ISLA PARA DOS

Sinopsis

Qué será de mí sin ti. Sin salida ni escape ni el lugar donde no te piense. Deseo encontrarte y lo haré así me cueste la vida Si no en este mundo vacío lleno de grises y sombras de cuerpo sin rostro y sueños desechos. ¿Por qué debería hacer una locura amar? ¿porque me miraron de esa forma?. ¿Acaso el amor es locura o ellos están locos por no amar?. ¿Por qué haces de mí una suicida? ¿qué hay de mal en luchar por lo que sientes?. Un cúmulo de momentos unidos y únicos que encapsulados en un punto del universo de mi conciencia que hacen brillar los recuerdos infinitos en proyecciones. Vale la tortura y las tormentas, a través de mil mares viajaré hasta encontrarte , hasta llegar a ver tu rostro de nuevo y bendecir mi existencia cada día por lo signifique la eternidad. De mi sello original ©. ★Historia 100% mía, no sé aceptan adaptaciones, ni copias de ningún tipo. No los autorizo. ★Contenido explícito. Escenarios ficticios, alucinaciones, fantasía, sueños, romance, y un poco más de eso. Leer bajo tu propia responsabilidad. ★ Hecha por y para la diversión, si los ofende es cuestión suya no mía. Solo es ficción, simplemente disfrútenlo. ★ Gracias por ver, nos vemos pronto. Ideada: el 5 de noviembre de 2024. Iniciada: 20 de enero, 2025. Finalizada: .... [En emisión]. Denle amor ♡.

Genero:
Fantasy/Romance
Autor/a:
lis
Estado:
En proceso
Capítulos:
3
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

PRÓLOGO.

El olor a alcohol que contaminaba el aire haciendo sentir escalofríos a cualquiera que pase por debajo del umbral de la puerta, aunque el cuerpo inerte e inconsciente de su entorno y rígido que no parece haber vida si no fuera por la línea en el monitor que registran los latidos cardíacos. Esperanzas que se pierden en el horizonte para este paciente. Los médicos dicen que era increíble que haya llegado tan lejos y que aún siga luchando contra todo pronóstico.

Muchos meses ya han pasado, las probabilidades se vuelven más desalentadoras. La familia no quiere una muerte súbita y dolorosa, se aferran a la esperanza que les queda como si esto no fuera un filo delante su garganta. Oraciones que van y vienen lágrimas que no se regresan ,ilusiones que parecen ser rotas.

¿Cuándo fue la última vez que la vieron sonriendo o simplemente mirando al cielo encantada con el baile de las estrellas?.

Era una vida prometedora que parecía arrancada del mundo .¿ Así de injusta era la vida o en realidad solamente era un bache al que pasar?.

El pitido de la máquina resonaba contra las cuatro paredes blancas en la habitación, las sábanas de camilla comenzaron con crepitar por los movimientos bruscos de la mujer que yacía en el colchón. En un segundo parecía que la vida volvía a vencer, que el desasosiego estaba a punto de desvanecer. Una oportunidad para soñar.

La mujer se agitó y traicionó una convulsión , sus extremidades empezaron a sacudirse dando la señal de que iba a despertar nadie le acompañaba en este momento y no había testigos del milagro que estaba sucediendo. Sumida en la desesperación la mujer alzó sus dos manos sobre la camilla.

En su delirante inconsciencia imaginó aquel rostro precioso del que colgaba la llave de su destino. Quería alcanzarlo, eso que era su más grande deseo.

—N-no.... no me dejes, por favor.... Quédate conmigo. ¿Por qué te alej-..... ¡No! — murmuró poseída por la desesperanza, por sentir cómo su corazón rugía. Era casi doloroso, de sus labios resecos solo salieron suspiros.

Y tan pronto como empezó a balbucear, detrás suyo comenzó a dar señales de su estado de agitación, las líneas del monitor se elevaron y su espalda también como si el dolor en su pecho fuera más grande que el que de su cuerpo magullado.

Sus manos cayeron en su regazo donde las sábanas se arrugaban y de allí formaron dos puños cómodos y su dolor viniera en oleadas. Sus quejidos pasaron a ser ruidosos se convirtieron jadeos sonoros, Yo subí bajaba de forma súbita y duración ligera pasó a qué hora en su frente. El flequillo que había crecido en los meses anteriores se pegó contra su piel y sus fosas nasales lucharon por encontrar el oxígeno que necesitaba y exigían sus pulmones.

— No... no quiero estar sola... Qué es esto no....Mi amor... No me dejes— susurró con un gran pesar atravesando su pecho como una daga en el corazón, el mundo al que quería aferrarse se escurría entre sus dedos como la arena.

De una vez más sobre la camilla, con su espalda y tiene un arco perfecto. Las líneas en el monitor subían y bajaban en picadas significativas, el pitido si tornaba más constante y contaminaba el lugar. Sus nudillos quedaron blancos que estaba ejerciendo sobre la suaves telas.Su corazón parecía bombear sonando cómo un tambor golpeando sus costilla.

Sus agrietados y secos se fruncieron y sus cejas se juntaron. La respiración de la mujer pasó a ser difusa, incontrolable. El movimiento de vago de su párpados señal de que iba a despertar dentro de poco.

— T-tengo frío, amor.... Sálvame... ¡No! No me dejes. I-ré-... Iré detrás de ti, solo-....— balbuceaba sin sentido, su cuerpo comenzó a vibrar con energía renovada. Sus ganas de vivir y salir por la puerta que la separaba de aquello que era su única meta en alcanzar.

Mostrando todo el vigor de su fuerza de voluntad , comenzó a abrir los ojos justo cuando la figura que sostiene la puerta abierta lo presencia todo con las cejas alzadas y los labios separados por la impresión esto era todo lo todo por lo que había esperado tanto tiempo y estaba sucediendo así sin más.

— ¡Oh, Dios!— se llevó una mano sobre sus labios, conteniendo el suspiro que quedó atrapado en su garganta. Iba a gritar de emoción, pero solamente se quedó pasmada. Sus ruegos se hicieron visibles.

Oyó sus jadeos y quejidos, lo que murmuraba. Pensó que era un sueño ver como lo que sucedía delante de ella. No entendía ni la mitad de lo que intentaba decir , se oían como quejas, así como súplicas de las que no tenía contexto.

La incertidumbres y las sillas se cruzaron en su mente en un segundo. Moría por saber que era eso que le perturbaba y la descontrolado de tal forma.

— mi amor, no... Amor, no me dejes...V-vuelve, Jennie...— su voz en un hilo pronunció aquel nombre desconocido.

La pelinegra desconcertada, dió algunos pasos para enfrentarse a la mujer que ya sigue en la camilla, teniendo su mano extendida para alcanzarla mientras se acercaba. Su transpiración y su dificultad para respirar la había preocupado inmediatamente, pero la duda rondaba en era ver que estuviera bien.

Siendo precavida, porqué su estado junto a sus facciones se mostraban muy frágiles. Seguía sacudiéndose como si quisiera salir corriendo de allí sin mirar atrás.

— No... No-...No-...¡No! — las máquinas comenzaron a volverse loca,. Ella eso fue un grito que hacía estremecer a la extraña que lo veía todo.

Sacar la de su pesadilla tocando su hombro, pero no alcanzó a hacerlo cuando la mujer en la camilla rápidamente se sentó abriendo los ojos poniéndose alerta de inmediato.

La extraña se hizo hacia atrás dando un saltito, simplemente observando de su amiga.

— ¡Jennie!...— y todo con toda la fuerza que le quedaba con su garganta desgarrada por el dolor implícito su voz.

Aquellos colores avellana navegaron por las cuatro paredes de la habitación de hospital y buscaron con esmero la figura de aquella mujer que inundaba su sueño y pedía e imploraba que sus desdicha no fuera real.

Respuesta cayó como un yunque en su estómago, y las lágrimas derramaron por sus mejillas por la desilusión qué inundando su pecho la afligió.

Miró a su costado, entrenándose directamente con el rostro de su espectadora. Por un segundo con la fe nadando en su corazón.

— ¿Dónde está, Jennie?_ — cuestionó a los ojos preocupados que la miraban.

La pelinegra no tenía respuesta a su pregunta pues simplemente no registraba el nombre de aquella persona que llamaba con tanto fervor.

— No lo sé...¿Quien es ella? Lisa , por dios acabas de despertar. Debo llamar a tu doctor... Yo-...No! ¡Deja eso! — horrorizada, observó como la castaña comenzó a sacarse los implementos médicos y su vía intravenosa — ¡Te estas haciendo daño! ¡Lalisa no! .

Intentó impedirle que saliera de ahí, un hilo de sangre salió de su mano y se extendió por su antebrazo cuando se arrancó la vía.

Las sábanas que estuvieron cubriéndola se arrugaron en el suelo, mujeres comenzaron a batallar entre sí. Para salir de allí y la otra para que hiciera lo contrario.

— ¡Tengo que ir a buscarla! ¡Ella está ahí afuera y sin mí. No puedo dejarla sola, Jisoo! ¡No puedo! — sus manos se cerraron en los hombros de la pelinegra empujándola lejos de ella, y la lucha continúo hasta que pudo sacar sus pies de la camilla quedando entonces cara a cara, frente a la otra mujer. — Ella está en peligro, me necesita. Por favor, dime dónde está su habitación.

La preocupación llegó a más porque la peli negra, se vio invadida por la inestable cordura de su amiga quién mostraba interés signo de alguna lógica. Conocía a dicha mujer, quién podría haber conocido ella estando tanto tiempo en aquella isla.

Estaba desolada, el solo pensarlo era absurdo.

— Lisa , ¿De que hablas?. Sólo eras tú en esa tabla. No hubo nadie más además de tí . Creo que deben revisar te quizás tengas una contusión o algo así — le sugirió aún estando consternada por su comportamiento. Sentía alivio al verla despierta pero sabía perfectamente que también necesitaba más ayuda, parecía desorientada.

— ¿Q-que? — tartamudeo, sin poder creer lo que escuchaba. Buscó la gracia en lo dicho por negra ,el titubeo.

¿Debía ser un chiste, cierto?.

Jisoo se volvió a acercar a su amiga, pero esta la embistió una vez que se que se puso de pie. Con el golpe cayó al suelo y su barbilla se alzó para ver cómo Lisa mirando la piel blanca de sus propias palmas, volvió enloquecer y sus labios se separaron solo para susurrar.

— Voy a rescatarla....¿Cómo es posible que la dejaron allí? En esa puta isla olvidada por Dios — el enfado embarró su voz ,y sus expresiones, miró a su amigas como si fuese el ser mas despreciable del mundo.

Lisa se miraba las manos y las levantó para tocarse su cabello que estaba más largo. Y Jisoo, estupefacta la siguió de cerca, mirando y nada más que asustada por ella y por si misma. La mirada avellana de la tailandesa pasó a estar en ella luego de ver que llevaba una bata que apenas y llegaba hasta sus muslos.

— ¿Cómo pueden ser tan insensibles? Tan crueles... Eso que dices es mentira, no-.... Ella-... Tengo que volver, si, eso... Voy a volver con ella y la traeré — comenzó a caminar hasta la puerta, fue allí que Jisoo perdió los colores del rostro, y entró en pánico.

Negó con la cabeza repetidamente.

— Lalisa, no... No puedes-...... espera, que no... Aún tu estás-... — la puerta se cerró detrás de la figura esbelta de su amiga. Y la dejó sin ideas de nada, ella no podía contar el orden de la secuencia de hechos que acababan de pasar.

Para Jisoo su amiga estaba en un estado casi esquizofrénico, nunca la había visto así, con el nudo naciendo en su garganta se sacudió la ropa donde se había golpeado, con unas palmaditas en su trasero. Ella se propuso a seguirla, no permitiría que se hiciera más daño del que ya tenía, no quería que se desmayara en pleno pasillo del hospital, su meta era saber ¿Que rayos sucedía? ¿Porque estaba tan nerviosa? y lo que era más importante, saber quién era esa mujer.