— Paso a sus lugares a revisar — Dice el docente restándole importancia a la palabra de Max, este, asustado y avergonzado, guarda silencio y agacha la cabeza esperando a que aquel hombre, de edad avanzada con ojeras bajo los ojos pase a revisar su tarea, traga saliva cuando lo ve frente a él — La letra está un poco grande, recuerda, un centímetro de renglón, y 1 milímetro de arriba y abajo, en medio de las dos líneas, haces la letra — Se quejó de muy mala gana — Lo revisaré, la próxima vez que cometas un error así, no te aceptaré la tarea.
— De acuerdo — Dijo en voz baja, el hombre se dio la vuelta e importándole poco las palabras que Max le dedica camina hasta su escritorio, el chico ignorado que fue dejado de lado, siente su pecho doler, es el único al que siempre trata mal, al único que ignora y no le presta atención, es obvio que sabe que Max es Omega, y para un alfa, tratar con algo tan bajo y sin chiste algo, lo hace sentir insultado.
La clase transcurre como de costumbre, el docente enciende el proyector y da la clase de manera interesante, Max adora la manera en la cual aquel hombre en ocasiones gruñón, da las clases, lo hace con tanto esmero y carisma que se siente incluso aún más excluido de la clase, sabe que esa carismática voz empeñada en enseñar, no va dirigida a él, es para las Omegas y los Alfas que no le desagradan, sabe que no pertenece a ese lugar, sabe que no es bienvenido ni aceptado, sabe que solo está allí debido a que consiguió una beca universitaria después de años y años de arduo esfuerzo.
Max es inteligente, es atento y un tanto alegre, trata de no centrarse tanto en el mal entorno que gira a su alrededor, y la única persona con la que cuenta, es Alisha Evans, una chica alfa, elite de elite, hija del mismísimo ministro de la manada.
Sin ella, Max sabe perfectamente, que ya hubiese sido lastimado y humillado de maneras atroces.
Quizá nisiquiera estaría vivo.
Entre trabajos, presentaciones y actividades, pasaron las tres horas de clase de arquitectura, el docente permitió la salida y poco a poco el salón fue quedando vacío, Max sale al final, sabe que no debe estar cerca de los alfas, así que espera pacientemente hasta que todos salgan para después salir.
—Que pase buena tarde — Se despide amablemente del docente y este, con una galleta en la boca y la mirada pegada en unos planos arquitectónicos, no se digna a mirar hacia arriba y contestar, siempre es de esa manera, así que Max suspira y a pasos lentos, sale del aula, al abrir la puerta y salir, el aire fresco choca contra su rostro y su nariz se pone roja y amenaza con estornudar, hace aún mucho más frío que en el aula, la sudadera que lleva puesta no es lo suficientemente gruesa como para cubrirlo totalmente del frío, así que tiembla con violencia.
Camina rumbo a las bancas de concreto que están alejadas de las aulas, no parece haber nadie a los alrededores, así que se apresura a llegar primero, el lugar está solitario, las bancas están llenas de polvo y aire helado corre con aún más fuerza, pero sabe que si va a los lugares concurridos por los demás estudiantes, será víctima de bullying, y él solo trata de vivir lo más tranquilo que puede.
Alisha tiene clases de administración de empresas, llega 1 hora más tarde que él, sale 1 hora después y solo 2 veces por semana, sus descansos entre clase y clase coinciden, este no es uno de esos días, hoy solo se verán a la salida y ella, amablemente lo llevará a casa, mientras tanto, debe arreglárselas solo.
Estar hundido en su mente y mantener la mirada pegada en el suelo, lo hizo un blanco fácil, Scott Raxton, el mismísimo hermano del alfa de la manada, y sus amigos, Alex Murphy, Evan Cornel y Anton Rinsk, se acercaron a él, mientras caminan, todos le observan con ojos frios penumbrales.
Cuando levanto la mirada, lo primero que observo, fueron cuatro pares de ojos mirarle con superioridad, con rabia, con maldad...
Max, en un instante se puso pálido, estaba solo y vulnerable, no había nadie más a su alrededor, era obvio que ellos venían hacia él y sus intenciones eran desconocidas, eso lo hacía temblar violentamente y querer correr despavorido.
—Escuche que insultaste a Lyliana
Dijo Evan Cornel, el hermano de Lyliana parándose frente a el, mirándole con furia excesiva, como si lo fuese a destrozar con la mirada.
— Dijo que te había hecho una pregunta, y luego la insultaste — Max quedó en shock, era obvio que lo que esa mujer decía eran puras mentiras.
— Eso no fue lo que sucedió... — Murmuro temblando — El maestro entro y-
No pudo seguir articulando palabra alguna, cuando su cabello fue empapado de café ardiente, Evan Cornel, le había vertido su vaso de café en la cabeza esperando provocarle dolor.
El grito no llego mucho después.
— ¡Ah! ¡Está caliente, quema, quema! — Exclamo el chico desesperado, buscando quitarse la sudadera empapada líquido ardiente, el café resbaló por su cabeza, quemó su cuero cabelludo, su hombro derecho, parte de su pecho y espalda y un poco de su rostro, cerca de la oreja.
—Evan, detente —Gruño Scott. —No vinimos a hacerle daño.
Pero no hizo ni un poco de caso y lo ignoro. Invadido por el pensamiento de que Max habia dañado a Lyliana, no dudo en mostrarse agresivo y feroz, sin intenciones de obedecer a Scott.
—Huug —Chillo el Omega y Evan Cornel, lo miro con ojos fríos, está totalmente furioso, su lobo está demandando salir y arrancarle la piel a mordidas por lo que le había hecho a su hermana.
Lyliana es la hermana menor de Evan Cornel, bajo una mirada inocente y una belleza inigualable, miente descaradamente, sabe que su hermano hará todo lo que ella diga, él la adora y le cumple todos sus caprichos sin chistar.
Esta vez, su capricho llego muy lejos, y un tercero se vio involucrado y herido.
— En tu asquerosa vida vuelvas a hablarle a mi hermana — Gruño con furia, se veía en sus ojos que esperaba la más mínima provocación para atacar.
— ¡Duele!
Exclamo con más fuerza mientras sus manos buscaba con decesperacion arrancarse la sudadera.
Tardo unos segundos más, mientras se retorcia bajo la atenta mirada de los alfas.
Luego, por fin logro quitarse la sudadera, debajo del color negro de la tela, y sobre una piel blanca y lechosa, se puede ver cómo un gran pedazo de piel se vuelve roja conforme pasan los segundos, el café logro quemarle la piel y Max siente un ardor inimaginable, es una sensación desesperante.
Mientras Max chilla, el frío clima amortigua un poco el dolor, pero su piel no deja de arder al más mínimo contacto
—Juro que no le dije nada... — No pudo más con el dolor y explotó en llanto — Ella se burló de mí — Chillo encogiéndose en su lugar, y pronto se arrepintió de sus palabras.
Sus cabellos color castaño fueron jalados con fuerza y sus ojos color avellana derramaron lágrimas de sufrimiento.
Su cuerpo escuálido era incapaz de hacerle frente a alguien como Evan Cornel, su masa muscular es tres veces más que la de él y su fuerza era digna de un jugador de fútbol americano.
—Duele, detente, perdóname — Rogó buscando libertad, pero sus palabras y súplicas, solo llegaron a oídos sordos y manos inútiles, Scott, Alex y Anton, solo se quedaron a observar cómo Max era golpeado una y otra vez en el estómago por Evan, no se detuvo hasta que el cuerpo de Max dejo de luchar y emitir sonidos.
—Evan, por un puto carajo, te dije que te detuvieras —Gruño Scott enojado. Su intención era simplemente ir y decirle unas palabras a Max, decirle que dejara de molestar a Lyliana y luego irse. ¿Por qué demonios Evan llegó tan lejos?.
Scott, sin intenciones de hacer algo, aparto la vista y arrugó el rostro. Le gusta molestarlo y burlarse de él, pero golpearlo hasta tal punto es un poco sadico....
—Mmmg —Gruño Max y arrugó el rostro con dolor. Su conciencia amenazo con desaparecer, y sus ojos quisieron cerrarse para no volverse a abrir, pero no tuvo ese privilegio, Evan Cornel lo dejo moribundo e incapaz de levantarse.
Tomo todo rastro de vitalidad y la destruyó, luego, se fue dejadole sentado en el suelo y recargado en una banca sin la capacidad de moverse, sufriendo y agonizando...